martes, 6 de diciembre de 2016

La brujería en Santiago de las Vegas

1 ¡TOME LA PALABRA!

 Por Leonardo Gravier | Coral Gables, FL

Mi amigo Carlos Valiente Romero a menudo nos relata anécdotas o nos deleita con música extraída del baúl de sus recuerdos”. Yo tengo dos baúles: el baúl de los buenos recuerdos y el baúl de los recuerdos malos.

El relato que hago a continuación fue extraído del baúl de los recuerdos malos; y fue malo porque causó una  gran preocupación a mis padres, y dejó en mí una fijación que me persiguió toda mi vida — aunque por mi corta edad no me percatara de la peligrosidad en aquel momento—.

Estudiaba yo mis primeros grados en la Escuela #2, a cuadra y media de mi casa y que dirigía desde hacía poco tiempo el Dr. Eduardo González. Mi maestra era la inolvidable Isabel Bancells.

Un día apareció en la rejilla del postigo de una de las puertas de la calle de mi casa, un anónimo; estaba escrito con  letra cursiva y a lápiz en papel de estraza. El contenido era muy preocupante —aunque en estos tiempos parezca una broma—. Advertía a mis padres que unos “negros brujos” habían acordado secuestrar al más pequeño de sus hijos para utilizar sus entrañas en prácticas de su religión. Yo, como era el más pequeño —tendría seis años—, sería el blanco de aquella fechoría. Mis padres se horrorizaron. De inmediato, mi padre llevó el anónimo al juez municipal y se tomaron medidas con la Guardia Rural y la Policía local. Hubo varios guardias, vestidos de paisanos, colocados en las esquinas de mi cuadra. Mi hermano, mayor que yo, fue advertido de su rol como el protector más cercano a mí. Yo estaba ajeno a lo que acontecía, pero sabía que algo estaba pasando. Mi padre me llamó una noche, me sentó en la sala de mi casa y me contó todo; insistió en el peligro que yo corría y la razón por la que me debía cuidar de conocidos y desconocidos, evitar salir a la calle sin compañía y sin ambages me detalló los casos reales que habían ocurrido en Cuba y el final que tuvieron los niños víctimas de aquellas prácticas atávicas. Estos casos habían sido publicados en detalle en todos los periódicos de Cuba y en libros de estudiosos de la criminología. El efecto de aquella conversación fue terrorífico para mí. Mis días fueron pasando con mucha vigilancia por parte de mis familiares y hasta del Director de la Escuela Dr. Eduardo González. Yo vivía muy asustado.
     
Dos semanas después, a pesar de la vigilancia en los alrededores de mi casa, apareció un segundo anónimo colocado (tal vez de madrugada) en la misma rejilla del postigo. Esta vez el anónimo revelaba la identidad del supuesto raptor. El hombre fue detenido y llevado al Cuartel de la Guardia; dos días estuvo bajo intenso interrogatorio. Se concluyó que el hombre no tenía ninguna relación con el plan, si es que alguna vez hubo un plan. Había tres posibilidades: o bien el autor del anónimo quería por algún motivo causar una gran preocupación a mis padres; o quería crearle al supuesto raptor un problema por motivos desconocidos; o la menos probable, hubo un plan que no se pudo llevar a cabo y se dio por terminado. No obstante, el hombre se fue de Santiago y no regresó hasta pasado varios años. Yo ya de joven lo conocí.
     
Pasado aquel mal rato por parte de todos, nunca más volvimos a recibir anónimos o a tener sospechas de alguna otra persona, blanca o de color.
     
Antes de continuar este artículo es importante aclarar ciertos conceptos discutidos, para evitar malas interpretaciones de mis ideas.

El más importante de los conceptos es el concepto de “religión”. El mismo ha sido interpretado conceptual y etimológicamente de distintas maneras desde tiempos de la antigua Roma o en los teólogos posteriores. Lo importante del término es aclarar que en mi opinión, religión es la comunión o relación entre la razón y el espíritu  del hombre y su Creador. Esa interpretación que el ser pensante tiene del ser único “per se”, de aquel cuya esencia es la existencia misma, lo que nunca empieza ni termina, es lo que constituye una religión. La idea de Dios es inmanente en el hombre, pero la tendencia ha sido la de aceptar la forma de creer basado en meditaciones, revelaciones o conclusiones de los antecesores. Por tanto, la idea se funde en las organizaciones dedicadas al estudio y práctica de la doctrina que se formó. Esa institucionalización crea las distintas confesiones—monoteístas, politeístas, panteístas, etc.
     
La religión es diferente a las creencias no relacionadas con Dios.  Aunque yo creo que cada persona tiene su propia religión, los antropólogos y los teólogos solo consideran una religión, las creencias compartidas.
     
La santería es definida por la Real Academia Española de la Lengua (RAE) como un sistema de cultos que tiene como elemento esencial la adoración de deidades surgidas del sincretismo entre creencias africanas y la religión católica. Es originaria de Cuba.

La llaman santería porque utiliza las ideas traídas de África con las imágenes y vida de los santos católicos. Por tanto, la santería—término que tuvo una intención despectiva—, es una religión con el mismo estatus que las más reconocidas y numerosas en países no-africanos.
     
Fue traída a América por los negros bozales esclavos, pero se ha extendido a todos los países de habla hispana y el resto de Europa. Es una continuación de la religión yoruba de Nigeria. Nunca ha practicado sacrificios humanos, pero sí de animales o partes sin vida de seres humanos (huesos o fetos)

La santería cree en un dios universal y en los orichas, que son deidades dedicadas a distintas actividades y con distinto ámbito. Ha sido practicada en Cuba desde que los esclavos burlaron la prohibición de la religión yoruba, haciéndoles creer a los amos que creían en los santos cristianos y sus imágenes. Sus creyentes abarcan desde los más humildes hasta los más encumbrados (profesionales, hombres de negocios, artistas, deportistas y hasta jefes de Estado).Practican un bautismo propio, además del bautismo cristiano. Creer en la santería es incompatible con ser católico. Es una religión politeísta como lo fue la de la antigua Grecia—que tenía a Zeus a la cabeza rodeado de múltiples dioses—. El sacerdote de la comunidad de creyentes es el babalao.
     
El ñañiguismo o Sociedad Secreta Abakuá es una fraternidad secreta de hombres que se afincó en Cuba a principios del Siglo XIX. Sus primeros miembros, eran negros de Calabar en África (carabalíes); creció como protección de aquellos esclavos contra los abusos y las barbaries de sus amos españoles. Se esparció entre los negros nativos de Cuba, esclavos o no, los mulatos y unos pocos blancos. No constituía una religión.

El abakuá sólo admite hombres que hayan demostrado virtudes muy encomiables. No obstante, en la práctica sus miembros incurrieron en un alto índice de criminalidad. Ha habido mucha desinformación con respecto al ñañiguismo  debido al secreto que de su organización siempre han mantenido. En los Código Penales de la República de Cuba nunca ser ñáñigo fue un delito, ni un agravante oficial, aunque en los tribunales de justicia ser ñáñigo tenía una connotación negativa. Sus miembros son blancos, negros, humildes o potentados y el ser ñáñigo no es incompatible con ser miembro de la religión católica.
     
La brujería es definida por la RAE como “el conjunto de prácticas mágicas o supersticiosas que ejercen los brujos y las brujas”. La brujería no es una religión y según las creencias de los africanos que la practican se basa en una fuerza mágica espiritual transmitida por almas de personas ya fallecidas o manes de antepasados. Se puede usar para hacer el bien (magia blanca) o para hacer el mal (magia negra). Está formada por un conjunto de prácticas esotéricas tendientes a causar un resultado usualmente perjudicial a otra persona para demostrar poder o sabiduría profética. En términos generales, la brujería es maligna, es independiente de las razas o nacionalidades y gran parte de las veces utilizan como motor principal el sacrificio o muerte de un ser humano o un animal. Como magia negra o hechicería es repudiada por la Biblia y por el Corán.

A diferencia de la santería o el ñañiguismo, ambos de origen africano, la brujería abunda más fuera del continente africano.

Desde tiempos remotos la brujería o hechicería existe en Grecia y Roma (Circe, Medea, la Estirge, etc); el aquelarre de las brujas en Walpurgis; las “brujas de Salem” las “brujas de Zagarramurdi”, y tantos más. La brujería se ha practicado en Asia y Latinoamérica, y en todos ha sido repudiada y perseguida— como el “Malleus Maleficarum” de Alemania o la Demonomanía de Bodino en Francia—.

La brujería que se practicaba en Cuba provenía de África y se concentraba en el infanticidio. Aunque había brujos de la raza blanca, la gran mayoría de los brujos eran negros. Este infanticidio tenía fundamentos de prácticas y rituales demoníacos o diabólicos; aunque tuviera el mismo efecto que el infanticidio por motivos de “eugenesia” —filosofía que defiende la mejora de los rasgos raciales usando métodos selectivos  o repulsivos—. La eugenesia era parte de las leyes del sabio legislador Licurgo y se llevaba a cabo abandonando o despeñando a los niños deformes desde el monte Taigeto.

En África creen que los órganos de los niños tienen poderes curativos y los sacrifican para curar a otras personas. No son sacrificios de índole religiosa. En Tanzania son perseguidos y asesinados los niños albinos, porque utilizan las partes de su cuerpo en rituales y pociones. Se cree que los huesos de estos niños tienen poderes mágicos.
     
Por último, en Cuba no se practicó el homicidio por primera vez con la llegada del hampa africana. Ya en la etapa precolombina, el agresivo pueblo caribe, navegaba los mares antillanos practicando, según dicen los estudiosos, antropofagia o canibalismo con los pacíficos taínos y siboneyes.

En Santiago de las Vegas nunca hubo casos de sacrificios humanos, aunque cuando jugábamos en el Parque Viejo viéramos restos de sacrificios de animales, con “kilos prietos” en la forma que requería la creencia de los brujos. Los muchachos se alertaban unos a otros advirtiendo no tocar aquello puesto que era “brujería”. Algunos más arriesgados tomaban las monedas “con la mano izquierda”. Yo que recorría el pueblo y era amigo de blancos y negros, cristianos, judíos  y santeros, fui invitado a varios “toques bembé”. Iba con toda la curiosidad y respeto que la ocasión requería en los días señalados por su creencia sincretista; allá nunca vi tambores batá sino tumbadoras e imágenes de la Virgen de Regla, San Lázaro o Santa Bárbara. Bebí junto con ellos el ron o aguardiente que se pasaban unos a otros y vi mujeres con el “santo” o trance donde se hablaba palabras en castellano mezcladas con un argot o jerga desconocida. Todo terminaba tarde en la noche como termina una celebración entre amigos.

En aquella época —años 1954 y 1955, —yo no pensaba que, a pesar del incidente de los anónimos a mis padres, en Cuba hubiese casos de brujos homicidas; pensaba que mi caso había sido una broma malvada y una precaución extrema de mi padre. ¡Qué gran sorpresa me llevé al comenzar a estudiar Derecho y al informarme!

En mis dos primeros años en la Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana, puse mucho interés en las asignaturas de Antropología Jurídica y de Política Criminal; leí libros y artículos sobre la criminalidad de los brujos en Cuba y visité varias veces el Museo Montané en la Escuela de Ciencias. Me interesaron mucho los libros  escritos por los sabios cubanos doctores Fernando Ortiz e Israel Castellanos, en especial el tratado de Ortiz (con preámbulo del gran maestro positivista de criminología el italiano Cesare Lombroso): Hampa Afro-Cubana. Los negros brujos.  La cátedra de Antropología Jurídica estaba muy influida por el positivismo; en el laboratorio de Antropología Jurídica teníamos que hacer, mediciones craneométricas y aprender los rasgos fisiognómicos de los “criminales  natos”. Los tres grandes del positivismo (Lombroso, Enrico Ferri y Raffaele Garofalo) eran ampliamente revisados. Se concentraban en el castigo al delincuente más que en las prevenciones a la sociedad. Se estudiaban los rasgos  físicos porque se pensaba que esos rasgos revelaban una predisposición para el delito por su conformación biológica. Los convictos delincuentes afro-cubanos eran detenidamente estudiados. El Museo Montané tenía suficiente material para llevarse una impresión de la relación del delito con la raza, la nacionalidad o la religión.
     
Más me atraían las teorías del Marqués de Beccaria (Del delito y de la pena) que abogaba por el principio de la proporcionalidad —debe existir una proporción entre delito y pena, las penas no deben de ser arbitrarias o exageradas —; él era contrario a la pena de muerte— yo también siempre lo he sido — y se interesaba más por la prevención del delito mediante la educación y persuasión. Sí creía que el criminal incorregible debía ser excluido de la sociedad para siempre (cadena perpetua sin derecho a amnistía o indulto). Fue muy influenciado por enciclopedistas como Montesquieu, Voltaire, Rousseau y Locke. Muchos códigos penales europeos tomaron como fundamento las ideas de Cesare Beccaria.
     
Las primeras grandes rebeliones contra la corona española que tuvieron lugar en Cuba con éxito fue la de los negros bozales (nativos de África y esclavizados en la América). Estos esclavos rebelados contra el abuso de sus amos, se escapaban —con más éxito del que habían tenido los aborígenes de la isla, que fueron exterminados—, se convertían en cimarrones y formaban colonias de prófugos llamadas por los españoles “palenques” (le llamaban “quilombos” en Brasil ). En estos palenques podían practicar libremente sus costumbres y ritos religiosos hasta ser capturados por los  “rancheadores” (cazadores de negros cimarrones). En la medida que abusaban los blancos españoles de Cuba de aquellos sufridos africanos, aumentaron los cimarrones, se unieron a ellos los esclavos nacidos en Cuba de padres africanos, creció la población de esclavos y se afincaron y multiplicaron las costumbres y creencias. Como parte de estas creencias venía la brujería, muy propia de África, con el ejercicio de todos sus ritos.
     
Ya en el siglo XIX, el gobierno español había prohibido el ejercicio de la brujería y del ñañiguismo —a pesar de que en 1863 se les permitió a los blancos pertenecer a los cabildos de ñáñigos—. No obstante, al independizarse Cuba, las costumbres de los africanos y de algunos hijos de africanos se hicieron más fáciles de practicar. Estas prácticas africanas fueron identificadas como satánicas o diabólicas ya que en África era notoria, la costumbre de realizar sacrificios humanos. La brujería fue considerada como equivalente a la temida hechicería o magia negra. El Gobierno Interventor, por Orden Militar, creó la oficina de identificación de criminales con objeto de tener más control sobre estos grupos.
     
La verdadera criminalización de estas sectas comienza en los primeros años del siglo XX cuando aún quedaban africanos que no habían podido liberarse de sus prácticas originales. Siempre las víctimas eran niños, ya que los brujos africanos los consideran más puros y dúctiles. En nuestros días en la República del Congo, los niños aterrorizados no quieren salir a las calles por la cantidad de infanticidios para prácticas de los brujos congoleños. Ver también: Las creencias como factor criminógeno. Muti: El infanticidio ritual en África (Archivo del crimen).
     
En 1904 comienzan los homicidios con la violación y muerte en julio, de la Niña Celia de 10 años.
     
En el mismo año, en Güira de Melena, asesinan y extraen los órganos de la Niña Zoila.
     
La Niña Luisa es asesinada y sus vísceras arrancadas en 1918 en Alacranes, Matanzas.
     
También en Matanzas son asesinados o sacrificados los niños Onelio García (1915) y Marcelino López (1919).
     
En 1923 es asesinada la Niña Cuca y en la Provincia de Matanzas, 17 niños son asesinados en distintos lugares y fechas.
     
A partir de esta fecha se detienen los asesinatos de niños; tal vez porque los brujos africanos ya habían muerto por vejez o enfermedad y los cubanos de padres africanos que no estaban en total acuerdo con la sociedad  o con los sacrificios humanos se habían unido al ñañiguismo. Ya los brujos buscaban para sus ritos, cadáveres o parte de personas recién enterradas en los cementerios o animales (preferiblemente las aves o chivos).
     
The Miami Herald publicó el 23 de marzo de 2012 la noticia de que unos agentes de aduanas en el Aeropuerto de Miami, habían encontrado varios fetos humanos en el equipaje de dos mujeres que retornaban de La Habana, Cuba. Los fetos debían ser entregados a personas en Miami que se dedicaban a prácticas de brujería. Los fetos, varón y hembra, fueron detectados cuando los Rayos X los descubrieron en un pomo sellado. Los médicos determinaron que ambos fetos eran de 20 semanas y que ninguno era viable (no podían vivir y fueron abortados). Las mujeres confesaron haber recibido el pomo con los fetos de un babalao en La Habana. No fueron instruidas de cargos por el Fiscal del Estado; ningún nombre fue revelado.
     
Según los artículos publicados en los infanticidios cometidos en Cuba a principios del Siglo XX  y muchos incluidos en el tratado de Fernando Ortiz, los asesinos o cómplices de estos hechos eran todos africanos o afro-cubanos.
      
El más famoso por haber sido discutido por Fernando Ortiz en sus libros y por haber recibido gran publicidad de la prensa, fue el de la Niña Zoila. Sólo comentaremos este caso por haber ocurrido cerca de Santiago y para no hacer muy extenso este escrito. Los otros casos aparecen en distintos sitios web en internet ampliamente comentados.
     

El 11 de noviembre de 1904, la Niña Zoila de 22 meses de edad, desapareció de la finca de sus padres en Güira de Melena. Se dijo que había sido secuestrada por unos negros brujos del Cabildo Congo Real en El Gabriel; que la habían matado para usar su sangre y su corazón para curar a Juana Tabares. Las autoridades basándose en información del Alcalde de Güira y otras evidencias arrestaron a Taita Bocú (Domingo Bocourt, arriba), a Julián Amaro y a José Cárdenas. Junto al anciano lucumí Bocú arrestaron en aquel aquelarre de brujos africanos a Ruperto Ponce, Adela Luis, Pilar Hernández Padrón, Jacobo Arenal y Modesta Chiles, todos africanos. También apresaron a los afro-cubanos  Victor Molína, Pablo Tabares, Dámaso Amaro, la ya mencionada Juana Tabares, Laureano Díaz y Francisca Pedroso.

Bocú designó a Molina para seleccionar la víctima y cometer el asesinato. Molina obtuvo la ayuda del antiguo esclavo Ruperto Ponce. Mataron a Zoila y extrajeron la sangre, el corazón y las entrañas que Bocú, con el sobrante se puso a procesar y vender como amuletos y remedios. José Cárdenas escondió los restos de Zoila cerca de un aserradero. Sólo Bocú y Molina fueron condenados y ejecutados como brujos; los demás fueron condenados a penas de cárcel o absueltos. Muchos dijeron que “el asesinato de la niña blanca Zoila era para curar a las niñas negras, Adela y Juana”.

En 1906 la pena de muerte fue abolida en Cuba; por tanto, Bocú y Molina fueron los únicos brujos ejecutados por este asesinato. En los demás casos, muchos murieron víctimas de suicidio o fueron encarcelados por muchos años.
     
Debe señalarse que actualmente, Cuba está entre los sietes primeros países con más brujos del mundo; lista que encabeza la República Democrática del Congo, seguida por Haití.

lunes, 31 de octubre de 2016

El Ciclón del 44

2 ¡TOME LA PALABRA!

Por Leonardo Gravier | Coral Gables

El pueblo estaba atento a los partes meteorológicos del ciclón que se aproximaba. Había una disputa entre los que preferían las noticias que daba Juan Carlos Millás del observatorio Nacional; aquellos que confiaban más en el Padre Goberna del Observatorio Físico Meteorológico del Colegio de Belén, o aquellos en minoría, que esperaban la opinión del Hurricane Warning Office de Miami— anteriormente situado en Jacksonville—.

Era el mes de octubre de 1944, mes de los ciclones en las Antillas —desde 1692 han azotado a Cuba 27 huracanes en el mes de octubre solamente—. El nuevo gobierno del Dr. Ramón Grau San Martín había tomado posesión de la Presidencia de Cuba el 10 de octubre de ese año. El nuevo alcalde, Benjamín Rodríguez Camero (Mino), todavía esperaba los resultados de la segunda vuelta.

En aquella época los meteorólogos confiaban en los barómetros y anemómetros “Dines” (de gran precisión para medir las rachas de un huracán) y en las comunicaciones provenientes de los barcos que navegaban cerca de las zonas del huracán o regiones de baja presión (onda tropical, depresión tropical o tormenta). En esos tiempos no había programas computarizados con las distintas proyecciones de la posible ruta. Los aviones no comenzaron a volar como “caza huracanes” hasta la década de los años 1950 por el National Hurricane Research Project de EE.UU. Además los ciclones tropicales no comenzaron a ser identificados con nombres de personas hasta la temporada ciclónica atlántica de 1953. Millás dió una conferencia, por aquellos años, acerca de los huracanes en el Centro de Instrucción y Recreo (Teatro Popular); en ella se exhibían películas para hacer más clara, la explicación.

Según Millás la parte occidental de Cuba es la más propensa a verse afectada por ciclones tropicales. El riesgo de verse afectado por éstos fenómenos atmosféricos disminuye en la medida que se va al este. Decía Millás que de cada 100 ciclones que afectaban a Cuba, la probabilidad es que 35 afecten Pinar del Río, 25 a la provincia de La Habana, 15 a Matanzas, 10 a las Villas, 8 a Camagüey y 7 a Oriente.

La falta de información y de alerta a la población tuvo mucho que ver en el mayor desastre de Cuba producto de un ciclón seguido de un maremoto en 1932 en Santa Cruz del Sur (perecieron al menos 2,500 personas). También en Bejucal, un 26 de diciembre de 1940, una “manga de viento” (tornado para los meteorólogos modernos); había provocado la muerte de 20 personas. La velocidad de los vientos que azotaron al hermano pueblo de Bejucal alcanzaron 330 kilómetros por hora (205 millas por hora); el pueblo desprevenido recién salía de disfrutar sus famosas charangas.

El ciclón tropical es más conocido por la voz taína “huracán” y es uno de los fenómenos atmosféricos más peligrosos por su duración y extensión. Aunque sus vientos no son tan intensos como el tornado, su diámetro puede abarcar 350 kilómetros o más (hasta 600 kilómetros) y el diámetro de su vórtice u ojo puede variar de 30 a 50 kilómetros. Un huracán puede durar más de una semana recorriendo una línea recta o teniendo una trayectoria errática con situaciones estacionarias, recurvas o aumentos de intensidad. Puede pasar por encima de un “eddy” en el Golfo de México y duplicar su intensidad en unas horas como ha pasado con algunos huracanes. Además, un huracán puede llevar alrededor de su vórtice uno o varios tornados como ocurrió con Andrew.

El tornado en cambio puede durar 15 minutos o un poco más y no abarca tanta extensión.

El huracán necesita para su formación, la concurrencia de una serie de factores tales como el calentamiento de los mares por encima de los 80 grados, las bajas presiones, las altas presiones fuera de su territorio, los vientos de la estratósfera, el efecto Coriolis, la latitud por encima de los 8 grados del Ecuador, la corriente de chorro (jet stream) en el lugar adecuado, y la convección del aire. No obstante, el mes de octubre, el Caribe es tan peligroso para las Antillas como agosto para los ciclones que recorren el Atlántico desde la Isla de Cabo Verde.

Según los conocedores de la materia, el ciclón del 44 fue el más intenso que azotara a Cuba en el Siglo XX.

Comenzó con un frente frío que llegó a Cuba el 11 de octubre de 1944. En La Habana ya los cubanos sacaban su ropa de invierno para celebrar la inauguración del Presidente Grau. Las bajas presiones comenzaron en los mares cercanos al archipiélago en las afueras de Nicaragua, (Costa de Mosquitos). Ya como tormenta tropical se dirigió hacia Jamaica. Las altas presiones lo inclinaron hacia el noroeste; pasó como huracán por las Islas Caimán y para el 18 de octubre estaba pasando por Isla de Pinos y penetrando la Isla de Cuba por la costa sur de Pinar del Rio. Como los vientos alrededor del ojo no eran simétricos, sus bandas se extendieron más hacia las provincias orientales (Matanzas y hasta las Villas). Su paso por Pinar del Rio y La Habana duró 14 horas con vientos sostenidos de 125 millas por hora y rachas de 160 millas por hora. (Huracán Categoría 4 ). Como Andrew, no fue muy lluvioso. Después de causar los estragos, este meteoro dejó la Isla de Cuba por Cabañas, Pinar del Rio.

La revista Bohemia se vió obligada a desechar toda la edición que tenía preparada, para publicar el reportaje gráfico de 22 de octubre de 1944. En la portada de la revista aparecía en grandes letras: “Ciclón” y en el fondo cuatro banderas cubanas y una multitud —tal vez estaba dedicada a la toma de posesión del nuevo Presidente, de ahí la muchedumbre y las banderas, y la palabra “Ciclón” superpuesta a posteriori —. El artículo hablaba de los destrozos en el Hotel Sevilla Biltmore y en edificios de la ciudad de Marianao. Varios barcos se desamarraron en la bahía y se destrozaron contra los arrecifes. El Almendares se desbordó, los árboles del Prado fueron arrancados de raíz o partidos; el estadio de la Tropical quedó sin techo al igual que el del hipódromo Oriental Park Havana (considerado “el mejor de América”); la Alameda de Paula, y muchos parques quedaron sin árboles y gran número de casas perdieron sus techos o paredes exteriores. Hubo cerca de 300 muertos y muchos heridos.

El huracán comenzó a soplar fuerte en la noche como casi todos los que he visto después.

Yo nunca había visto o experimentado lo que era un huracán. No obstante, estaba bien informado en la materia. Mi padre me hablaba del ciclón del 26, de cómo la casa donde vivía perdió la puerta de la calle y parte del tejado; cómo tuvo que cargar a su viejita mamá para refugiarse en la casa del frente, y después llevar a la misma casa a su hermano ciego desde niño. Además, en la escuela, la maestra en las clases de Lectura insistía mucho en el cuento de “Prudencio y Nicasio” —cuento que se leía varias veces y en el que dos guajiros discutían la llegada del ciclón a sus fincas. Prudencio protegió su propiedad y la salvó, Nicasio no hizo nada confiado en que la tormenta no le haría daño y se quedó sin casa—.

Mis padres Rina y Gabriel (izquierda) protegieron bien las puertas, ventanas y se aseguraron que los tragantes por donde salía el agua de la azotea estuvieron destupidos. Compraron provisiones para comer por varios días y llenaron la bañadera y otros recipientes de agua —en caso de perder el servicio del agua—; se aseguraron de tener faroles y combustibles y pusieron tiras engomadas en los vidrios de las ventanas. Vinieron a pasar el ciclón mis abuelos, y siete vecinos del frente, además de mis padres, mi hermano y yo.

En el artículo que escribí hace un tiempo sobre el “Solar del Reverbero”, hice referencia a algunas experiencias que tuve durante el ciclón y de los vecinos de ese solar que nos pidieron refugio porque el ciclón se llevó su cuartería.

En Santiago no creo que haya causado muertes, pero sí muchos heridos. Derribó árboles de gran tamaño y palmas reales. Todas las flores del Parque Viejo y los árboles fueron sacados de raíz. Todas las enredaderas, arbustos y árboles pequeños de mi casa, volaron. Sólo quedó un árbol de manga blanca y otro de aguacate.

Estando parados mi hermano, mi padre y yo mirando por una ventana, vimos un zinc volar como la “Alfombra Mágica” y clavarse en la puerta de un cuarto de la casa de un vecino que daba al patio de mi casa.

Muchas tablas de otras casas y varias planchas de zinc cayeron en el patio de mi casa.

El alcalde Benjamín Rodríguez encabezó una brigada de socorro y asistencia que recorría el pueblo ayudando a los necesitados y albergándolos en casas vecinas. Me contaron que un zinc hirió al propio Alcalde cuando luchaba contra los vientos. La policía que había estado acuartelada salió después del ciclón para evitar asaltos y robos en las viviendas semi-destrozadas.

El antiguo estadio de béisbol que se encontraba en la calle 2 a la salida del pueblo había sido destrozado. Más tarde se construyó el estadio de la calle 13 frente al cuartel. La calle 17 tenía a la derecha viniendo de Rincón toda una hilera de palmas reales bordeándola, no quedó ni una parada; cortaron los troncos en pedazos de tres pies de largo y los dejaron temporalmente en la cuneta. Las llamadas “casitas de Triana” en la misma calle 17, sufrieron grandes daños. El segundo piso del edificio en que vivían mis abuelos, perdió todas las tejas y parte del techo.

El ciclón hizo más estragos en los árboles, los techos, las casas de construcción improvisadas (como las de Rancho Grande) y las vidrieras de los comercios.

Mi casa era de ladrillos y techo de concreto; no obstante, los dos último cuartos (cocina y comedor), por motivo de estética eran de techos de madera y tejas inglesas ¡Volaron! . Tuvo mi padre que mandar a construir una cocina y un comedor nuevos, con techo de concreto, arquitrabes y columnas de concreto.

El gobierno de la república y donaciones caritativas privadas, una vez terminado el ciclón, proveyeron de fondos suficientes a los damnificados de las dos provincias, especialmente a Pinar del Río que fue la más afectada. El Ministerio de Obras Públicas comenzó rápidamente la restauración de puentes o carreteras afectadas, así como la asistencia de reconstrucciones privadas. Cuba se recuperó bastante rápido de los destrozos a pesar de las grandes inundaciones que hubo en la costa sur de ambas provincias y de la demora en la restauración del fluido eléctrico. Ordenaron que el agua que se iba a tomar fuera hervida.

Al finalizar el gobierno de Ramón Grau San Martín hubo otro ciclón el 5 de octubre de 1948 que entró por Pinar del Río y salió por La Habana. De modo que Grau entró con un ciclón y salió con otro ciclón.

Los cubanos que pasaron ese ciclón del 44 nunca más lo olvidaron.

domingo, 2 de octubre de 2016

Nota de duelo: Chamaco García

4 ¡TOME LA PALABRA!

Chamaco García (José A. García Mederos, 1938-2016), destacado actor y cantante cubano, muy querido y apreciado hijo de Santiago de las Vegas, ha fallecido, tras corta enfermedad, este pasado miércoles 28 de septiembre, 2016, en Miami, Florida, EE.UU., a la edad de 78 años. Reciban su viuda, nuestra estimada amiga y coterránea Lucy García, y demas familiares, nuestro más sentido pésame.

Redacción: Carlos Valiente Romero.

sábado, 24 de septiembre de 2016

La malquerida

1 ¡TOME LA PALABRA!

Hoy tenemos el placer de compartir un romántico soneto de Carlos Acuña publicado en la Revista del C.I.R. en 1955.

                         La malquerida
Fue voluptuosa y mala entre mis brazos buenos,
sus besos me entregaron las mieles intocadas,
supe sus abandonos y ahogué los venenos
de todas mis ligeras aventuras pasadas.
Quise hacerla tan pura como las alboradas
para santificarla sobre todos los cienos;
y mis manos amantes no turbaron sus senos
ni respondí al obscuro cerco de sus miradas.
Y porque la quería como una hostia, pura,
para hacer de su sangre y de su alma comunión,
para darla al oculto caudal de mi ternura
con la fe de una dulce y sagrada devoción,
hoy, que ha arrojado el velo la bella estatua impura,
comprendo el fardo inútil de tener corazón...
Bellas y apasionadas palabras que nos recuerdan aquella época en que las distracciones modernas no ocupaban nuestra atención, y aún había tiempo para escribir poesías a un amor imposible.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Nota de duelo: Armando Sánchez Prieto

1 ¡TOME LA PALABRA!

Con profunda pena informamos a los miembros de nuestra comunidad virtual de que el pasado día 31 de agosto falleció en nuestro pueblo de Santiago de Las Vegas Armando Sánchez Prieto (Papón), víctima de un cáncer de pancreas. Hijo del médico y veterinario de su mismo nombre, vivía en la calle 4 entre 3 y 5. "Papón" representó los colores del equipo del Club Atlético Santiago (CAS) en el baseball amateur. Nuestro agradecimiento a Orlando Prieto, primo del fallecido, quien nos hizo llegar esta luctuosa noticia. Llegue a toda su estimada familia nuestras más sentidas condolencias.

Redacción: Mario A. García Romero

viernes, 2 de septiembre de 2016

Nota de duelo: Tomás Brito Torres (1931-2016)

4 ¡TOME LA PALABRA!

Con profundo pesar informamos a todos los miembros de nuestra comunidad del sentido fallecimiento en la ciudad de New Orleans, estado de Louisiana, EE.UU., el  pasado lunes 29 de agosto, 2016 del estimado amigo y coterráneo Tomás Brito Torres, a la avanzada edad de 85 años, despues de una larga enfermedad.

Miembro de una muy querida familia santiaguera, Tomasito y sus hermanos Leonardo e Isabel Brito Torres fueron hijos del estimado matrimonio que formaban el digno y apreciado caballero Sr. Arturo Brito Felipe y su dedicada esposa Sra. Regina Torres de Brito.

De izquierda a derecha: Leonardo Brito, Reynaldo González Amores y su esposa Isabelita Brito Torres (hija menor), la Sra. Regina Torres de Brito, el Sr. Arturo Brito Felipe, y Tomás, teniendo en brazos a su primogénita Elina Brito Bernal.
Afable y sencillo por su trato, recordamos a Tomasito por su atento y profesional trabajo junto a su querido padre el Sr. Arturo Brito Felipe persona de reconocido prestigio en la construcción de edificios y viviendas dentro y fuera de nuestro querido pueblo natal de Santiago de las Vegas, Cuba, donde siempre Tomasito junto también a sus hermanos fue digno de gran aprecio y estimación por todos aquéllos que tuvimos el privilegio de conocerlo entonces.

Al querido amigo Tomás Brito Torres le sobreviven su viuda la Sra. Mirta Bernal Brito e hijas Elina Juengling y Norma Brito, así como nietos y biznietos, todos los cuales se encontraban a su lado a la hora de su fallecimiento.

Los restos de Tomás fueron depositados para su eterno descanso en The Mt. Carmel Hermitage Monastery, Christoval, Texas, al cuidado de la católica Orden de los Carmelitas de la que es miembro su sobrino el Padre Fabián (Rosete).

Descanse en paz nuestro querido amigo y compatriota Tomás Brito Torres, así como al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.

Redacción: Carlos Valiente Romero

viernes, 19 de agosto de 2016

Reseña de "Daniel Santos en su Habana", de Helio Orovio

1 ¡TOME LA PALABRA!

por Mario García Romero | Miami, Florida

El pasado 21 de marzo de este año 2016, escribí unas letras de homenaje  sobre "Kico" (Helio Orovio) y su obra intelectual, que incursionó en varias manifestaciones artísticas literarias, pero con preferencia sobre la música cubana: sus cultores, sus intérpretes, sus grandes compositores, a quienes le dedicó gran parte de su vida, pues desde muy niño tenía una gran propensión a la música. La muerte, esa enemiga inesperada, no le dio el tiempo necesario para ver publicado su libro sobre el paso y la estancia por mucho tiempo de Daniel Santos Betancourt por Cuba. Bueno, al fin me llegó el ejemplar tan esperado, una mano amiga me lo hizo llegar desde el corazón de mi familia, que, en un sencillo acto, en su propia casa y como homenaje a su memoria,  hicieron la presentación del mismo y recordaron su obra y se recitaron algunos de sus poemas, con alguna que otra anécdota hilarante sobre su vida, pues Kico gozaba de un gran sentido lúdico de la vida, hasta de él mismo se burlaba y de los demás también. Lo leí en menos de un día, por tanto interés por el mismo. Debo aclarar que el verdadero título del libro es "Daniel Santos en su Habana", no en "La" Habana como había dicho. Quisiera poder hacerle llegar un ejemplar a cada uno de los lectores e interesados en este espacio, tan nuestro, de todos que es Santiago de las Vegas en línea, pero no tengo esa posibilidad...
 
Pero, como prometí, con mi apreciación muy particular, voy a tratar de hacer una sinopsis de lo leído. Hablar de la vida y del arte de un hombre que vivió 76 largos años, que si se le sumaran por todas las vivencias y los excesos vividos, pues facilmente se pudiera decir que doblaba esa cifra ampliamente. Fue bastante longevo para la azarosa vida que llevó, de drogas, licor, mujeres, broncas, trampas, informalidades y una gran cadena de arbitrariedades.
 
Foto tomada en el Patio Sevillano del Club Atlético Santiago el día 1 de septiembre de 1948, por Onay Valdés, fotógrafo de Santiago por muchos años, EPD. Aparece el "inquieto anacobero" Daniel Santos con una preciosa acompañante. Entre el grupo que lo circunda reconozco a Armando Bosque, fallecido hace muchos años en Santiago, que está a la izquierda de Daniel; en el centro reconozco a dos bellas santiagueras, en el mismo centro Yolanda Buría, la esposa de Edel Pozo EPD, y hermana del amigo santiaguero Gerardo Buría, quien me obsequió esta foto; y al lado de ella Odilia Ferrás, que fue mi vecina muchos años, hermana de Olga la esposa de Gerardo Buría. Exhorto a cualquier otro santiaguero que pueda identificar al resto de las personas que aparecen en la foto, se lo hagan saber a Santiago de las Vegas en línea.


Hay casi un dogma en la idiosincracia del cubano: entre otras cosas, no toleramos a un tipo pesao, así, mal escrito, pero como lo pronunciaría cualquier compatriota, o sea, toleramos a un sinvergüenza, a un tramposo, a un bribón, pero eso sí, si nos cae simpático, pues pasa bien, ya no lo encontramos tan malo; esto es por regla general, aunque siempre habrá excepciones . Por mucho menos de las cosas malas que hizo Daniel Santos en cualquier parte de Cuba, a cualquiera lo condenaban a varios años de cárcel y al cumplir la condena, sería deportado inmediatamente. En el libro Orovio narra esa parte oscura de su vida: tuvo 12 matrimonios, con 12 hijos, que de seguro de ninguno se ocupó como debe ser cuidar y proteger a un hijo. Abusó de unas cuantas mujeres, a la mayoría las golpeó, también a hombres; a una le desfiguró el rostro de un golpe con la mano donde llevaba una gruesa sortija, lo que conllevó que fuera a parar a la cárcel, pero como tenía carisma, picardía y facilidad para componer, le dedicó una canción a la mamá de un presidente constitucional, Carlos Prío Socarras, que le firmó la amnistía al poco tiempo. En el tiempo en la cárcel, hizo un coro y puso a los compañeros presos a cantar. 

Había nacido en Puerto Rico en junio 6 de 1916, por consiguiente en este año está cumpliendo el centenario. Era un mulato blanconazo, bien parecido, muy elegante a la usanza de la época, con tupido bigote negro, con pelo rizado muy negro, ondulado, con gran favor por el sexo débil, pues donde llegaba, siempre levantaba una o varias mujeres, pues con su estilo de cantar su elegancia y su presencia las subyugaba. El libro está constituido por la investigación de viejas noticias de prensa escrita de la época y el criterio de muchos que de una forma u otra lo conocieron. Tambien hay varias declaraciones personales declaradas en alguna entrevista, como en el comienzo del libro en que  aparece una declaración de Daniel a modo de presentación donde cuenta: Mi historia es del carajo. Tuve infinidad de mujeres, caí en la cárcel más de cien veces. Fumé marihuana, he tomado mucho licor. Yo fui un bandido. Yo no creía ni en la luz eléctrica, lo mismo que le decía al policía se lo decía al presidente . A mí no me importaba nada. Yo estaba loco. Peleé en la Segunda Guerra Mundial. Anduve por todo el Caribe. Estuve en el pleito de los cubanos del lado de Fidel Castro, también en el de los dominicanos contra Trujillo. He andado por infinidad de cantinas, de barra en barra. He inhalado cocaina. Pertenecí al Partido Independentista de Albizu Campos. Me he casado doce veces, tuve doce hijos. He sido un loco. Y ¿ para qué me voy a arrepentir si ya lo gocé?
—Daniel Santos
  
De él hablan en el libro: "Germinal Barral", Don Galaor, en Bohemia, 8 de septiembre de 1946, Lisa Araujo, vedette cubana, Rogelio Martinez, director de La Sonora Matancera, Isolina Carrillo, pianista, repertorista y compositora cubana en entrevista, Pepe Merino, cantante e imitador del estilo de Daniel, en entrevista, Celia Cruz (no hay que decir nada más), Senén Suárez, compositor, guitarrista, director de grupos musicales, Alfonsín Quintana, cantante y director de Los Jóvenes del Cayo, Celio González, cantante de la Sonora Matancera y de Los Jóvenes del Cayo entre otros, Israel Pérez, tumbador, natural de Santiago de Las Vegas, fue miembro del Conjunto Jóvenes del Cayo, Mario Zaldívar, El Mito De La Sonora Matancera, 1999, Ninón Sevilla, bailarina cubana, triunfadora en el cine de México, Luis Agüero, Bohemia, 1961, Pablo Milanés, compositor e intérprete, Jaime Torres, El Nuevo Día, 3 de diciembre de 1992, Joseán Ramos, escritor e investigador boricua sobre Daniel Santos, Vengo a decirle adiós a los muchachos, 1989, Dr. Cristóbal Díaz Ayala, coleccionista, autor de varios importantes libros sobre música cubana y de Puerto Rico, musicógrafo, El Día Puerto Rico, 1992, Ramón Fernández Larrea, escritor y humorista, en Cuba dejó su huella en la radio cubana en  el "Programa de Ramón", reside en Miami, en la actualidad tiene un programa muy importante (Memorias de La Habana) en WWRF, 670 Am, todos los viernes de 7 a 8 PM nota del que escribe pro bono).

En la foto que aparece en el libro, de la cual yo poseo una original (más arriba) gracias a la gentileza de Gerardo Buría, tomada en el Patio Sevillano de nuestro Club Atlético Santiago en 1948, donde está en una mesa fumándose un tabaco con el acompañamiento de una botella de ron, rodeado de algunos santiagueros muy fácilmente reconocibles por los mayores como yo y más, pero a su izquierda se ve a una mujer de pelo negro y tez muy blanca y muy bella, que le hacía compañía...
Llegó a Cuba en 1946 con muchas ganas de triunfar, pues él mismo confiesa, que a él lo hizo "La Sonora Matancera", ese conjunto por donde han pasado tantas glorias de la música y de varios hermanos países latinoamericanos. Enseguida tuvo el favor del pueblo y sus discos se tocaban en casi todas las emisoras de radio, pues se paseó por las principales, WRHC Cadena Azul de Amado Trinidad Velazco y Radio Progreso, entre otras.
 
Es muy difícil analizar la vida de una persona tan controvertida, de tantas luces y tantas sombras, que de la nada se convirtió en todo un símbolo popular, que su estrato social y la situación económica y política en su patria, era muy deplorable en su niñez y juventud. Su papá emigró hacia Nueva York, buscando mejor vida y, al ser posible, reunió a toda la familia. Cuenta en el libro que su hijo cubano Danielito, tenía 12 años cuando la mamá lo contacta y le dice que Fidel Castro iba a enviar a los niños hacia Rusia para adoctrinarlos en el comunismo; corría el año 1961, donde la vida en la sociedad cubana estaba enrarecida por los cambios que se iban sucediendo en tan poco tiempo y, al decir de él, no estábamos preparados para ese cambio tan brusco. A poco, Eugenia su esposa y mamá de Danielito, le dice que había sido solo un rumor. Se queda en Cuba y empieza a actuar por diversos lugares capitalinos. Le ofrecen la gerencia del Club Habana 1900, del Vedado, sito en Humboldt y la calle P. Con la colaboración de varios artistas formó un elenco para actuar en el sitio, dijo que era un lugar tan sui géneris que en un televisor instalado en el lugar, entre canción y canción se vio el desfile de los miembros de la Brigada 2506 que desembarcaron por Playa Girón presos. Le cuenta a Joseán Ramos que ya se rumoraba la inclinación hacia el comunismo de Fidel Castro, al notar cómo se veía la influencia de Blas Roca. Lázaro Peña y otros miembros tradicionales del Partido Socialista Popular (Comunista) cuenta que una noche, al salir del cabaret, la llave no le trabajaba bien para poder cerrar la puerta, y muy molesto le dio una patada a la puerta, al no tener paciencia para estas cosas. Enseguida sintió el rastrillar de un arma detrás de él, era un miliciano, le preguntó por qué y el miliano le dijo que eso no lo podia hacer, que eso no era de él, que era del estado. Dice que al poco rato lo llevó a un puesto militar, donde le explicaron que era cierto lo que le había dicho el miliciano. A partir de ese momento se dio cuenta de que ya no podría seguir viviendo en ese país que tanto quería, fue su conclusión.

Conjunto Jóvenes del Cayo. Fila de atrás, de izquiera a derecha: con el güiro Silvio Contreras, compositor, Con la 1ra trompeta, Vinicio González, natural de Santiago de las Vegas: trompetista, flautista, director de orquesta, compositor. Con la 2da trompeta: Alfonso Salinas. Con la 3ra trompeta: Rafael Alvarado. Con las claves: Domingo Vargas, cantante, primer director del Conjunto. Con el bajo: Luis Ramírez.

Fila delantera, de izquierda a derecha: Con los bongóes: José Suárez (Guayabo). De pie: Alfonsín Quintana, cantante y director. Con la tumbadora: natural de Santiago de las Vegas Israel Pérez, cantante y percusionista. Con la guitarra: Orlando Farrán (El Moro). A la extrema derecha, con las maracas: Celio González Ascencio, natural de Camujuaní, conocido como El Flaco de Oro; fue cantante de plantilla varios años con la "Sonora Matancera" y falleció en México.

Como información adicional, en este conjunto el santiaguero Vitelito Cruz tocó la trompeta algún tiempo; también Helio Orovio participó un tiempo con el grupo tocando la percusión. La foto es un obsequio hace muchos años de Jorge Coya, que mantiene el Pequeño Museo de la Música Cubana en Las Vegas. Algunos detalles han sido tomados del Diccionario de La Música Cubana Biográfico y Técnico de Helio Orovio, EPD.


En el libro aparece una larga guía de canciones, más de 120,  que interpretó Daniel y sus autores cubanos y que, entre ellas estamos representados los santiagueros (a saber) por dos coterráneos : De Humbero Jauma Puñales, No Importa Corazón y con versos de José (Cheo) Barreiro, El Columpio de la Vida; pintor santiaguero que no conocí y no sabía que los versos eran suyos, pero tuve la dicha de ser compañero de estudio de Nieves su hija menor. Tiene un testimonio gráfico muy importante donde se ve al cantante en varios lugares y momentos; consta además con varias carátulas de sus distintas  grabaciones, entre ellas una del Sello Gema de Guillermo Álvarez Guedes de un 45 rpm, donde por la cara A aparece "Sierra Maestra", el patriótico número dedicado a la revolución de Fidel Castro, y por el anverso tiene, tambien de su autoría, "Victoria de la Juventud", la cual no recuerdo haberla oído nunca. A propósito de "Sierra Maestra", Orovio cuenta que estando Daniel en Maracaibo, Venezuela, en diciembre de 1956, mientras se tomaba unos tragos en un bar maracucho, Daniel leyó un titular de un periódico que daba la noticia de la muerte de Fidel Castro en el Oriente cubano, en la Sierra Maestra,  y que en una servilleta inspirado en la noticia, escribió la canción Sierra Maestra.

He confrontado con algunos amigos y tengo mis dudas; no olvido que alguien que regresó de un viaje a Santiago desde Miami, llevó una copia de la canción, en un 45 de vinil negro, que solo tenía una etiqueta amarilla, sin decir el título de la misma. La duda es por uno de los versos de la obra, me refiero a la segunda estrofa, donde escribió :
 
Pero si un  venezolano,
como yo lo pude ver,
pudo romper sus cadenas,
pudo su yugo romper,
también lo puede un cubano,
la unión lo puede vencer.
 
Creo que la explicación es muy sencilla, ¿a qué se refiere Daniel cuando dice "Pero si un venezolano, como yo lo pude ver, etc."? ¿En qué momento de la historia contemporánea de Venezuela pudo ver la libertad? Lo último y más cercano a la revolución cubana fue la caída de Marcos Pérez Jiménez, dictador venezolano, que gobernó de 1952 hasta el 23 de enero de 1958, en que cayó su gobierno. Por eso tengo esa duda, por eso creo que la escribió de finales de enero de 1958 a unos meses antes de diciembre de ese mismo año. Claro, puede ser una licencia poética del autor, pero no lo sé.

sábado, 2 de abril de 2016

Los pulgares de mi abuela

10 ¡TOME LA PALABRA!

por José Alberto Balido | Miami, Florida

Los pulgares de mi abuela. Insólito tema, sin lugar a dudas, pero hoy los recordé y sentí ese vacío tan particular que nos deja la pérdida de un ser querido, por mucho tiempo que haya pasado. Cerrando los ojos, la vi meciéndose en su sillón, con su mirada plácida que reflejaba quizás una profunda paz espiritual. O una profunda saudade, como dicen los gallegos de Galicia. Nunca lo sabremos. Y más abajo, en su amplio regazo, sus dedos entrelazados. Piel de cebolla, un anillo de amatista de su madre que alguien trajo de Cuba... y sus pulgares girando, siempre girando en torno a un eje imaginario en una carrera sin fin hacia el próximo momento, al son del crujir de la madera sobre las baldosas.

Altagracia Pérez Álvarez
(1905-1999)
¿Por qué lo hacía? Esas manos que sintieron, que quisieron, que criaron y acariciaron y consolaron y cocinaron y plancharon, infinitos movimientos que tejieron en el aire de Santiago de las Vegas y de Miami la historia de su vida; esas manos reducidas a esto, a ese inexplicable e interminable girar. A los niños nos hacía gracia; una manía boba de viejos. Y hoy, a pocos años de la edad que tenía mi querida abuela Nana cuando yo llegué al mundo, entiendo que esos movimientos eran quizás el único escape de la energía embotellada de toda una vida de recuerdos. Una ansiedad sedentaria, por decirlo así.

¿Sería la suya la última generación que disfrutó de ese ocio, de esa vida más lenta que hacía posible su gracioso girar? Los pulgares de las generaciones posteriores no tendrán tiempo, adictos al embrujo de las tabletas y los smartphones. Nadie recordará que hubo una vez un mundo donde la comunicación era de cara a cara y las personas se visitaban, y había tiempo suficiente para placeres tan simples como el hipnotizante girar de los pulgares; y así perderemos para siempre, si no hemos perdido ya, esta costumbre. Nadie recordará.

Pero yo sí recuerdo, como recuerdo una noche que me llamó a su habitación, ya en el crepúsculo de su larga vida, presintiendo el fin que se acercaba, sólo para preguntarme: "¿Tú no me vas a olvidar?" Por eso he escrito este insólito "recuerdo olvidado", mi querida abuela Nana: porque no te vamos a olvidar. Ni a ti ni a tus dulces dedos, ni a tu mundo que ya no volverá.

lunes, 21 de marzo de 2016

Recordando a Helio Orovio Díaz

4 ¡TOME LA PALABRA!

por Mario A. García Romero | Miami, Florida

De Santiago de Las Vegas han surgido figuras que le han dado nombre y lustre. Hoy quiero hacer una reseña sobre el fallecido amigo Helio Orovio Díaz (Kico para sus más allegados amigos y conocidos), pues hace unos pocos días se llevó a efecto  la presentación de una de sus últimas obras, la cual no pudo ver publicada por su temprana muerte. Es un libro que tiene que ver con un cantante muy famoso que dejó hondas huellas en el pueblo cubano: me refiero a Daniel Santos Betancourt, "El Inquieto Anacobero", que el próximo pasado 6 de febrero cumplió 100 años y se le hicieron varios homenajes — uno de los más sentidos en Colombia, donde sigue siendo un ídolo, al igual que la conocidísima "Sonora Matancera", donde cantó sus grandes éxitos Daniel. El título de este libro, probablemente el único escrito por un cubano sobre Daniel Santos, es "Daniel Santos en La Habana", pues sobre la Sonora y Daniel, han sido escritos varios libros por colombianos, donde se pondera y reconoce la importancia de este conjunto musical y todas las figuras que por la misma pasaron, que para orgullo nuestro, también contó con un santiaguero: Wuelfo Gutiérrez EPD. Por motivos ajenos a mi voluntad y la de mi familia, el libro no ha llegado a mis manos todavía, pero prometo que en cuanto sea posible, trataré de hacer una sinopsis sobre el mismo. Vale recordar, hacer saber para conocimiento de los más jóvenes nacidos en Santiago, que el nombre de nuestro fallecido coterráneo Helio Orovio aparece como fuente de información de mucha literatura sobre música cubana por autores extranjeros, dada la importancia de su aporte a la cultura nacional y sus investigaciones musicales. 

Honor a su memoria y su obra, que será siempre fuente de conocimiento sobre la más distinguida y representativa manifestación cultural de Cuba, su mayor embajadora: la música cubana.

Imagen © Ruddy Fernández Martínez

viernes, 11 de marzo de 2016

Nota de duelo: Dr. Ángel Arturo Otero Ojeda (1940-2016)

3 ¡TOME LA PALABRA!

A manera de información comunicamos a todos los miembros de nuestra comunidad del fallecimiento en nuestro querido pueblo de Santiago de las Vegas, Cuba, en los primeros días de este mes de marzo, año 2016, del apreciado coterráneo Dr. Ángel Arturo Otero Ojeda, Médico Psiquiatra, Director del Hospital de Día del Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra), posición que ocupó por los últimos 25 años.

El Dr. Otero Ojeda, entre sus muchas funciones, fue un miembro permanente de la Asociación de Psiquiatría Mundial, Redactor del Glosario Médico de Psiquiatría Cubana así como Profesor titular (previamente auxiliar), de la Facultad de Ciencias Médicas de Cuba.

En sus años mozos, el Dr. Otero fue clarinete segundo de la Banda Municipal de Santiago de las Vegas y leal amigo de Charles Monegal Pereda, apreciado hijo de Santiago de las Vegas fallecido hace 4 años.

El Dr. Otero Ojeda fue a su vez amantísimo nieto del respetado veterano  de nuestra Guerra de Independencia Don Fermín Otero, que fuera honroso miembro del Regimiento de Caballería Santiago de las Vegas del glorioso Ejército Libertador de Cuba que comandara con sin igual valor el Cor. Juan Delgado, inolvidable Héroe de San Pedro.

Fue hijo del músico santiaguero Sr. Arturo Otero, director de la Banda Municipal de aquel Santiago de las Vegas de ayer. Su progenitora fue la Sra. Laudelina Ojeda, la cual, según se nos informa, fue una diligente y apreciada enfermera-comadrona en nuestro querido pueblo natal.

Al Dr. Otero le sobreviven su viuda Sra. Marilýn Pérez en Santiago de las Vegas; su hija Norka Otero residente de Sarasota, Florida, EE.UU., así como sus nietas Karla y Gabriela Fernández; su hijo Ángel Otero, nuera Maribel  López y su nieto Ángel Adrián Otero, todos residentes de Texas; su hermana Adelina Otero Ojeda, tambien médico, neuróloga; sus sobrinos Francisco y Omar Rodríguez Otero (estos tres residentes en Toluca, México). También le sobrevive su ahijado Charles Monegal Ortega, este último residente en Santiago de las Vegas.

Descanse en paz nuestra estimado compatriota, Dr. Ángel Arturo Otero Ojeda, así como al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.

Redacción: Carlos Valiente Romero

Nota: Nuestras más sinceras gracias a nuestro amigo y coterráneo Sr. Ariel Valdés Ortega por hacernos llegar esta triste y luctuosa noticia.

jueves, 3 de marzo de 2016

Nota de duelo: Miguel Molina

3 ¡TOME LA PALABRA!

Con triste pesar informamos a todos los integrantes de nuestra comunidad del fallecimiento ocurrido en la ciudad de Miami, estado de Florida, en horas de la noche de este pasado lunes, 29 de febrero del 2016 del estimado amigo santiaguero Miguel Molina, a una relativa temprana edad.

Hijo único, Miguelito siempre fue muy dedicado y cariñoso con sus difuntos padres, asi como jovial y afectuoso con todas sus amistades que fueron muchas y que lo recuerdan con inmenso cariño.
Descanse en paz nuestra estimado compatriota, Miguel Molina, así como al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.

Redacción: Carlos Valiente Romero.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

El Banco Pujol en Santiago de las Vegas

3 ¡TOME LA PALABRA!

Entre las instituciones económicas más apreciadas en el término de Santiago de las Vegas se encuentra el Banco Pujol, banco cubano que ha sabido avalar con su responsable conducta en sesenta y cinco años de vida, las tres palabras que circundan su emblema: Solvencia, Experiencia, Servicio. Así lo ha reconocido la sociedad santiaguera, utilizando los servicios del Banco Pujol en grado creciente desde que abrió sus puertas entre nosotros, el 1 de diciembre de 1958.

Sin duda que esta entidad bancaria ha satisfecho una sentida necesidad de Santiago de las Vegas, cuyo notable desarrollo estaba urgido de mayores facilidades bancarias para sus numerosos comercios e industrias, y las que ciertamente han encontrado en las modernas oficinas de la calle 6, entre 13 y 15, la entusiasta cooperación, la orientación oportuna y la mano amiga de sus funcionarios competentes y amables, comprensivos y progresistas.

"Santiago por dentro" registra aquí esta feliz realidad del presente, seguro de que las generaciones venideras continuarán satisfechas y confiadas en la perfecta organización del Banco Pujol, la cubanísima institución bancaria que tan efectiva y oportunamente puso al servicio de nuestra economía, sus cuantiosos recursos y la experiencia y solvencia de su nombre sexagenario.

—De Santiago de las Vegas por dentro, Ediciones La Victoria, 1959.