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jueves, 19 de marzo de 2026

María Josefa Alemán Campos: Santiaguera connotada

3 ¡TOME LA PALABRA!

Compilación y Redacción: Ing. Arsenio J. Alemán A.

María Josefa Alemán Campos
Foto circa 1950'

María Josefa Alemán Campos (conocida también como Josefina) nació en Santiago de las Vegas el 27 de agosto de 1910. Fueron sus padres Juan Tomás Alemán Parra, natural de Santiago de las Vegas, músico y barbero, y Eloísa Campos, natural de Quivicán, dedicada al hogar.

Fue bautizada el 22 de marzo de 1911, siendo sus padrinos su tía Sacramento Campos, maestra de instrucción pública, y su abuelo José Demetrio Alemán Rodríguez, reconocido en su época como músico, compositor, director de orquesta y fundador en 1872 de la célebre Orquesta Alemán.

Siguiendo la tradición familiar, María Josefa estudió música y, con apenas 14 años, se graduó como Profesora de Solfeo en el Conservatorio Orbón (1924). Dos años más tarde, en 1926, obtuvo el título de Profesora de Piano. Ese mismo año ingresó en la Escuela Normal para Maestros de La Habana, donde se graduó en 1930 como Maestra Normalista.

jueves, 12 de marzo de 2026

Edmundo Escalante: Santiaguero connotado

0 ¡TOME LA PALABRA!

 Compilación y redacción:  Ing. Arsenio J. Alemán A.

Edmundo Escalante, joven músico de nacionalidad mexicana, vino a vivir en Cuba huyendo de los torbellinos de la revolución mexicana, tras la caída del dictador General Porfirio Díaz.

Las referencias que, en el orden personal, han llegado hasta nosotros sobre Edmundo Escalante son muy escasas. Se puede estimar que nació circa de 1890.  Por la información disponible, sabemos que ya era conocido en Santiago de las Vegas sobre 1918.

También se sabe que fijó su residencia en el poblado de Calabazar y allí contrajo matrimonio con la maestra de piano Francisca Blanco, conocida por Fanny, de cuya unión no hubo descendencia.

Los que lo conocieron lo describen como un hombre de baja estatura, piel cetrina, pelo muy negro y lacio, ojos achinados, de modales moderados y tono de voz bajo pero convincente, con formación musical completa y alto nivel de educación.

martes, 5 de agosto de 2025

Breve apunte sobre distintos factores de la cultura de Santiago de las Vegas

0 ¡TOME LA PALABRA!

(Con motivo del 10º aniversario de la fundación de “MÁS LUZ")

Por el Sr. Francisco Simón Valdés

(Santiago de las Vegas, marzo de 1942)     

Señoras y señores:

Foto de 1943
La prueba más sólida que puede ofrecer un pueblo a su cultura, no descansa, precisamente, en la circunstancia de atesorar en su seno, cierto número de hombres muy sabios, sino en el de poder ofrecer fácilmente al mayor número de sus habitantes, los elementos indispensables para llegar a la sabiduría.

Resultaría ocioso recurrir a la historia en demanda de ejemplos que palpitan en la conciencia de todo el mundo, a fuer de tan asendereados.

Y como que el camino más corto, a pesar de ser el más largo y laborioso, para llegar al conocimiento, es decir, a la suspicacia, es el libro, de ahí deducir que allí donde los hombres se preocupan por penetrar con el libro en las casas, es donde hallaremos al pueblo más culto, al más superado; a la sociedad más capacitada para el cumplimiento de las funciones que la propia Madre Naturaleza le ha encomendado.

miércoles, 12 de abril de 2023

Helio "Kiko" Orovio Díaz (1938-2008): Santiagueros connotados

2 ¡TOME LA PALABRA!

 Compilación y Redacción: Ing. Arsenio J. Alemán A. | Santiago de las Vegas

Foto tomada de Internet

Helio Orovio Díaz, "Kiko" para muchos de nosotros, nació en Santiago de las Vegas el día 4 de febrero de 1938. 

Hizo sus primeros estudios en el conocido y prestigioso Colegio Gacio.  

Aficionado a la música, cursó estudios de guitarra con Vicente González Rubiera y de percusión con Walfredo de los Reyes. Estudió  Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana, graduándose en 1966.

En su juventud formó parte como músico de la orquesta Jóvenes del Cayo, donde sustituyó al carismático Tata Güines en la percusión. Formando parte de esa orquesta viajó a los Estados Unidos en 1959.   También tocó con las orquestas Habana Jazz y Casablanca.

Trabajó como investigador en el Instituto de Etnología y Folklore de la Academia de Ciencias de Cuba.

lunes, 10 de octubre de 2022

10 de octubre: Centenario de la Banda Municipal de Música de Santiago de las Vegas

0 ¡TOME LA PALABRA!

Compilación y redacción: Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas.

Banda Municipal de Música. Fotografía de 1922 

10 de octubre de 2022. Se cumplen 100 años de la creación de la Banda Municipal de Música de Santiago de las Vegas. 

Cuando nos referimos a una Banda de Música debemos entender que ese término se refiere a un esquema concreto de agrupación musical formada básicamente por instrumentos de viento y percusion y su existencia data de tiempos muy antiguos. Textos de civilizaciones tales como la hebrea, egipcia, china refieren la existencia de agrupaciones de instrumentos de viento y de percusión que servían para acompañar los cultos religiosos y los combates. Las bandas pueden clasificarse según su formato y función social. La Banda Municipal de Música de Santiago de las Vegas, fue y es una banda civil  cuya función básica es la realización de conciertos y el entretenimiento, lo que no le impide participar en ceremonias oficiales, militares o religiosas. Su carácter público viene dado porque fue creada y ha sido sostenida financieramente por una institución gubernamental. 

Grandes maestros compusieron música para estos formatos de bandas con instrumentos de viento y percusión, como las Tres Marchas Militares de Beethoven. Verdi, como director, presentó en 1828 su Obertura para Banda. Y en nuestro país, Amadeo Roldán estrenó, en 1930, sus Rítmica V y Rítmica VI, dando inicio al movimiento de composiciones cubanas para ese tipo de agrupación. 

miércoles, 5 de octubre de 2022

Por Esther Borja, in memoriam

1 ¡TOME LA PALABRA!

Por Mario A. García Romero | Miami, Florida

Entre los gratos recuerdos que guardo y guardaré siempre sobre nuestro querido Santiago de las Vegas, está nítido en mi memoria un Homenaje más al Apóstol José Martí, un 28 de enero, allá en el final de la década de los 70’s o principios de los años 80’s, cuando en el otrora bello salón del Centro de Instrucción y Recreo de la calle 11, la Casa de la Cultura le hizo una formal invitación a la destacada cantante cubana y santiaguera por adopción Esther Borja Lima. 

Esa noche la radiante mujer, llena de vitalidad y prestancia, también bastante mayor ella, junto a muchos de los asistentes, fue homenajeada por su trayectoria artística de toda una vida, por haber puesto tan en alto junto al maestro Ernesto Lecuona el nombre de Cuba tantas veces, y por siempre haberse identificado con nuestro pueblo y con tantos amigos que siempre tuvo desde niña; donde como ella misma declarara tantas veces, conoció e intimó con muchas familias santiagueras, donde en muchas casas de esa época, entonó canciones cubanas para amenizar esas reuniones culturales entre jóvenes muchos de ellos con muchas inquietudes intelectuales y culturales en sentido general. 

Me la imagino cantando esa página tan nuestra, “Una Rosa de Francia”, de la autoría de uno de hijos de nuestro pueblo los versos, Gabriel Gravier (Musiú) y la música del Maestro Rodrigo Prats, quién también tenía familia en nuestro pueblo, y donde seguro también debe haber conocido a Esther desde esos años de la década de los 20’s del Siglo XX. 

domingo, 2 de octubre de 2022

Santiagueros connotados: Esther Borja Lima

0 ¡TOME LA PALABRA!

Compilación y redacción: Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas


Esther Borja Lima
Foto tomada de la Revista Antorcha.1954
Esther María de la Caridad Borja Lima, la afamada soprano cubana, conocida en toda Cuba y en el extranjero por el simple nombre de Esther Borja, considerada una de las principales voces de Cuba en el siglo XX y célebre por sus interpretaciones de la música de Ernesto Lecuona,  nació el 5 de diciembre de 1913. 

Aunque en su inscripción en el Registro Civil aparece como nacida en Santiago de las Vegas, la verdad es que nació en La Habana, en la calle  Corrales No. 80. 

Tenía familia en Santiago de las Vegas, y según ella misma confesó en una entrevista que se le hizo, las relaciones de amistad entre su familia y el Juez de este pueblo, posibilitaron su inscripción con el propósito de asegurarle  que se le permitiera el acceso a la enseñanza secundaria a pesar de que aún no reunía el requisito de edad establecido. 

sábado, 6 de agosto de 2022

Santiagueros Connotados: Dulcila A. Cañizares Acevedo

0 ¡TOME LA PALABRA!

por Ing. Arsenio Alemán Agusti | Santiago de las Vegas 


Foto 1957
Tomada de la Revista "Antorcha"

La escritora y poetisa de exquisita fibra sentimental, Dulcila A. Cañizares Acevedo nació en Santiago de las Vegas el 1º de mayo de 1936. 

Parte de su infancia transcurrió entre la riqueza natural de Topes de Collantes. Los recuerdos de esa etapa, en el campo, le ofrecieron material para una gran parte de su producción.

Ella ha reconocido que su niñez transcurrió en un ambiente culto: “Mi abuelo era un lector insaciable y escribía uno que otro poema. Mi abuela cantaba y tocaba el piano a la perfección. Mi padre era nada más y nada menos que un amante de la botánica”.

Se graduó de la Escuela Normal de Kindergarten de La Habana en 1956.

En el Conservatorio Falcón se gradúa de  profesora de piano, teoría y solfeo y por otra parte estudia italiano en el Círculo Cultural Ítalo-Cubano.

Su oficio como escritora comenzó casi en silencio: “Nadie de mi familia sabía que yo escribía poemas, porque si los enseñaba me iban a decir que estaban buenos, solo para quedar bien conmigo”.

lunes, 20 de febrero de 2017

Santiago verde

8 ¡TOME LA PALABRA!

El 20 de febrero siempre ha sido un día especial en mi familia: hoy cumpliría 80 años nuestra madre, Consuelo Hernández Basabe, y hoy hace exactamente 50 años salimos hacia Madrid mi padre y yo, hacia un futuro incierto, con la esperanza de reunirnos en Estados Unidos con ella, con mi hermana Giselle y con mi dulce abuela Nana. No se sabía si nos volveríamos a ver en dos meses, en un año, o en 10. O jamás. Así eran los tiempos que se vivían. 

Este año de 2017 el 20 de febrero es más emotivo aún, siendo el primero sin nuestra madre, fallecida el pasado 22 de diciembre. Son muchos los recuerdos, y muchos los tesoros que nos dejó aquella persona delicada, artística, amante de las plantas y la naturaleza, que siempre nos enseñó a ver el lado más bello de la vida. Y entre todos estos nobles legados, se destaca el amor que siempre sintió por su añorado pueblo natal, su querido Santiago de las Vegas. Tanto ella como mi padre, Ismael Balido Pérez, vivieron cada día de su vida desde aquel fatídico 20 de febrero hace 50 años, extrañando la tierra colorada de Santiago, sus calles, el parque Juan Delgado donde una tarde floreció su amor.

Tenían el “mal de Cuba”, como le digo yo, amor imposible que de joven no entendía – hasta que un día, ya adulto y 32 años después, regresé a Santiago… y los comprendí. Su obsesión se hizo mía. Motivado además por la muerte de Abuela Nana, en el año 2000 fundé el primer sitio www.santiagodelasvegas.org, “La historia ilustrada de un pueblo cubano”, progenitor de este blog que vio la luz siete años después; ambos con la fiel misión de rescatar y conservar el mundo desaparecido de mi abuela y de mis padres: Santiago de las Vegas en su época de oro.

Ese mal de Cuba, esa morriña sin fin que siempre sentí en mis padres, me azotó con especial fuerza el día 6 de enero de 2005, centésimo aniversario del nacimiento de mi abuela. Sin saber por qué, me senté al teclado y poco a poco surgió una melodia, a la que se fueron juntando palabras, y antes de que el reloj diera la medianoche había compuesto un pequeño himno en honor a lo que ellos, a lo que yo, a lo que todos los santiagueros desterrados que han sufrido la lejanía de su tierra natal han vivido. La compartí con mis padres y con mi esposo David Appell, y cada cual dejó su huella: una nota más aguda por aquí, cambiar una palabra por allá… hasta que este pequeño tributo a nuestro sufrimiento, nuestro salmo santiaguero sin los ríos de Babilonia, tomó su forma final.

Hoy, más de 12 años después y en honor a mi madre en el día de su nacimiento, y a mi padre en el día en que tuvo el valor de dejar atrás todo lo que conocía y quería, me decido por fin a compartir “Santiago verde” con nuestra comunidad virtual. Espero que sea de su agrado. Viene de lo más profundo de mí.

SANTIAGO VERDE 

Melodía y letra: José Balido 
Con la colaboración de Consuelo Hernández, Ismael Balido, y David Appell 

Santiago, Santiago verde,
mi tierra, añoro verte:
tus montes, tu cielo de cristal,
tus palmas y tu Cacahual.

Si un día muero sin verte,
Santiago de vegas verdes,
tu tierra mis huesos clamarán,
Santiago, y no descansarán.

(recitado)
Santiago, Santiago verde,
color de la esperanza.
Santiago de mi infancia,
añoro volver a verte.
Si hoy no tengo la suerte
de pasearme por tus calles,
por tus montes y tus valles,
no pienses que te he olvidado:
en mi corazón dañado
tus vegas florecen siempre.

(cantado)
Santiago, hoy vuelvo a verte,
mi tierra eternamente,
por tus parques siempre pasearé,
Santiago, y aquí descansaré.

viernes, 19 de agosto de 2016

Reseña de "Daniel Santos en su Habana", de Helio Orovio

1 ¡TOME LA PALABRA!

por Mario García Romero | Miami, Florida

El pasado 21 de marzo de este año 2016, escribí unas letras de homenaje  sobre "Kico" (Helio Orovio) y su obra intelectual, que incursionó en varias manifestaciones artísticas literarias, pero con preferencia sobre la música cubana: sus cultores, sus intérpretes, sus grandes compositores, a quienes le dedicó gran parte de su vida, pues desde muy niño tenía una gran propensión a la música. La muerte, esa enemiga inesperada, no le dio el tiempo necesario para ver publicado su libro sobre el paso y la estancia por mucho tiempo de Daniel Santos Betancourt por Cuba. Bueno, al fin me llegó el ejemplar tan esperado, una mano amiga me lo hizo llegar desde el corazón de mi familia, que, en un sencillo acto, en su propia casa y como homenaje a su memoria,  hicieron la presentación del mismo y recordaron su obra y se recitaron algunos de sus poemas, con alguna que otra anécdota hilarante sobre su vida, pues Kico gozaba de un gran sentido lúdico de la vida, hasta de él mismo se burlaba y de los demás también. Lo leí en menos de un día, por tanto interés por el mismo. Debo aclarar que el verdadero título del libro es "Daniel Santos en su Habana", no en "La" Habana como había dicho. Quisiera poder hacerle llegar un ejemplar a cada uno de los lectores e interesados en este espacio, tan nuestro, de todos que es Santiago de las Vegas en línea, pero no tengo esa posibilidad...
 
Pero, como prometí, con mi apreciación muy particular, voy a tratar de hacer una sinopsis de lo leído. Hablar de la vida y del arte de un hombre que vivió 76 largos años, que si se le sumaran por todas las vivencias y los excesos vividos, pues facilmente se pudiera decir que doblaba esa cifra ampliamente. Fue bastante longevo para la azarosa vida que llevó, de drogas, licor, mujeres, broncas, trampas, informalidades y una gran cadena de arbitrariedades.
 
Foto tomada en el Patio Sevillano del Club Atlético Santiago el día 1 de septiembre de 1948, por Onay Valdés, fotógrafo de Santiago por muchos años, EPD. Aparece el "inquieto anacobero" Daniel Santos con una preciosa acompañante. Entre el grupo que lo circunda reconozco a Armando Bosque, fallecido hace muchos años en Santiago, que está a la izquierda de Daniel; en el centro reconozco a dos bellas santiagueras, en el mismo centro Yolanda Buría, la esposa de Edel Pozo EPD, y hermana del amigo santiaguero Gerardo Buría, quien me obsequió esta foto; y al lado de ella Odilia Ferrás, que fue mi vecina muchos años, hermana de Olga la esposa de Gerardo Buría. Exhorto a cualquier otro santiaguero que pueda identificar al resto de las personas que aparecen en la foto, se lo hagan saber a Santiago de las Vegas en línea.


Hay casi un dogma en la idiosincracia del cubano: entre otras cosas, no toleramos a un tipo pesao, así, mal escrito, pero como lo pronunciaría cualquier compatriota, o sea, toleramos a un sinvergüenza, a un tramposo, a un bribón, pero eso sí, si nos cae simpático, pues pasa bien, ya no lo encontramos tan malo; esto es por regla general, aunque siempre habrá excepciones . Por mucho menos de las cosas malas que hizo Daniel Santos en cualquier parte de Cuba, a cualquiera lo condenaban a varios años de cárcel y al cumplir la condena, sería deportado inmediatamente. En el libro Orovio narra esa parte oscura de su vida: tuvo 12 matrimonios, con 12 hijos, que de seguro de ninguno se ocupó como debe ser cuidar y proteger a un hijo. Abusó de unas cuantas mujeres, a la mayoría las golpeó, también a hombres; a una le desfiguró el rostro de un golpe con la mano donde llevaba una gruesa sortija, lo que conllevó que fuera a parar a la cárcel, pero como tenía carisma, picardía y facilidad para componer, le dedicó una canción a la mamá de un presidente constitucional, Carlos Prío Socarras, que le firmó la amnistía al poco tiempo. En el tiempo en la cárcel, hizo un coro y puso a los compañeros presos a cantar. 

Había nacido en Puerto Rico en junio 6 de 1916, por consiguiente en este año está cumpliendo el centenario. Era un mulato blanconazo, bien parecido, muy elegante a la usanza de la época, con tupido bigote negro, con pelo rizado muy negro, ondulado, con gran favor por el sexo débil, pues donde llegaba, siempre levantaba una o varias mujeres, pues con su estilo de cantar su elegancia y su presencia las subyugaba. El libro está constituido por la investigación de viejas noticias de prensa escrita de la época y el criterio de muchos que de una forma u otra lo conocieron. Tambien hay varias declaraciones personales declaradas en alguna entrevista, como en el comienzo del libro en que  aparece una declaración de Daniel a modo de presentación donde cuenta: Mi historia es del carajo. Tuve infinidad de mujeres, caí en la cárcel más de cien veces. Fumé marihuana, he tomado mucho licor. Yo fui un bandido. Yo no creía ni en la luz eléctrica, lo mismo que le decía al policía se lo decía al presidente . A mí no me importaba nada. Yo estaba loco. Peleé en la Segunda Guerra Mundial. Anduve por todo el Caribe. Estuve en el pleito de los cubanos del lado de Fidel Castro, también en el de los dominicanos contra Trujillo. He andado por infinidad de cantinas, de barra en barra. He inhalado cocaina. Pertenecí al Partido Independentista de Albizu Campos. Me he casado doce veces, tuve doce hijos. He sido un loco. Y ¿ para qué me voy a arrepentir si ya lo gocé?
—Daniel Santos
  
De él hablan en el libro: "Germinal Barral", Don Galaor, en Bohemia, 8 de septiembre de 1946, Lisa Araujo, vedette cubana, Rogelio Martinez, director de La Sonora Matancera, Isolina Carrillo, pianista, repertorista y compositora cubana en entrevista, Pepe Merino, cantante e imitador del estilo de Daniel, en entrevista, Celia Cruz (no hay que decir nada más), Senén Suárez, compositor, guitarrista, director de grupos musicales, Alfonsín Quintana, cantante y director de Los Jóvenes del Cayo, Celio González, cantante de la Sonora Matancera y de Los Jóvenes del Cayo entre otros, Israel Pérez, tumbador, natural de Santiago de Las Vegas, fue miembro del Conjunto Jóvenes del Cayo, Mario Zaldívar, El Mito De La Sonora Matancera, 1999, Ninón Sevilla, bailarina cubana, triunfadora en el cine de México, Luis Agüero, Bohemia, 1961, Pablo Milanés, compositor e intérprete, Jaime Torres, El Nuevo Día, 3 de diciembre de 1992, Joseán Ramos, escritor e investigador boricua sobre Daniel Santos, Vengo a decirle adiós a los muchachos, 1989, Dr. Cristóbal Díaz Ayala, coleccionista, autor de varios importantes libros sobre música cubana y de Puerto Rico, musicógrafo, El Día Puerto Rico, 1992, Ramón Fernández Larrea, escritor y humorista, en Cuba dejó su huella en la radio cubana en  el "Programa de Ramón", reside en Miami, en la actualidad tiene un programa muy importante (Memorias de La Habana) en WWRF, 670 Am, todos los viernes de 7 a 8 PM nota del que escribe pro bono).

En la foto que aparece en el libro, de la cual yo poseo una original (más arriba) gracias a la gentileza de Gerardo Buría, tomada en el Patio Sevillano de nuestro Club Atlético Santiago en 1948, donde está en una mesa fumándose un tabaco con el acompañamiento de una botella de ron, rodeado de algunos santiagueros muy fácilmente reconocibles por los mayores como yo y más, pero a su izquierda se ve a una mujer de pelo negro y tez muy blanca y muy bella, que le hacía compañía...
Llegó a Cuba en 1946 con muchas ganas de triunfar, pues él mismo confiesa, que a él lo hizo "La Sonora Matancera", ese conjunto por donde han pasado tantas glorias de la música y de varios hermanos países latinoamericanos. Enseguida tuvo el favor del pueblo y sus discos se tocaban en casi todas las emisoras de radio, pues se paseó por las principales, WRHC Cadena Azul de Amado Trinidad Velazco y Radio Progreso, entre otras.
 
Es muy difícil analizar la vida de una persona tan controvertida, de tantas luces y tantas sombras, que de la nada se convirtió en todo un símbolo popular, que su estrato social y la situación económica y política en su patria, era muy deplorable en su niñez y juventud. Su papá emigró hacia Nueva York, buscando mejor vida y, al ser posible, reunió a toda la familia. Cuenta en el libro que su hijo cubano Danielito, tenía 12 años cuando la mamá lo contacta y le dice que Fidel Castro iba a enviar a los niños hacia Rusia para adoctrinarlos en el comunismo; corría el año 1961, donde la vida en la sociedad cubana estaba enrarecida por los cambios que se iban sucediendo en tan poco tiempo y, al decir de él, no estábamos preparados para ese cambio tan brusco. A poco, Eugenia su esposa y mamá de Danielito, le dice que había sido solo un rumor. Se queda en Cuba y empieza a actuar por diversos lugares capitalinos. Le ofrecen la gerencia del Club Habana 1900, del Vedado, sito en Humboldt y la calle P. Con la colaboración de varios artistas formó un elenco para actuar en el sitio, dijo que era un lugar tan sui géneris que en un televisor instalado en el lugar, entre canción y canción se vio el desfile de los miembros de la Brigada 2506 que desembarcaron por Playa Girón presos. Le cuenta a Joseán Ramos que ya se rumoraba la inclinación hacia el comunismo de Fidel Castro, al notar cómo se veía la influencia de Blas Roca. Lázaro Peña y otros miembros tradicionales del Partido Socialista Popular (Comunista) cuenta que una noche, al salir del cabaret, la llave no le trabajaba bien para poder cerrar la puerta, y muy molesto le dio una patada a la puerta, al no tener paciencia para estas cosas. Enseguida sintió el rastrillar de un arma detrás de él, era un miliciano, le preguntó por qué y el miliano le dijo que eso no lo podia hacer, que eso no era de él, que era del estado. Dice que al poco rato lo llevó a un puesto militar, donde le explicaron que era cierto lo que le había dicho el miliciano. A partir de ese momento se dio cuenta de que ya no podría seguir viviendo en ese país que tanto quería, fue su conclusión.

Conjunto Jóvenes del Cayo. Fila de atrás, de izquiera a derecha: con el güiro Silvio Contreras, compositor, Con la 1ra trompeta, Vinicio González, natural de Santiago de las Vegas: trompetista, flautista, director de orquesta, compositor. Con la 2da trompeta: Alfonso Salinas. Con la 3ra trompeta: Rafael Alvarado. Con las claves: Domingo Vargas, cantante, primer director del Conjunto. Con el bajo: Luis Ramírez.

Fila delantera, de izquierda a derecha: Con los bongóes: José Suárez (Guayabo). De pie: Alfonsín Quintana, cantante y director. Con la tumbadora: natural de Santiago de las Vegas Israel Pérez, cantante y percusionista. Con la guitarra: Orlando Farrán (El Moro). A la extrema derecha, con las maracas: Celio González Ascencio, natural de Camujuaní, conocido como El Flaco de Oro; fue cantante de plantilla varios años con la "Sonora Matancera" y falleció en México.

Como información adicional, en este conjunto el santiaguero Vitelito Cruz tocó la trompeta algún tiempo; también Helio Orovio participó un tiempo con el grupo tocando la percusión. La foto es un obsequio hace muchos años de Jorge Coya, que mantiene el Pequeño Museo de la Música Cubana en Las Vegas. Algunos detalles han sido tomados del Diccionario de La Música Cubana Biográfico y Técnico de Helio Orovio, EPD.


En el libro aparece una larga guía de canciones, más de 120,  que interpretó Daniel y sus autores cubanos y que, entre ellas estamos representados los santiagueros (a saber) por dos coterráneos : De Humbero Jauma Puñales, No Importa Corazón y con versos de José (Cheo) Barreiro, El Columpio de la Vida; pintor santiaguero que no conocí y no sabía que los versos eran suyos, pero tuve la dicha de ser compañero de estudio de Nieves su hija menor. Tiene un testimonio gráfico muy importante donde se ve al cantante en varios lugares y momentos; consta además con varias carátulas de sus distintas  grabaciones, entre ellas una del Sello Gema de Guillermo Álvarez Guedes de un 45 rpm, donde por la cara A aparece "Sierra Maestra", el patriótico número dedicado a la revolución de Fidel Castro, y por el anverso tiene, tambien de su autoría, "Victoria de la Juventud", la cual no recuerdo haberla oído nunca. A propósito de "Sierra Maestra", Orovio cuenta que estando Daniel en Maracaibo, Venezuela, en diciembre de 1956, mientras se tomaba unos tragos en un bar maracucho, Daniel leyó un titular de un periódico que daba la noticia de la muerte de Fidel Castro en el Oriente cubano, en la Sierra Maestra,  y que en una servilleta inspirado en la noticia, escribió la canción Sierra Maestra.

He confrontado con algunos amigos y tengo mis dudas; no olvido que alguien que regresó de un viaje a Santiago desde Miami, llevó una copia de la canción, en un 45 de vinil negro, que solo tenía una etiqueta amarilla, sin decir el título de la misma. La duda es por uno de los versos de la obra, me refiero a la segunda estrofa, donde escribió :
 
Pero si un  venezolano,
como yo lo pude ver,
pudo romper sus cadenas,
pudo su yugo romper,
también lo puede un cubano,
la unión lo puede vencer.
 
Creo que la explicación es muy sencilla, ¿a qué se refiere Daniel cuando dice "Pero si un venezolano, como yo lo pude ver, etc."? ¿En qué momento de la historia contemporánea de Venezuela pudo ver la libertad? Lo último y más cercano a la revolución cubana fue la caída de Marcos Pérez Jiménez, dictador venezolano, que gobernó de 1952 hasta el 23 de enero de 1958, en que cayó su gobierno. Por eso tengo esa duda, por eso creo que la escribió de finales de enero de 1958 a unos meses antes de diciembre de ese mismo año. Claro, puede ser una licencia poética del autor, pero no lo sé.

domingo, 14 de abril de 2013

Sobre la música religiosa en Santiago de las Vegas

0 ¡TOME LA PALABRA!

por Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

He leído la crónica escrita por mi amigo Mario García Romero sobre la música religiosa en Santiago de las Vegas.

Como bien se describe en el artículo, José Demetrio Alemán y Rodríguez (1846-1924), mi bisabuelo, fue compositor e intérprete de este tipo de música.

De su biografía, publicada en este sitio en 2008, extraemos algunos párrafos que refieren ese perfil de su carrera.

«Ya en 1854, con solo 9 años de edad, componía sus primeros arreglos, entre ellos ‘Versos al Vía Crucis’, cantados por él en aquella época y que en abril 13 de 1911 él reescribió como recuerdos de su infancia.»

Las partituras originales de la reescritura de estos Versos al Vía Crucis, se encuentran en los fondos del Museo Histórico Municipal “Francisco Fina García” de Santiago de las Vegas.  El Museo se encuentra ubicado actualmente en el edificio que otrora ocupara el Centro Obrero, en la calle 4 entre 11 y 13.

Aquí facilitamos fotos de dichas partituras. Flauta o Clarinete 1º y 2º, Contrabajo y Figle. Abril 13 de 1911.







«Fue músico de la orquesta de la Catedral de La Habana, distinguiéndose como violinista en la interpretación de la música sacra, al extremo de alternar con los mejores músicos y orquestas de aquella época que actuaban en la Catedral de La Habana y en otras instituciones religiosas. Llegaba a las octavas con una agilidad digna de los virtuosos del instrumento como Brindis de Salas y José White. Tanto sus alumnos como el público gozaban de su extraordinaria ejecución.»

Gabriel Gravier lo refleja del siguiente modo:

«Por la mañana, la misa. Alemán preludia con su melodioso violín y cantores de la Capital alzan sus voces para imponer magestad al rito”.»

«En todas las procesiones y ceremonias religiosas que se celebraban en Santiago de las Vegas, José Alemán dirigía la orquesta.  Los días de fiesta del patrón Santiago, el Maestro se situaba con su orquesta en el atrio de la iglesia y desde allí deleitaba a los concurrentes a la celebración religiosa.

«Al frente de las procesiones religiosas entonaba ceremoniosamente las notas de una marcha o los compases al ritmo de la procesión.

«Era habitual que la música para estas celebraciones religiosas fuera especialmente compuesta por José Alemán para cada ocasión.»

Así en el Museo encontramos las siguientes partituras dedicadas a: Gozos a San Luis Gonzaga fechada en junio 16 de 1906; Gozos a San Luis, partituras para figle, contrabajo y violín, fechadas en junio 18 de 1910; Marcha a María Josefa, partitura para bombardino-bajo, no fechada; Marcha Fúnebre “La Triste Agonía”, partitura para contrabajo, fechada en 18 de noviembre de 1909.

Fotos de las partituras mencionadas se muestran a continuación.












En efecto, como bien rememora Mario en su artículo, la música de nuestras procesiones era solemne y la solemnidad venía impuesta esencialmente por el toque de las pailas. De muchacho (década del 50 del siglo pasado) recuerdo bien, porque además vivía en la misma cuadra en que vivían mis tías Esther Lilia y Josefina, que el hombre que imponía el ritmo de la procesión era Rafael Campos, quién marcaba el paso de la procesión de manera imponente a través del sonido de las pailas.

No sé si alguna de estas partituras corresponderá a la melodía que Mario tiene grabada en su memoria, pero si así no fuera, no importa. Su escrito posibilita por vez primera divulgar públicamente originales de las partituras de música religiosa escritas por José Alemán.

Es posible que algún músico pueda llevar al papel pautado la melodía que recuerda Mario y confrontarla con alguna de las partituras que aquí mostramos.

Siguiendo con el relato escrito por Mario, confirmar que Rafael Campos fue músico de la Orquesta Alemán en su segunda etapa (entre 1924 y mediados de la década de 1930), cuando ya la orquesta estaba bajo la dirección de Ramón Alemán Parra (a) Mullo, hijo de José.
1924: La Orquesta Alemán.

En una foto de la época, se aprecia la orquesta y en ella se identifica claramente, en el extremo derecho, sentado detrás de sus pailas a Rafael Campos.

Eugene Chadbourne, escribe sobre José Alemán en ALL MUSIC GUIDE (Michigan, U.S.A., Edición 2006) lo siguiente:

“……hay todavía plenitud de aspectos impresionantes en su carrera. Alemán compuso una gran cantidad de música que podría ser presentada en una variedad de escenarios, incluyendo tanto música bailable como religiosa, y él logró ajustar la orquesta para ello, presentando ese repertorio en salones de baile y en las iglesias, según el caso”.

Confiamos en que estas notas y la presentación de las partituras de música religiosa compuesta por José Alemán contribuyan no sólo a complementar el artículo de Mario, sino también a divulgar los valores de nuestro pueblo.

(Abril 8 de 2013)

lunes, 1 de abril de 2013

La música sacra de Santiago de las Vegas

1 ¡TOME LA PALABRA!

por Mario A. García Romero | Miami, Florida

JoséAlemán  (1846-1924)
Hace días vengo pensando en Santiago de Las Vegas y como es propicio, estos días de la Semana Mayor se llenan de recuerdos bastante lejanos. Uno de ellos que llevo conmigo inolvidablemente es la música que llevaban nuestras procesiones, que músicos de nuestro pueblo (no puedo decir que todos) interpretaban a lo largo de la marcha ritual. A lo mejor muchos santiagueros no saben o no recuerdan, que una bella y solemne página musical religiosa fue compuesta por un músico nuestro que dejó importante descendencia: me refiero a la famila Alemán; no puedo definir cuál de ellos es el autor de tan significativa melodía, pues fueron varios los Alemán que integraron la Orquesta Alemán fundada en 1878 (en plena lucha mambisa por la libertad de Cuba) por el contrabajista José Alemán (derecha). Esta agrupación clasificada como las llamadas orquestas típicas o de viento, dejó de existir en los años treinta del pasado siglo XX. Por lo tanto no puedo recordar la misma porque yo no había nacido todavía, sin embargo, recuerdo perfectamente a Campos, un señor muy mayor que vivía en la calle 15 entre 4 y 6, que tenía una hija (a saber) llamada Estela que era integrante de la agrupación que acompañaba las procesiones nuestras en los años 50.

Estos datos sobre esta orquesta santiaguera se deben a la investigación que hizo el fallecido santiaguero y amigo Helio Orovio Díaz (1934-2008), que entre otros importantes libros sobre la música cubana, publicó el primer "Diccionario de la música cubana, biográfico y técnico", en 1981, de donde los tomé, así que de esta manera quiero también honrar su memoria y recordar también que hasta su última gota de vida fue un defensor de nuestra historia y de nuestros valores municipales, aunque algunos por desconocimiento no sepan de quién hablo.

Efectivamente, Santiago se llenaba de solemnidad en estos días, donde no se oía música que no fuera religiosa (me refiero al Viernes Santo) ni se comía carne de res, solo pescado u otro alimento, para respetar esa tradición. Las escuelas tenían una semana de receso y el Sábado de Gloria, a las 10 de la noche, tañían fuertemente las campanas de la iglesia y comenzaban los bailes en el Centro de Instrucción y Recreo y en el Club Atlético Santiago.

Sería muy bueno saber si alguien alguna vez grabó esa música y queda para la posteridad. La puedo tararear, pero como no se música, no la puedo llevar al pentagrama. Ojalá algún músico nuestro que lea este recuerdo pueda aportar la partitura aunque fuera, para así algún pianista la pudiera tocar y que se pudiera oir en este sitio, que contra viento y marea, trata de preservar todo lo concerniente a nuestra historia y su época de esplendor.

1955: El Padre Vicente Jovaní bendice la nueva campana.
Poseo una grabación de las campanas de nuestra iglesia, que la ofrezco si se quisiera poner en el sitio.

Estoy casi seguro que mi amigo Arsenito Alemán Agusti pudiera aportar algún importante dato sobre esta celebración y su historia, pues le toca por tradición familiar.

martes, 25 de diciembre de 2012

¡Feliz Navidad!

3 ¡TOME LA PALABRA!

por Mario A. García Romero | Miami, Florida

Nuestra patria querida Cuba ha sido muy pródiga en la música, tanto que hemos puesto a bailar a medio mundo con muchos ritmos diferentes. Creo no exagerar si dijera que de Oriente a Occidente no hay pueblo que no haya dado un cantante, un compositor, o un poeta, que haya contribuido a esa diversidad musical. Se le ha cantado a la patria, a los héroes, al amor, a la mujer, a la historia, a jornadas épicas. A la belleza de toda nuestra naturaleza, a costumbres centenarias y a todo lo imaginable. Por eso quiero destacar que también nuestro querido pueblo Santiago de Las Vegas ha hecho su aporte. Hace tiempo quería hablar algo de esto, por el amor intenso a esa música que tan dignamente nos ha representado por más de cien años, por eso quiero citar la obra que da título a este escrito.



Esta canción que nos habla de una época del año tan sensible como la Navidad, que para los cubanos siempre tuvo la gran importancia de reunir a la familia, a los vecinos, a los amigos, sin importar diferencias, lo mismo para cualquier religión, ya se sea agnóstico, o ateo, sin importar el estrato social y otros argumentos que solo hacen dividir. Su autor, Humberto Jauma Puñales, nació en Santiago de las Vegas el día 17 de diciembre de 1908. A los 15 años tocaba en el sexteto Sonora Santiaguera, integró como guitarrista el sexteto Mi Tienda, y más adelante el conjunto Azul Tropical como bajista. Salió hacia Ciudad de México a jugar baseball, pero como la música lo atraía  tanto, tocando el contrabajo tuvo la oportunidad de integrar varios grupos populares, entre ellos las orquestas de Álvaro Ruiz, Rafael Hernández, Gonzalo Curiel y Agustín Lara. En ese trabajo se dio a conocer como compositor y, por su amistad con “El Músico Poeta” (Agustín Lara) y la destacada cantante Eva Garza, quienes lo estimularon al ver su talento, se dedicó por completo a componer. Esta canción fue grabada en agosto de 1958, con el acompañamiento de la Sonora Matancera y la inconfundible voz de Celia Cruz, “La Guarachera de Cuba”, a dúo con el estelar “Flaco de Oro” (Celio González) . Además de este bolero con “La Sonora Matancera”, Celia le grabó el bolero “Cosas que pasan”, la guaracha “Madre Rumba”, también acompañada por Celio González;  y el guapachá  “No te rompas el cráneo”.

También con la Sonora Vicentico Valdés ("La Voz Elástica de Cuba") le cantó los boleros “Solo por rencor” (este número aparece inscripto junto a Rogelio Martínez hijo) y “Algo hay en ti”.

Bienvenido Granda ("El Bigote que Canta") le grabó  el son-montuno “Estás como mango” (letra de Severino Ramos); siguen las grabaciones con La Sonora Matancera en las voces de Nelson Pinedo (Col, El Almirante del Ritmo) con los boleros “Esas cositas” y “Ya es muy tarde”, y el pregón-chachachá “Sixto el Caramelero”; Alberto Pérez Sierra (Cub.) grabó la guaracha “Yo no sé qué me pasa”; Estanislao Sureda (Laíto) grabó “Este chachachá”; Carmen Delia Dipiní (P. Rico) grabó el bolero “Si no vuelves”; Bobby Capó (El Ruiseñor de Borinquen) grabó la guaracha “Ni novia ni luna”, (con letra de Severino Ramos) ; Celio González grabó los boleros “Cosas que pasan” y “Lo estoy notando”; y  el chachachá “No te quedes mirando”, además el mambo-guapacha “Mambo pa’que goce”. Otros importantes solistas y agrupaciones que grabaron su obra son: La Orquesta Aragón, “Noche y Día”, por el gran bolerista Fernando Álvarez; los boleros “Qué más da” y “Recordaré tu amor”; Roberto Faz y su Conjunto y Orlando Vallejo le grabaron separadamente “No importa Corazón”, también “Roberto Faz y su Conjunto” y “Caridad Cuervo”indistintamente le grabaron  la guaracha “Rumberito soy yo”, y el “Conjunto Casino” “Estás como mango”.

En datos tomados de la Sociedad de Autores Musicales de Cuba (a saber) aparecen muchos más números  pues su obra consta de decenas de composiciones, las cuales no he podido comprobar por mi mismo si fueron o no grabadas. De todos modos esta muestra  nos da una idea de la fecunda obra del autor santiaguero, que en unos días hubiera cumplido 104 años.

Murió en Santiago el día 22 de junio de 1971, muy enfermo de diabetes. No tuve trato con él pero sí lo ví muchas veces sentado en la puerta de su casa rasgueando su guitarra. No poseo foto de él, aunque he tratado de contactar con el Sr. Lincoln González, gran amigo santiaguero quien fue su vecino por muchos años y se preocupó por su bienestar, y es posible que por su profesión de fotógrafo le haya tomado alguna instantánea, lo cual sería de gran provecho para que los santiagueros y amigos interesados en la música cubana supieran cómo fue en vida. A Lincoln le agradezco eternamente su ayuda desinteresada, cuando el 22 de junio de 1992, acudió a un acto de recordación a nuestro compositor  y tomó algunas fotos de familiares y amigos que asistieron al mismo. Con mucho esfuerzo, se logró poner una modesta tarja de madera y una fina lámina de bronce, en recordación del lugar donde vivió sus últimos días, en la calle 6 entre 11 y 13, por la misma acera del Ayuntamiento Municipal, a la izquierda de lo que fue la Estación de Policía. Posteriormente se mejoró la tarja haciendo la base que queda incrustada en la pared  con una gruesa lámina de bronce, también muy resistente a la lluvia, pero desdichadamente, sin saber el porqué, desapareció. Entre las cosas de Humberto Jauma que recuerdo nítidamente hay un pregón-beguine “En El Manzanero” (así aparece inscrito el 24 de abril de 1959), que cantaba magistralmente nuestro fallecido trovador Raúl Zequeira, al que le debemos una crónica, al igual que a otras importantes figuras de la música que nacieron y vivieron en nuestra localidad. Esta idea me rondaba hacía tiempo, cuando un comentario de Giselle Balido, escritora y periodista santiaguera, me motivó a pensar y a escribir sobre un santiaguero ilustre. Pienso que si su padre estuviera con nosotros materialmente, enseguida me felicitaría por este trabajo, sin ser yo ni escritor ni periodista, pero que pretende dar a conocer y recordar a un compositor santiaguero, a otro hijo más de nuestra tierra querida que nos ha dado a conocer por su obra. Quiero hacer extensivo el deseo de que todos los santiagueros y amigos que lean estas líneas,  tengan una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo 2013.

P.D. Le agradezco de antemano a cualquier santiaguero que haya conocido a este artista nuestro, cualquier anécdota o información, que pueda enriquecer este trabajo. Muchas gracias, el autor.

Fuentes consultadas: “Diccionario de La Música Cubana, Biográfico y Técnico” (1981) de Helio Orovio Díaz, Q.E.P.D. “Discografía Enciclopédica  de La Música Cubana 1925-1960”, del Dr. Cristóbal Díaz Ayala, donada a FIU Libraries (Universidad Internacional de La Florida), a la cual se puede  acceder  gratuitamente. “Historia de La Sonora Matancera y sus Estrellas” (1996), Colombia, por el Dr. Héctor Ramírez Bedoya.

sábado, 24 de noviembre de 2012

"El Gran Bruto" del Patio Sevillano

7 ¡TOME LA PALABRA!

por Leonardo Gravier Cortada | Coral Gables, Florida

Dicen que “una imagen vale más que mil palabras”, mas no es el caso del comentario de Mario A. García Romero describiendo el Patio Sevillano del Club Atlético Santiago de su memoria. Mas no quiero que pasen inadvertidas las gestiones de aquel buen hombre, santiaguero de nacimiento, dependiente de la bodega de Lisardo Fernández, por ocupación. No recuerdo su apellido, sé que se llamaba Armando, y que él mismo se hacía llamar “El Gran Bruto” (inspirado en una película americana que había tenido mucho éxito en aquella época y que tenía el mismo título). Armando era el perenne luchador en cuanta reunión tuviese la junta administrativa del Club Atlético; insistía en la necesidad de utilizar el terreno que quedaba detrás del patio donde se jugaba voleibol, para crear un patio estilo sevillano; éste ampliaría los espacios bailables y le daría al Club Atlético más prestigio y belleza. Como la junta se demoraba en tomar la decisión de construir aquel patio, Armando comenzó solo. Todos los días, después del trabajo, comenzaba aquel “Gran Bruto” a limpiar y a acomodar el terreno. Yo nunca había visto un hombre tan voluntarioso y cumplidor. Al fin se decidió el Club a construir el famoso Patio Sevillano; pero en mi recuerdo, siempre quedó la imagen del Gran Bruto, a quién en mi opinión, se debió la construcción del Patio Sevillano.

Imagen del Patio Sevillano del Club Atlético Santiago que provocó estos recuerdos.
También recuerdo cuando el señor Ney, traía invitado por las tardes al Conjunto Casino para que ensayaran en el escenario (en forma de tarima de concreto con techo de tejas, a tres pies de altura por encima del suelo del patio). Era la época de oro de aquel conjunto. Cantaban Faz, Espí y Ribot; además, tocaba el piano Pepé Delgado y si no recuerdo mal, contaba con la participación del Chicuelo y de Cristóbal  Dobal.  Yo tuve la suerte de verlos una tarde, sentado yo en el suelo, junto a Ney, que se sentaba en un taburete frente a la tarima.

1952: Acto cívico en el C.A.S. A la derecha de pie con camisa de manga corta aparece Armando "El Gran Bruto", detrás del orador, Francisco (Panchito) Simón.
Disfruté mucho aquel Patio Sevillano; pasé algunas noches viejas en aquel cobertizo construido frente a la tarima de la orquesta, esperando el año nuevo y las comparsas. Recuerdo haber visto figuras artísticas famosas  como Daniel Santos y Beny Moré. ¡Qué bellos recuerdos nos trae esa vieja fotografía!  

Noche de baile en el Patio Sevillano del Club Atlético Santiago.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Himno del Club Atlético Santiago

3 ¡TOME LA PALABRA!

por José Alberto Balido | Miami, Florida

Como otras instituciones de Santiago de las Vegas en su época de oro, el Club Atlético Santiago también tenía su himno. Hoy tenemos el placer de compartir con nuestra comunidad virtual la emocionante letra de Gabriel Fina, hijo (a la derecha, en 1926), testimonio indiscutible de la energía, pasión y orgullo de aquellos jóvenes que hace 80 años optaron por otro camino que el del Centro de Instrucción y Recreo.

Himno del C.A.S.

A la lucha prestad vuestra apoyo
que en la unión está el triunfo final,
levantemos seguros la frente
por un nuevo horizonte social.

Tu bandera es color verde y blanco;
verde y blanco que llena de fe,
de esperanza, de amor y de orgullo,
y tus letras tan solo son tres...

Del contrario al azote más fiero
respondámos uniéndonos más,
y la verde bandera del triunfo
honraremos los hijos del C.A.S.

¿Cantó usted alguna vez este himno? Si recuerda la melodía, ¿estaría dispuesto a grabarla para compartir con la posteridad?

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Cada vez más alto: Himnos escolares de Santiago de las Vegas

9 ¡TOME LA PALABRA!

por José Alberto Balido | Miami, Florida

La escuela: segundo hogar de la niñez, donde tantos recuerdos y amistades se forjan. Quien asistió a las escuelas de Santiago de las Vegas en su época de oro seguramente recuerda además los himnos escolares que en ellas se cantaban, aquellas dulces letras y melodías diseñadas para inspirar y motivar al alumnado a ir, como bien dice uno de ellos, "cada vez más alto". Hoy tenemos el gran placer de comparitr dos de éstos, en la voz de Consuelo Hernández Basabe, viuda de Balido. El primero, nos cuenta la intérprete, es de la Escuela Pública No. 3 para hembras; y el segundo es de la Escuela Primaria Superior, donde nuestro amigo y Jefe de Redacción Carlos Valiente Romero recuerda cantarlo también.



Hablando de himnos, aprovechamos para recordarle que en nuestro sitio conservamos la partitura del himno del Centro Escolar No. 1 (Escuela para hembras), así como el del Colegio Wesley, obra de Carlos Valiente, quien aún a esa temprana edad ya mostraba su don con las palabras. Esperamos que sean de su agrado... y que comparta sus propios recuerdos escolares.

domingo, 3 de julio de 2011

Comentario sobre un artículo que hace referencia a “Una Rosa de Francia”

5 ¡TOME LA PALABRA!

por Leonardo Gravier / Coral Gables, Florida

Por un mensaje enviado por una querida amiga de mi familia – que conoce muy bien la trayectoria de mis padres – he leído un escrito en palabranueva.net (la Revista de la Arquidiócesis de La Habana) sobre la vida del maestro Rodrigo Prats. Tanto a la señora que me indicara el “link” como a mí, nos llamó la atención la omisión del nombre de mi padre Gabriel M. Gravier (a la derecha) en dicho artículo.

A mí en particular, me sorprende que siendo el “leitmotiv” del artículo la relación del maestro Prats con “Una Rosa de Francia” – puesto que se titula “Rosas para el maestro” y hace varias alusiones a la canción –, se mencione al autor de la letra como “un amigo de la familia”, sin mencionar el nombre de mi padre como autor tanto del título como de la letra.

En el artículo que menciono, escrito por Perla Cartaya Cotta y publicado en mayo de 2009, se hace el recuento de la vida de Prats y cómo siempre fue asociado con las rosas debido al éxito de la criolla-bolero “Una Rosa de Francia”.

Debo recordarle a la autora Cartaya Cotta que mi padre y Prats fueron buenos amigos desde la juventud; que mi padre jamás reclamó un solo centavo por los derechos que le corresponden a los autores de las letras o las músicas de las canciones, y que fue el maestro Rodrigo Prats el que puso música en Santiago de las Vegas a un soneto de mi padre escrito con anterioridad y no viceversa. Que la idea de la Rosa de Francia, que tanto dinero parece haberle dejado a Prats y a sus herederos, fue producto del ingenio y del estro poético de mi padre: Gabriel M. Gravier, fallecido en Miami, Florida en 1974.

Yo no hubiese hecho alusión al tema de no haberse mencionado al autor de la letra de la pieza; pero haber escrito acerca de la letra y no mencionar al autor, constituye una omisión dolosa o al menos culposa.

domingo, 19 de junio de 2011

Mi niñez en los años 40

12 ¡TOME LA PALABRA!

por Consuelo Hernández Basabe / Miami, Florida

Recuerdo los sábados por la noche, la única noche en la semana que Pipo no trabajaba (era panadero y los panaderos hacían el pan por la madrugada), nos sentábamos los tres muchachos, Tito, Eloína y yo, alrededor de él y le pedíamos que nos hiciera cuentos. Pipo tenía una facilidad para contar historias, cosas que según él le habían pasado a él cuando era chiquito y también en su juventud. Yo sospecho que la mayoría de los cuentos eran producto de su imaginación que nos tejía cada sábado una trama diferente y cada una más interesante. Hay que pensar que estoy hablando de cuando no teníamos electricidad, sólo una lámpara de luz brillante (bombillo) que teníamos que llevar de habitación en habitación. Imaginen tres niños sin radio ni ninguno de los entretenimientos modernos, sentados alrededor de Pipo, en la penumbra, oyéndolo hacer cuentos que para nosotros eran reales, aventuras que él había vivido, muchas de aparecidos y fantasmas y nosotros pendientes de cada palabra y muertos de miedo, pero siempre pidiendo más. Recuerdo el hombre sin cabeza que recorría de noche la línea del tren buscándola y aterrorizando a todos los que por desgracia cogieran ese camino en la noche. Otro de los cuentos que nos daba miedo era el del hombre que iba a caballo por el campo (desde luego era de noche) y de pronto oía a un niño llorar, un bebito abandonado a la orilla del camino. Él lo recoge y cuando llevaba un tiempo cabalgando, de pronto el bebé le dice, "Tata, mía mi yente," (Tata, mira mi diente) y le enseña un diente ¡larguísimo! El pobre campesino lleno de horror trata de dejar al bebito en el camino, y no puede, pues agarrándose le dice, "No, Tata, me tienes que dejar donde me encontraste." Y así eran cada sábado diferentes cuentos.

El resto de la semana, si la tarde estaba buena, salíamos a jugar a la calle frente a la casa y se reunían muchachos del vecindario a jugar a los escondidos, los varones al "mano arriba" y las niñas a la rueda, las tinajas, las cintas, en fin, que siempre teníamos en qué entretenernos.

Recuerdo cuando salíamos a buscar cocuyos llevábamos pomos con huequitos en las tapas y nos íbamos por la calle 17, que en ese entonces no tenía casas y había mucho matorral. Cuando regresábamos traíamos los pomos llenos de lucecitas como farolitos. Una noche uno de los varones agarró dos o tres cocuyos y se escondió entre las matas y cuando una de las niñas fue a cogerlo, salió gritando y nos llevamos tremendo susto. Creo que esa noche no paramos de correr hasta llegar a la casa.

También en las tardes, si estábamos aburridos, alguien de pronto decía, "¡Vamos a recoger maravillas!" y salíamos toda aquella pandilla y nos íbamos por la 17 hasta la línea del tren. Era un espectáculo precioso, todas las orillas llenas de maravillas (Mirabilis jalapa) de todos colores. Con palitos donde echa las semillas una clase de hierba que no sé cómo se llama, hacíamos collares y pulsos, ensartándole las maravillas. Desde luego que los varones nos ayudaban a recoger las flores y cuando regresábamos veníamos con collares y pulsos. Ellos usaban las flores para silbar, pues cuando les quitaban los pistilos y estámenes, eran como una pequeña corneta.

Recuerdo cuando abuela Estrella (a la derecha) vivía en el Rancho, que por ese lado la línea del tren pasaba por una loma (en mi recuerdo muy alta). Nosotros llevábamos yaguas de palma y nos tirábamos como con trineo. También recuerdo que debajo de la línea del tren había de tramo en tramo unos desagües y nos metíamos ahí para que el tren pasara por encima. El ruido era ensordecedor, pero para nosotros todo era una aventura.

En esa época todo era muy inocente y no había peligro en la calle; en el verano los tres nos íbamos para la calle y sólo regresábamos a almorzar y atardeciendo. En la noche sí que no salíamos, pues se oían los cuentos (que posiblemente inventaban los padres) que se robaban los niños.

Recuerdo en Semana Santa que los niños se portaban bien y no se suponía que se hiciera ruido, pues nos decían, "Dios está muerto y el Diablo está suelto." Así es que esa semana los niños éramos ejemplares. Aunque no éramos católicos practicantes, y sospecho la mayoría del pueblo igual, íbamos a todas las procesiones de Semana Santa. El Sábado de Gloria, en que resucitaba Cristo, repicaban las campanas y así era el aviso de que podíamos volver a jugar y retozar.

Recuerdo cuando llegaban los días de elecciones los muchachos nos alborotábamos y le hacíamos grupo a todos los candidatos, pues dondequiera que hubiera un mitin político, allí estábamos aplaudiendo y gritando.

Recuerdo que en la Escuela Primaria No. 3 Luisita Herrera, en una ocasión yo recité una poesía de los vegueros santiagueros que fueron ahorcados (por rebelarse contra los impuestos coloniales sobre el tabaco), y qué orgullosa estaba yo de que me hubieran escogido. Era bien chiquita, pues recuerdo que me pararon en una silla. Esto era durante el acto "cívico" que se efectuaba cada viernes (me parece ver todas las filas por grado) y ahí se decían poesías y se leían los mejores trabajos, se conmemoraban fechas patrióticas, y demás.

Recuerdo uno en particular que era dedicado precisamente a Luisita Herrera, pues había muerto y ella había sido por muchos años directora de la escuela. En ese acto se leyeron trabajos, poesías, y se habló sobre ella y su vida. Para finalizar en grande, se decidió quemar una bandera que no sé si ella había hecho o donado, y soltar las cenizas al viento – una cosa muy linda pero resultó que la tela no se quemaba y no pudieron "esparcir las cenizas al viento" como quería la maestra muy poéticamente. Yo creo que de todas formas logró ella su objetivo de impresionar a los niños, ya que casi 60 años después, yo aún lo recuerdo.

Recuerdo en la escuela las clases de música, donde aprendíamos primero todos los cantos cubanos antiguos y puntos guajiros (aún los recuerdo y los canto). Yo tengo memorias muy lindas de la escuela, pues los maestros y maestras eran personas con verdadera vocación que nos hacían las clases interesantes y siempre teníamos alguna actividad, tal como excursiones a distintos lugares, o por ejemplo un huerto escolar (abajo) que sembrábamos en primavera con semillas que mandaban de la Estación Experimental Agronómica.

Recuerdo mi maestra de primer grado, Josefina Zaragoza, que me enseñó a leer y escribir; Esther Marrero, que después fue directora; Aida, Carmen, y Virginia Carral; Marcelo Alegría; y Graciela Cobo, mi inolvidable Chela, una persona tan dulce y una maestra excepcional. Su flor favorita era la mariposa, y siempre que florecían en nuestro jardín, yo se las llevaba, y cualquiera pensaría que le llevaba un tesoro, algo muy valioso, pues así me hacía sentir. En Navidades preparó la clase para un acto donde cantamos villancicos navideños. Ella misma nos hizo los trajes de papel de crepé blanco con flores grandes de pascua. Recuerdo que llevó al aula a su casa y allí conocí a los hijos, que eran jimaguas y muy traviesos: ¡uno de ellos metió la trenza de una de las alumnas en un ventilador! Suerte que lo vieron antes de que el niño lo echara a andar.

[Artículo publicado en el original sitio SantiagodelasVegas.org en el año 2003].

martes, 31 de mayo de 2011

Wuelfo Gutiérrez: Un recuerdo necesario

10 ¡TOME LA PALABRA!

por Mario A. García Romero / Miami, Florida

Hoy 31 de mayo marca la partida hace seis años de un entrañable amigo santiaguero. Le dio tanto lustre a su patria chica como a la grande: en la década de los años 70 fue cantante de la celebérrima “Sonora Matancera”, el pionero de los conjuntos cubanos. Wuelfo Huergo Gutiérrez López, hijo de Wuelfo el marinero, nació en Santiago de Las Vegas el 23 de septiembre de 1942. El mayor de tres hermanos, fue desde muy joven un entusiasta del baile, la música y el canto. A finales de los años 50 organizó junto a otros tres coterráneos, Juan Luis Cobo, Manolito Santos, y Rolando (Rolo, E.P.D.) González, un cuarteto llamado “The Fraterns” (Los Fraternos), al estilo de la escuela estadounidense de los famosos cuartetos como “Los Platters”, “Los Drifters”, “Frankie Lymon and the Teenagers”, y otros que marcaron una pauta en la historia del “Rock and Roll” y el llamado “Doo Wop”, que es un sonido coral característico de estos grupos de las décadas de los años 50 y 60.

Alrededor de 1958, el grupo se presentó en el conocidísimo programa de José Antonio Alonso de la entonces poderosa televisión cubana, que era una continuidad de “La Corte Suprema del Arte” de la radio cubana, iniciada en 1938, de donde salieron grandes figuras de la música cubana. Se producen cambios sustanciales en nuestro país y poco después el “Rock and Roll”, al menos en Cuba, va cayendo en el silencio. Wuelfo sale de Cuba a saber a mediados de 1961. No lo vi más (aunque siempre supe de él por sus hermanos Juan y Gabriel) hasta el año 1979, que vuelve de visita a la tierra natal. Siempre con la misma simpatía y sencillez amistosa y popular que lo caracterizó. Ya en ese entonces había estado con “La Sonora Matancera”; el gran cantante Roberto Torres, “El Güinero Mayor”, que dejaba su lugar en la Sonora para formar su propia agrupación, se lo presenta al director Rogelio Martínez, quien lo acepta de inmediato.

Con La Sonora se mantuvo desde 1973 hasta 1976, con la cual visitó E.E.U.U., México y gran parte de Latinoamérica. Dejó grabados entre sones y guarachas 20 números de diversos autores musicales, entre ellos: “Anacaona”, de Tite Curet Alonso; “A Burujón Puñao”, de José Carbó Menéndez; “Así Se Compone Un Son”, de Ismael Miranda; “Muñeco Viajero”, de Carlos y Mario Rigual; y “El Chivo”, de nuestro fallecido compoblano Vinicio Gonzaléz, una de nuestras glorias santiagueras, entre otros autores. A su salida de la Sonora por discrepancias con Don Rogelio, se asienta definitivamente en México, al que convierte en su segunda patria.



En el D.F. forma su propia agrupación, que nombra “Sonora Las Vegas”, aludiendo a quien lo hizo conocer como cantante y le dio celebridad, y a su pueblo natal, por eso Las Vegas. Lo empiezan a llamar “Mister Salsa” trabajando en radio, televisión y cabarets. Quiso mucho a México; en una entrevista dijo: “porque la gente es sabrosa y porque aquí me siento a toda madre”. En México se casa con la señorita Araceli Zoreda Pérez, de cuyo matrimonio no quedaron hijos; la unión la interrumpió la muerte de Araceli varios años más tarde.

Wuelfo, primero a la izquierda, con La Sonora Matancera. Le siguen Caíto, Yayo el Indio con el güiro, y el director Rogelio Martínez, todos ya fallecidos. 

En el año 1989 se cumplían 65 años de fundada “La Tuna Liberal”, entre otros nombres, que alcanzó notoriedad en Cuba e internacionalmente con el nombre de Sonora Matancera. Para que esta fecha no pasara por alto, la notable periodista, locutora y productora puertorriqueña Gilda Mirós tuvo la feliz iniciativa de reunir a todos los cantantes vivos en ese entonces que habían dejado su arte con La Sonora Matancera.

El acto se celebraría en la ciudad de New York. Allí estuvo Wuelfo cantando “Anacaona”, junto a una verdadera constelación de estrellas: Vicentico Valdés, Yayo El Indio, Celio Gonzaléz, Nelson Pinedo, Carlos Argentino, Bobby Capó, Alberto Beltrán, Leo Marini , Albertico Pérez, Roberto Torres, Jorge Maldonado, Daniel Santos, y la voz femenina más grande que ha dado Cuba: Celia Cruz.

En julio de 1995 me volví a encontrar con el amigo, cuando desde México llegó Wuelfo invitado a la celebración de nuestro santo patrón santiaguero, Santiago Apóstol, en los salones del otrora Radisson Hotel de Miami. Entre los presentes cantaron Amado Herrera (Maninito), José Antonio García (Chamaco), y Wuelfo. Todos los santiagueros presentes reconocieron a nuestros valores; entre ellos se encontraban Wuelfo padre y otros familiares cercanos. No lo volví a ver hasta el año 1999, en que un grupo de santiagueros amigos le dimos la bienvenida a Miami, lugar donde tenía la intención de asentarse. No le fue posible.

¿La última grabación de Wuelfo?
Me había hablado de enviarme sus grabaciones con la idea de hacerlas llegar a algunas estaciones de radio para que lo conocieran, y a su vez, a algunos lugares donde se vendieran discos a ver si tendría la oportunidad de colocar sus grabaciones, entre ellas los 14 LPs que tenía grabados y su posiblemente última grabación, un CD llamado “Wuelfo Cumbia Del Gato Volador”, que gentilmente me hizo llegar desde México.

Pasaba largas temporadas en Veracruz, donde se sentía como en su propia casa y sus actuaciones eran fuertemente aplaudidas. A tal punto que el gobierno del estado de Veracruz, en noviembre del 2003, le ofreció un justo homenaje en el marco del Festival del Son (primera fotografía, más arriba a la derecha). En aquella ocasión se presentó con su “Sonora Las Vegas” en el teatro de La Reforma y en el Centro Cultural Atarazanas.

Wuelfo, Lázaro Reutilio Domínguez (hijo de Celina González y Reutilio Domínguez), y el autor se encuentran de casualidad en el "Palacio de los Jugos" de la calle 8 y la avenida 143 del suroeste de Miami.

Como muchos otros cantantes, soñaba estar hasta el final de su vida cantando; quería morir en la tarima. Al parecer un descuido de su salud se le complicó con un cáncer prostático. Hablábamos de vez en vez por teléfono y me demostraba estar muy optimista, pero no era así. En el 2004 fue sometido a un tratamiento intensivo en el Hospital de Oncología del Centro Médico Nacional Siglo XXI de la ciudad de México, pero la enfermedad inicial derivó en complicaciones pulmonares que a su vez le causaron un accidente cerebrovascular que le cercenó la vida el día 31 de mayo del año 2005. Según un amigo que lo asistió hasta la última hora, era muy triste ver como se le estaba yendo la vida. El Sindicato Único de Trabajadores de la Música venía realizando actividades tendientes a recolectar fondos para ayudarle económicamente. Fue sepultado en el Panteón Americano a las 11,00 horas del día 1˚ de junio del 2005. Me parece muy justo recordar a este valor nuestro a seis años de su partida, quedando en nuestra historia local junto a otras celebridades que también en su oportuno momento será necesario darle el mérito que se merecen, no solo para que las generaciones futuras los conozcan, sino que en la actualidad hay coterráneos que por falta de la información requerida, y en contra de nuestra voluntad, no saben nada de ellos. Esta pequeña biografía no es ni remotamente todo lo que se puede conocer y decir de Wuelfo, pues hay etapas desconocidas por el que escribe, que exhorta a los que sepan y deseen, hacer su aporte para conocer mucho más de nuestro cantante amigo, que tuvo el honor de pasar a la posteridad, talvez sin él pensarlo, por haber cantado con esa gran agrupación musical que fue y es La Sonora Matancera.

Este trabajo no hubiera sido posible si no hubiera tenido la ayuda del Dr. Héctor Ramírez Bedoya, anestesiólogo colombiano que ayuda a muchos a mitigar sus males por medio de la cirugía allí en su natal Medellín, pero que como musicógrafo, y desde la presidencia de la Corporación Club Sonora Matancera de Antioquia, ha tenido el mérito de haber escrudiñado en la “Historia de la Sonora Matancera y sus Estrellas”, libro del mismo título publicado en 1996, que se considera la obra cumbre jamás escrita sobre el decano de los conjuntos cubanos.