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viernes, 8 de diciembre de 2023

Memoria histórica de Francisco Simón Valdés: Publicaciones de Santiago de las Vegas

1 ¡TOME LA PALABRA!


Título: Memoria Histórica de Francisco Simón V.

Autor: Bolívar Simón Pérez-Rolo, Lic. en Economía por la Universidad de La Habana. Presidió en 1953 el Club Atlético Santiago (CAS).

Dimensiones: 21.5 cm. X 13.5 cm.

Año de edición: 2000

Número de páginas: 46


En Diciembre del año 2000, Bolívar Simón Pérez-Rolo saca a la luz el cuaderno que hoy presentamos. Según palabras del propio autor “constituye un modesto aporte a la historiografía de Santiago de las Vegas, cuando finaliza el siglo XX y se van haciendo cada vez más borrosos, por su lejanía en el tiempo, los hechos protagonizados por sus ciudadanos más prominentes”.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Por Esther Borja, in memoriam

1 ¡TOME LA PALABRA!

Por Mario A. García Romero | Miami, Florida

Entre los gratos recuerdos que guardo y guardaré siempre sobre nuestro querido Santiago de las Vegas, está nítido en mi memoria un Homenaje más al Apóstol José Martí, un 28 de enero, allá en el final de la década de los 70’s o principios de los años 80’s, cuando en el otrora bello salón del Centro de Instrucción y Recreo de la calle 11, la Casa de la Cultura le hizo una formal invitación a la destacada cantante cubana y santiaguera por adopción Esther Borja Lima. 

Esa noche la radiante mujer, llena de vitalidad y prestancia, también bastante mayor ella, junto a muchos de los asistentes, fue homenajeada por su trayectoria artística de toda una vida, por haber puesto tan en alto junto al maestro Ernesto Lecuona el nombre de Cuba tantas veces, y por siempre haberse identificado con nuestro pueblo y con tantos amigos que siempre tuvo desde niña; donde como ella misma declarara tantas veces, conoció e intimó con muchas familias santiagueras, donde en muchas casas de esa época, entonó canciones cubanas para amenizar esas reuniones culturales entre jóvenes muchos de ellos con muchas inquietudes intelectuales y culturales en sentido general. 

Me la imagino cantando esa página tan nuestra, “Una Rosa de Francia”, de la autoría de uno de hijos de nuestro pueblo los versos, Gabriel Gravier (Musiú) y la música del Maestro Rodrigo Prats, quién también tenía familia en nuestro pueblo, y donde seguro también debe haber conocido a Esther desde esos años de la década de los 20’s del Siglo XX. 

miércoles, 22 de mayo de 2019

Recuerdos de pequeñas cosas

4 ¡TOME LA PALABRA!

por Giselle Balido | Miami, Florida

Mi querida abuela Nana
Como diría la canción del cantante catalán Joan Manuel Serrat...

A veces, los recuerdos llegan de repente, sin avisarnos, sin una razón aparente y sin una historia que los conecte; son simplemente memorias aleatorias que surgen espontáneas, quién sabe por qué. Sólo sé que muchas veces durante el día o la noche, cuando menos me lo espero, de mi Santiago de las Vegas me vienen a la mente…

Las manos de mi abuela Nana rociando la montaña de sábanas blancas recién quitadas de la tendedera, antes de plancharlas…

La cafetera, una especie de aro de metal con un colador de una lona gruesa, donde se colaba el café, que caía en un jarrito de metal…

Las tacitas pequeñitas donde se servía el café, y las señoras y señores que, antes de beberlo (aún no sé por qué) vertían un poco de café en el platico…


El Parque Viejo. Imagen de la colección de Leonardo Gravier.
El silencio casi sagrado que se sentía en el Parque de la Glorieta, con su linda fuente española…

El color azul intenso del añil que se usaba para lavar la ropa…

La cazuela honda de sopa de pollo ¡con la pata de la gallina flotando entre las papas y las cebollas!

El señor que pasaba con un latón cuadrado, recogiendo sobras “para el cochinito”…

El sillón de Gerónimo el limpiabotas, que lo recuerdo muy adornado, como un trono, donde me gustaba sentarme para ver todo desde su “altura”…

Después de una buena lluvia, el agua que corría por la zanja en las calles y los barquitos de papel que a los niños nos gustaba echar a navegar en ella…

Las novelitas de Corín Tellado y de vaqueros, que prestaban por cinco centavos, colgadas de una cuerda en la casa de "La Niña Govín" (así se le llamaba a la señora) y los papalotes de colores brillantes como gemas, con colas largas llenas de lacitos, que colgaban alto en la pared…

A Pedro, del chinchal de Delia, moliendo la caña para hacer guarapo…

La sonrisa contagiosa de “Bigote” el bodeguero, y a Emilio “el chino” leyendo un periódico en su idioma con unos símbolos que a mí se me hacían indescifrables…

El gofio con leche que me preparaba abuela Alicia y las latas de leche condensada que hervía mi abuela Nana para hacer dulce de leche…

www.hlebopechka.ru
Esa curiosa cinta de la hoja del plátano que mi abuelo Gabriel le ponía a cada barra de su delicioso pan, y que quitábamos antes de comerlo…

Los pececitos de colores nadando en los estanques del chino Siam, y la sala de su casa, llena de sus pinceles y paletas con colores, donde hacía sus pinturas…

El tamborileo de la lluvia golpeando un techo de zinc...y el olor fresco después de la lluvia.

En fin, tantos recuerdos queridos que, como bien dice Joan Manuel Serrat en su canción “Pequeñas cosas”, “acechan tras de la puerta… y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve”.

¿Qué recuerdos pequeños tiene usted de su vida en Santiago de las Vegas en su época de oro? Haga click en "¡Tome la palabra!" y cuéntenos.


miércoles, 27 de febrero de 2019

Un recuerdo especial de 'Nena Fo'

3 ¡TOME LA PALABRA!

por Giselle Balido | Miami, Florida

Hay momentos en nuestra vida que, por algún motivo que desconocemos, se nos graban en la memoria para siempre. Eso fue lo que me ocurrió hace más de 50 años en Santiago de Las Vegas. Recuerdo que era un día soleado. Yo estaba en la puerta de mi casa, tal vez esperando por mis compañeros de aventuras: Rosita y Gisela, Toñito, María del Carmen…, cuando sentí una algarabía, un cantico repetitivo y burlón entre gritos y carcajadas. Unos niños (nunca los había visto antes) gritaban “¡Nena Fo, Nena Fo!”, alrededor de una figura algo regordeta, que vestía una especie de bata de casa ancha y corta, creo que estampada. “¡Nena Fo, Nena Fo!”, gritaban los niños, saltando y bailoteando a su alrededor. La figura se alzó la saya, desafiante, y esto provocó que los niños se rieran más. 

Aquella escena, que tenía algo de circense, por un momento se me hizo cómica. Pero solo por un momento. Algo hizo que no me uniera al coro. No recuerdo cómo terminó ese breve episodio, pero la imagen de aquella mujer alzando su saya en desafío, usando la única “arma” que tenia para defenderse, me dejó inmóvil y, la verdad, confundida y triste. 

No recuerdo si alguna vez pregunté por ella; pero la grabé en mi mente. En realidad, nunca más supe de Nena Fo. Y sin embargo, a lo largo de más de medio siglo, muchas veces, en los momentos menos esperados, me llega a la mente ese estribillo burlón “¡Nena Fo, Nena Fo!” Y siento indignación y una profunda tristeza al imaginar su soledad, tal vez su pánico al sentirse acorralada, sin saber por qué. 

En mi mente, Nena Fo se volvió un personaje mítico, como el Boo Radley de “Matar a un ruiseñor” que, al final de esa historia que encierra una gran injusticia, nos devuelve el sentido de asombro de la niñez y nos llena el corazón de dulzura.

¿Padecería de una enfermedad mental? Su insólita reacción al acoso de los niños parece indicarlo. ¿O sería simplemente una persona eccéntrica? Hace poco pregunté sobre ella. Se sabe que vivía en el humilde barrio conocido como "El Rancho Grande", más allá de la línea del ferrocarril, y que salía por las tardes en busca de comida en unas latas que llevaba junto con sus hijos Conradito y Zenaida, y que tanto mi querida abuela Nana como su vecina e íntima amiga Irma Romero le daban de lo que les quedaba de sus comidas familiares, entre otros santiagueros bondadosos. 

“¿Nena Fo?”, me dijo otra persona, con una sonrisa que empezaba a ser burlona. “Se maquillaba más que nadie en el pueblo…” Y me la imaginé en la mañana, frente al espejo, tratando de “ponerse linda”. ¿Pensaba que así sería más aceptable? ¿Acaso soñaba con el amor? Porque no solo los lindos y los “aceptables” sueñan; todos, en alguna cámara secreta del corazón, soñamos con la ilusión con la que un niño espera los Reyes Magos. ¿Qué soñaba ella para su única y preciosa vida? ¿Alguna vez lo encontró? De todo corazón ruego que sí. 

¿Por qué ha persistido Nena Fo en mi memoria? Quizás porque a pesar de haber salido de Cuba a los 11 años y de haber vivido toda mi vida en “el Norte”, nunca he dejado de sentirme extranjera; tal vez porque sé lo que es ser la niña nueva en la escuela, sentir las miradas curiosas sobre mí, o porque recuerdo lo frustrante que era no poder expresarme como hubiera querido. O simplemente porque todos, alguna vez, nos hemos sentido como Nena Fo. 

Escribo esto porque, no sé por qué, no quiero olvidarla. Y quisiera que otros, si la recuerdan, lo hagan con el respeto y la dignidad que siempre mereció. 

domingo, 1 de abril de 2018

Resurrexit: Recuerdos de la imagen del Cristo Resucitado de la Iglesia de Santiago de las Vegas

2 ¡TOME LA PALABRA!

por Leonardo Gravier | Coral Gables, Florida

Estamos en tiempos de Cuaresma, en pocos días celebramos la fiesta central del cristianismo: la Semana Mayor o Semana Santa. Al final de la Semana  Santa cerramos con el más jubiloso de los días del año:el Domingo de Pascua Florida, Domingo de Gloria o como mejor lo conocemos, el Domingo de Resurrección. Yo nunca puedo olvidarme de ese día, porque nací un Domingo de Resurrección y mis familiares me felicitaban ese día, aún cuando la fecha de mi cumpleaños no coincidiera con esa fiesta. También nuestro Estado de la Florida nació a la Historia ese día, Domingo de Pascua Florida; descubierta por Juan Ponce de León un 27 de Marzo de 1513, se le nombró “Florida” —a diferencia de lo que creen muchos —no por las flores que encontraron, sino en honor
del día del descubrimiento: Pascua Florida.

Domingo de Resurrección en Santiago, década del 50. El autor a la izquierda.
Los primeros cristianos celebraban la Pascua de Resurrección al igual que la Pascua Judía. Pero como era una fiesta de carácter móvil, el Concilio de Nicea (Año 325) decidió celebrar las fechas cristianas independientemente de las fiestas judías, aunque siguió el mismo carácter móvil. Es en el año 525 cuando el monje Dionisio El Exiguo creó el Anno Domini que fue la regla que se utiliza para calcular la Resurrección. Ésta caería en el domingo inmediatamente siguiente al plenilunio después del equinoccio de marzo. Por tanto, la Pascua Florida siempre se celebrará no antes del 22 de marzo y no después del 25 de abril. El Papa confirma el día que es basado en el cálculo astronómico.

Santiago de las Vegas tenía unas imágenes de santos muy bonitas. No sé cuando se adquirieron; tal vez talladas en España muchos años atrás. Sólo recuerdo cuando el Padre Jovaní adquirió  la Virgen Yacente en una urna o la del Cristo que estaba al frente del edificio de la iglesia. Pero la imagen más significativa y bella para mí era la del Cristo Resucitado.

Como la procesión del Domingo de Resurrección pasaba por mi casa, yo de niño oía la banda de música, me levantaba corriendo con la ropa que  encontrara y me iba a la esquina de 8 y 11 para ver el encuentro frente a la Dominica. Ya de mayor, iba temprano a la iglesia para participar de dicha procesión llevando en andas al Cristo, a la Santísima Virgen o a San Juan. Era difícil conseguir que alguien cediera su puesto en una de las barras de la angarilla. De todas las bellas imágenes (incluyendo la Dolorosa o el Patrón Santiago), mi imagen más admirada era el Cristo Resucitado.

Al principio desconocía los símbolos que resaltaban en aquel Cristo Resucitado; después fui comprendiendo que cada detalle tenía una transcendencia religiosa que era requerida en las demás imágenes del Resucitado en otros países.

Siempre me imaginé que estos símbolos o atributos eran privativos del Cristo Resucitado, puesto que otras imágines de Cristo no los tenían, pero desconocía su significado; aún indagando con muchos sacerdotes no podía llegar al fondo de la representación. No obstante, con el tiempo fui aprendiendo lo que representaban cada uno de ellos.

Domingo de Resurrección, 1957.
Lo que más me intrigó fueron los tres rayos que salían de la cabeza de la imagen: Las potencias. La explicación la encontré en las cofradías católicas y sus publicaciones. Esos son los rayos de luz que se colocan en la cabeza de la imagen del Cristo Resucitado para dignificarlo y mostrar su divinidad, distintas a las demás imágines de santos que van representados con aureolas. Muchos dicen que representan la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo; otros aluden al simbolismo de ser “Luz del Mundo”. No obstante, los que profundizan el significado, se remontan a las potencias de las que hablaba Aristóteles. Decía el sabio griego que los seres humanos poseemos distintos géneros de potencias en el alma, siendo las más importantes las intelectivas: memoria, entendimiento y voluntad. Con el tiempo la filosofía aristotélico-tomista fue adaptando a Cristo estas potencias, que como Hijo de Dios las tenía desarrolladas en su grado máximo. Por tanto convirtieron estos atributos en su condición de Rey, Profeta y Sacerdote.

Algunas cofradías reservan las potencias sólo a las imágines de los Cristos vivos, por tanto quedan excluidas las potencias de las imágenes del Cristo muerto. Es una opinión que no se sigue. Además, no todas las imágenes del Cristo vivo tienen las tres potencias. El Cristo crucificado que tengo en la cabecera de mi cama, las tiene. No obstante, la bellísima imagen del Cristo de Limpias que trajo mi padre al venir de Cuba, no las tiene. Cada potencia está compuesta de dos partes, saliendo de la cabeza de la imagen: el núcleo, donde se pone la ornamentación que suele llevar las letras del monograma de Cristo: JHS. La  otra parte son los rayos o resplandores, que pueden ser lisos, plegados, ondeantes o biselados.

En resumen, solamente en las imágenes de Cristo se ven rayos saliendo de la cabeza de la imagen.

El brazo del Cristo Resucitado dando la bendición, en la imagen de Santiago era el derecho con la mano abierta. En otras imágenes el escultor ha puesto la imagen con la mano izquierda y con dos dedos solamente. La estatua del Sagrado Corazón de Jesús de nuestra iglesia instalado en 1948  en el vértice del frontispicio triangular entre los dos campanarios, está dando la bendición con su brazo derecho y con dos dedos (dedo anular y dedo del medio o corazón).

Domingo de Resurrección, 1953.
En su mano izquierda, nuestra imagen de Cristo llevaba la bandera de la Salvación. Era la bandera con la cruz roja sobre fondo blanco. Esta bandera fue también el emblema llevado por los cruzados y llamada “bandera de San Jorge”. El Cristo Resucitado la lleva como símbolo de Victoria para confirmar que Cristo trae la salvación y la vida eterna; como triunfo sobre la muerte, o como la llevaría Dios como “Señor de los Ejércitos”. La bandera de nuestra imagen del Resucitado era un banderín con el diseño de la bandera de San Jorge. Iba en un asta en forma de una pértiga larga que terminaba en otra horizontal más pequeña formando una cruz. En la antigüedad ponían la bandera blanca delante de una bandera negra con la cruz roja que representaba la “bandera de sangre” —usada en el Oficio de las Tinieblas los Miércoles Santos— para representar que la bandera de la Salvación había tomado el lugar de la bandera de la muerte. Más adelante se eliminó en las procesiones del Cristo Resucitado la bandera de sangre.

La vestidura de la imagen de Cristo Resucitado era toda blanca, de lino sin ningún adorno, excepto los botones de rosas o claveles que le ponían.

Consistían en una enagüilla o calzón ceñido a la cintura con un cinto blanco y una túnica que le cubría parte del costado y le llegaba al hombro derecho; dejaba el pecho al descubierto. En muchas imágenes del Cristo Resucitado, la túnica le cubre todo el cuerpo, en otras está doblada alrededor de la cintura; pero en todas la túnica es blanca —que es la que llevaban los sacerdotes hebreos debajo del manto—. El Cristo resucitado llevaba las heridas abiertas en las manos y la lanzada del costado así como las marcas de las torturas sufridas antes de la crucifixión. El rostro y la expresión no eran de dolor, más bien de alegría y triunfo.

Martín Lutero dijo que “las imágenes son el Evangelio de los pobres”. Esa reacción ante una imagen, de devoción y ruego, la observamos sobre todo cuando vemos una procesión entre el pueblo llano de Latinoamérica o Europa. En Cuba, la veíamos entre los fieles que iban a la iglesia de San Lázaro en Rincón. También una imagen religiosa puede inspirar otra bella obra de arte, como inspiró al poeta José María Pemán a crear su bello poema “Ante el Cristo de la Buena Muerte”.

El “pathos” o emoción que despierta una obra de arte en quien la contempla, puede llegar a tres niveles. El idólatra, que adora imágines o ídolos como si fueran dioses animados; esto es un pecado condenado por las Sagradas Escrituras —es contrario a uno de los mandamientos—. El
Iconódulo o iconófilo es aquel que venera las imágenes, es decir, respeta en sumo grado la santidad, dignidad o virtud de la persona representada por la imagen. Esto es equivalente a venerar una imagen de la Santísima Virgen María, de San Francisco de Asís o de José Martí —al que se le coloca inclusive coronas de flores por dignatarios extranjeros para congraciarse con los cubanos—. Y por último está el iconólogo, que es aquel que admira, compara y clasifica por su antigüedad o estilo, las imágenes; este es el caso del que admira el “Perseo con la cabeza de Medusa” de Antonio Cánova, la Pietà de Miguel Ángel, o el “Extasis de Santa Teresa”  de Gian Lorenzo Bernini.

Domingo de Resurrección en Santiago de las Vegas, 1928.
No hablo de los iconoclastas, los que destruyen o aborrecen imágenes, porque esos son unos incivilizados, fanáticos e incultos, tales como los Talibanes que dinamitaron las famosas estatuas del Buda de Bamiyan.

Yo admiro las imágines en cuanto a obras de artes y respeto la santidad, dignidad o virtud de la persona.

La procesión del domingo ha sido muy bien relatada con anterioridad en este sitio así como la ruta que tomaba hasta el encuentro. Había salido de la casa de Luis y Carmelina Sans, donde le habían adornado de flores y jarrones las andas. Ellos vivían cerca de la iglesia, al lado de Rogelio Díaz (padre), de donde también salía parte de la procesión.

¡Qué buen gusto tenía y qué atinado estuvo, quien adquirió esa preciosa imagen del Cristo Resucitado para nuestra iglesia de Santiago de las Vegas!

lunes, 20 de febrero de 2017

Santiago verde

8 ¡TOME LA PALABRA!

El 20 de febrero siempre ha sido un día especial en mi familia: hoy cumpliría 80 años nuestra madre, Consuelo Hernández Basabe, y hoy hace exactamente 50 años salimos hacia Madrid mi padre y yo, hacia un futuro incierto, con la esperanza de reunirnos en Estados Unidos con ella, con mi hermana Giselle y con mi dulce abuela Nana. No se sabía si nos volveríamos a ver en dos meses, en un año, o en 10. O jamás. Así eran los tiempos que se vivían. 

Este año de 2017 el 20 de febrero es más emotivo aún, siendo el primero sin nuestra madre, fallecida el pasado 22 de diciembre. Son muchos los recuerdos, y muchos los tesoros que nos dejó aquella persona delicada, artística, amante de las plantas y la naturaleza, que siempre nos enseñó a ver el lado más bello de la vida. Y entre todos estos nobles legados, se destaca el amor que siempre sintió por su añorado pueblo natal, su querido Santiago de las Vegas. Tanto ella como mi padre, Ismael Balido Pérez, vivieron cada día de su vida desde aquel fatídico 20 de febrero hace 50 años, extrañando la tierra colorada de Santiago, sus calles, el parque Juan Delgado donde una tarde floreció su amor.

Tenían el “mal de Cuba”, como le digo yo, amor imposible que de joven no entendía – hasta que un día, ya adulto y 32 años después, regresé a Santiago… y los comprendí. Su obsesión se hizo mía. Motivado además por la muerte de Abuela Nana, en el año 2000 fundé el primer sitio www.santiagodelasvegas.org, “La historia ilustrada de un pueblo cubano”, progenitor de este blog que vio la luz siete años después; ambos con la fiel misión de rescatar y conservar el mundo desaparecido de mi abuela y de mis padres: Santiago de las Vegas en su época de oro.

Ese mal de Cuba, esa morriña sin fin que siempre sentí en mis padres, me azotó con especial fuerza el día 6 de enero de 2005, centésimo aniversario del nacimiento de mi abuela. Sin saber por qué, me senté al teclado y poco a poco surgió una melodia, a la que se fueron juntando palabras, y antes de que el reloj diera la medianoche había compuesto un pequeño himno en honor a lo que ellos, a lo que yo, a lo que todos los santiagueros desterrados que han sufrido la lejanía de su tierra natal han vivido. La compartí con mis padres y con mi esposo David Appell, y cada cual dejó su huella: una nota más aguda por aquí, cambiar una palabra por allá… hasta que este pequeño tributo a nuestro sufrimiento, nuestro salmo santiaguero sin los ríos de Babilonia, tomó su forma final.

Hoy, más de 12 años después y en honor a mi madre en el día de su nacimiento, y a mi padre en el día en que tuvo el valor de dejar atrás todo lo que conocía y quería, me decido por fin a compartir “Santiago verde” con nuestra comunidad virtual. Espero que sea de su agrado. Viene de lo más profundo de mí.

SANTIAGO VERDE 

Melodía y letra: José Balido 
Con la colaboración de Consuelo Hernández, Ismael Balido, y David Appell 

Santiago, Santiago verde,
mi tierra, añoro verte:
tus montes, tu cielo de cristal,
tus palmas y tu Cacahual.

Si un día muero sin verte,
Santiago de vegas verdes,
tu tierra mis huesos clamarán,
Santiago, y no descansarán.

(recitado)
Santiago, Santiago verde,
color de la esperanza.
Santiago de mi infancia,
añoro volver a verte.
Si hoy no tengo la suerte
de pasearme por tus calles,
por tus montes y tus valles,
no pienses que te he olvidado:
en mi corazón dañado
tus vegas florecen siempre.

(cantado)
Santiago, hoy vuelvo a verte,
mi tierra eternamente,
por tus parques siempre pasearé,
Santiago, y aquí descansaré.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Nota de duelo: Consuelo Hernández Basabe, vda. de Balido (1937-2016)

14 ¡TOME LA PALABRA!

por José Alberto Balido | Miami, Florida

Hoy 22 de diciembre de 2016 a las 3:17 de la tarde falleció a la edad de 79 años nuestra queridísima madre, Consuelo Hernández Basabe, co fundadora y Directora emérita de este sitio, tras una larga y dolorosa enfermedad.  Le sobreviven su hija Giselle Consuelo Balido y su pareja Cynthia de Saint, residentes en Miami; su hijo José Alberto Balido y su esposo, David Paul Appell, de Miami; su hija Jolie Balido con su esposo Jacques Hart, y nietos Julianna y Jett, residentes en Coral Gables; sus hermanas Yolanda y Eloína en Hialeah y su hermano Gabriel (Tito) en Santiago; sus sobrinos Ismael y Gisell Salas con sus respectivos hijos Sebastián y Kassandra; Alejandro, con sus hijos Yasser y Humberto; Javier (Illy) con su hijo Dustin; Gabriel con su hija, Alieni; y su prima Gloria María García Cuesta con su hija Rebeca, así como su tía Gloria Díaz Cuesta, las tres en Oviedo, Asturias.
Velorio y Entierro 
Martes 27/12/2016 10 am-12 pm ::: Woodlawn Park Cemetery South ::: 11655 SW 117th Ave, Miami ::: (305) 238-3672
 En lugar de flores, si lo desea puede hacer una pequeña donación a nombre de Consuelo Balido a la Patient Access Network, organización sin fin de lucro que generosamente y con gran compasión donó decenas de miles de dólares para el cuidado oncológico de nuestra madre. Devolvamos el favor para que otros vivan. 

https://www.panfoundation.org/index.php/en/donate
En este momento de incalculable duelo, no encuentro palabras adecuadas para expresar la persona que fue - y que en mi corazón siempre será - mi madre, abnegado ser que dio todo por sus hijos, incluso el gran sacrificio de dejar atrás a sus padres, hermanos, primos y su querido Santiago de las Vegas, por darnos un futuro mejor. Intentaré compartir algunos recuerdos clave que llevo en el corazón, aún sabiendo que se quedan cortos frente a la realidad de quien fue Consuelo Hernández.

Era yo niño cuando la recuerdo haciendo cola una madrugada fría frente a una juguetería en Santiago, para tener "derecho" a los juguetes que nos "tocaban", circa 1966 quizás. La recuerdo en la terraza del aeropuerto de La Habana, sus gafas de ojo de gato brillando bajo el sol tropical, mientras mi padre y yo subíamos la escalera al avión de Iberia que nos llevaría a España, primera escala de nuestro tránsito hacia Estados Unidos. Esa imagen la llevaré siempre dentro, así como otra más feliz, viviendo ya en Nueva Jersey, cuando otra madrugada me despertó y me llevó a la gran ventana que daba a la calle en aquella histórica casa de piedra donde vivíamos, para ver, a la luz de un farol, cómo caían los primeros copos de nieve en una danza silente y mágica.

La recuerdo en Miami, en el insoportable calor de esta ciudad, cosiendo en una factoría sin climatización, doblada sobre la máquina de coser, sufriendo el dolor de su escoliosis y la nostalgia de su familia en Cuba. Recuerdo cómo fue ella quien insistió, ante las dudas de mi padre y querida abuela Nana, en que yo aceptara el viaje a Francia que me había ganado por mis notas en francés en 1978 con solo 16 años. Recuerdo sus lágrimas un año después, cuando se alejaban de mí al dejarme en la universidad en Washington; para mí era una gran aventura, para ella entiendo hoy que fue una separación más. En fin, son tantos los recuerdos: Navidades, viajes a Praga, a Venecia, a España a conocer sus tíos y prima en Asturias... que no puedo resumir en estas palabras, ni en un libro enciclopédico, todo lo que fue mi madre para nosotros.

De momento, me conformaré con compartir estos recuerdos de las Navidades de su niñez, que contribuyó al original sitio de Santiago de las Vegas en el 2003, y que hoy, a pocos días del 25, vienen perfectamente al caso. Comparto además este vídeo que preparé para el 50 aniversario de mis padres, celebrado en el 2005 en el restaurante español Casa Juancho de la calle 8. Si bien dicen que una imagen vale mil palabras, estas imágenes y este vídeo valen los millones de palabras que resumen toda una vida de experiencias y amor que hoy quisiera expresar y no puedo.

Gracias, Mami. Fuiste la mejor mamá. Descansa en paz.



Nota: la música del vídeo es "Candilejas", de la película del mismo nombre de Charlie Chaplin, que fue la "canción" de nuestros padres.

martes, 6 de diciembre de 2016

La brujería en Santiago de las Vegas

2 ¡TOME LA PALABRA!

 Por Leonardo Gravier | Coral Gables, FL

Mi amigo Carlos Valiente Romero a menudo nos relata anécdotas o nos deleita con música extraída del baúl de sus recuerdos”. Yo tengo dos baúles: el baúl de los buenos recuerdos y el baúl de los recuerdos malos.

El relato que hago a continuación fue extraído del baúl de los recuerdos malos; y fue malo porque causó una  gran preocupación a mis padres, y dejó en mí una fijación que me persiguió toda mi vida — aunque por mi corta edad no me percatara de la peligrosidad en aquel momento—.

Estudiaba yo mis primeros grados en la Escuela #2, a cuadra y media de mi casa y que dirigía desde hacía poco tiempo el Dr. Eduardo González. Mi maestra era la inolvidable Isabel Bancells.

Un día apareció en la rejilla del postigo de una de las puertas de la calle de mi casa, un anónimo; estaba escrito con  letra cursiva y a lápiz en papel de estraza. El contenido era muy preocupante —aunque en estos tiempos parezca una broma—. Advertía a mis padres que unos “negros brujos” habían acordado secuestrar al más pequeño de sus hijos para utilizar sus entrañas en prácticas de su religión. Yo, como era el más pequeño —tendría seis años—, sería el blanco de aquella fechoría. Mis padres se horrorizaron. De inmediato, mi padre llevó el anónimo al juez municipal y se tomaron medidas con la Guardia Rural y la Policía local. Hubo varios guardias, vestidos de paisanos, colocados en las esquinas de mi cuadra. Mi hermano, mayor que yo, fue advertido de su rol como el protector más cercano a mí. Yo estaba ajeno a lo que acontecía, pero sabía que algo estaba pasando. Mi padre me llamó una noche, me sentó en la sala de mi casa y me contó todo; insistió en el peligro que yo corría y la razón por la que me debía cuidar de conocidos y desconocidos, evitar salir a la calle sin compañía y sin ambages me detalló los casos reales que habían ocurrido en Cuba y el final que tuvieron los niños víctimas de aquellas prácticas atávicas. Estos casos habían sido publicados en detalle en todos los periódicos de Cuba y en libros de estudiosos de la criminología. El efecto de aquella conversación fue terrorífico para mí. Mis días fueron pasando con mucha vigilancia por parte de mis familiares y hasta del Director de la Escuela Dr. Eduardo González. Yo vivía muy asustado.
     
Dos semanas después, a pesar de la vigilancia en los alrededores de mi casa, apareció un segundo anónimo colocado (tal vez de madrugada) en la misma rejilla del postigo. Esta vez el anónimo revelaba la identidad del supuesto raptor. El hombre fue detenido y llevado al Cuartel de la Guardia; dos días estuvo bajo intenso interrogatorio. Se concluyó que el hombre no tenía ninguna relación con el plan, si es que alguna vez hubo un plan. Había tres posibilidades: o bien el autor del anónimo quería por algún motivo causar una gran preocupación a mis padres; o quería crearle al supuesto raptor un problema por motivos desconocidos; o la menos probable, hubo un plan que no se pudo llevar a cabo y se dio por terminado. No obstante, el hombre se fue de Santiago y no regresó hasta pasado varios años. Yo ya de joven lo conocí.
     
Pasado aquel mal rato por parte de todos, nunca más volvimos a recibir anónimos o a tener sospechas de alguna otra persona, blanca o de color.
     
Antes de continuar este artículo es importante aclarar ciertos conceptos discutidos, para evitar malas interpretaciones de mis ideas.

El más importante de los conceptos es el concepto de “religión”. El mismo ha sido interpretado conceptual y etimológicamente de distintas maneras desde tiempos de la antigua Roma o en los teólogos posteriores. Lo importante del término es aclarar que en mi opinión, religión es la comunión o relación entre la razón y el espíritu  del hombre y su Creador. Esa interpretación que el ser pensante tiene del ser único “per se”, de aquel cuya esencia es la existencia misma, lo que nunca empieza ni termina, es lo que constituye una religión. La idea de Dios es inmanente en el hombre, pero la tendencia ha sido la de aceptar la forma de creer basado en meditaciones, revelaciones o conclusiones de los antecesores. Por tanto, la idea se funde en las organizaciones dedicadas al estudio y práctica de la doctrina que se formó. Esa institucionalización crea las distintas confesiones—monoteístas, politeístas, panteístas, etc.
     
La religión es diferente a las creencias no relacionadas con Dios.  Aunque yo creo que cada persona tiene su propia religión, los antropólogos y los teólogos solo consideran una religión, las creencias compartidas.
     
La santería es definida por la Real Academia Española de la Lengua (RAE) como un sistema de cultos que tiene como elemento esencial la adoración de deidades surgidas del sincretismo entre creencias africanas y la religión católica. Es originaria de Cuba.

La llaman santería porque utiliza las ideas traídas de África con las imágenes y vida de los santos católicos. Por tanto, la santería—término que tuvo una intención despectiva—, es una religión con el mismo estatus que las más reconocidas y numerosas en países no-africanos.
     
Fue traída a América por los negros bozales esclavos, pero se ha extendido a todos los países de habla hispana y el resto de Europa. Es una continuación de la religión yoruba de Nigeria. Nunca ha practicado sacrificios humanos, pero sí de animales o partes sin vida de seres humanos (huesos o fetos)

La santería cree en un dios universal y en los orichas, que son deidades dedicadas a distintas actividades y con distinto ámbito. Ha sido practicada en Cuba desde que los esclavos burlaron la prohibición de la religión yoruba, haciéndoles creer a los amos que creían en los santos cristianos y sus imágenes. Sus creyentes abarcan desde los más humildes hasta los más encumbrados (profesionales, hombres de negocios, artistas, deportistas y hasta jefes de Estado).Practican un bautismo propio, además del bautismo cristiano. Creer en la santería es incompatible con ser católico. Es una religión politeísta como lo fue la de la antigua Grecia—que tenía a Zeus a la cabeza rodeado de múltiples dioses—. El sacerdote de la comunidad de creyentes es el babalao.
     
El ñañiguismo o Sociedad Secreta Abakuá es una fraternidad secreta de hombres que se afincó en Cuba a principios del Siglo XIX. Sus primeros miembros, eran negros de Calabar en África (carabalíes); creció como protección de aquellos esclavos contra los abusos y las barbaries de sus amos españoles. Se esparció entre los negros nativos de Cuba, esclavos o no, los mulatos y unos pocos blancos. No constituía una religión.

El abakuá sólo admite hombres que hayan demostrado virtudes muy encomiables. No obstante, en la práctica sus miembros incurrieron en un alto índice de criminalidad. Ha habido mucha desinformación con respecto al ñañiguismo  debido al secreto que de su organización siempre han mantenido. En los Código Penales de la República de Cuba nunca ser ñáñigo fue un delito, ni un agravante oficial, aunque en los tribunales de justicia ser ñáñigo tenía una connotación negativa. Sus miembros son blancos, negros, humildes o potentados y el ser ñáñigo no es incompatible con ser miembro de la religión católica.
     
La brujería es definida por la RAE como “el conjunto de prácticas mágicas o supersticiosas que ejercen los brujos y las brujas”. La brujería no es una religión y según las creencias de los africanos que la practican se basa en una fuerza mágica espiritual transmitida por almas de personas ya fallecidas o manes de antepasados. Se puede usar para hacer el bien (magia blanca) o para hacer el mal (magia negra). Está formada por un conjunto de prácticas esotéricas tendientes a causar un resultado usualmente perjudicial a otra persona para demostrar poder o sabiduría profética. En términos generales, la brujería es maligna, es independiente de las razas o nacionalidades y gran parte de las veces utilizan como motor principal el sacrificio o muerte de un ser humano o un animal. Como magia negra o hechicería es repudiada por la Biblia y por el Corán.

A diferencia de la santería o el ñañiguismo, ambos de origen africano, la brujería abunda más fuera del continente africano.

Desde tiempos remotos la brujería o hechicería existe en Grecia y Roma (Circe, Medea, la Estirge, etc); el aquelarre de las brujas en Walpurgis; las “brujas de Salem” las “brujas de Zagarramurdi”, y tantos más. La brujería se ha practicado en Asia y Latinoamérica, y en todos ha sido repudiada y perseguida— como el “Malleus Maleficarum” de Alemania o la Demonomanía de Bodino en Francia—.

La brujería que se practicaba en Cuba provenía de África y se concentraba en el infanticidio. Aunque había brujos de la raza blanca, la gran mayoría de los brujos eran negros. Este infanticidio tenía fundamentos de prácticas y rituales demoníacos o diabólicos; aunque tuviera el mismo efecto que el infanticidio por motivos de “eugenesia” —filosofía que defiende la mejora de los rasgos raciales usando métodos selectivos  o repulsivos—. La eugenesia era parte de las leyes del sabio legislador Licurgo y se llevaba a cabo abandonando o despeñando a los niños deformes desde el monte Taigeto.

En África creen que los órganos de los niños tienen poderes curativos y los sacrifican para curar a otras personas. No son sacrificios de índole religiosa. En Tanzania son perseguidos y asesinados los niños albinos, porque utilizan las partes de su cuerpo en rituales y pociones. Se cree que los huesos de estos niños tienen poderes mágicos.
     
Por último, en Cuba no se practicó el homicidio por primera vez con la llegada del hampa africana. Ya en la etapa precolombina, el agresivo pueblo caribe, navegaba los mares antillanos practicando, según dicen los estudiosos, antropofagia o canibalismo con los pacíficos taínos y siboneyes.

En Santiago de las Vegas nunca hubo casos de sacrificios humanos, aunque cuando jugábamos en el Parque Viejo viéramos restos de sacrificios de animales, con “kilos prietos” en la forma que requería la creencia de los brujos. Los muchachos se alertaban unos a otros advirtiendo no tocar aquello puesto que era “brujería”. Algunos más arriesgados tomaban las monedas “con la mano izquierda”. Yo que recorría el pueblo y era amigo de blancos y negros, cristianos, judíos  y santeros, fui invitado a varios “toques bembé”. Iba con toda la curiosidad y respeto que la ocasión requería en los días señalados por su creencia sincretista; allá nunca vi tambores batá sino tumbadoras e imágenes de la Virgen de Regla, San Lázaro o Santa Bárbara. Bebí junto con ellos el ron o aguardiente que se pasaban unos a otros y vi mujeres con el “santo” o trance donde se hablaba palabras en castellano mezcladas con un argot o jerga desconocida. Todo terminaba tarde en la noche como termina una celebración entre amigos.

En aquella época —años 1954 y 1955, —yo no pensaba que, a pesar del incidente de los anónimos a mis padres, en Cuba hubiese casos de brujos homicidas; pensaba que mi caso había sido una broma malvada y una precaución extrema de mi padre. ¡Qué gran sorpresa me llevé al comenzar a estudiar Derecho y al informarme!

En mis dos primeros años en la Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana, puse mucho interés en las asignaturas de Antropología Jurídica y de Política Criminal; leí libros y artículos sobre la criminalidad de los brujos en Cuba y visité varias veces el Museo Montané en la Escuela de Ciencias. Me interesaron mucho los libros  escritos por los sabios cubanos doctores Fernando Ortiz e Israel Castellanos, en especial el tratado de Ortiz (con preámbulo del gran maestro positivista de criminología el italiano Cesare Lombroso): Hampa Afro-Cubana. Los negros brujos.  La cátedra de Antropología Jurídica estaba muy influida por el positivismo; en el laboratorio de Antropología Jurídica teníamos que hacer, mediciones craneométricas y aprender los rasgos fisiognómicos de los “criminales  natos”. Los tres grandes del positivismo (Lombroso, Enrico Ferri y Raffaele Garofalo) eran ampliamente revisados. Se concentraban en el castigo al delincuente más que en las prevenciones a la sociedad. Se estudiaban los rasgos  físicos porque se pensaba que esos rasgos revelaban una predisposición para el delito por su conformación biológica. Los convictos delincuentes afro-cubanos eran detenidamente estudiados. El Museo Montané tenía suficiente material para llevarse una impresión de la relación del delito con la raza, la nacionalidad o la religión.
     
Más me atraían las teorías del Marqués de Beccaria (Del delito y de la pena) que abogaba por el principio de la proporcionalidad —debe existir una proporción entre delito y pena, las penas no deben de ser arbitrarias o exageradas —; él era contrario a la pena de muerte— yo también siempre lo he sido — y se interesaba más por la prevención del delito mediante la educación y persuasión. Sí creía que el criminal incorregible debía ser excluido de la sociedad para siempre (cadena perpetua sin derecho a amnistía o indulto). Fue muy influenciado por enciclopedistas como Montesquieu, Voltaire, Rousseau y Locke. Muchos códigos penales europeos tomaron como fundamento las ideas de Cesare Beccaria.
     
Las primeras grandes rebeliones contra la corona española que tuvieron lugar en Cuba con éxito fue la de los negros bozales (nativos de África y esclavizados en la América). Estos esclavos rebelados contra el abuso de sus amos, se escapaban —con más éxito del que habían tenido los aborígenes de la isla, que fueron exterminados—, se convertían en cimarrones y formaban colonias de prófugos llamadas por los españoles “palenques” (le llamaban “quilombos” en Brasil ). En estos palenques podían practicar libremente sus costumbres y ritos religiosos hasta ser capturados por los  “rancheadores” (cazadores de negros cimarrones). En la medida que abusaban los blancos españoles de Cuba de aquellos sufridos africanos, aumentaron los cimarrones, se unieron a ellos los esclavos nacidos en Cuba de padres africanos, creció la población de esclavos y se afincaron y multiplicaron las costumbres y creencias. Como parte de estas creencias venía la brujería, muy propia de África, con el ejercicio de todos sus ritos.
     
Ya en el siglo XIX, el gobierno español había prohibido el ejercicio de la brujería y del ñañiguismo —a pesar de que en 1863 se les permitió a los blancos pertenecer a los cabildos de ñáñigos—. No obstante, al independizarse Cuba, las costumbres de los africanos y de algunos hijos de africanos se hicieron más fáciles de practicar. Estas prácticas africanas fueron identificadas como satánicas o diabólicas ya que en África era notoria, la costumbre de realizar sacrificios humanos. La brujería fue considerada como equivalente a la temida hechicería o magia negra. El Gobierno Interventor, por Orden Militar, creó la oficina de identificación de criminales con objeto de tener más control sobre estos grupos.
     
La verdadera criminalización de estas sectas comienza en los primeros años del siglo XX cuando aún quedaban africanos que no habían podido liberarse de sus prácticas originales. Siempre las víctimas eran niños, ya que los brujos africanos los consideran más puros y dúctiles. En nuestros días en la República del Congo, los niños aterrorizados no quieren salir a las calles por la cantidad de infanticidios para prácticas de los brujos congoleños. Ver también: Las creencias como factor criminógeno. Muti: El infanticidio ritual en África (Archivo del crimen).
     
En 1904 comienzan los homicidios con la violación y muerte en julio, de la Niña Celia de 10 años.
     
En el mismo año, en Güira de Melena, asesinan y extraen los órganos de la Niña Zoila.
     
La Niña Luisa es asesinada y sus vísceras arrancadas en 1918 en Alacranes, Matanzas.
     
También en Matanzas son asesinados o sacrificados los niños Onelio García (1915) y Marcelino López (1919).
     
En 1923 es asesinada la Niña Cuca y en la Provincia de Matanzas, 17 niños son asesinados en distintos lugares y fechas.
     
A partir de esta fecha se detienen los asesinatos de niños; tal vez porque los brujos africanos ya habían muerto por vejez o enfermedad y los cubanos de padres africanos que no estaban en total acuerdo con la sociedad  o con los sacrificios humanos se habían unido al ñañiguismo. Ya los brujos buscaban para sus ritos, cadáveres o parte de personas recién enterradas en los cementerios o animales (preferiblemente las aves o chivos).
     
The Miami Herald publicó el 23 de marzo de 2012 la noticia de que unos agentes de aduanas en el Aeropuerto de Miami, habían encontrado varios fetos humanos en el equipaje de dos mujeres que retornaban de La Habana, Cuba. Los fetos debían ser entregados a personas en Miami que se dedicaban a prácticas de brujería. Los fetos, varón y hembra, fueron detectados cuando los Rayos X los descubrieron en un pomo sellado. Los médicos determinaron que ambos fetos eran de 20 semanas y que ninguno era viable (no podían vivir y fueron abortados). Las mujeres confesaron haber recibido el pomo con los fetos de un babalao en La Habana. No fueron instruidas de cargos por el Fiscal del Estado; ningún nombre fue revelado.
     
Según los artículos publicados en los infanticidios cometidos en Cuba a principios del Siglo XX  y muchos incluidos en el tratado de Fernando Ortiz, los asesinos o cómplices de estos hechos eran todos africanos o afro-cubanos.
      
El más famoso por haber sido discutido por Fernando Ortiz en sus libros y por haber recibido gran publicidad de la prensa, fue el de la Niña Zoila. Sólo comentaremos este caso por haber ocurrido cerca de Santiago y para no hacer muy extenso este escrito. Los otros casos aparecen en distintos sitios web en internet ampliamente comentados.
     

El 11 de noviembre de 1904, la Niña Zoila de 22 meses de edad, desapareció de la finca de sus padres en Güira de Melena. Se dijo que había sido secuestrada por unos negros brujos del Cabildo Congo Real en El Gabriel; que la habían matado para usar su sangre y su corazón para curar a Juana Tabares. Las autoridades basándose en información del Alcalde de Güira y otras evidencias arrestaron a Taita Bocú (Domingo Bocourt, arriba), a Julián Amaro y a José Cárdenas. Junto al anciano lucumí Bocú arrestaron en aquel aquelarre de brujos africanos a Ruperto Ponce, Adela Luis, Pilar Hernández Padrón, Jacobo Arenal y Modesta Chiles, todos africanos. También apresaron a los afro-cubanos  Victor Molína, Pablo Tabares, Dámaso Amaro, la ya mencionada Juana Tabares, Laureano Díaz y Francisca Pedroso.

Bocú designó a Molina para seleccionar la víctima y cometer el asesinato. Molina obtuvo la ayuda del antiguo esclavo Ruperto Ponce. Mataron a Zoila y extrajeron la sangre, el corazón y las entrañas que Bocú, con el sobrante se puso a procesar y vender como amuletos y remedios. José Cárdenas escondió los restos de Zoila cerca de un aserradero. Sólo Bocú y Molina fueron condenados y ejecutados como brujos; los demás fueron condenados a penas de cárcel o absueltos. Muchos dijeron que “el asesinato de la niña blanca Zoila era para curar a las niñas negras, Adela y Juana”.

En 1906 la pena de muerte fue abolida en Cuba; por tanto, Bocú y Molina fueron los únicos brujos ejecutados por este asesinato. En los demás casos, muchos murieron víctimas de suicidio o fueron encarcelados por muchos años.
     
Debe señalarse que actualmente, Cuba está entre los sietes primeros países con más brujos del mundo; lista que encabeza la República Democrática del Congo, seguida por Haití.

lunes, 31 de octubre de 2016

El Ciclón del 44

5 ¡TOME LA PALABRA!

Por Leonardo Gravier | Coral Gables

El pueblo estaba atento a los partes meteorológicos del ciclón que se aproximaba. Había una disputa entre los que preferían las noticias que daba Juan Carlos Millás del observatorio Nacional; aquellos que confiaban más en el Padre Goberna del Observatorio Físico Meteorológico del Colegio de Belén, o aquellos en minoría, que esperaban la opinión del Hurricane Warning Office de Miami— anteriormente situado en Jacksonville—.

Era el mes de octubre de 1944, mes de los ciclones en las Antillas —desde 1692 han azotado a Cuba 27 huracanes en el mes de octubre solamente—. El nuevo gobierno del Dr. Ramón Grau San Martín había tomado posesión de la Presidencia de Cuba el 10 de octubre de ese año. El nuevo alcalde, Benjamín Rodríguez Camero (Mino), todavía esperaba los resultados de la segunda vuelta.

En aquella época los meteorólogos confiaban en los barómetros y anemómetros “Dines” (de gran precisión para medir las rachas de un huracán) y en las comunicaciones provenientes de los barcos que navegaban cerca de las zonas del huracán o regiones de baja presión (onda tropical, depresión tropical o tormenta). En esos tiempos no había programas computarizados con las distintas proyecciones de la posible ruta. Los aviones no comenzaron a volar como “caza huracanes” hasta la década de los años 1950 por el National Hurricane Research Project de EE.UU. Además los ciclones tropicales no comenzaron a ser identificados con nombres de personas hasta la temporada ciclónica atlántica de 1953. Millás dió una conferencia, por aquellos años, acerca de los huracanes en el Centro de Instrucción y Recreo (Teatro Popular); en ella se exhibían películas para hacer más clara, la explicación.

Según Millás la parte occidental de Cuba es la más propensa a verse afectada por ciclones tropicales. El riesgo de verse afectado por éstos fenómenos atmosféricos disminuye en la medida que se va al este. Decía Millás que de cada 100 ciclones que afectaban a Cuba, la probabilidad es que 35 afecten Pinar del Río, 25 a la provincia de La Habana, 15 a Matanzas, 10 a las Villas, 8 a Camagüey y 7 a Oriente.

La falta de información y de alerta a la población tuvo mucho que ver en el mayor desastre de Cuba producto de un ciclón seguido de un maremoto en 1932 en Santa Cruz del Sur (perecieron al menos 2,500 personas). También en Bejucal, un 26 de diciembre de 1940, una “manga de viento” (tornado para los meteorólogos modernos); había provocado la muerte de 20 personas. La velocidad de los vientos que azotaron al hermano pueblo de Bejucal alcanzaron 330 kilómetros por hora (205 millas por hora); el pueblo desprevenido recién salía de disfrutar sus famosas charangas.

El ciclón tropical es más conocido por la voz taína “huracán” y es uno de los fenómenos atmosféricos más peligrosos por su duración y extensión. Aunque sus vientos no son tan intensos como el tornado, su diámetro puede abarcar 350 kilómetros o más (hasta 600 kilómetros) y el diámetro de su vórtice u ojo puede variar de 30 a 50 kilómetros. Un huracán puede durar más de una semana recorriendo una línea recta o teniendo una trayectoria errática con situaciones estacionarias, recurvas o aumentos de intensidad. Puede pasar por encima de un “eddy” en el Golfo de México y duplicar su intensidad en unas horas como ha pasado con algunos huracanes. Además, un huracán puede llevar alrededor de su vórtice uno o varios tornados como ocurrió con Andrew.

El tornado en cambio puede durar 15 minutos o un poco más y no abarca tanta extensión.

El huracán necesita para su formación, la concurrencia de una serie de factores tales como el calentamiento de los mares por encima de los 80 grados, las bajas presiones, las altas presiones fuera de su territorio, los vientos de la estratósfera, el efecto Coriolis, la latitud por encima de los 8 grados del Ecuador, la corriente de chorro (jet stream) en el lugar adecuado, y la convección del aire. No obstante, el mes de octubre, el Caribe es tan peligroso para las Antillas como agosto para los ciclones que recorren el Atlántico desde la Isla de Cabo Verde.

Según los conocedores de la materia, el ciclón del 44 fue el más intenso que azotara a Cuba en el Siglo XX.

Comenzó con un frente frío que llegó a Cuba el 11 de octubre de 1944. En La Habana ya los cubanos sacaban su ropa de invierno para celebrar la inauguración del Presidente Grau. Las bajas presiones comenzaron en los mares cercanos al archipiélago en las afueras de Nicaragua, (Costa de Mosquitos). Ya como tormenta tropical se dirigió hacia Jamaica. Las altas presiones lo inclinaron hacia el noroeste; pasó como huracán por las Islas Caimán y para el 18 de octubre estaba pasando por Isla de Pinos y penetrando la Isla de Cuba por la costa sur de Pinar del Rio. Como los vientos alrededor del ojo no eran simétricos, sus bandas se extendieron más hacia las provincias orientales (Matanzas y hasta las Villas). Su paso por Pinar del Rio y La Habana duró 14 horas con vientos sostenidos de 125 millas por hora y rachas de 160 millas por hora. (Huracán Categoría 4 ). Como Andrew, no fue muy lluvioso. Después de causar los estragos, este meteoro dejó la Isla de Cuba por Cabañas, Pinar del Rio.

La revista Bohemia se vió obligada a desechar toda la edición que tenía preparada, para publicar el reportaje gráfico de 22 de octubre de 1944. En la portada de la revista aparecía en grandes letras: “Ciclón” y en el fondo cuatro banderas cubanas y una multitud —tal vez estaba dedicada a la toma de posesión del nuevo Presidente, de ahí la muchedumbre y las banderas, y la palabra “Ciclón” superpuesta a posteriori —. El artículo hablaba de los destrozos en el Hotel Sevilla Biltmore y en edificios de la ciudad de Marianao. Varios barcos se desamarraron en la bahía y se destrozaron contra los arrecifes. El Almendares se desbordó, los árboles del Prado fueron arrancados de raíz o partidos; el estadio de la Tropical quedó sin techo al igual que el del hipódromo Oriental Park Havana (considerado “el mejor de América”); la Alameda de Paula, y muchos parques quedaron sin árboles y gran número de casas perdieron sus techos o paredes exteriores. Hubo cerca de 300 muertos y muchos heridos.

El huracán comenzó a soplar fuerte en la noche como casi todos los que he visto después.

Yo nunca había visto o experimentado lo que era un huracán. No obstante, estaba bien informado en la materia. Mi padre me hablaba del ciclón del 26, de cómo la casa donde vivía perdió la puerta de la calle y parte del tejado; cómo tuvo que cargar a su viejita mamá para refugiarse en la casa del frente, y después llevar a la misma casa a su hermano ciego desde niño. Además, en la escuela, la maestra en las clases de Lectura insistía mucho en el cuento de “Prudencio y Nicasio” —cuento que se leía varias veces y en el que dos guajiros discutían la llegada del ciclón a sus fincas. Prudencio protegió su propiedad y la salvó, Nicasio no hizo nada confiado en que la tormenta no le haría daño y se quedó sin casa—.

Mis padres Rina y Gabriel (izquierda) protegieron bien las puertas, ventanas y se aseguraron que los tragantes por donde salía el agua de la azotea estuvieron destupidos. Compraron provisiones para comer por varios días y llenaron la bañadera y otros recipientes de agua —en caso de perder el servicio del agua—; se aseguraron de tener faroles y combustibles y pusieron tiras engomadas en los vidrios de las ventanas. Vinieron a pasar el ciclón mis abuelos, y siete vecinos del frente, además de mis padres, mi hermano y yo.

En el artículo que escribí hace un tiempo sobre el “Solar del Reverbero”, hice referencia a algunas experiencias que tuve durante el ciclón y de los vecinos de ese solar que nos pidieron refugio porque el ciclón se llevó su cuartería.

En Santiago no creo que haya causado muertes, pero sí muchos heridos. Derribó árboles de gran tamaño y palmas reales. Todas las flores del Parque Viejo y los árboles fueron sacados de raíz. Todas las enredaderas, arbustos y árboles pequeños de mi casa, volaron. Sólo quedó un árbol de manga blanca y otro de aguacate.

Estando parados mi hermano, mi padre y yo mirando por una ventana, vimos un zinc volar como la “Alfombra Mágica” y clavarse en la puerta de un cuarto de la casa de un vecino que daba al patio de mi casa.

Muchas tablas de otras casas y varias planchas de zinc cayeron en el patio de mi casa.

El alcalde Benjamín Rodríguez encabezó una brigada de socorro y asistencia que recorría el pueblo ayudando a los necesitados y albergándolos en casas vecinas. Me contaron que un zinc hirió al propio Alcalde cuando luchaba contra los vientos. La policía que había estado acuartelada salió después del ciclón para evitar asaltos y robos en las viviendas semi-destrozadas.

El antiguo estadio de béisbol que se encontraba en la calle 2 a la salida del pueblo había sido destrozado. Más tarde se construyó el estadio de la calle 13 frente al cuartel. La calle 17 tenía a la derecha viniendo de Rincón toda una hilera de palmas reales bordeándola, no quedó ni una parada; cortaron los troncos en pedazos de tres pies de largo y los dejaron temporalmente en la cuneta. Las llamadas “casitas de Triana” en la misma calle 17, sufrieron grandes daños. El segundo piso del edificio en que vivían mis abuelos, perdió todas las tejas y parte del techo.

El ciclón hizo más estragos en los árboles, los techos, las casas de construcción improvisadas (como las de Rancho Grande) y las vidrieras de los comercios.

Mi casa era de ladrillos y techo de concreto; no obstante, los dos último cuartos (cocina y comedor), por motivo de estética eran de techos de madera y tejas inglesas ¡Volaron! . Tuvo mi padre que mandar a construir una cocina y un comedor nuevos, con techo de concreto, arquitrabes y columnas de concreto.

El gobierno de la república y donaciones caritativas privadas, una vez terminado el ciclón, proveyeron de fondos suficientes a los damnificados de las dos provincias, especialmente a Pinar del Río que fue la más afectada. El Ministerio de Obras Públicas comenzó rápidamente la restauración de puentes o carreteras afectadas, así como la asistencia de reconstrucciones privadas. Cuba se recuperó bastante rápido de los destrozos a pesar de las grandes inundaciones que hubo en la costa sur de ambas provincias y de la demora en la restauración del fluido eléctrico. Ordenaron que el agua que se iba a tomar fuera hervida.

Al finalizar el gobierno de Ramón Grau San Martín hubo otro ciclón el 5 de octubre de 1948 que entró por Pinar del Río y salió por La Habana. De modo que Grau entró con un ciclón y salió con otro ciclón.

Los cubanos que pasaron ese ciclón del 44 nunca más lo olvidaron.