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martes, 17 de junio de 2025

Pbro. José Manuel de Jesús Dobal García: Santiagueros connotados

2 ¡TOME LA PALABRA!

 Compilación y redacción: Arsenio J. Alemán A.

Pbro. José Manuel de Jesús
Dobal García.
Foto cortesía de José Alonso Lanza
Según consta en la partida de bautismo José Manuel de Jesús Dobal García, nació en Santiago de las Vegas el 12 de octubre de 1841. Fue el segundo hijo varón del hogar de José Zacarías Dobal Caballero, Licenciado en Medicina y Dolores García y Acosta.

Huérfano de madre antes de cumplir el año de nacido, queda impedido del amor maternal durante los primeros años de su infancia y adolescencia.  En la familia desarrolla una cultura de valores y sentimientos de obediencia a Dios, tomando el ejemplo de personajes vinculados a su familia y de gran influencia en el pensamiento cubano como lo fueron el Padre José Agustín Caballero y José de la Luz y Caballero ambos emparentados con él, por la vía paterna.

Cursó la escuela primaria en Stgo. de las Vegas, de manos del pedagogo Manuel Ma.. Mena. Cuando alcanzó los 13 años de edad, en 1855 comienza sus estudios en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio.  Demuestra inteligencia y afición por la oratoria.

miércoles, 19 de marzo de 2025

Dr. Ernesto Vasseur Vélez (La Habana, 1920 - Bealeton, VA, EEUU, 2005): Santiaguero connotado

0 ¡TOME LA PALABRA!

 Compilación y Redacción: Arsenio Alemán Agusti

  



 Dr. Ernesto Vasseur Velez (1)

Ernesto Vasseur Vélez nació en La Habana el día 30 de marzo de 1920. 

Fueron sus padres el señor Pedro Ricardo Vasseur García y la señora América Vélez Cruz-Álvarez. 

Cursó estudios en el Candler College, en Buenavista, Marianao y en la Universidad de La Habana, donde obtuvo el grado de doctor.

Contrajo matrimonio con la señora Berta E. Castro Ibarra el 30 de marzo de 1940. Del matrimonio tuvieron cuatro hijos: Berta, Lidia, Nize y Ernesto.

Cristiano, abrazó la doctrina metodista. Ordenado como pastor en la Iglesia Metodista, el Reverendo Vasseur sirvió durante 39 años a tiempo completo al ministerio cristiano, llegando a Diácono en 1943 y a Elder[2] en 1945. Prestó servicios en la Iglesia Metodista en Cuba en las poblaciones de Santa Cruz del Norte, Matanzas y en Santiago de las Vegas. 

Según la información disponible el Rev. Vasseur asumió la conducción de la Iglesia Metodista en Santiago de las Vegas circa 1946,  desempeñándose al frente de la misma hasta 1951 siendo considerado un distinguido Ministro de esa iglesia.

Además de sus funciones religiosas llevó a cabo una valiosa labor social y educativa mediante el sostenimiento de aulas de alfabetización de adultos y la conmemoración de fechas religiosas y patrióticas apoyándose en la Asociación de Hombres Cristianos, la Liga de Jóvenes Metodistas y la Agrupación de Mujeres.

El Rev. Vasseur, bajo el auspicio de la Iglesia Metodista en Santiago de las Vegas y con el patrocinio de la Iglesia Metodista de Cuba, tuvo el mérito de fundar en septiembre de 1947 el Colegio Wesley, organizado técnicamente y dirigido por la destacada pedagoga santiaguera Dra. Nieves Amores, con un plan de estudios similar al del “Candler College” y con un profesorado graduado de la Facultad de Ciencias Comerciales de la Universidad de La Habana.

Colegio Wesley. Inicios, septiembre 1947
Al fondo la Dra.Nieves Amores, su Directora, la Sra. Berta Castro de Vasseur y el Rev. Ernesto Vasseur
Foto tomada de la revista Antorcha, septiembre 30 de 1947.

Vasseur formó parte del claustro impartiendo las asignaturas de Matemáticas y Estudios Bíblicos, mientras su esposa era la profesora de Contabilidad y Cívica de la Comunidad.

El Colegio Wesley fue un plantel educacional que honró la cultura y el progreso que gozó la ciudad de Santiago de las Vegas y fue fuente indiscutible del saber y base fundamental del triunfo en la vida profesional y personal de muchos de los que fueron sus alumnos.

Debido al resultado de su trabajo fue promovido a la Iglesia Metodista Universitaria de La Habana en 1951 en el que se desempeñó como profesor de la misma y donde fundó el Hogar Evangélico Universitario para estudiantes en dicha Universidad.

Tenía para esa época aproximadamente unos 30-35 estudiantes en edades comprendidas entre 18 y 27-28 años. La Iglesia Metodista Universitaria radicaba en ese entonces en la esquina de L y 23 en el Vedado, en el espacio que hoy ocupa el Hotel Habana Libre (antes Habana Hilton) en una casa alquilada y que fue adquirida para emplazar allí el hotel.  La iglesia se trasladó al edificio construido en las calles K y 25, donde aún funciona un templo evangélico

En 1959 entrevistado por la revista Bohemia, (febrero 1º de 1959) en su condición de Pastor de la Iglesia Metodista Universitaria,  opinando sobre el triunfo de la Revolución, expresó:

“Siento un profundo agradecimiento y un regocijo inmenso por la libertad recuperada.  Todo discípulo de Jesucristo tiene que ser amante de la libertad.  Queremos seguir a Aquel que dijo: “La verdad os hará libres” y “si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres”.  San Pablo también decía: “A libertad habéis sido llamados”.  La libertad política es una parte esencialísima de la libertad que propugnamos. Sin ella es muy difícil el desarrollo de caracteres cristianos, porque la primera condición  para ser cristiano es ser sincero y la falta de libertad fomenta la hipocresía.  Por eso fue grande nuestro dolor desde el 10 de marzo de 1952: por eso nuestra Iglesia suprimió en los últimos años sus fiestas y programas recreacionales; por eso es inmensa nuestra alegría en la hora presente”

“Los que de una manera tan heroica lucharon y se sacrificaron por la libertad de nuestra Patria, y en la hora del triunfo continúan dando muestras de querer libertar al pueblo de males morales como el robo, el juego, y otros vicios, ciertamente merecen nuestro apoyo y nuestra confianza.  Por mi parte, me siento muy confiado de que la libertad de expresión, de religión y en todo sentido será más real ahora que nunca antes en la historia de Cuba”. 

Emigró a los Estados Unidos en diciembre de 1960 y sirvió en las iglesias de New York y  Connecticut. 

Durante su servicio en los Estados Unidos cursó estudios en Candler School of Theology en Atlanta, Drew Theological Seminary en New Jersey, y Union Theological Seminary en New York.

En ese período tuvo a su cargo la producción y dirección del programa de radio en español Vida Nueva en Cristo.

Obtuvo su retiro en 1982. Hasta ese momento Ernesto Vasseur rindió un extraordinario servicio espiritual como reverendo de la iglesia metodista durante los 39 años que se mantuvo en servicio.

Los últimos ocho meses de su vida el Rev. Vasseur los pasó rodeado de cariño y cuidados en el Blue Ridge Christian Home en Bealeton, Virginia.

Falleció el día 21 de noviembre de 2005, a los 85 años de edad, siendo sepultado en lugar muy cercano a su amantísima esposa Berta, fallecida en 1992.

Una ceremonia religiosa fue organizada para honrar su memoria en Coral Gables First United Methodist Church el sábado 3 de diciembre de 2005 a las 11.00 am.

En el libro de condolencias abierto para la ocasión, se recoge el testimonio del matrimonio de Mr. & Mrs. Carlos Luis Eguaras, quienes expresaron: ……. ojalá su vida continúe inspirando a otros, tal como él hizo con nosotros. Dios te bendiga Ernestico Vasseur.”

Fuentes consultadas:

1.       Colegio Wesley, en Revista Antorcha, Año 2, No. 11, septiembre 30 de 1947.

2.      Cubillas Jr., Vicente. El aporte de la iglesia evangélica a la causa redentora. Publicado en Bohemia, Año 51,  No. 5, febrero 1º de 1959, páginas 110 y 112.

3.      Ernesto Vasseur Velez en https://www.geni.com/people/Ernesto-Vasseur-Velez/6000000159403956954 consultado el 23 de octubre de 2022.

4.    Ernesto Vasseur en www.nyac.com/files/archives/hispanicchurchespowerpointforwebsite.ppsx. ERNESTO VASSEUR,   consultado el 18 de agosto  de 2009.

5.    Ernesto Vasseur Obituary – Death Notice and Service Information, publicado en The Miami Herald y reproducido por www.legacy.com/obituaries/herald/obituary.aspx  y consultado el 15 de agosto de 2009.

6.     Mission Photograph Album - Portraits #10 Page 0004, C21032 Ernesto Vasseur, tomado de http://catalog.gcah.org/omeka/collections/show/235 consultado el 7 de febrero de 2021.

7.      Montoto García, Francisco y Fina García, Francisco. Complemento de la Historia Santiago de las Vegas. Municipio de Santiago de las Vegas (en el exilio) Altar de la Patria, P.O. Box 110987, Hialeah, FL 33011-0987, USA. Febrero 2007.

8.     Rodríguez, Armando.  Entrevistado por Dr. James M. Denham para Oral History Program del Center for Florida History el 14 de abril de 2008 y publicada en https://www.flsouthern.edu/FSC/media/other/florida-history/oral-histories/Rodriguez_Armando_04-14-08.pdf, consultado el 18 de agosto  de 2009.

9.   The Florida Conference of the United Methodist Church In Memoriam.  March 1, 2006 Ernesto Vasseur,  en https://www.flumc.org/newsdetail/928176 consultado el 15 de agosto de 2009.

10.  Vasseur Tuttle, Lidia.  Financial Aid and the persistence of Associate of Arts Graduates transferring to a Senior University. A dissertation submitted in partial fulfillment of the requirements for the degree of Doctor of Education in Higher Education. Florida International University. 2007.

11. Vecsey, George. United Methodists Vote to Allow Homosexual Minister to Keep Job, en www.nytimes.com, publicado el 18 de junio de 1978 y consultado el 15 de agosto de 2009.


(1) Foto del Dr. Vasseur, por Ovaldo Salas,  tomada de la revista Bohemia, febrero 1959. 

[2] Miembro principal responsable de algunos aspectos de la administración de la iglesia, el cuidado pastoral de los miembros de la iglesia y, a veces, de la enseñanza y la predicación

.

martes, 4 de junio de 2024

Biografía y vídeo del Padre Jovaní de Santiago de las Vegas

0 ¡TOME LA PALABRA!

¿Qué santiaguero no ha oído hablar del Padre Jovaní? Hemos publicado artículos previamente sobre este ilustre cura que dedicó una gran parte de su vida a la iglesia católica de nuestro pueblo, tanto el templo físico como la vida espiritual de sus feligreses. Hoy tenemos el gran placer de compartir una contundente biografía que está compilando el francés Pierre Jovaní sobre su tío abuelo segundo, Monseñor Vicente Ramón Jovaní Mas (1898-1977)

En esta obra, que puede leer pinchando aquí, Pierre nos habla no solo sobre los años que Jovaní pasó en Santiago de las Vegas; también aprendemos sobre su infancia en el pequeño pueblo de Vallibona, en la provincia española de Castellón, su llegada a La Habana en 1927, la trágica expulsión de Cuba en 1961, y sus últimos años en su España natal.  

Como grata sorpresa, Pierre nos comparte también el único vídeo que se conoce en el que aparece el Padre Jovaní, durante la Procesión de la Mare de Déu (Madre de Dios, en valenciano) de Vallivana en el año 1964. Al final del vídeo, es el último a la derecha.

lunes, 5 de septiembre de 2022

Santiagueros Connotados: Mossèn Vicente Jovaní Más (1898 - 1977)

3 ¡TOME LA PALABRA!

 por Bernardo (Cuquito) Tuero Rodríguez |  Santiago de las Vegas

Vicente Jovaní Más
Retrato al óleo por Mario Naranjo. 1956
 Iglesia Parroquial Stgo. de las Vegas.


Mossèn Vicente Jovaní Más, quien fuera el Cura de nuestra Iglesia Parroquial Mayor por cerca de 20 años, nació en la villa de Vallibona, en la comarca de Morella, Provincia de Castelló (parte de la actual Comunidad Autónoma de Valencia), España, el día 14 de febrero de 1898.

Hijo de un modesto y católico matrimonio, fue él el segundo de los hermanos entre José y María, prole que fue en aumento con el nacimiento de sus otros hermanos: Saturnino, Manuel y Fidel.

Quedó huérfano de padre a muy temprana edad y con vocación sacerdotal ingresó en el Colegio de Vocaciones Eclesiásticas de San José, en Tortosa, en el curso de 1911, concluyendo sus estudios en 1923.

Cantó su primera misa en la Iglesia Parroquial de su pueblo natal el día 24 de junio de ese mismo año.

En julio el Obispo lo nombró coadjutor de la propia Parroquia de Vallibona. En 1925 se le confió el curato de Bójar, que regenteó hasta enero de 1927, mientras cumplía con su servicio militar.

viernes, 3 de mayo de 2019

La Cruz Verde

6 ¡TOME LA PALABRA!

Por Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Hay un rincón en nuestro pueblo, conocido por todos los que nacimos en Santiago de las Vegas y hemos vivido aquí, por todos los que echamos raíces en y queremos a Santiago, por los que nos hemos apropiado a través de los años de las enseñanzas de nuestros padres y abuelos, de sus tradiciones, leyendas y valores.

Me refiero a la Cruz Verde, ese pedacito del terruño enclavado en las calle Cero y 13, de nuestro Santiago y por donde cruzan a diario hoy centenares de personas que se dirigen a la diversidad de repartos y comunidades construidas en los últimos 50 años entre Santiago de las Vegas - Managua - Cuatro Caminos, y que de manera indiferente miran al monumento que allí se levanta sin siquiera detenerse a intentar averiguar de que trata el mismo.

Quizás también mucho de nuestros hijos y nietos, vivan o no en Santiago de las Vegas, tampoco conozcan de la Cruz Verde, por lo que vamos a brindar  información sobre dicho monumento.

Francisco Montoto, expone como resultado de sus investigaciones lo siguiente:

«Hace muchos años, Adolfo Cortada publicaba una leyenda sobre la Cruz Verde, atribuyéndola a un romance de amor desgraciado y tanto, que tuvo como resultado la muerte violenta del galán en manos del padre de la damisela en el mismo lugar donde se encuentra enclavada la cruz, colocada allí, según la leyenda de Cortada, para perpetuar la memoria del galán que pagó en moneda de vida su sincero amor.

»Bonita leyenda.....pero leyenda al fin.

»La historia es otra. En el lugar que ocupa la iglesia existía, antes de construirse ésta, una ermita donde se adoraba la Santa Cruz, bajo cuya advocación estuvo el pueblo incipiente hasta muchos años después.

»Cuando comenzó la construcción de la iglesia, cuya primera piedra se colocó el 18 de febrero de 1694, el pesar y el júbilo se apoderaron de los vecinos que constituían la pequeña masa de población.

»Pesar, porque necesariamente habría que destruir la pequeña ermita que sirvió, para desde ella, elevar sus plegarias a Dios y júbilo, porque iban a ver ampliadas las naves acogedoras de sus ansias espirituales para orgullo de sus corazones y regocijo de sus almas devotas.

»La Cruz Verde se encuentra en el lugar que hoy ocupa desde mucho antes de la fundación del pueblo, que como se sabe ya, quedó constituido el día 3 de Mayo de 1749, día precisamente de la Santa Cruz.

»Al avanzar las obras de construcción de la iglesia hubo que destruir la ermita antes mencionada, pero los vecinos del Barrio del Este, que lo constituían los vecinos que habitaban las casas que hoy forman las manzanas comprendidas por las calle 15, 0, Cruz Verde y 2 y la comprendida por las calles Cruz Verde y 2 en el tramo que se prolonga hasta la carretera de Managua y que en aquella época era bohíos, pocas de tabla y teja y alguna de adobe, los vecinos de ese Barrio, decimos, fervorosos adoradores de la Santa Cruz,se la llevaron con ellos para adorarla y reverenciarla, ya que estimaban al parecer, que la Cruz era más de ellos que de la  misma iglesia.  Es de entonces que data el emplazamiento de la Cruz Verde en aquel lugar.

»Podemos decir, pues, que la Cruz Verde ocupa tal sitio desde principios del siglo XVIII ………»

Hasta aquí lo que nos interesa resaltar del trabajo del historiador Montoto, sin dejar de mencionar que asegura que los datos que informan de este tema fueron tomados de los archivos de nuestro Ayuntamiento y del Archivo de nuestra Iglesia Parroquial por él mismo.

Esta cruz, cuenta la tradición de viejos vecinos, fue originalmente de madera; al transcurrir los años, casi a fines del siglo XIX, fue sustituida en el culto por una de hierro, la misma que llegó hasta 1956, bajo la custodia, por un período de casi medio siglo, de esa piadosa mujer que se llama Manuela Izquierdo Arteaga, después de haber estado durante varios años al abrigo del hogar de los esposos D. Benito Rodríguez y Dña. Gertrudis Gómez, viejos vecinos de la Cruz Verde[1], al ser arrancada de su sitial en los días que precedieron a la independencia política de Cuba de la influencia de España.

Según cuentan fueron manos españolas que construían trincheras para repeler el avance de los mambises que operaban en los alrededores, las que la arrancaron, pero también fueron manos españolas las que del suelo la recogieron, para entregarla al cuidado de los esposos Rodríguez-Gómez, con la intervención de Doña Josefa Amestoy; fueron las manos de D. Manuel García González, las que recogieron  la Cruz y la entregaron a D. Benito Rodríguez, para su custodia, bajo la cual estuvo, hasta que por la propia señora Amestoy fuera entregada a Manuela Izquierdo, quien con amor, veneración y fervor la conservó hasta 1956, tanto cuando estuvo emplazada sobre su gradería de piedra antes de la parcelación del Reparto "Lídice", como después guardándola en su domicilio.

El monumento actual fue construido en 1956 por la iniciativa, tenacidad sin desmayos y el dinámico entusiasmo de los miembros de la Unión No. 75 de los Caballeros Católicos de Cuba, radicados en la parroquia de Stgo. de las Vegas y que tuvieron en Ignacio Díaz y Enrique Garbalosa sus mas pujantes propulsores.

Consiste en una Cruz modelada en granito color verde y emplazada entre cuatro columnas que sostienen a modo de dosel una placa monolítica en forma también de cruz. Una tarja de bronce expresa lo que ocurrió en ese lugar.

La cruz de hierro quedó depositada en el Museo Histórico Local de la Asociación "Más Luz" al ser sustituida en el monumento levantado por la de granito. Hoy se conserva en el Museo Municipal de Historia.

La erección del monumento en la Cruz Verde, recoge y perpetúa una añeja tradición en la historicidad cristiana de nuestro pueblo.

“Los pueblos que no erigen monumentos públicos, para rendir tributo a sus mártires, a sus héroes o sus tradiciones, son pueblos ausentes de espiritualidad, mudos antes su propia historia, que semejan un campo desolado y estéril, donde no se empina un árbol ni florece un rosal”, apuntaba Rubén Pérez Chávez.

El monumento de la Cruz Verde fue posible por el aporte de todos, mediante suscripción pública y con la cooperación de la Alcaldía, dando una prueba del alto sentido de cooperación latente en la comunidad santiaguera, para todo lo que significara grandeza material y espiritual, en marcha hacia el progreso y enaltecimiento de sus valores.

Se inauguró el 3 de mayo de 1956, en ocasión del 257 aniversario de la constitución de nuestro cabildo.

La Revista Antorcha refleja así la ceremonia de inauguración:

«Comenzaron los festejos con una peregrinación, que partiendo de la Casa Consistorial, se dirigió primero al lugar donde naciera el fundador de nuestro pueblo, Sr. Miguel Macias y en la placa erigida allí se colocó una ofrenda floral; despues hasta la Iglesia Parroquial, de donde partiera la procesión con Nuestra Sra. del Rosario (la misma imagen que adornara el altar de la primera iglesia de nuestro pueblo), hasta el lugar donde se inaugurara el monumento erigido.


»La Cruz Verde fue develada por el Padre Vicente Jovaní y bendecida por el mismo.  En este lugar hicieron uso de la palabra el Alcalde Municipal Sr. Gerardo Castro Martínez y la Sra. Manuela Izquierdo Arteaga, la que por un Diploma concedido por nuestro Ayuntamiento fue nombrada Celadora y Guardián de la mencionada cruz.

»Los actos terminaron con una misa de campaña oficiada por el Padre Vicente Jovaní, junto al monumento.  El Padre Jovaní pronunció un brillante y sentido sermón, exponiendo ante todos los presentes un relicario que contenía un fragmento de la cruz divina y santa, donde expirara nuestro Señor Jesucristo y que fuera traída por él, desde los Santos Lugares que visitó en su último viaje.»

Me apropio de las palabras de Rubén Pérez Chávez:

«La Cruz Verde debe salvarse y perpetuarse, porque para nosotros tiene un doble simbolismo: el de la historia y el de la tradición.

»Como símbolo histórico nos señala el lugar donde años atrás se congregara un grupo de seres humanos para fundar una comunidad y dar carácter de permanencia a un sentimiento gregario de solidaridad que se basaba en la esperanza de alcanzar una vida tranquila, laboriosa y progresista.

»Como símbolo de tradición nos recuerda que a través de los años nuestros antepasados, nuestros abuelos y nuestros padres, hicieron de la Cruz Verde un punto de conjunción donde las familias se reunían para estrechar lazos de vecindad que consolidaban entre ellos aquellas inquietudes y aquellos afanes que tanto propendieron al progreso de la ciudad y que hoy parecen estar en crisis entre nosotros.

»Por encima de creencias religiosas, de doctrinas sociales y de prejuicios infecundos y desalentadores, todos los vecinos deben cooperar al éxito de esta bella iniciativa que no será solamente el triunfo de los Caballeros Católicos, sino la victoria del amor a una tradición que es orgullo y honra de Santiago de las Vegas, porque no nos recuerda episodios aciagos de nuestra historia, ni fija un lugar que traiga a la mente el recuerdo de hechos que debiéramos olvidar, sino que señala a propios y extraños aquel rincón donde un día seres animados de nobles ideas y anhelos de progreso, se reunieron junto a una cruz, viendo en ella el símbolo de la redención, del amor y de la paz entre todos los seres humanos, para rogar por el progreso de la nueva comunidad y por la felicidad de todos.»

Termino con las palabras de Jesús Ángel Puig:

«Madera, hierro, granito; ha sido en la historia distinta la materia constitutiva del sagrado símbolo, pero la esencia espiritual ha sido, es y será solo una, la esencia de la devoción de un pueblo por un sagrado símbolo de amor, de bondad y de justicia: el símbolo de la Cruz. 

»Símbolo que amaban los fundadores de nuestra ciudad y que veneraban devotamente, como amaban y veneraban a la sagrada imagen de Nuestra Señora del Rosario, con la misma unción y el mismo respeto con que nosotros hoy, en medio de la rudeza del mundo actual, veneramos a nuestros Santos Patronos Santiago Apóstol y Nuestra Señora de las Mercedes.»

Es el propio Puig, intelectual y poeta santiaguero el que dedica el siguiente soneto a la Cruz Verde:

               CRUZ VERDE

Viejo arrabal de mi ciudad querida
en ti pasé mis años sin dolores,
desengaños arteros y traidores
no habían clavado en mí su cruel mordida.

Viejo arrabal, la aurora de mi vida
levantó en ti su sol, sembró sus flores,
el iris de la fe dio sus colores
y el ala surcó el aire sin herida.

Y en este laberinto que hoy me encierra
tu recuerdo de entonces no se pierde,
preciosa callecita siempre amada....

Surge la perspectiva de la sierra,
la humilde bodeguita y la Cruz Verde
por altos eucaliptus sombreada.

____________________________________  

[1] A la cuadra comprendida en calle 13 entre calle 2 y Cero, se le conoce como cuadra de la Cruz Verde, lo que fue ratificado por un acuerdo de la Cámara Municipal, en 1956.

Fuentes consultadas:

  1. Fina García, Francisco. La Cruz Verde. En Revista Antorcha, Año XI, No. 5, Marzo 30 de 1956.
  2. Inauguración del monumento erigido en la Cruz Verde. Revista Antorcha. Año XI, No. 7, Mayo 30 de 1956.
  3. Montoto, Francisco. La Cruz Verde. En Revista del CIR. Año III, No. 10.  Marzo 15, 1937.
  4. Pérez Chávez, Rubén. La Cruz Verde. En Revista Antorcha, Año X, No. 10 Agosto 30 de 1955.
  5. Puig, Jesús Ángel. Devoción Cristiana. En Revista Antorcha,  Año XI, No. 9, julio 30 de 1956.
  6. Puig, Jesús Ángel. "Cruz Verde" en poemario Mis Versos, Santiago de las Vegas, 1965.

lunes, 18 de marzo de 2019

Santiago: Centro de 'Corrupción'

2 ¡TOME LA PALABRA!

Guillermo Gener
¿Fueron las sociedades y despalillos santigueros centros de corrupción? Hoy compartimos con nuestros estimados lectores el texto de un artículo publicado en la Revista del Centro de Instrucción y Recreo en el número correspondiente a diciembre 31 de 1930 (Época II, Año II, No. 8), en el cual el destacado periodista santiaguero, Guillermo Gener, responde a las acusaciones del entonces cura párroco, Don Ismael Testé Pérez, quien alegaba que las instituciones locales santiagueras se habían convertido en centros de corrupción de la moral ciudadana y en particular de las mujeres. Con esta publicación, no es nuestra misión empañar el buen nombre ni del uno ni del otro; es solo revivir por un momento esta acalorada e interesante controversia, hoy olvidada, que nos recuerda cuán compleja y apasionada fue la vida en Santiago de las Vegas en su época de oro, efervescente caldera de ideas y opiniones. Dice el periodista: 

No somos amigos de trazarle líneas de conducta a nadie; al contrario, a fuer de liberales sentimos y practicamos el más profundo respeto hacia las ideas de cada cual, sean éstas políticas o religiosas.

Mas ello no quiere decir, que veamos con buenos ojos y mucho menos, que toleremos mansamente, que se nos insulte, ya sea en forma personal o colectiva, para defender determinado credo.

Y para levantar nuestra protesta como trabajadores y como santiagueros, es que escribimos el presente artículo.

Desde el púlpito de nuestra centenaria Iglesia parroquial, en la madrugada de la Nochebuena un sacerdote poseído de una verdadera exaltación mística, en calurosa defensa de sus ideales religiosos, atropelló brutalmente el prestigio de nuestras instituciones locales llamándolos "centros de corrupción" y atacó contra el honor de nuestras mujeres, admonizando a los padres para que no permitieran que sus hijas concurriesen a los talleres de despalillar porque también allí imperaba el vicio y las jóvenes se estaban corrompiendo diariamente escuchando la lectura de libros indecentes.

Realmente es lamentable que un sacerdote, joven, que seguramente ha estudiado en Roma largos años se exprese en forma tan vulgar e injuriosa.  No es así como se ganan prosélitos, estimado sacerdote, recordad los consejos de San Pablo a Tito el obispo de Creta, cuando éste le consultaba que conducta debía seguir con los herejes: "si no los puedes persuadir conténtese con evitar su presencia"..... Y con insultos más o menos velados no se convence a nadie Padre; los insultos humillan y encienden en el alma el fuego del rencor, y a su calor despiertan las pasiones y éstas son malas consejeras.  Repasad, si no, querido Padre, la historia del arcediano de Sevilla Hernando Martínez, aquel fanático obcecado que con sus prédicas intransigentes tanto daño causara a la Humanidad y aun a la propia Iglesia.

Nuestras instituciones locales, el Centro de Instrucción y Recreo, La Gloria, El Casino, el Centro Obrero son sociedades surgidas al calor de nobles ideales de amor y de libertad, de mejoramiento y de progreso y si a nuestro buen Padre le parecen centros de corrupción seguramente será porque él sigue fiel a los cánones arcaicos de la Iglesia, mientras que nuestras sociedades marchan al paso de la vida moderna, destruyendo, no las estatuas, imágenes y altares paganos, ni cerrando escuelas, ni arrasando con sus edificios, como aconsejaba a los cristianos el terrible Código Teodosiano, sino, por el contrario, abriendo aulas para que en ellas se instruyan los jóvenes que serán los hombres del mañana; destruyendo por medio de las bibliotecas y de conferencias todos los sofismas y absurdas tradiciones que aun pesan como una herencia maldita sobre la presente generación.  Tratando otras de abolir la explotación del hombre por el hombre, esa cruel institución tan defendida por la Iglesia en todos los tiempos, como lo prueba la propia Historia.

En cuanto a los talleres de despalillar, es verdad, no son lugares santos, no pueden serlo; santidad es algo divino, es el culto constante al dios, es la mística consagración de una vida a la lucha contra el pecado, es vivir fuera de lo terreno, es, en fin, no ser humano.

Don Ismael Testé Pérez
Los talleres son precisamente todo lo contrario, son demasiado terrenos, son fuentes inagotables del pecado, del más terrible, del más inhumano de los pecados: el pecado de la explotación.  Se explota a esas pobres mujeres, Padre, a quienes usted humilla y esas mujeres que no son malas porque trabajan de sol a sol, porque luchan y queman sus vidas junto al barril, para ganar unos centavos con que alimentar a los suyos y sostener el hogar misérrimo que tan duramente contrasta con el lujo de los templos, mujeres que no pueden ser malas porque son útiles a la humanidad, porque saben ser buenas compañeras, buenas esposas y buenas madres, a pesar de que no concurran a diario a la iglesia ni escuchen la lectura de la Santa Biblia.

Usted, Padre, acaso no pueda comprender que estas cosas son demasiado terrenas, como no puede comprender la catedral enorme que eleva al cielo sus elevadas torres, el dolor del miserable que se arrastra bajo sus pórticos.

Sea menos exaltado, acérquese más a Cristo hombre, y será más humano y más justo.

Y ustedes, mujeres santiagueras, compañeras y amigas, a que exponerse a estos ataques de la exaltación religiosa de algunos sacerdotes.  Si tenéis vuestras creencias, si sois cristianas, no es necesario que concurráis al templo; podéis orar en vuestras casas libremente, aunque en verdad no lo necesitáis, porque si es cierto como dijo Víctor Hugo que el Trabajo es una oración, vosotras, mujeres trabajadoras, no necesitáis orar.

domingo, 1 de abril de 2018

Resurrexit: Recuerdos de la imagen del Cristo Resucitado de la Iglesia de Santiago de las Vegas

2 ¡TOME LA PALABRA!

por Leonardo Gravier | Coral Gables, Florida

Estamos en tiempos de Cuaresma, en pocos días celebramos la fiesta central del cristianismo: la Semana Mayor o Semana Santa. Al final de la Semana  Santa cerramos con el más jubiloso de los días del año:el Domingo de Pascua Florida, Domingo de Gloria o como mejor lo conocemos, el Domingo de Resurrección. Yo nunca puedo olvidarme de ese día, porque nací un Domingo de Resurrección y mis familiares me felicitaban ese día, aún cuando la fecha de mi cumpleaños no coincidiera con esa fiesta. También nuestro Estado de la Florida nació a la Historia ese día, Domingo de Pascua Florida; descubierta por Juan Ponce de León un 27 de Marzo de 1513, se le nombró “Florida” —a diferencia de lo que creen muchos —no por las flores que encontraron, sino en honor
del día del descubrimiento: Pascua Florida.

Domingo de Resurrección en Santiago, década del 50. El autor a la izquierda.
Los primeros cristianos celebraban la Pascua de Resurrección al igual que la Pascua Judía. Pero como era una fiesta de carácter móvil, el Concilio de Nicea (Año 325) decidió celebrar las fechas cristianas independientemente de las fiestas judías, aunque siguió el mismo carácter móvil. Es en el año 525 cuando el monje Dionisio El Exiguo creó el Anno Domini que fue la regla que se utiliza para calcular la Resurrección. Ésta caería en el domingo inmediatamente siguiente al plenilunio después del equinoccio de marzo. Por tanto, la Pascua Florida siempre se celebrará no antes del 22 de marzo y no después del 25 de abril. El Papa confirma el día que es basado en el cálculo astronómico.

Santiago de las Vegas tenía unas imágenes de santos muy bonitas. No sé cuando se adquirieron; tal vez talladas en España muchos años atrás. Sólo recuerdo cuando el Padre Jovaní adquirió  la Virgen Yacente en una urna o la del Cristo que estaba al frente del edificio de la iglesia. Pero la imagen más significativa y bella para mí era la del Cristo Resucitado.

Como la procesión del Domingo de Resurrección pasaba por mi casa, yo de niño oía la banda de música, me levantaba corriendo con la ropa que  encontrara y me iba a la esquina de 8 y 11 para ver el encuentro frente a la Dominica. Ya de mayor, iba temprano a la iglesia para participar de dicha procesión llevando en andas al Cristo, a la Santísima Virgen o a San Juan. Era difícil conseguir que alguien cediera su puesto en una de las barras de la angarilla. De todas las bellas imágenes (incluyendo la Dolorosa o el Patrón Santiago), mi imagen más admirada era el Cristo Resucitado.

Al principio desconocía los símbolos que resaltaban en aquel Cristo Resucitado; después fui comprendiendo que cada detalle tenía una transcendencia religiosa que era requerida en las demás imágenes del Resucitado en otros países.

Siempre me imaginé que estos símbolos o atributos eran privativos del Cristo Resucitado, puesto que otras imágines de Cristo no los tenían, pero desconocía su significado; aún indagando con muchos sacerdotes no podía llegar al fondo de la representación. No obstante, con el tiempo fui aprendiendo lo que representaban cada uno de ellos.

Domingo de Resurrección, 1957.
Lo que más me intrigó fueron los tres rayos que salían de la cabeza de la imagen: Las potencias. La explicación la encontré en las cofradías católicas y sus publicaciones. Esos son los rayos de luz que se colocan en la cabeza de la imagen del Cristo Resucitado para dignificarlo y mostrar su divinidad, distintas a las demás imágines de santos que van representados con aureolas. Muchos dicen que representan la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo; otros aluden al simbolismo de ser “Luz del Mundo”. No obstante, los que profundizan el significado, se remontan a las potencias de las que hablaba Aristóteles. Decía el sabio griego que los seres humanos poseemos distintos géneros de potencias en el alma, siendo las más importantes las intelectivas: memoria, entendimiento y voluntad. Con el tiempo la filosofía aristotélico-tomista fue adaptando a Cristo estas potencias, que como Hijo de Dios las tenía desarrolladas en su grado máximo. Por tanto convirtieron estos atributos en su condición de Rey, Profeta y Sacerdote.

Algunas cofradías reservan las potencias sólo a las imágines de los Cristos vivos, por tanto quedan excluidas las potencias de las imágenes del Cristo muerto. Es una opinión que no se sigue. Además, no todas las imágenes del Cristo vivo tienen las tres potencias. El Cristo crucificado que tengo en la cabecera de mi cama, las tiene. No obstante, la bellísima imagen del Cristo de Limpias que trajo mi padre al venir de Cuba, no las tiene. Cada potencia está compuesta de dos partes, saliendo de la cabeza de la imagen: el núcleo, donde se pone la ornamentación que suele llevar las letras del monograma de Cristo: JHS. La  otra parte son los rayos o resplandores, que pueden ser lisos, plegados, ondeantes o biselados.

En resumen, solamente en las imágenes de Cristo se ven rayos saliendo de la cabeza de la imagen.

El brazo del Cristo Resucitado dando la bendición, en la imagen de Santiago era el derecho con la mano abierta. En otras imágenes el escultor ha puesto la imagen con la mano izquierda y con dos dedos solamente. La estatua del Sagrado Corazón de Jesús de nuestra iglesia instalado en 1948  en el vértice del frontispicio triangular entre los dos campanarios, está dando la bendición con su brazo derecho y con dos dedos (dedo anular y dedo del medio o corazón).

Domingo de Resurrección, 1953.
En su mano izquierda, nuestra imagen de Cristo llevaba la bandera de la Salvación. Era la bandera con la cruz roja sobre fondo blanco. Esta bandera fue también el emblema llevado por los cruzados y llamada “bandera de San Jorge”. El Cristo Resucitado la lleva como símbolo de Victoria para confirmar que Cristo trae la salvación y la vida eterna; como triunfo sobre la muerte, o como la llevaría Dios como “Señor de los Ejércitos”. La bandera de nuestra imagen del Resucitado era un banderín con el diseño de la bandera de San Jorge. Iba en un asta en forma de una pértiga larga que terminaba en otra horizontal más pequeña formando una cruz. En la antigüedad ponían la bandera blanca delante de una bandera negra con la cruz roja que representaba la “bandera de sangre” —usada en el Oficio de las Tinieblas los Miércoles Santos— para representar que la bandera de la Salvación había tomado el lugar de la bandera de la muerte. Más adelante se eliminó en las procesiones del Cristo Resucitado la bandera de sangre.

La vestidura de la imagen de Cristo Resucitado era toda blanca, de lino sin ningún adorno, excepto los botones de rosas o claveles que le ponían.

Consistían en una enagüilla o calzón ceñido a la cintura con un cinto blanco y una túnica que le cubría parte del costado y le llegaba al hombro derecho; dejaba el pecho al descubierto. En muchas imágenes del Cristo Resucitado, la túnica le cubre todo el cuerpo, en otras está doblada alrededor de la cintura; pero en todas la túnica es blanca —que es la que llevaban los sacerdotes hebreos debajo del manto—. El Cristo resucitado llevaba las heridas abiertas en las manos y la lanzada del costado así como las marcas de las torturas sufridas antes de la crucifixión. El rostro y la expresión no eran de dolor, más bien de alegría y triunfo.

Martín Lutero dijo que “las imágenes son el Evangelio de los pobres”. Esa reacción ante una imagen, de devoción y ruego, la observamos sobre todo cuando vemos una procesión entre el pueblo llano de Latinoamérica o Europa. En Cuba, la veíamos entre los fieles que iban a la iglesia de San Lázaro en Rincón. También una imagen religiosa puede inspirar otra bella obra de arte, como inspiró al poeta José María Pemán a crear su bello poema “Ante el Cristo de la Buena Muerte”.

El “pathos” o emoción que despierta una obra de arte en quien la contempla, puede llegar a tres niveles. El idólatra, que adora imágines o ídolos como si fueran dioses animados; esto es un pecado condenado por las Sagradas Escrituras —es contrario a uno de los mandamientos—. El
Iconódulo o iconófilo es aquel que venera las imágenes, es decir, respeta en sumo grado la santidad, dignidad o virtud de la persona representada por la imagen. Esto es equivalente a venerar una imagen de la Santísima Virgen María, de San Francisco de Asís o de José Martí —al que se le coloca inclusive coronas de flores por dignatarios extranjeros para congraciarse con los cubanos—. Y por último está el iconólogo, que es aquel que admira, compara y clasifica por su antigüedad o estilo, las imágenes; este es el caso del que admira el “Perseo con la cabeza de Medusa” de Antonio Cánova, la Pietà de Miguel Ángel, o el “Extasis de Santa Teresa”  de Gian Lorenzo Bernini.

Domingo de Resurrección en Santiago de las Vegas, 1928.
No hablo de los iconoclastas, los que destruyen o aborrecen imágenes, porque esos son unos incivilizados, fanáticos e incultos, tales como los Talibanes que dinamitaron las famosas estatuas del Buda de Bamiyan.

Yo admiro las imágines en cuanto a obras de artes y respeto la santidad, dignidad o virtud de la persona.

La procesión del domingo ha sido muy bien relatada con anterioridad en este sitio así como la ruta que tomaba hasta el encuentro. Había salido de la casa de Luis y Carmelina Sans, donde le habían adornado de flores y jarrones las andas. Ellos vivían cerca de la iglesia, al lado de Rogelio Díaz (padre), de donde también salía parte de la procesión.

¡Qué buen gusto tenía y qué atinado estuvo, quien adquirió esa preciosa imagen del Cristo Resucitado para nuestra iglesia de Santiago de las Vegas!

martes, 6 de diciembre de 2016

La brujería en Santiago de las Vegas

2 ¡TOME LA PALABRA!

 Por Leonardo Gravier | Coral Gables, FL

Mi amigo Carlos Valiente Romero a menudo nos relata anécdotas o nos deleita con música extraída del baúl de sus recuerdos”. Yo tengo dos baúles: el baúl de los buenos recuerdos y el baúl de los recuerdos malos.

El relato que hago a continuación fue extraído del baúl de los recuerdos malos; y fue malo porque causó una  gran preocupación a mis padres, y dejó en mí una fijación que me persiguió toda mi vida — aunque por mi corta edad no me percatara de la peligrosidad en aquel momento—.

Estudiaba yo mis primeros grados en la Escuela #2, a cuadra y media de mi casa y que dirigía desde hacía poco tiempo el Dr. Eduardo González. Mi maestra era la inolvidable Isabel Bancells.

Un día apareció en la rejilla del postigo de una de las puertas de la calle de mi casa, un anónimo; estaba escrito con  letra cursiva y a lápiz en papel de estraza. El contenido era muy preocupante —aunque en estos tiempos parezca una broma—. Advertía a mis padres que unos “negros brujos” habían acordado secuestrar al más pequeño de sus hijos para utilizar sus entrañas en prácticas de su religión. Yo, como era el más pequeño —tendría seis años—, sería el blanco de aquella fechoría. Mis padres se horrorizaron. De inmediato, mi padre llevó el anónimo al juez municipal y se tomaron medidas con la Guardia Rural y la Policía local. Hubo varios guardias, vestidos de paisanos, colocados en las esquinas de mi cuadra. Mi hermano, mayor que yo, fue advertido de su rol como el protector más cercano a mí. Yo estaba ajeno a lo que acontecía, pero sabía que algo estaba pasando. Mi padre me llamó una noche, me sentó en la sala de mi casa y me contó todo; insistió en el peligro que yo corría y la razón por la que me debía cuidar de conocidos y desconocidos, evitar salir a la calle sin compañía y sin ambages me detalló los casos reales que habían ocurrido en Cuba y el final que tuvieron los niños víctimas de aquellas prácticas atávicas. Estos casos habían sido publicados en detalle en todos los periódicos de Cuba y en libros de estudiosos de la criminología. El efecto de aquella conversación fue terrorífico para mí. Mis días fueron pasando con mucha vigilancia por parte de mis familiares y hasta del Director de la Escuela Dr. Eduardo González. Yo vivía muy asustado.
     
Dos semanas después, a pesar de la vigilancia en los alrededores de mi casa, apareció un segundo anónimo colocado (tal vez de madrugada) en la misma rejilla del postigo. Esta vez el anónimo revelaba la identidad del supuesto raptor. El hombre fue detenido y llevado al Cuartel de la Guardia; dos días estuvo bajo intenso interrogatorio. Se concluyó que el hombre no tenía ninguna relación con el plan, si es que alguna vez hubo un plan. Había tres posibilidades: o bien el autor del anónimo quería por algún motivo causar una gran preocupación a mis padres; o quería crearle al supuesto raptor un problema por motivos desconocidos; o la menos probable, hubo un plan que no se pudo llevar a cabo y se dio por terminado. No obstante, el hombre se fue de Santiago y no regresó hasta pasado varios años. Yo ya de joven lo conocí.
     
Pasado aquel mal rato por parte de todos, nunca más volvimos a recibir anónimos o a tener sospechas de alguna otra persona, blanca o de color.
     
Antes de continuar este artículo es importante aclarar ciertos conceptos discutidos, para evitar malas interpretaciones de mis ideas.

El más importante de los conceptos es el concepto de “religión”. El mismo ha sido interpretado conceptual y etimológicamente de distintas maneras desde tiempos de la antigua Roma o en los teólogos posteriores. Lo importante del término es aclarar que en mi opinión, religión es la comunión o relación entre la razón y el espíritu  del hombre y su Creador. Esa interpretación que el ser pensante tiene del ser único “per se”, de aquel cuya esencia es la existencia misma, lo que nunca empieza ni termina, es lo que constituye una religión. La idea de Dios es inmanente en el hombre, pero la tendencia ha sido la de aceptar la forma de creer basado en meditaciones, revelaciones o conclusiones de los antecesores. Por tanto, la idea se funde en las organizaciones dedicadas al estudio y práctica de la doctrina que se formó. Esa institucionalización crea las distintas confesiones—monoteístas, politeístas, panteístas, etc.
     
La religión es diferente a las creencias no relacionadas con Dios.  Aunque yo creo que cada persona tiene su propia religión, los antropólogos y los teólogos solo consideran una religión, las creencias compartidas.
     
La santería es definida por la Real Academia Española de la Lengua (RAE) como un sistema de cultos que tiene como elemento esencial la adoración de deidades surgidas del sincretismo entre creencias africanas y la religión católica. Es originaria de Cuba.

La llaman santería porque utiliza las ideas traídas de África con las imágenes y vida de los santos católicos. Por tanto, la santería—término que tuvo una intención despectiva—, es una religión con el mismo estatus que las más reconocidas y numerosas en países no-africanos.
     
Fue traída a América por los negros bozales esclavos, pero se ha extendido a todos los países de habla hispana y el resto de Europa. Es una continuación de la religión yoruba de Nigeria. Nunca ha practicado sacrificios humanos, pero sí de animales o partes sin vida de seres humanos (huesos o fetos)

La santería cree en un dios universal y en los orichas, que son deidades dedicadas a distintas actividades y con distinto ámbito. Ha sido practicada en Cuba desde que los esclavos burlaron la prohibición de la religión yoruba, haciéndoles creer a los amos que creían en los santos cristianos y sus imágenes. Sus creyentes abarcan desde los más humildes hasta los más encumbrados (profesionales, hombres de negocios, artistas, deportistas y hasta jefes de Estado).Practican un bautismo propio, además del bautismo cristiano. Creer en la santería es incompatible con ser católico. Es una religión politeísta como lo fue la de la antigua Grecia—que tenía a Zeus a la cabeza rodeado de múltiples dioses—. El sacerdote de la comunidad de creyentes es el babalao.
     
El ñañiguismo o Sociedad Secreta Abakuá es una fraternidad secreta de hombres que se afincó en Cuba a principios del Siglo XIX. Sus primeros miembros, eran negros de Calabar en África (carabalíes); creció como protección de aquellos esclavos contra los abusos y las barbaries de sus amos españoles. Se esparció entre los negros nativos de Cuba, esclavos o no, los mulatos y unos pocos blancos. No constituía una religión.

El abakuá sólo admite hombres que hayan demostrado virtudes muy encomiables. No obstante, en la práctica sus miembros incurrieron en un alto índice de criminalidad. Ha habido mucha desinformación con respecto al ñañiguismo  debido al secreto que de su organización siempre han mantenido. En los Código Penales de la República de Cuba nunca ser ñáñigo fue un delito, ni un agravante oficial, aunque en los tribunales de justicia ser ñáñigo tenía una connotación negativa. Sus miembros son blancos, negros, humildes o potentados y el ser ñáñigo no es incompatible con ser miembro de la religión católica.
     
La brujería es definida por la RAE como “el conjunto de prácticas mágicas o supersticiosas que ejercen los brujos y las brujas”. La brujería no es una religión y según las creencias de los africanos que la practican se basa en una fuerza mágica espiritual transmitida por almas de personas ya fallecidas o manes de antepasados. Se puede usar para hacer el bien (magia blanca) o para hacer el mal (magia negra). Está formada por un conjunto de prácticas esotéricas tendientes a causar un resultado usualmente perjudicial a otra persona para demostrar poder o sabiduría profética. En términos generales, la brujería es maligna, es independiente de las razas o nacionalidades y gran parte de las veces utilizan como motor principal el sacrificio o muerte de un ser humano o un animal. Como magia negra o hechicería es repudiada por la Biblia y por el Corán.

A diferencia de la santería o el ñañiguismo, ambos de origen africano, la brujería abunda más fuera del continente africano.

Desde tiempos remotos la brujería o hechicería existe en Grecia y Roma (Circe, Medea, la Estirge, etc); el aquelarre de las brujas en Walpurgis; las “brujas de Salem” las “brujas de Zagarramurdi”, y tantos más. La brujería se ha practicado en Asia y Latinoamérica, y en todos ha sido repudiada y perseguida— como el “Malleus Maleficarum” de Alemania o la Demonomanía de Bodino en Francia—.

La brujería que se practicaba en Cuba provenía de África y se concentraba en el infanticidio. Aunque había brujos de la raza blanca, la gran mayoría de los brujos eran negros. Este infanticidio tenía fundamentos de prácticas y rituales demoníacos o diabólicos; aunque tuviera el mismo efecto que el infanticidio por motivos de “eugenesia” —filosofía que defiende la mejora de los rasgos raciales usando métodos selectivos  o repulsivos—. La eugenesia era parte de las leyes del sabio legislador Licurgo y se llevaba a cabo abandonando o despeñando a los niños deformes desde el monte Taigeto.

En África creen que los órganos de los niños tienen poderes curativos y los sacrifican para curar a otras personas. No son sacrificios de índole religiosa. En Tanzania son perseguidos y asesinados los niños albinos, porque utilizan las partes de su cuerpo en rituales y pociones. Se cree que los huesos de estos niños tienen poderes mágicos.
     
Por último, en Cuba no se practicó el homicidio por primera vez con la llegada del hampa africana. Ya en la etapa precolombina, el agresivo pueblo caribe, navegaba los mares antillanos practicando, según dicen los estudiosos, antropofagia o canibalismo con los pacíficos taínos y siboneyes.

En Santiago de las Vegas nunca hubo casos de sacrificios humanos, aunque cuando jugábamos en el Parque Viejo viéramos restos de sacrificios de animales, con “kilos prietos” en la forma que requería la creencia de los brujos. Los muchachos se alertaban unos a otros advirtiendo no tocar aquello puesto que era “brujería”. Algunos más arriesgados tomaban las monedas “con la mano izquierda”. Yo que recorría el pueblo y era amigo de blancos y negros, cristianos, judíos  y santeros, fui invitado a varios “toques bembé”. Iba con toda la curiosidad y respeto que la ocasión requería en los días señalados por su creencia sincretista; allá nunca vi tambores batá sino tumbadoras e imágenes de la Virgen de Regla, San Lázaro o Santa Bárbara. Bebí junto con ellos el ron o aguardiente que se pasaban unos a otros y vi mujeres con el “santo” o trance donde se hablaba palabras en castellano mezcladas con un argot o jerga desconocida. Todo terminaba tarde en la noche como termina una celebración entre amigos.

En aquella época —años 1954 y 1955, —yo no pensaba que, a pesar del incidente de los anónimos a mis padres, en Cuba hubiese casos de brujos homicidas; pensaba que mi caso había sido una broma malvada y una precaución extrema de mi padre. ¡Qué gran sorpresa me llevé al comenzar a estudiar Derecho y al informarme!

En mis dos primeros años en la Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana, puse mucho interés en las asignaturas de Antropología Jurídica y de Política Criminal; leí libros y artículos sobre la criminalidad de los brujos en Cuba y visité varias veces el Museo Montané en la Escuela de Ciencias. Me interesaron mucho los libros  escritos por los sabios cubanos doctores Fernando Ortiz e Israel Castellanos, en especial el tratado de Ortiz (con preámbulo del gran maestro positivista de criminología el italiano Cesare Lombroso): Hampa Afro-Cubana. Los negros brujos.  La cátedra de Antropología Jurídica estaba muy influida por el positivismo; en el laboratorio de Antropología Jurídica teníamos que hacer, mediciones craneométricas y aprender los rasgos fisiognómicos de los “criminales  natos”. Los tres grandes del positivismo (Lombroso, Enrico Ferri y Raffaele Garofalo) eran ampliamente revisados. Se concentraban en el castigo al delincuente más que en las prevenciones a la sociedad. Se estudiaban los rasgos  físicos porque se pensaba que esos rasgos revelaban una predisposición para el delito por su conformación biológica. Los convictos delincuentes afro-cubanos eran detenidamente estudiados. El Museo Montané tenía suficiente material para llevarse una impresión de la relación del delito con la raza, la nacionalidad o la religión.
     
Más me atraían las teorías del Marqués de Beccaria (Del delito y de la pena) que abogaba por el principio de la proporcionalidad —debe existir una proporción entre delito y pena, las penas no deben de ser arbitrarias o exageradas —; él era contrario a la pena de muerte— yo también siempre lo he sido — y se interesaba más por la prevención del delito mediante la educación y persuasión. Sí creía que el criminal incorregible debía ser excluido de la sociedad para siempre (cadena perpetua sin derecho a amnistía o indulto). Fue muy influenciado por enciclopedistas como Montesquieu, Voltaire, Rousseau y Locke. Muchos códigos penales europeos tomaron como fundamento las ideas de Cesare Beccaria.
     
Las primeras grandes rebeliones contra la corona española que tuvieron lugar en Cuba con éxito fue la de los negros bozales (nativos de África y esclavizados en la América). Estos esclavos rebelados contra el abuso de sus amos, se escapaban —con más éxito del que habían tenido los aborígenes de la isla, que fueron exterminados—, se convertían en cimarrones y formaban colonias de prófugos llamadas por los españoles “palenques” (le llamaban “quilombos” en Brasil ). En estos palenques podían practicar libremente sus costumbres y ritos religiosos hasta ser capturados por los  “rancheadores” (cazadores de negros cimarrones). En la medida que abusaban los blancos españoles de Cuba de aquellos sufridos africanos, aumentaron los cimarrones, se unieron a ellos los esclavos nacidos en Cuba de padres africanos, creció la población de esclavos y se afincaron y multiplicaron las costumbres y creencias. Como parte de estas creencias venía la brujería, muy propia de África, con el ejercicio de todos sus ritos.
     
Ya en el siglo XIX, el gobierno español había prohibido el ejercicio de la brujería y del ñañiguismo —a pesar de que en 1863 se les permitió a los blancos pertenecer a los cabildos de ñáñigos—. No obstante, al independizarse Cuba, las costumbres de los africanos y de algunos hijos de africanos se hicieron más fáciles de practicar. Estas prácticas africanas fueron identificadas como satánicas o diabólicas ya que en África era notoria, la costumbre de realizar sacrificios humanos. La brujería fue considerada como equivalente a la temida hechicería o magia negra. El Gobierno Interventor, por Orden Militar, creó la oficina de identificación de criminales con objeto de tener más control sobre estos grupos.
     
La verdadera criminalización de estas sectas comienza en los primeros años del siglo XX cuando aún quedaban africanos que no habían podido liberarse de sus prácticas originales. Siempre las víctimas eran niños, ya que los brujos africanos los consideran más puros y dúctiles. En nuestros días en la República del Congo, los niños aterrorizados no quieren salir a las calles por la cantidad de infanticidios para prácticas de los brujos congoleños. Ver también: Las creencias como factor criminógeno. Muti: El infanticidio ritual en África (Archivo del crimen).
     
En 1904 comienzan los homicidios con la violación y muerte en julio, de la Niña Celia de 10 años.
     
En el mismo año, en Güira de Melena, asesinan y extraen los órganos de la Niña Zoila.
     
La Niña Luisa es asesinada y sus vísceras arrancadas en 1918 en Alacranes, Matanzas.
     
También en Matanzas son asesinados o sacrificados los niños Onelio García (1915) y Marcelino López (1919).
     
En 1923 es asesinada la Niña Cuca y en la Provincia de Matanzas, 17 niños son asesinados en distintos lugares y fechas.
     
A partir de esta fecha se detienen los asesinatos de niños; tal vez porque los brujos africanos ya habían muerto por vejez o enfermedad y los cubanos de padres africanos que no estaban en total acuerdo con la sociedad  o con los sacrificios humanos se habían unido al ñañiguismo. Ya los brujos buscaban para sus ritos, cadáveres o parte de personas recién enterradas en los cementerios o animales (preferiblemente las aves o chivos).
     
The Miami Herald publicó el 23 de marzo de 2012 la noticia de que unos agentes de aduanas en el Aeropuerto de Miami, habían encontrado varios fetos humanos en el equipaje de dos mujeres que retornaban de La Habana, Cuba. Los fetos debían ser entregados a personas en Miami que se dedicaban a prácticas de brujería. Los fetos, varón y hembra, fueron detectados cuando los Rayos X los descubrieron en un pomo sellado. Los médicos determinaron que ambos fetos eran de 20 semanas y que ninguno era viable (no podían vivir y fueron abortados). Las mujeres confesaron haber recibido el pomo con los fetos de un babalao en La Habana. No fueron instruidas de cargos por el Fiscal del Estado; ningún nombre fue revelado.
     
Según los artículos publicados en los infanticidios cometidos en Cuba a principios del Siglo XX  y muchos incluidos en el tratado de Fernando Ortiz, los asesinos o cómplices de estos hechos eran todos africanos o afro-cubanos.
      
El más famoso por haber sido discutido por Fernando Ortiz en sus libros y por haber recibido gran publicidad de la prensa, fue el de la Niña Zoila. Sólo comentaremos este caso por haber ocurrido cerca de Santiago y para no hacer muy extenso este escrito. Los otros casos aparecen en distintos sitios web en internet ampliamente comentados.
     

El 11 de noviembre de 1904, la Niña Zoila de 22 meses de edad, desapareció de la finca de sus padres en Güira de Melena. Se dijo que había sido secuestrada por unos negros brujos del Cabildo Congo Real en El Gabriel; que la habían matado para usar su sangre y su corazón para curar a Juana Tabares. Las autoridades basándose en información del Alcalde de Güira y otras evidencias arrestaron a Taita Bocú (Domingo Bocourt, arriba), a Julián Amaro y a José Cárdenas. Junto al anciano lucumí Bocú arrestaron en aquel aquelarre de brujos africanos a Ruperto Ponce, Adela Luis, Pilar Hernández Padrón, Jacobo Arenal y Modesta Chiles, todos africanos. También apresaron a los afro-cubanos  Victor Molína, Pablo Tabares, Dámaso Amaro, la ya mencionada Juana Tabares, Laureano Díaz y Francisca Pedroso.

Bocú designó a Molina para seleccionar la víctima y cometer el asesinato. Molina obtuvo la ayuda del antiguo esclavo Ruperto Ponce. Mataron a Zoila y extrajeron la sangre, el corazón y las entrañas que Bocú, con el sobrante se puso a procesar y vender como amuletos y remedios. José Cárdenas escondió los restos de Zoila cerca de un aserradero. Sólo Bocú y Molina fueron condenados y ejecutados como brujos; los demás fueron condenados a penas de cárcel o absueltos. Muchos dijeron que “el asesinato de la niña blanca Zoila era para curar a las niñas negras, Adela y Juana”.

En 1906 la pena de muerte fue abolida en Cuba; por tanto, Bocú y Molina fueron los únicos brujos ejecutados por este asesinato. En los demás casos, muchos murieron víctimas de suicidio o fueron encarcelados por muchos años.
     
Debe señalarse que actualmente, Cuba está entre los sietes primeros países con más brujos del mundo; lista que encabeza la República Democrática del Congo, seguida por Haití.