Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán A.
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Edmundo Escalante, joven músico de nacionalidad
mexicana, vino a vivir en Cuba huyendo de los torbellinos de la revolución
mexicana, tras la caída del dictador General Porfirio Díaz.
Las referencias que, en el orden personal, han
llegado hasta nosotros sobre Edmundo Escalante son muy escasas. Se puede
estimar que nació circa de 1890. Por la
información disponible, sabemos que ya era conocido en Santiago de las Vegas
sobre 1918.
También se sabe que fijó su residencia en el
poblado de Calabazar y allí contrajo matrimonio con la maestra de piano
Francisca Blanco, conocida por Fanny,
de cuya unión no hubo descendencia.
Los que lo conocieron lo describen como un hombre de baja estatura, piel cetrina, pelo muy negro y lacio, ojos achinados, de modales moderados y tono de voz bajo pero convincente, con formación musical completa y alto nivel de educación.
Estableció contactos en Santiago de las Vegas
con numerosos intelectuales que se reunían en la Asociación Artística-Cultural
“Euterpe”, ubicada en la calle 6
entre 7 y 9 y estableció una estrecha amistad con la familia de Don José
Álvarez, vecino cercano de la sede de esa asociación. Enseñó a las hijas de Don
José, María y Ena, a tocar guitarra, laúd y mandolina; y al hijo varón Tomás,
le enseñó tocar el bajo.
José Alberro propició la creación de la Banda Municipal de Santiago de las Vegas. Inicialmente fue designado director de ésta, el conocido músico Prof. Alemán, quien ocupó la posición por muy breve tiempo, designándose como su sucesor a Escalante. Hay constancia documental de que ya el 10 de octubre de 1922, fecha en que se inauguró la Banda con un descomunal desfile, marchaba al frente de la misma Edmundo Escalante, quien desempeñó ese cargo hasta su jubilación, teniendo la responsabilidad de amenizar fiestas, veladas y actividades culturales de todo tipo en nuestro Término Municipal, haciendo las delicias de nuestra población con su música en calles, teatros, plazas y parques.
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| Banda Municipal Infantil. Santiago de las Vegas. 1922. |
«A José Alberro de la Luz, venerable santiaguero y por
iniciativa del señor Edmundo Escalante, la Banda Infantil rindió sentido
homenaje de respeto y consideración a la memoria de su fundador. En la velada
en honor de José Alberro de la Luz en el primer aniversario de su muerte, el
repertorio interpretado por la Banda fue el siguiente:
Flower Song Melodie, Op. 39 de Gustav Lange
El Minueto en sol, Op. 14/1 de Ignacy Jan Pawdereski
Serenata de los Ángeles de Gaetano Braga.»
Veamos sucintamente, la intención de Escalante
ejecutando ese programa.
§
El
compositor alemán Gustav Lange (1830-1889) fue extremadamente popular en el
siglo 19 por sus muchas composiciones de salón.
La Canción de la Flor Op.39, es una de sus más conocidas y sigue siendo
muy popular hoy día.
Escrita originalmente
para piano y chelo. Escalante debió hacer los arreglos correspondientes para
interpretarla con la banda que solo tiene instrumentos de viento y percusión,
lo cual, de seguro, implicaría un arduo trabajo.
§ El
Minueto en sol, Op. 14/1, es una breve composición para piano del músico polaco
Ignacy Jan Paderewski (1860-1941), que se hizo mundialmente famosa, eclipsando
sus obras más importante. El minuet consiste en
música instrumental originada para el baile de salón en Francia, y que fue
modificada para incrementar su movimiento a un tempo más rápido y alegre, en la
que los hábiles danzarines podían desplegar toda su gracia. Este minueto fue escrito en 1887, como una pieza para piano
sólo, la primera de las seis, que componen sus Humoresques de concert, Op. 14. Tuvo arreglos para ser interpretada
para violín y piano, así como para violonchelo y piano.
La banda de conciertos del
reconocido músico norteamericano John Philip Sousa interpretó una transcripción
de la pieza para ese formato, en Rochester, Nueva York, el 12 de noviembre de
1894.
Especulando, Escalante
pudo haber tenido acceso a esta última transcripción. De otra manera, tomando
cualquiera de las otras tres versiones descritas, tuvo que haber hecho la
transcripción al formato de banda.
§ La
Serenata de los Ángeles fue compuesta en 1888 por Gaetano Braga (1829 - 1907), un
compositor y violonchelista italiano. Fue escrita originalmente para piano y
violín. Una joya del Romanticismo que trasciende lo terrenal. Esta pieza representa un diálogo conmovedor entre un joven
y un ángel que lo llama desde el más allá, en una atmósfera cargada de emoción
y espiritualidad.
También en este caso tendría Escalante que haber hecho la transcripción para el formato de banda.
Escalante escogió para el primer número de la
velada una reconocida canción inspirada o dedicada a las flores, con las que se
honran a los muertos. Como segundo número el Minuet y como cierre la pieza
que se inspira en el llamado de los ángeles a una persona de cuerpo viejo, pero
con espíritu joven para alcanzar la perpetuidad en el más allá.
Obsérvese la sutileza en la selección y el ordenamiento de las piezas, en cuanto representan el respeto y honra, la habilidad con que podía desplegar su gracia el homenajeado y la despedida a la inmortalidad, en un viaje, de las manos de los ángeles.
Para una correcta interpretación de temas como
los mencionados el rigor de estudio, práctica y ejecución requería un nivel
especial y muy particular. No eran obras
cualesquiera. Escalante incrementaba el
nivel profesional de la Banda de forma continua y sistemática.
Junto a las hijas de Don José y algunos otros
jóvenes músicos, a fines de los años de 1920 fundó la Estudiantina “Euterpe”, integrándola al proyecto de la
Asociación del mismo nombre que dirigían Marcelo Salinas y Francisco Simón.
Desaparecida la Asociación Cultural “Euterpe”, el local mencionado en la
calle 6 pasó a ser ocupado por la Banda Municipal de Música. Escalante organizó una academia para la
enseñanza de esta disciplina, con el propósito de formar músicos que se
incorporarían a la banda y de esta manera hacerla sostenible en el tiempo.
Cuando alguno de los alumnos, faltaba a clases,
los recriminaba al día siguiente y les decía que por el hecho de que eran integrantes
de la Banda Municipal y que participaban en los conciertos y en las retretas
nocturnas los domingos en el parque Juan Delgado, eso no les daba derecho a
considerar que ya lo habían aprendido todo, pues les faltaba aún mucho por
saber.
Esta sencilla anécdota confirma el hecho de que
Escalante, cuando arribó a Cuba, a pesar de no ser un hombre maduro, ya era un músico
completa y perfectamente formado, académicamente, con dominio de la técnica en
todos los instrumentos de viento y de cuerdas y además armado del bagaje
necesario para poder enseñar teoría y solfeo.
Su concepto de la disciplina era rígido. Refiere Marat Simón, que fue su alumno,
«que observar su empeño en la docencia musical, fijarse en la
forma tan especial en que impartía sus lecciones de teoría y solfeo uy de la
manera tan especial en que impartía sus lecciones de teoría y solfeo y de la
manera en que se encariñaba con sus alumnos, fue para él todo un
descubrimiento. Uno de los propios integrantes de la Banda le contó a Marat que
por haber faltado él a una retreta en el parque, un domingo por la noche,
Escalante se le apareció en su casa el lunes por la mañana reclamándole la entrega
inmediata del uniforme».
Ejecutando Escalante el violín y su esposa Fanny el piano, con un grupo de alumnos que tenía en Calabazar, organizó alrededor de 1925, una orquesta de baile y amenizaba, alternándolo con una pianola, las funciones de cine silente que ofrecía el Casino Español en nuestro pueblo.
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Edmundo Escalante y alumnas del coro. Al piano su esposa Francisca Blanco. Foto cortesía de la MSc. Doris Columbá. |
Escalante fundó junto a Teodoro Cabrera a fines
de la década de 1920 —bajo los auspicios del Casino Español— una sección de
Declamación, presentando funciones teatrales con grupos de jóvenes aficionados,
montando piezas de juguetes cómicos y pequeñas zarzuelas, donde la Estudiantina
Euterpe jugó un papel importante
creando un cuadro infantil de actores y números de variedades musicales que
llegaron a presentarse en otras localidades de la provincia habanera. En estos empeños también participaba la
maestra Dolores García Aparicio, que junto a Escalante emprendía funciones para
recaudar fondos para los niños pobres.
Se sabe que en la época de la construcción del Reparto Lutgardita, en Rancho Boyeros, allá por 1930, Escalante dio clases de música a un grupo de niños y jóvenes, organizando allí un grupo musical.
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Los jóvenes Mario Gutiérrez y Armando León luciendo sus uniformes de la Banda y sus instrumentos.Foto de 1938 |
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| Monograma que exhibían en sus uniformes los miembros de la Banda de Música Municipal de Santiago de las Vegas. |
Banda Municipal de Música de Stgo. de las Vegas. Foto de 1941 |
En Calabazar, Edmundo Escalante organizó entre los años 1947-48 otra Banda de Música a la cual,gracias a su esfuerzo personal y gestiones cerca de importantes industrias y encumbradas figuras políticas de la época se pudo dotar de uniformes e instrumentos. También creó una Banda Rítmica Infantil y un coro de jóvenes.
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| Foto de la Banda de Música organizada por el Prof. Edmundo Escalante en el poblado de Calabazar, Término Municipal de Santiago de las Vegas. Foto de 1947 |
Fue un inspirado compositor. Dedicó a sus
vecinos el Himno de Calabazar. Se recuerdan, entre otras de sus composiciones, El Eco de las Palmas, el pasodoble Grano de Arena y la polka Bellas Santiagueras, las melodías Linda poblana, Capullito de amor, así como la canción Ena, con letra del poeta santiaguero Ángel R. Otero, que asumimos
fue dedicada a la hija de D. José Álvarez. También musicalizó el Himno del
Centro de Instrucción y Recreo, creación de Adolfo Cortada.
Puede considerarse a Edmundo Escalante dentro
del selecto grupo de aquellos primeros que abrazaron la misión de Promotores
Culturales en nuestro Término Municipal, sin que se le hubieran conocido ambiciones
ni reclamos. El quehacer artístico de Escalante estuvo siempre regido por la
más absoluta modestia y el tono de la sencillez, según el testimonio de los que
lo conocieron.
Nunca se sustrajo Escalante a algún empeño
cultural de la localidad que tuviera que ver con el arte o la música y una
muestra de ello lo es el hecho de que ya anciano y enfermo, a la edad de 70
años, colaboró con todo entusiasmo junto al santiaguero Arturo Otero (que
siempre había sido su segundo en los años florecientes de la Banda Municipal)
en las tareas de revitalizar esta agrupación, que estaba prácticamente disuelta
desde 1950. Esto sucedió en 1959, tras el derrocamiento del gobierno
batistiano. Como dato curioso
debemos apuntar que, en enero de 1959 se detectó en la nómina del Ayuntamiento,
un “botellero” que cobraba como supuesto director de una Banda de Música que no
existía desde hacía casi 10 años.
Falleció a la edad de 72 años, víctima de una
cruel enfermedad, en la húmeda mañana del 12 de octubre de 1962, exponiéndose
sus restos en el local que ocupaba el Consejo Municipal de Cultura de Santiago
de las Vegas en las calles 11 y 8 (antes edificio del Casino Español).
Hasta su muerte, continuó enseñando música a
niños y jóvenes, la mayoría de las veces de forma gratuita, por la sola
satisfacción de sembrar el arte en los pinos nuevos.
Muchos de sus alumnos a quienes enseñó música y
los capacitó en el aprendizaje y dominio de algún instrumento, encontraron
después un decoroso medio de vida. Ejemplos son: José Manuel Valdés Orovio,
Elmo Domínguez Orovio, Vitelio Cruz Jr., Leonel y Vinicio González, entre
otros, que brillaron en orquestas y conjuntos musicales de renombre, trabajando
para la radio, el teatro y la televisión y participando en giras por numerosos
países de América.
Fue tan grato el recuerdo que dejó a su paso por la vida en nuestra municipalidad, que, al mes de su fallecimiento, en noviembre de 1962, al crearse la Escuela Popular de Música, se le denominó con el nombre de “Edmundo Escalante”.
Así fue Edmundo Escalante, el maestro de música, tesonero y audaz, que popularizó la enseñanza de la música en el Término Municipal de Santiago de las Vegas, con lo cual, al decir de Platón, hacía mejor el alma humana.
Fuentes Consultadas:
Álvarez, Tomás. Edmundo Escalante. Boletín Vanguardia Cultural, Año I, No. 2, Santiago de las Vegas, noviembre 15 de 1962.
Brenet, Michel. Diccionario de la Música. Histórico y Técnico. Iberia – Joaquín Gil Editores, S.A., 1ª edición, Barcelona. 1946.
DIEZ DE OCTUBRE, Revista del CIR, Año II, No. 22, Santiago
de las Vegas, 15 de octubre de 1922.
El homenaje a Escalante, Revista del CIR, Año 5, No. 11, Santiago de las Vegas, abril 15 de 1938.
Gravier, Gabriel. Edmundo Escalante, en Serpentinas, Época I, No. 3, Santiago de las Vegas, julio de 1954.
La Velada al Santiaguero José
Alberro de la Luz. En La Opinión, Año
1 No. 30, Santiago de las Vegas, diciembre 30 de 1926.
Simón Pérez-Rolo, Marat. Fundación de la Banda de Música. En Santiago de las Vegas. 300 años de historia. Octubre, 2000.
—————. Un
músico llamado Escalante. Taller de Investigaciones Socioculturales,
Dirección Municipal de Cultura y Museo Histórico Municipal, Boyeros. Abril, 2001.
Simón Valdés, Francisco. Discurso
pronunciado en ocasión del décimo aniversario de la Asociación Más Luz. Santiago
de las Vegas, marzo de 1942.
Warfield, Patrick. "La Marcha como Drama Musical y el Espectáculo de John Philip Sousa", Revista de la Sociedad Americana de Musicología, vol. 64, págs. 289-318.






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