no habían clavado en mí su cruel mordida.
y el ala surcó el aire sin herida.
preciosa callecita siempre amada...
por altos eucaliptus sombreada.
a estas calles tan pequeñas.
Puig no sólo fue una persona de sentimientos
patrióticos sino también fue un poeta capaz de expresar esos sentimientos en su
poesía. El soneto Cien años de luz puede presumirse escrito en 1953, ocasión del centenario del natalicio del
Apóstol de nuestra independencia, José Martí.
Cien años de luz
Cronos marca cien años del momento
en que el más puro verbo libertario
se hizo voz en el gesto doctrinario
por el milagro en luz del movimiento.
Cien años del feliz advenimiento
del místico y sublime visionario
que al logro de patriótico ideario
se dio en sangre, en acción y pensamiento.
Cien años luminosos que en la historia
circundan con los nimbos de la gloria,
en grillete, en exilio y en herida,
al Apóstol que en héroe se convierte,
al ir de cara al sol hacia la muerte
como de cara al sol fue por la vida.
Sus valoraciones sobre la sociedad en que le tocó
vivir una parte de su vida y su vocación humanista son expresadas también a
través de sus poemas. Veamos El Oportunista, Canto a
Indoamérica, Visión del Ganges, Invierno y Primavera, Naufragio, Desierto,
Noche, Niños que leen, Deslumbramiento, Luz geométrica y Surcos. Observe el predominio del
concepto vanguardista en estos poemas.
El Oportunista
Rótula en tierra, su espinazo inclina
y extendiendo su mano limosnera
hilvana la palabra lisonjera
para el que en alto pedestal se empina.
Más si el proceso histórico fulmina
a quien alaba con pasión rastrera,
con disfrazado gesto y frase artera
fustiga al poderoso que declina.
Así entre paletada y paletada
echando una de cal y otra de arena,
entre dos aguas por la vida nada.
Sin importarle si su acción es buena,
él tendrá la vergüenza cancelada
en tanto tenga la barriga llena.
Canto a Indoamérica
Indoamérica, madre:
álzate esplendorosa,
surge potente y brava;
con tus selvas, tus ríos y tus pampas,
lanza a todos los vientos
tu canción de esperanzas.
Indoamérica, surge,
pon fuego en tus volcanes,
crece en todas tus sierras
y a tus indios, tus negros y tus blancos
despereza los músculos,
para las nuevas marchas.
Indoamérica avanza,
con brillantes etapas
se marcará el esfuerzo
de tus niños, tus hombres y mujeres
que con tenaz empeño
construyen el mañana.
Visión del Ganges
Mística muchedumbre de peregrinos
que de todos los puntos de la India enigmática
llegáis hasta el regazo maternal del gran río,
y abolidas las castas:
el brahman junto al paria
busca su redención,
sumergís vuestros cuerpos en la undosa corriente
y las lepras somáticas
y las lepras anímicas,
destruís con la fuerza de vuestra convicción;
yo os admiro, y lamento
no poder contemplaros de cerca
y allí, junto a vosotros,
abrir mi débil tórax,
extraer esa entraña que late
como reloj fatal,
hundirlo entre las aguas,
borrando de su esfera las horas de recuerdos,
minutos de tristezas, segundo de dolor;
y ya purificada:
alzarla como antorcha por sobre mi cabeza,
continuando el camino hacia el Karma ideal.
Invierno y primavera
Por las avenidas del pequeño parque
corre, salta, grita
la infantil y riente alegría;
primavera: arroyuelo que corre
cuando corren los niños;
primavera: cascada que salta
cuando saltan los niños;
primvera: ave libre que canta
cuando cantan los niños;
primavera que corre
y salta y canta
en las ágiles piernas de los niños
que corren en torno a los bancos
aromados de sombra,
húmedos de crespúsculo,
donde dormitan su embriaguez de días
las frentes arrugadas de recuerdos,
los ojos ya cansados en fuga,
las manos inseguras
sobre el báculo débil
de las ansias postreras
y las barbas que a veces
prodigan sus nevadas sonrisas....
Yo, aquí, bajo este árbol
yo aquí, bajo las alas
tibias y acogedoras
de este lirico árbol
florecido de trinos,
sintiendo las campanas,
con dulzura de ángelus,
descender lentamente
a sumergir sus notas
en el mar del ocaso;
en la llama muriente de la tarde
voy quemando mi psiquis,
infeliz mariposa que siente
la nostalgia profunda
de sus flores de ensueño,
la nostalgia doliente
de sus flores marchitas.
Naufragio
Noche de tempestad, fuerte oleaje
al débil caso azota despiadado;
el velamen que el viento ha destrozado
hecho girones flota en el cordaje.
Rotando a la deriva, sin anclaje,
sin norte ni timón, desmantelado;
el destino del barco está marcado:
en el fondo del mar termina el viaje.
Y el nauta iluso que partió risueño
hacia un puerto de amor, de luz y ensueño
por brújula llevando el optimismo,
hoy, en plena borrasca espera a solas
que el abrazo postrero de las olas
lo conduzca hasta el lecho del abismo.
Desierto
Lejos, las del aduar, noches serenas;
de vendaval hostil sufro el flagelo:
simún de soledad, sombrío cielo,
inextinguible sed, dolor de arenas.
Sobre la espalda el fardo de las penas,
la mano estéril, la pupila en duelo;
espejismo es el nítido arroyuelo,
realidad el colmillo de las hienas.
Sin palmeras la frente sudorosa,
seco el labio sin fuente rumorosa
y lento y largo y árido el camino
pero hay que andar, andar, seguir andando
por las rutas inciertas, soportando
las acechanzas crueles del Destino.
Noche
noche
un cronómetro lejano
echa sobre mis hombros
su cadena de campanadas
once eslabones...
mis ojos
tactan los reflectores
del aeródromo cercano
buscando en el follaje de las nubes
un pájaro de acero
que no ha llegado al nido.
allá lejos
va pasando la ronda
de las constelaciones
el arado
surca la sementera cósmica
el escorpión
clava su ponzoña en mi cerebro,
la estrella polar
sonríe,
sonríe con su sonrisa exhortadora.
Niños que leen
Sobre las páginas blancas
con caracteres en negro,
se inclinan interrogantes:
el rostro de un niño negro,
el rostro de un niño blanco.
Sobre los paisajes, vivos
por la magia de la imprenta,
navegan los ojos puros,
y en carabelas de sueños
descubren un nuevo mundo.
Sobre las páginas blancas,
buscando gnomos y hadas
hay dos anhelos idénticos:
sed de saber en el blanco,
sed de saber en el negro.
Deslumbramiento
¿Por qué esta soledad abrumadora,
esta angustia de verse incomprendido;
de la vida en la selva andar perdido
y no encontrar morada acogedora?
¿Por qué esta oculta pena que se llora,
este dolor del corazón herido?
¿Por qué esta desazón por lo sufrido
en la lucha tenaz y agotadora?
Levanto el rostro y miro subyugado
a un ser que Dios, artista, ha modelado;
dulce es su voz y grata como arpegio,
sus pupilas al sol luz han robado.....
La belleza ideal que había soñado
hoy me deslumbra en raro sortilegio.
Luz geométrica
he aquí
un farol inconforme
obcecado
por la irradiación
rutinaria
se hace geómetra
y traza con su compás
lumínico
vigorosos círculos concéntricos,
secantes infinitas;
es cierto que permanece
en la fila
pero su labor constructiva
le hace más luminoso
hacia él vuelan las mariposas
de mi frente.
Surcos
El horizonte
lanza hacia la comba
surtidores áureos;
se dibuja en el lienzo
etéreo
una escena futurista...
en plena florescencia estelar
abre sus pétalos la campiña
al incentivo de la luz solar...
caen de las ramas susurrantes
las notas de un trino
(gotas de lluvia rítmica,
armoniosa y sutil)
lejos...
el gallo,
sirena del gigante taller rural,
hiende las cumbres
con su grito de
¡a la obra!
y emergen ante los ojos deslumbrados
la yunta generosa
y el hombre
apoyado vigorosamente
en la mancera ruda,
pero fraternal!
Como
todo poeta, también escribió poesía de amor. Tenemos aquí los poemas La mujer nueva, Nueva Vida y Recuerdo.
La mujer nueva
(En el álbum de Bohemia)
"Sentada junto al fuego
y oyendo crepitar a la marmita,
forja mil sueños de color de rosa".
Así cantó Heine
a la mujer del siglo diecinueve
mas, si hoy cantara,
si de nuevo vibraran
las cuerdas de su lira,
en sus versos diría:
―De pie sobre la arena
y oyendo clamorear las muchedumbres,
forja mil realidades
de color de fuego.
Nueva vida
De un pequeño retrato en el reverso
quedó la huella de tus labios rojos
y la ardiente mirada de tus ojos
me dio toda la luz del universo.
Tú has transformado mi destino adverso
quitando ante mi paso los abrojos
por eso es que ante ti puesto de hinojos
te hago la ofrenda lírica del verso.
Tú has hecho renacer la fe perdida
y hoy se alegran las ramas de mi vida
con bellas rosas y con suaves trinos,
por ti, ya cicatrizada la honda herida....
adorable mujer, mujer querida,
hoy abres ante mi nuevos caminos.
Recuerdo
Una trenza, mi bien, de tus cabellos,
guardo con tu pañuelo y tu retrato
y conservo el recuerdo siempre grato
de la mirada de tus ojos bellos.
Yo que tuve la luz de tus destellos
que ya he perdido por mi sino ingrato;
hoy que no tengo tu amoroso trato
quiero de nuevo contemplarme en ellos.
En ellos contemplarme y con ternura
saborear en tus labios la dulzura
de ardiente y largo beso apasionado
que al enlazar de nuevo nuestras vidas
cicatrice piadoso las heridas
que con tu larga ausencia me has causado.
La llegada al poder de la Revolución el 1º de enero de 1959 resultó una clarinada de esperanzas y optimismos de las cuales resultaba imposible sustraerse. No fue Puig el único poeta local que cantó a la Revolución. Es interesante, extraer del contenido de los textos la pasión delirante que se intuye en los mismos, para comprender el estado emocional al momento de componer esos versos.
Comenzaremos por Al Comandante inolvidable, Tierra Libre, Cuba de pie, Milicianos y terminamos con Palabras a la muerte, que podríamos considerar como su testamento poético. Observe que Puig, en estos tiempos, regresa al esquema clásico de composición, empleando esencialmente la estructura del soneto, excepto en Palabras a la muerte, en el que emplea la estructura vanguardista, como para un poco ratificar su pertenencia a ese movimiento en sus inicios de poeta.
Al comandante inolvidable
Dinos, ¡oh mar!, si en tus inquietas ondas
has ocultado al héroe infatigable.
Dinos tú, verde selva impenetrable
si es que guardas su cuerpo entre tus frondas.
Dinos, muerte alevosa, tú que rondas
a los hombres de pecho insobornable
¿le has llevado a tu reino inescrutable?
¿qué designios impiden que respondas?
Muda la selva, el mar, la muerte muda
desesperanza, llanto, angustia, duda,
todo es tristeza en el cubano suelo.
Y tras la intensa búsqueda infructuosa,
la realidad amarga y dolorosa
de convertir la incertidumbre en duelo.
Este poema debe haber sido escrito en 1959 al momento de la desaparición del Comandante Camilo Cienfuegos.
Tierra libre
Campesino: la tierra generosa,
que la cosecha pródiga te ofrece,
hoy a tu noble mano pertenece,
a tu mano fecunda y laboriosa.
La tierra, dulce madre bondadosa
en cuya entraña germinando crece
la fuerte y firme planta que embellece
con su verde y frutal rama frondosa.
Tuya es la tierra y tuya la simiente,
tuyo el tractor, la casa y la corriente
que fertiliza el surco que has labrado.
Tuya es la lluvia, el sol, tuya es la brisa,
como es tuya también la amplia sonrisa
que hoy florece en el surco liberado!
Este poema tiene la influencia evidente de la promulgación de la Ley de Reforma Agraria en 1960.
Cuba de pie
Firme se yergue ya, ya se agiganta
en fuerte voz y en gesto solidario,
gesto que nace en puño proletario,
voz que florece en juvenil garganta.
En llano, en bosque, en sierra se levanta
en plena redención el brazo agrario
y un patriótico esfuerzo libertario
crece en la tierra y en el surco canta.
Canto hecho flor que en alas de la brisa
va expandiendo su aroma de sonrisas...
mas, el fusil certero levantemos
retando erguidos la conjura indigna
¡Patria o Muerte! es la épica consigna
y es nuestro heroico grito: ¡Venceremos!
Milicianos
Campesinos, obreros y estudiantes
con la mano al fusil y el pie seguro,
continuad vuestra marcha hacia el futuro
marcando el paso dignos y triunfantes.
Queden atrás los viles claudicantes
con sombra en la pupila y pecho impuro;
quede atrás el cobarde y el perjuro
queden atrás los hombres vacilantes.
Estudiantes, obreros, campesinos:
reforzad las ciudades y caminos
unidos en patrióticas milicias
pues cuidando el derecho conquistado
impedís el regreso del pasado
con su negra secuela de injusticias.
Esos dos poemas sus textos sugieren que pudieron ser escritos entre los años 1959 y 1961 en los que ocurrieron la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias y los acontecimientos del Escambray y de Playa Girón.
Palabras a la muerte
Medio siglo de lucha, tú a vencerme
y yo a sobrevivir a tus embates.
Débil barca mi cuerpo entre las olas
mas, con firmeza, en el timón la mano,
la pupila prendida al horizonte
y el anhelo saltando hacia el espacio...
Vencedora del tiempo hendió mi proa
los témpanos: barreras en la marcha,
brújula de esperanza en la sonrisa,
agua para los labios en la lágrima;
se rompieron las velas en la ruta
y se anudó la angustia en la garganta.
Mas, hoy recuerdo un grito del pasado,
frente a los mil peligros emboscados:
―¡He de llegar al puerto! y he llegado.
Puedes verme sentado en césped libre
viendo correr la brisa entre los pastos;
oyendo el alto canto de mis hijos
mientras crece la luz entre sus brazos;
viendo como construyen el futuro
los hijos de mi patria, mis hermanos.
También me puedes ver el arma al brazo
dispuesto a defender la risa, el canto,
del músculo el esfuerzo constructivo,
mi pan y el de mis firmes camaradas,
de mi hogar el calor de sus umbrales
y las horas de paz de esta alborada.
Fuentes consultadas:
1. El premio “José Martí”, en Revista Antorcha, Año XI, No. 3, Stgo. de las Vegas, 30 de enero de 1956.
2. García Cabello, Antonia. Jesús A. Puig en Página Litero-Poetica de la revista Antorcha, Año 2 No. 7. Santiago de las Vegas, 30 de mayo de 1947.
3. Los poetas de Santiago de las Vegas. Compilación y Prólogo de Helio Orovio Díaz. Consejo Regional de Cultura de Boyeros. Imprenta Revolucionaria. La Habana. (s.a.).
4. Puig, Jesús Ángel. Mis versos. Poemario. Imprenta 19 de Abril. Santiago de las Vegas, 1965.