sábado, 2 de abril de 2016

Los pulgares de mi abuela

10 ¡TOME LA PALABRA!

por José Alberto Balido | Miami, Florida

Los pulgares de mi abuela. Insólito tema, sin lugar a dudas, pero hoy los recordé y sentí ese vacío tan particular que nos deja la pérdida de un ser querido, por mucho tiempo que haya pasado. Cerrando los ojos, la vi meciéndose en su sillón, con su mirada plácida que reflejaba quizás una profunda paz espiritual. O una profunda saudade, como dicen los gallegos de Galicia. Nunca lo sabremos. Y más abajo, en su amplio regazo, sus dedos entrelazados. Piel de cebolla, un anillo de amatista de su madre que alguien trajo de Cuba... y sus pulgares girando, siempre girando en torno a un eje imaginario en una carrera sin fin hacia el próximo momento, al son del crujir de la madera sobre las baldosas.

Altagracia Pérez Álvarez
(1905-1999)
¿Por qué lo hacía? Esas manos que sintieron, que quisieron, que criaron y acariciaron y consolaron y cocinaron y plancharon, infinitos movimientos que tejieron en el aire de Santiago de las Vegas y de Miami la historia de su vida; esas manos reducidas a esto, a ese inexplicable e interminable girar. A los niños nos hacía gracia; una manía boba de viejos. Y hoy, a pocos años de la edad que tenía mi querida abuela Nana cuando yo llegué al mundo, entiendo que esos movimientos eran quizás el único escape de la energía embotellada de toda una vida de recuerdos. Una ansiedad sedentaria, por decirlo así.

¿Sería la suya la última generación que disfrutó de ese ocio, de esa vida más lenta que hacía posible su gracioso girar? Los pulgares de las generaciones posteriores no tendrán tiempo, adictos al embrujo de las tabletas y los smartphones. Nadie recordará que hubo una vez un mundo donde la comunicación era de cara a cara y las personas se visitaban, y había tiempo suficiente para placeres tan simples como el hipnotizante girar de los pulgares; y así perderemos para siempre, si no hemos perdido ya, esta costumbre. Nadie recordará.

Pero yo sí recuerdo, como recuerdo una noche que me llamó a su habitación, ya en el crepúsculo de su larga vida, presintiendo el fin que se acercaba, sólo para preguntarme: "¿Tú no me vas a olvidar?" Por eso he escrito este insólito "recuerdo olvidado", mi querida abuela Nana: porque no te vamos a olvidar. Ni a ti ni a tus dulces dedos, ni a tu mundo que ya no volverá.

lunes, 21 de marzo de 2016

Recordando a Helio Orovio Díaz

3 ¡TOME LA PALABRA!

por Mario A. García Romero | Miami, Florida

De Santiago de Las Vegas han surgido figuras que le han dado nombre y lustre. Hoy quiero hacer una reseña sobre el fallecido amigo Helio Orovio Díaz (Kico para sus más allegados amigos y conocidos), pues hace unos pocos días se llevó a efecto  la presentación de una de sus últimas obras, la cual no pudo ver publicada por su temprana muerte. Es un libro que tiene que ver con un cantante muy famoso que dejó hondas huellas en el pueblo cubano: me refiero a Daniel Santos Betancourt, "El Inquieto Anacobero", que el próximo pasado 6 de febrero cumplió 100 años y se le hicieron varios homenajes — uno de los más sentidos en Colombia, donde sigue siendo un ídolo, al igual que la conocidísima "Sonora Matancera", donde cantó sus grandes éxitos Daniel. El título de este libro, probablemente el único escrito por un cubano sobre Daniel Santos, es "Daniel Santos en La Habana", pues sobre la Sonora y Daniel, han sido escritos varios libros por colombianos, donde se pondera y reconoce la importancia de este conjunto musical y todas las figuras que por la misma pasaron, que para orgullo nuestro, también contó con un santiaguero: Wuelfo Gutiérrez EPD. Por motivos ajenos a mi voluntad y la de mi familia, el libro no ha llegado a mis manos todavía, pero prometo que en cuanto sea posible, trataré de hacer una sinopsis sobre el mismo. Vale recordar, hacer saber para conocimiento de los más jóvenes nacidos en Santiago, que el nombre de nuestro fallecido coterráneo Helio Orovio aparece como fuente de información de mucha literatura sobre música cubana por autores extranjeros, dada la importancia de su aporte a la cultura nacional y sus investigaciones musicales. 

Honor a su memoria y su obra, que será siempre fuente de conocimiento sobre la más distinguida y representativa manifestación cultural de Cuba, su mayor embajadora: la música cubana.

Imagen © Ruddy Fernández Martínez

viernes, 11 de marzo de 2016

Nota de duelo: Dr. Ángel Arturo Otero Ojeda (1940-2016)

3 ¡TOME LA PALABRA!

A manera de información comunicamos a todos los miembros de nuestra comunidad del fallecimiento en nuestro querido pueblo de Santiago de las Vegas, Cuba, en los primeros días de este mes de marzo, año 2016, del apreciado coterráneo Dr. Ángel Arturo Otero Ojeda, Médico Psiquiatra, Director del Hospital de Día del Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra), posición que ocupó por los últimos 25 años.

El Dr. Otero Ojeda, entre sus muchas funciones, fue un miembro permanente de la Asociación de Psiquiatría Mundial, Redactor del Glosario Médico de Psiquiatría Cubana así como Profesor titular (previamente auxiliar), de la Facultad de Ciencias Médicas de Cuba.

En sus años mozos, el Dr. Otero fue clarinete segundo de la Banda Municipal de Santiago de las Vegas y leal amigo de Charles Monegal Pereda, apreciado hijo de Santiago de las Vegas fallecido hace 4 años.

El Dr. Otero Ojeda fue a su vez amantísimo nieto del respetado veterano  de nuestra Guerra de Independencia Don Fermín Otero, que fuera honroso miembro del Regimiento de Caballería Santiago de las Vegas del glorioso Ejército Libertador de Cuba que comandara con sin igual valor el Cor. Juan Delgado, inolvidable Héroe de San Pedro.

Fue hijo del músico santiaguero Sr. Arturo Otero, director de la Banda Municipal de aquel Santiago de las Vegas de ayer. Su progenitora fue la Sra. Laudelina Ojeda, la cual, según se nos informa, fue una diligente y apreciada enfermera-comadrona en nuestro querido pueblo natal.

Al Dr. Otero le sobreviven su viuda Sra. Marilýn Pérez en Santiago de las Vegas; su hija Norka Otero residente de Sarasota, Florida, EE.UU., así como sus nietas Karla y Gabriela Fernández; su hijo Ángel Otero, nuera Maribel  López y su nieto Ángel Adrián Otero, todos residentes de Texas; su hermana Adelina Otero Ojeda, tambien médico, neuróloga; sus sobrinos Francisco y Omar Rodríguez Otero (estos tres residentes en Toluca, México). También le sobrevive su ahijado Charles Monegal Ortega, este último residente en Santiago de las Vegas.

Descanse en paz nuestra estimado compatriota, Dr. Ángel Arturo Otero Ojeda, así como al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.

Redacción: Carlos Valiente Romero

Nota: Nuestras más sinceras gracias a nuestro amigo y coterráneo Sr. Ariel Valdés Ortega por hacernos llegar esta triste y luctuosa noticia.

jueves, 3 de marzo de 2016

Nota de duelo: Miguel Molina

3 ¡TOME LA PALABRA!

Con triste pesar informamos a todos los integrantes de nuestra comunidad del fallecimiento ocurrido en la ciudad de Miami, estado de Florida, en horas de la noche de este pasado lunes, 29 de febrero del 2016 del estimado amigo santiaguero Miguel Molina, a una relativa temprana edad.

Hijo único, Miguelito siempre fue muy dedicado y cariñoso con sus difuntos padres, asi como jovial y afectuoso con todas sus amistades que fueron muchas y que lo recuerdan con inmenso cariño.
Descanse en paz nuestra estimado compatriota, Miguel Molina, así como al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.

Redacción: Carlos Valiente Romero.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

El Banco Pujol en Santiago de las Vegas

3 ¡TOME LA PALABRA!

Entre las instituciones económicas más apreciadas en el término de Santiago de las Vegas se encuentra el Banco Pujol, banco cubano que ha sabido avalar con su responsable conducta en sesenta y cinco años de vida, las tres palabras que circundan su emblema: Solvencia, Experiencia, Servicio. Así lo ha reconocido la sociedad santiaguera, utilizando los servicios del Banco Pujol en grado creciente desde que abrió sus puertas entre nosotros, el 1 de diciembre de 1958.

Sin duda que esta entidad bancaria ha satisfecho una sentida necesidad de Santiago de las Vegas, cuyo notable desarrollo estaba urgido de mayores facilidades bancarias para sus numerosos comercios e industrias, y las que ciertamente han encontrado en las modernas oficinas de la calle 6, entre 13 y 15, la entusiasta cooperación, la orientación oportuna y la mano amiga de sus funcionarios competentes y amables, comprensivos y progresistas.

"Santiago por dentro" registra aquí esta feliz realidad del presente, seguro de que las generaciones venideras continuarán satisfechas y confiadas en la perfecta organización del Banco Pujol, la cubanísima institución bancaria que tan efectiva y oportunamente puso al servicio de nuestra economía, sus cuantiosos recursos y la experiencia y solvencia de su nombre sexagenario.

—De Santiago de las Vegas por dentro, Ediciones La Victoria, 1959.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Nota de duelo: Norma Prieto Díaz (1943-2015)

0 ¡TOME LA PALABRA!

Con triste pesar informamos a todos los integrantes de nuestra comunidad del fallecimiento ocurrido en la ciudad de LaBelle, estado de Florida, el pasado martes 3 de noviembre del 2015 de la estimada dama santiaguera, Sra. Norma Prieto Díaz, viuda y compañera de toda la vida del dilecto caballero Sr. Manuel Díaz (R.I.P.), ambos nobles hijos de aquel inolvidable Santiago de las Vegas de ayer.

Sus servicios fúnebres fueron conducidos este pasado jueves, 5 de noviembre del 2015, por la funeraria Akin Davis Funeral Home de LaBelle, estado de Florida, donde se llevó a efecto un solemne servicio religioso y posterior cremación.

A Norma le sobreviven su inmediata familia encabezada por su hijo Manuel Díaz Jr., (esposa: Kelli Diaz), su hija Odalys García Díaz, (esposo: José García) y sus 5 queridos nietos: Normy, Lauren y Kami Díaz así como José Manuel y Austin García; igualmente sus queridas hermanas Margot y Mercedes y sus hermanos Adolfo y Freddy Prieto.

Descanse en paz nuestra estimada compatriota, Norma Prieto Díaz, así como al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.

Redacción: Carlos Valiente Romero

martes, 10 de noviembre de 2015

Cecilio, el negro jutiero

4 ¡TOME LA PALABRA!

por Leonardo Gravier | Coral Gables, Florida

Entre los animales de la fauna cubana, recuerdo muchos que eran famosos por su exotismo y escasez; muchos a punto de extinción (como el almiquí). Muchos sirvieron de alimentos a los aborígenes cubanos y a los mambises; otros fueron beneficiosos a la agricultura— tales como el majá de Santa María (el boa cubano) o el jubo—. Pero el más solicitado por los cubanos desde la colonización hasta nuestros días, fue un roedor, fitófago, de la familia capromyidæ que estaba compuesta por ocho especies: la jutía. De éstas, las más buscadas eran la conga (capromys pilorides, abajo derecha) y la carabalí (Mysateles prehensilis, abajo izquierda). La conga era la más codiciada por su tamaño (podía tener más de  19 libras) y por ser más dócil y fácil de atrapar por vivir en cuevas no muy profundas. La carabalí era más ligera, difícil de atrapar  (vivía en los árboles altos) y era agresiva. Siempre andaban en grupos.


Muchos extranjeros que conocían por referencia a Cuba, habían oído hablar de la jutía. Los esclavos, en tiempos coloniales eran expertos en atraparlas y les transmitieron los nombres de sus etnias: conga o carabalí. Yo nunca tuve la oportunidad de saborear una jutía, pero sí oía los cuentos de un peón de albañil en una fabricación que hacía mi padre al lado de mi casa (Ceferino). Éste en los fines de semana, subía a las lomas que rodeaban a Santiago a cazarlas. Siempre iba acompañado de su perrito, experto en atraparlas y con cicatrices de antiguos combates con las jutías. Los perros de pequeño tamaño eran los que se usaban en la caza.

Ceferino nos brindó una que otra jutía, para que yo la probara (yo era un niño en esa época), pero mi madre siempre se negó a aceptar tan generosa oferta. Mi padre sí la había comido varias veces. Me contaba que un día trajeron a Santiago a Don Eduardo Ortega y Gasset, abogado e influyente político español, exiliado en La Habana a principios de la década del cuarenta. Hermano del conocido filósofo Don José y amigo y compañero de letras del gran Don Miguel de Unamuno.

Don Eduardo vino a Santiago —ignoro dónde prepararon el manjar—, especialmente a comer jutías. Me contaba mi padre que quedó impresionado con la jutía conga que le habían preparado, así como con nuestro pueblo y su hospitalidad que ya conocía. Don Eduardo decía que le había gustado más que los conejos que era una de sus comidas favoritas.

Pasaron muchos años. Demarest's hutia.jpg Aquí en Miami, mi padre recordó a un negro nacido en aquel Santiago del Siglo XIX; pasaba por su casa, siendo mi padre un niño, y era un experto cazador de jutías. Aquel buen hombre, de escasos recursos económicos, llamado Cecilio, había entrenado a un perrito, diestro ya en el oficio de su dueño, a cazar jutías. Mi padre me contaba que él lo veía pasar para la loma, mas no lo veía al regreso por ser ya tarde y él estar ya durmiendo. Sólo por referencia de sus hermanos sabía el resultado de la expedición.

Recordando a aquel experto cazador, solamente armado de su experiencia y de su perrito, compuso mi padre, Gabriel M. Gravier el siguiente poema.

El negro jutiero
Existe en mi recuerdo,
como en el agua rizos,
un personaje raro
que conocí de niño.
Confieso candoroso,
que de recuerdos vivo.

Corresponde a un sujeto
sin relieve, sencillo,
quizá ni lo recuerden
coetáneos amigos.
Me remonto a los tiempos
que indican el principio
de los saudosos días
con que despuntó el siglo;
generales, doctores,
rimbombantes políticos
brujos y curanderas,
clérigos y mendigos,
aquella noble fauna
del folklórico estilo.

Mas, pongamos el lente
directo al objetivo;
que el comentario ceda
su paso al albedrío

Una figura extraña,
las dos cosas, repito,
sujeto y predicado,
con nombre y adjetivo.
Era como un fantasma,
casi “un aparecido”
que solo por la tarde
con su blando sigilo
y su “jolongo al hombro”
-parece que lo miro-
pasaba hacia “la loma”,
accesible por trillos
que sólo conocían
terneros y guajiros.
Estrafalario, mudo;
de yute iba vestido
si a tal se le llamara
al haz aquel de ripios.

El negro jutiero,
-lo exhumo del olvido-
no me acuerdo del nombre,
si Julián o Cecilio,
acompañar se hacía
de su leal perrito,
un sato amaestrado
a no emitir ladridos,
por excelente técnica
triunfante del oficio.
Era un violín callado
por el hambre y el frío.
Dostoyevsky pondría
en ellos sus atisbos;
tal vez hasta Durero,
entre rasgos sombríos,
nos daría en plumilla
la luz de aquel motivo,
y nuestro Landaluce
no se hubiera perdido
de llevar a sus óleos
un San Lázaro vivo
despertando oraciones
de sentimentalismo;
como Goya el maestro
de rostros nunca vistos
en los famosos cuadros
por la intención vacios.

El negro jutiero
(su nombre era Cecilio),
al recuerdo horadando
con precisión lo fijo,
la eufonía descubre
el tono junto al ritmo
vivía de la caza
distinta de los ricos.

Ya de tarde en la noche
con santo regocijo
al pueblo regresaba
con el botín magnífico:
seis o siete jutías
desolladas, divino
menú, “carabalíes”
o “congas” es lo mismo.
Con vino de barrica,
plátano verde frito,
hacían la boca agua
al contar un suspiro.
Lo más sabroso era
asarlas en espicho.
Ortega y Gasset, alto
con júbilo me dijo:
“esto es manjar de dioses,
grandioso animalillo;
de ratón se disfraza
por defensa de instinto,
pero el inteligente
que sabe el contenido
lo descubre y lo caza;
el bocado es divino;
no en balde los mambises
le rendían un rito…”

¡Oh negro jutiero,
en el recuerdo mío
trasunto de un quijote
formado en amasijo
de silencio y miseria
entre su propio olvido!
Desde mi cumbre triste,
igual que cuando niño
te nombro y te saludo
y en tu memoria brindo.

Hace ya muchos años
que a la muerte te has ido;
pero cuando me vaya
quizás no haya un amigo
que con voz conmovida
evoque lo que he sido…

¡Los desterrados somos
sombras en un abismo!

miércoles, 28 de octubre de 2015

Nota de duelo: Leonor Ortega Martín-Carrera (1956-2015)

3 ¡TOME LA PALABRA!

Con triste pesar informamos a todos los integrantes de nuestra comunidad del fallecimiento ocurrido en la ciudad de Miami, estado de Florida, este pasado viernes, 23 de octubre del 2015 de la muy estimada  dama santiaguera, Leonor Ortega Martín-Carrera, a la temprana edad de 59 años, víctima de leucemia.
Sus servicios fúnebres fueron conducidos este pasado sábado 24 de octubre del 2015 en Our Lady of Mercy Catholic Cemetery, 11411 NW 25th St. (Doral), Miami, Florida.
A Leonor le sobreviven su inmediata familia encabezada por su esposo Ing. Raúl Santander, su hija Karen Torre-Zelaya RN. y esposo Randol Restivo, así como su hermano José A. Ortega (Pepe), su esposa Clara Míriam Ortega, e hijos José A. (Pepito) y Angel José Ortega, estos últimos residentes de Tampa, estado de Florida; al mismo tiempo que numerosos primos en Cuba, España y Estados Unidos miembros de la extensa  familia santiaguera de los Ortega-Negrín y Martín-Carrera.
Descanse en paz nuestra estimada compatriota, Leonor Ortega Martín-Carrera, así como al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.      
Redacción: Carlos Valiente Romero.

viernes, 16 de octubre de 2015

Dr. Evelio Pou Mazón, espejo de caballeros

2 ¡TOME LA PALABRA!

por Leonardo Gravier | Coral Gables, Florida

Pocas personas hay que dejaran en mí una impresión tan grata y sin proponérselo, me hayan enseñado en la vida lo que es un modelo digno de imitación, como lo fue el Dr. Evelio Pou Mazón. Esta remembranza la escribo para honrar la memoria de aquel perfecto caballero, médico, miembro, de uno de los cuerpos legislativos de mi patria, creador y guía de una familia ejemplar, amigo (él y su esposa) de mis padres, padre de uno de mis mejores amigos y compañeros de estudio, hombre afable, honesto y atento a la presencia de sus semejantes, desde los más encumbrados hasta los quehaceres y necesidades de un imberbe.

Un caballero no tiene que ser un hombre de gran cultura pero sí de buena educación; ni tiene que tener la elegancia de un petimetre, pero sí el saber vestirse apropiadamente para la ocasión; ni tiene que tener un lenguaje rimbombante y culterano sino una comunicación grata e inteligible aún para un analfabeto o un niño. No es el que empeña una palabra de honor para después incumplirla por conveniencia. Pero sobre todo debe de ser la clase de amigo que como decía Rómulo Gallegos, “cuando comienza a serlo, no tiene para cuando acabar”. Así recuerdo yo al Dr. Pou.

Nació de una familia de ocho hijos en la villa de Santa Cruz del Norte, provincia de la Habana, un 22 de agosto de 1904. Sus padres, Remigio y Herminia eran naturales de Santa Cruz del Norte y de Matanzas respectivamente.

Siendo Evelio joven se trasladó a la Habana para seguir sus estudios superiores que culminaron con su título de Médico Cirujano en 1930, en la inolvidable Universidad de La Habana.

Como buen estudiante se formó en la práctica médica en el reconocido Hospital Calixto García. También ejerció en el Hospital Lila Hidalgo de Rancho Boyeros, en la casa de Socorros de Luyanó y fue cirujano en la Asociación de Damas de la Purísima Concepción.

Pero no fue sólo en la carrera médica que se destacó el Dr. Pou, compartió sus infatigables esfuerzos sirviendo a la república en la Cámara de Representantes, donde fue elegido en 1932 y en la que sirvió, como activo legislador por varios años, representando a sus términos de Jaruco y Santa Cruz del Norte. Fue miembro del Partido Demócrata Republicano y participó en varias funciones radiales luchando por la civilidad y la democracia de este cuerpo colegislador.

Aunque nunca dejó de preocuparse e involucrarse en la política de Cuba, abandonó su cargo de representante para dedicarle más tiempo a su negocio de colono de nuestra industria azucarera y a la ganadería. Era colono del Central Rosario en el término municipal de Aguacate. Su finca “Picadura” tenía una extensión de 34 caballerías de tierra fértil. Parte de esta finca se dedicaba a la cría de ganado vacuno, la había comprado en 1947.

En cuanto a su vida familiar, el Dr. Pou contrajo matrimonio con la elegante y distinguida dama habanera, Mercedes Mencía Arredondo. La señora Mencía se había graduado de Doctora en Pedagogía. Era hija del Dr. Juan Mencía y Moreno que fue en Cuba Secretario de Gobernación y Tesorero del Ayuntamiento de La Habana. La madre de Mercedes era también una respetable dama habanera, Ángela Arredondo.

El matrimonio tuvo lugar en La Habana un día 2 de junio de 1935. Se trasladaron al Vedado, donde vivieron varios años. Tuvieron a su único hijo, mi gran amigo Juan Evelio. Después de algunos años, el matrimonio y su hijo, se mudaron para Santiago de las Vegas. En este término municipal habían heredado dos fincas: la Caridad primera, que atendía José Curbelo, finca de cuatro caballerías, la cual fue vendida para ser urbanizada. La segunda finca, también llamada La Caridad, estaba ubicada entre el casco de la población de Santiago y los nuevos repartos que se fabricaron entre Santiago y Mulgoba. En ésta segunda finca se asentó el hogar del Dr. Pou y allí conocí a mi amigo Juan Evelio. Allí estudiábamos Juan Evelio y yo, sentados en unos taburetes recostados a unas palmas reales y esperando las riquísimas meriendas que con tanto cariño nos traía Mercedes, la madre de Juan Evelio. Las meriendas nos la servía Mercedes dentro de la casa; eso salvó a Juan Evelio un día en que abandonamos nuestros taburetes para entrar en la casa, en el momento en que una inmensa yagua caía en el taburete donde minutos antes estaba sentado Juan Evelio, destrozó en pedazos el taburete y nunca más escogimos ese lugar para estudiar.

Mercedes Mencía había nacido en La Habana un 11 de agosto de 1911.

El Dr. Evelio Pou, era un hombre muy corpulento (medía 6 pies y 2 pulgadas), figura imponente, pero lo trataba a uno con mucha simpleza en el hablar y en los modales. Lo hacía a uno sentirse que trataba con un familiar cercano. De una gentileza poco usual, nunca lo vi alterarse con nadie.

Un día nos invitó a Gustavito Galainena y a mí, a visitar junto a Juan Evelio, la finca Picadura. Íbamos en el automóvil con su esposa Mercedes y conduciendo el simpático chofer Rafael Espíndole (Fifo). Recorrimos a caballo los cañaverales y potreros y nos enseñó muchas cosas relacionadas con la caña de azúcar que yo desconocía. Pero lo que más me impresionó, fue conocer a un guajiro, arrugado por sus más noventa años y por los efectos del sol, con su sombrero de yarey y su guayabera raída por tanto uso. Estaba sentado en una cerca de piedras con su barba cana y descuidada. Este cubano había conocido (ignoro si perteneció a su bando) a Manuel García, el “Rey de los Campos de Cuba”. Nos contó algunas anécdotas con su voz cansina y bien campesina. Tanto Gustavito como yo, nos quedamos asombrados con aquella experiencia.

El Dr. Evelio Pou me demostró lo que es ser un amigo y un caballero en el siguiente lance de mi vida por los años cincuenta.

Fue durante el gobierno de Batista, yo estaba en la Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana. El ambiente contagioso entre el estudiantado era hostil al gobierno. El Presidente de la FEU, José Antonio Echeverría, hermano de mi compañero de curso, Alfredo, se encontraba encarcelado. Citaron a una manifestación en la escalinata de la universidad, que estaría presidida por el Presidente de la Escuela de Ciencias Sociales Juan Nuiry Sánchez. Fui a unirme al grupo de aquellos estudiantes. Al llegar a la escalinata me encontré con Jorge Perera, compañero de mi hermano Gabrielito en la Escuela de Derecho, pero más adelantados que yo. Vivía en el Reparto Mulgoba (ahora reside en Miami). Me regañó por no protegerme con una chaqueta de cuero, yo le contesté en tono jocoso que sin una chaqueta podría correr mejor. Bajamos; la policía con sus perseguidoras nos esperaba en la calle San Lázaro. Al primer encontronazo, después de algunos enfrentamientos cuerpo a cuerpo, huimos escalinata arriba. Jorge y yo decidimos refugiarnos en el Hospital Calixto García. Las perseguidoras corrían por los alrededores con sus sirenas. Yo iba sudado, despeinado y asustado. Quisimos hacernos pasar por estudiantes hospitalizados, pero nos dijeron que nos fuéramos porque la policía podía entrar y poner en peligro a los verdaderos enfermos. Jorge decidió bajar por un acantilado que estaba al fondo del hospital y salía a la Avenida de los Presidentes. Yo pensé que además del riesgo por las rocas, iba a terminar con la ropa rota, enfangada y fácil de identificar. Decidí esperar dentro de la ciudad-hospital. Deambulando por las calles, veo a un médico joven que aunque no era santiaguero, ejercía como médico en Santiago. Le pedí que me llevara hasta Carlos III o cualquier otro lugar fuera del hospital. Me miró de arriba abajo, vio mi figura y me dijo que iba de prisa y no podía llevarme. Aquello me disgustó y nunca más volví a tratar a aquel hombre en Santiago. Entonces veo a Fifo esperando al Dr. Pou. Le conté a Fifo la necesidad de irme de aquel lugar. Fifo me dijo: “Tan pronto llegue el doctor te vas con nosotros”. Ya las sirenas eran más en número pues había habido un intercambio de disparos entre los estudiantes y la policía. Llegó el Dr. Pou, me vio la figura, enseguida se dio cuenta de la situación. Me dijo: “Leonardito, ven monta con nosotros que te llevamos para Santiago”. Fifo me miró y se echó a reír. ¡Qué agradecido quedé! Después me enteré que tres de mis compañeros habían sido detenidos y uno de ellos, después de ser curado de una herida en la frente.

El Dr. Pou vino al exilio con su esposa Mercedes en 1960. Revalidó la carrera de medicina en Miami. Falleció en esta ciudad un 17 de abril de 1987. Su esposa Mercedes Mencía falleció en 1992.

¡Nunca los olvidaré!

domingo, 11 de octubre de 2015

¡Estás gordísimo!

1 ¡TOME LA PALABRA!

por José Alberto Balido | Miami, Florida

"¡Estás gordísimo!"

Estas palabras, que hoy en día pueden provocar una crisis existencial en cualquier hombre o mujer que valore su salud o apariencia, en aquel Santiago de las Vegas del ayer fue un cumplido que se ofrecía con las mejores intenciones. Era una forma de decir que te veías bien, fuerte, saludable, hermoso... a diferencia de aquellas pobres personas a quienes la vida había deparado el cruel destino de ser "flacos".

¡Cuántas veces escuché la dulce voz de mi Abuela Nana pronunciar estas palabras sobre algún feliz coterráneo o coterránea! Este "recuerdo olvidado", provocado por este viejo anuncio encontrado entre la papelería de Santiago de las Vegas en línea, no es difícil de entender: en su mundo ya lejano, no todos disponían de los medios para alimentarse adecuadamente, y la delgadez era fácil de asociar con temibles enfermedades que consumían el cuerpo. Estar "rellenito" era, por lo tanto, señal de salud, prosperidad y belleza, y ¿quién no querría todo eso para sí y sus seres queridos?

No es un fenómeno puramente cubano, por supuesto; en sociedades como la china, donde la miseria y la hambruna existieron desde los tiempos del Emperador Amarillo, aún hoy, en medio de la prosperidad que ha florecido en ese país, persiste la costumbre de preguntar, al encontrarte con un amigo, Ni ch'ih pau lo ma? — ¿Ya has comido?

Por suerte (para el fabricante), los santiagueros de entonces disponían de tónicos y jarabes como el Carnol para combatir la preocupante delgadez, en aquellos casos en que la sabrosa comida cubana no era suficiente para producir los diámetros deseados. Este producto, al parecer de origen canadiense, se vendía en otros mercados para combatir resfriados, lo cual nos hace dudar seriamente de su eficacia; lo que no dudamos es que no fueron pocos los cubanos que en su momento confiaron en él para intentar aumentar su peso.

¿Recuerda o tomó usted alguna vez el Carnol? ¿Cómo era? ¿A qué sabía? Y lo más importante de todo: ¿funcionó?

martes, 15 de septiembre de 2015

Embajada cultural de Tampa visita Santiago de las Vegas

3 ¡TOME LA PALABRA!

Por José Alberto Balido | Miami, Florida

Esta noche hojeando un viejo ejemplar de la Revista del Centro de Instrucción y Recreo que nos regaló recientemente nuestro amigo Gerardo Buría, me deleito una vez más descubriendo el rico pasado cultural de nuestra ciudad. Resulta ser que en 1953, año del Centenario del Apóstol José Martí, una "Embajada artística y de buena voluntad" de la ciudad de Tampa visitó Santiago de las Vegas, recibiendo una cálida acogida en el Teatro Popular del C.I.R. Lo invito a acompañarme en este corto viaje en el tiempo a ver qué pasó ese día en nuestro querido Santiago.

*     *     *

El domingo 30 de agosto de este año Santiago de las Vegas vistió sus mejores galas para recibir a la Embajada Artística y de Buena Voluntad de Tampa, la cual estaba integrada por el Sr. Danny Álvarez, en representación del Sr. Alcalde de Tampa; Sr. Rubén Fabelo, de la WALT, Director del programa latino de Tampa "Fiesta en Tampa"; el Sr. Presidente del prestigioso Círculo Cubano de esta ciudad floridana, la bellísima Reina del Círculo Cubano, de la Reina de la Noche de Mantilla, etc.

Por invitación expresa de la Junta Directiva del C.I.R., y como una cortesía especial hacia nuestro pueblo y al Centro de Instrucción y Recreo, dicha Embajada, formada por artistas amateurs, casi todos cubanos o hijos de cubanos, hubieron de visitarnos en la mañana de ese domingo, preparando el C.I.R. una serie de actos en su honor.

A la entrada del pueblo fueron recibidos por el Sr. Alcalde Municipal y su esposa; el Presidente del C.I.R. con su Junta Directiva, periodistas, los Presidentes de instituciones locales, etc.

En este lugar el Sr. Danny Álvarez, Teniente de la Policía de Tampa, en representación del Sr. Alcalde de esa ciudad, hizo entrega a nuestra primera autoridad municipal de la llave de aquella ciudad. La de nuestro pueblo se la entregó a su vez el Sr. Alcalde Municipal al teniente Álvarez, en forma de una simbólica llave de flores, la cual en un magno desfile y acompañado por la magnífica Banda Municipal de Quivicán, fue colocada en el busto del Apóstol José Martí en el parque de su nombre; trasladándose después la Embajada al teatro Popular del C.I.R., donde acutaron maravillosamente todos sus integrantes artísticos, recibiendo los aplausos cerrados de todo el público que colmaba la amplia sala.

Una vez finalizada esta actuación la Junta Directiva les ofreció un brindis en nuestro nuevo salón social, haciendo entrega al comenzar este acto el Sr. Álvarez a nuestro Presidente de las llaves de la ciudad y un gallardete de la ciudad de Tampa.

Muy grata impresión dejó en nuestra ciudad esta simpática Embajada Artística y de Buena Voluntad.


domingo, 13 de septiembre de 2015

Nota de duelo: Elia Cejas Esposito

0 ¡TOME LA PALABRA!

Con triste pesar informamos a todos los integrantes de nuestra comunidad del fallecimiento ocurrido en la ciudad de Miami, estado de Florida, este pasado lunes  7 de septiembre  del  2015  de la estimada dama santiaguera Elia Cejas Esposito, a la avanzada edad de 94 años.
 
Sus servicios fúnebres fueron conducidos este pasado miércoles 9 de septiembre  por la Funeraria Memorial Plan en el 9800 SW 24 Street (Coral Way), Miami, Florida.
 
A Elia le sobrevive su inmediata familia encabezada por su hijo Onelio Cejas, quien nos hace llegar esta triste noticia.
 
Descanse en paz nuestra estimada compatriota, Elia Cejas Esposito, así como al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.
 
Redacción: Carlos Valiente Romero

jueves, 3 de septiembre de 2015

Nota de duelo: Maria López, Viuda de Jiménez

21 ¡TOME LA PALABRA!

Con sincero pesar informamos a todos los integrantes de nuestra comunidad del fallecimiento ocurrido en la ciudad de Miami, estado de Florida, este pasado martes 1ro. de septiembre, 2015 de la apreciada coterránea, Sra. María López, Viuda de Jiménez, esposa y compañera de toda la vida de aquel noble y respetado amigo santiaguero que fue José (Pepe) Jiménez Guirola (1916-2013), honesto comerciante así como destacado Presidente y Directivo, por muchos años, de la ilustre y gloriosa institución santiaguera, Centro de Instrucción y Recreo (1882-1961). 
 
Pepe Jiménez junto a su entrañable esposa María y sus hermanos Guillermo (q.e.p.d.), Humberto y sus hermanas Bertila y Yolanda fueron parte de una familia modelo por sus virtudes, la cual estuvo compuesta por el respetable e íntegro caballero Don José María Jiménez, el cual llegando a vivir una centenaria y larga vida junto a su dedicada esposa siempre fueron ejemplo de laboriosidad y sencillez, en aquel inolvidable Santiago de las Vegas de ayer.
 
A María le sobrevive su inmediata familia encabezada por su hija Elizabet Jiménez, su yerno Gustavo Chacón y su nieto Gus Chacón, asi como sus hermanas y hermano políticos Bertila, Yolanda y Humberto Jiménez Guirola.
 
Descanse en paz nuestra estimada amiga y compatriota, María López Viuda de Jiménez, así como al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.
 
Redacción: Carlos Valiente Romero

jueves, 20 de agosto de 2015

Pintor santiaguero causa sensación en Madrid

8 ¡TOME LA PALABRA!

por José Alberto Balido | Miami

¡Qué bellos, los tejados de Santiago de las Vegas! La humilde teja de barro, protagonista en nuestro paisaje urbano de siempre, protectora incansable de nuestros hogares, acepta el sentido homenaje que le brinda el pintor santiaguero Emilio Estévez Valdés en esta hermosa pintura, "Techos de Santiago", que nos hace llegar nuestro amigo Junior Romero para compartir con nuestra comunidad virtual.

Desde la histórica ciudad de Tampa nos cuenta Carlos Valiente, antiguo vecino del pintor en la calzada de Managua, Reparto Lídice, que en abril de 1956 se publicó en la portada de la Revista del C.I.R. un retrato de Emilio en su primera exposición de pintura en Madrid, e incluso se publicó un breve artículo en ese número acerca de que Emilio, legítimo orgullo de nuestro Santiago, había llevado al lienzo varios rincones del pueblo como la iglesia parroquial, y en particular ése de los techos de la zona de las calles 4 y 15.

En esa época Emilio cursaba estudios superiores en la Escuela San Fernando de la Ciudad Universitaria de Madrid (Complutense), precisamente donde ofreció una exposición de pintura que fue la admiración de los madrileños y que podemos ver en la imagen que aparece en la portada de la revista. A su regreso a Cuba en 1958, Emilio fue profesor de la Escuela Primaria Superior, para entonces No. 1 de Varones, en su nuevo edificio que se construyó en terrenos de la Estación Experimental Agronómica (calle 1). Años despues, a principios de la década del 1960, falleció Emilio en plena juventud después de una breve enfermedad, en medio del comienzo de los grandes éxitos que como artista ya comenzaba a cosechar. Así termina el paso por la Tierra de este gran pintor santiaguero, pero su obra perdura aún hoy para recordarnos una vez más que en Santiago de las Vegas, hasta los techos eran bellos.


ÚLTIMA HORA: Desde Canadá Rafael Solís González comparte este hermoso dibujo también de la mano de Emilio Estévez, que recibió como obsequio de parte de Erasmo González a finales del decenio de 1960, y que hoy es motivo de orgullo de su colección. ¡Gracias, Rafael! 

Hemos recibido además reproducciones de 5 pinturas de Emilio Estévez de la colección de Leonardo Gravier, a quien agradecemos su amable colaboración:

Tejados de Santiago

Mariposa (Hedychium Coronarium, flor nacional de Cuba)

Varadero

Flamboyán
Árbol de Cuba


sábado, 30 de mayo de 2015

Nota de duelo: Erasmo González Ojeda

6 ¡TOME LA PALABRA!

En un triste mensaje recibido de nuestra estimada amiga santiaguera Candida Villavisanis, ésta nos informa del sentido fallecimiento en las primeras horas de este día viernes 29 de mayo del año 2015, a consecuencias de un derrame cerebral, de un apreciado y dilecto coterráneo, Erasmo González Ojeda, querido amigo y compañero de nuestra niñez y juventud en aquel Santiago de las Vegas, inolvidable y fraterno, que un día nos vio nacer.

Noble hijo de Santiago de las Vegas, Erasmo fue desde hace muchos años un destacado escultor, que como él bien decía en su autobiografía, lo era por diáfana vocación, con la que trataba de vivir intensamente, no obstante el entender que entre el reconocimiento y el olvido no hay, en verdad, tanta diferencia. De haber nacido en la Edad Media – y lo hubiera deseado – habría pasado su vida trabajando en uno de esos libros de piedra que son las catedrales europeas... sin embargo se conformó con gran dedicación con haberlo hecho en nuestra tricentenaria iglesia parroquial, de la que era diácono, y a la que ha dedicado largas horas de trabajo con la ilusión íntima de dejarle su huella.

Y es así como continuó, sin descanso y sin tregua, hasta el final de su vida, la gran tarea que como escultor Erasmo desarrolló con el mismo entusiasmo y fervor de sus años mozos, encerrado hasta su muerte en su “torre de marfil” que él mismo, con gusto, fabricó y que hoy, más que nunca, nos recuerda su espíritu luchador y su gran decencia, méritos con los cuales siempre le conocimos desde nuestra niñez y juventud en la patria chica, ya lejana en el tiempo pero cercana siempre en nuestro corazón y nuestra memoria, y la cual con este re-encuentro, en este triste día de su fallecimiento, nos hace revivir la figura de este grande y noble hijo de Santiago de las Vegas... nuestro amigo y hermano de ayer y de siempre. Que en paz descanse... Amén.

Redacción: Carlos Valiente Romero

Nota del editor: Lo invitamos a visitar el sitio web de Erasmo, donde encontrará maravillosas muestras de su gran talento, y este artículo de Carlos Valiente Romero sobre Erasmo publicado en 2012.