lunes, 12 de agosto de 2019

Santiagueros connotados: Graziella Garbalosa Pérez

0 ¡TOME LA PALABRA!

Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Circa 1917-1924. Fotografía del
libro "Damas de Social"
Graziella Garbalosa Pérez (Santiago de las Vegas, 1896 - La Habana, 1977), un caso extraordinario en el ambiente artístico cubano, sobre todo de la primera mitad del siglo XX, nació el 10 de diciembre de 1896 en Santiago de las Vegas.

Hija de una familia acomodada, que respetó sus vocaciones. Casi niña, comenzó la vida de las letras. En su pueblo natal publicó sus primeras cosas. Ama al teatro. Estudia piano y declamación.

A los diecisiete años contrae matrimonio con el notable intelectual Mariano Albaladejo y Malberti. Forman una familia.

Su primogénito Marianito murió siendo muy niño.  Después nacería Mariana Regina y más tarde Graziellita que permaneció con ella hasta su muerte.

Después de 5 años de matrimonio se divorcia.

Participa muy activamente del ambiente de vanguardia que se vivía en La Habana entre 1920 y 1930.  En 1920, publica un volumen de poesías, La juguetería del amor.  En 1922, sale su primera novela, La gozadora del dolor, seguida de El relicario: Novela de costumbres cubanas (1923).

Poeta, escritora, actriz, cantante y pianista, viaja por el país presentando un espectáculo escénico de música y poesía creado por ella misma. Después de esa gira, los teatros y casinos del país la aclaman. Se le reconoce como una gran declamadora.

Por este tiempo estudia en la Universidad de La Habana en Pedagogía (disciplina en la que recibe doctorado) y en Filosofía y Letras. En la Universidad se vincula al movimiento Estudiantil Revolucionario y al Partido Comunista de Cuba.

Protesta contra el presidente Gerardo Machado (elegido en 1925), lo que la obliga a una partida repentina para México en 1926. Allí retoma sus actividades literarias, donde sigue publicando y participa de la vida bohemia de su ciudad capital. En México publica en 1927 la novela Una mujer que sabe mirar. También allí mantiene su amistad con Julio Antonio Mella.

Regresa a Cuba en 1928, pero a partir de entonces comparte su vida entre Cuba y México.

Funda, en 1931, la Cátedra de Declamación del Conservatorio Municipal de La Habana. Como declamadora, gozó de fama grande.

Basándose en las variadas experiencias de su vida, publica prodigiosamente obras de creación (poemas, cuentos, novelas, dramas, relatos para niños, guiones de cine), así como ensayos y crónicas sobre una amplia gama de temas sociales, políticos y artísticos, en los mayores diarios y revistas en México y en Cuba, especialmente durante los años veinte y treinta (El Diario de la Marina,  Bohemia, Social (en la cual colabora de manera activa entre 1917 y 1924), Carteles, El Heraldo de Cuba, El País, El Fígaro y otros).

Mantiene correspondencia y amistad con grandes figuras intelectuales y artísticas de la vanguardia, como Ernest Hemingway, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, el muralista mexicano Diego Rivera, Gerardo Murillo, Tina Modotti y José Carlos Mariátegui.


La portada de su primera obra es ilustrada con el retrato que de ella hiciera Esteban Valderrama y Peña (Cuba, 1892-1964)




















En la biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística en La Habana se conserva un pequeño álbum que al parecer pertenecía a su hija.  En él se encuentran no solo preciosas pinturas efectuadas y firmadas por la escritora, sino también poemas y frases de afecto de varios grandes artistas que compartían la vida artística del México de los años treinta: Carlos Pellicer, Víctor Manuel, Massaguer y aún dibujos firmados por Diego Rivera.  Este último al parecer, comenzó un “Desnudo de Graciela Garbalosa” en 1956, pintura que quedó inconclusa. [1]

Ya en ese momento temprano de su carrera demuestra una gran conciencia de experimentos narrativos muy de la época vanguardista y notable en una mujer escritora.

  • La juguetería del amor. Poemas. La Habana. Imprenta de Rambla Bouza, 1920.
  • La gozadora del dolor. Novela. La Habana. Imprenta El Siglo XX, 1922.
  • El relicario. Novela de costumbres cubanas. Novela. La Habana. Imprenta Rambla Bouza, 1923
  • Una mujer que sabe mirar. Novela. México. Eda Mexicana, 1927
  • Tres cuentos de la abuela a la nieta. México. Talleres Gráficos de la Nación, 1927; 2ª. Ed. 1945.
  • Más arriba está el sol. Novela. La Habana. P. Fernández, 1931.
  • Julio Antonio Mella en México. Bohemia, sep. 17, 1933. 8-9 y 59
  • Los estudiantes revolucionarios (novela). México. Talleres Gráficos de la Nación. 1941.
  • Narkis. Diez leyendas y cuentos, antiguos y modernos en versos clásicos y libres. México. 1948.
  • Unos momentos de la reina vida (tragicomedia). México, 1955.
  • Charlas en el Pent-House. Poemas. 1957
  • Al bosque de Chapultepec: Poema en cinco cantos. México. B. Costa-Amic. 1958.
Es necesario e importante que presentemos algunas consideraciones sobre la obra de Graziella Garbalosa.

Ella misma expone en el prólogo de su primera obra, que su libro de poemas es "una pequeña gruta de pasión, dolor, ingenuidad y ternura.  Gruta que recama y embellece la hiedra del amor, el erotismo, que es el atavío mas en boga en nuestra literatura del siglo XX"

En su volumen de cuentos titulado Narkis y publicado en México en 1948, Garbalosa reproduce fragmentos de cartas del ilustre pensador cubano Enrique José Varona, de una correspondencia llevada a cabo entre agosto de 1922 y septiembre de 1923 en la que Garbalosa ha pedido la opinión de Varona sobre "la novela". [2]

En repetidas ocasiones éste le aconseja a la autora que "refrene" su imaginación y fantasía. En efecto, Varona incorporó a Garbalosa en la galería de escritores y artistas de vanguardia, al concluir su resumen de Garbalosa diciendo que "la crítica la tildará de desigual, pero tendrá que reconocerla original. Lo que es mucho mas raro". [3]

La investigadora Susana Montero resume una apreciación de Graziella Garbalosa diciendo que su "audaz obra narrativa, subvertidora de algunos de los más rancios y profundos mitos de la femineidad, por ejemplo, el de la sublimación del sufrimiento de las mujeres en tanto crisol de pureza moral - resultó prácticamente silenciada....."

A esa audacia subvertidora de la cuestión feminista habría que reconocerle a Graziella Garbalosa asimismo una profunda autorreflexión sobre el proceso de la escritura y la función de arte en la conciencia humana, consecuente con las tendencias más vanguardistas de la narrativa hispanoamericana.

En La Evolución de la Cultura Cubana 1608-1927 que apareció publicada en La Habana en 1928, se hacen los siguientes juicios sobre su obra:

………..escribe versos sentidos...........ha traspasado los límites del naturalismo ofreciendo aspectos de verdadero fondo inmoral en La gozadora del dolor.
           
Dice Catharina Vallejo en 2007 que………. “este breve estudio [4] ha sido un primer intento de reconocerle los múltiples méritos a esta "audaz" autora cubana "original y rara", pero olvidada aún hoy hasta el silencio”. [5] 

En efecto a pesar de toda su actividad meritoria, se encuentran pocas referencias a su obra.  En Cuba fue más conocida por su actividad como declamadora. El Diccionario de la Literatura Cubana, por muchos años referencia esencial, no menciona a Graziella Garbalosa; la más reciente Historia de la literatura Cubana (2003) le dedica un breve párrafo, sólo mencionando en nota a pie de página La gozadora del dolor, como "cruda novela"; no mencionan sus publicaciones periódicas ni la fecha de su muerte.

Helio Orovio señala que “…..su verso es fresco, juguetón; atrevido a veces. Su voz se destaca en el concierto lírico nacional”.

Viajó entre 1933 y 1934 por Estados Unidos y Europa en gira teatral, ya con la participación artística de su hija Graziellita. Ofreció recitales a la comunidad hispano parlante de Estados Unidos y de los países europeos visitados.

Regresó a Cuba en 1959 fijando su residencia en Alamar, al este de La Habana. Una afección visual la imposibilitó de continuar escribiendo.

Ya octogenaria, Graziella Garbalosa falleció en La Habana en 1977.

Su producción vanguardista, de estilo y contenido atrevidos, y su conciencia de las preocupaciones teóricas en materia de expresión narrativa resultan atributos suficientes para justificar su presencia en el siglo XX cubano.

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Fuentes Consultadas:

  1. Adán, Martín, "Graziella Garbalosa, Una mujer que sabe mirar. Amauta, II/ii, No. 13
  2. Alonso, Nancy y Yañez, Mirta. Damas de Social. Ed. Boloña, La Habana, 2015.
  3. Díaz Marrero, Concepción. Graziella Garbalosa: una mujer de vanguardia. Inédito. Stgo. de las Vegas.
  4. Evolución de la cultura cubana 1608-1927. La Habana. Imp. Siglo XX, 1928. Recopilación dirigida, prologada y anotada por José Manuel Carbonell y Rivero en Biblioteca Digital del Caribe http://ufdc.ufl.edu/UF0074038/00006 consultado el 16 de enero de 2019.
  5. Garbalosa, Graziella en https://search.ancestry.com>cgi-bin>sse, consultado el 18 de enero de 2019.
  6. Llana, María Elena. Graziella Garbalosa, un grácil galimatías, en “Damas de Social”. Ed. Boloña, La Habana. 2015.
  7. “Los poetas de Santiago de las Vegas”. Compilación y prólogo: Helio Orovio. Publicado por el Consejo Regional de Cultura de Boyeros. Impreso por Imprenta Revolucionaria CTC, La Habana. Circa [1965-1970].
  8. Montero Sánchez, Susana. La narrativa femenina cubana 1923-1958. La Habana. Ed. Academia. 1989.
  9. The New York Public Library, Schomburg Center for Research in Black Culture, Manuscripts, Archives and Rare Books Division. Guide to the Eusebia Cosme papers 1927-1973; Sc Micro R-3619. Processed by Diana L. Lachatanere, en www.archives.nypl.org, consultado el 17 de enero de 2019
  10. Vallejo, Catharina (Concordia University, Montreal) La gozadora del dolor y otras novelas de Graziella Garbalosa: Erotismo, naturalismo y vanguardismo en la narrativa femenina cubana de los años veinte. Revista Iberoamericana, Vol. LXXV, No. 226, Enero-Marzo, 2009. 153-166
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[2] La gozadora del dolor, es la primera novela de contenido erótico escrita por una mujer cubana.
[3] En Garbalosa, Graziella. Narkis.
[4] Se refiere a un estudio realizado sobre la obra de la escritora.
[5] Nota de la Redacción: Para reconocer a todas las mujeres que en esa época sostuvieron una posición vanguardista en las artes, muchas de ellas olvidadas en el tiempo, se editó en 2015 por Ediciones Boloña de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana el libro “Damas de Social”. Ver fuentes consultadas.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Recuerdos de pequeñas cosas

0 ¡TOME LA PALABRA!

por Giselle Balido | Miami, Florida

Mi querida abuela Nana
Como diría la canción del cantante catalán Joan Manuel Serrat...

A veces, los recuerdos llegan de repente, sin avisarnos, sin una razón aparente y sin una historia que los conecte; son simplemente memorias aleatorias que surgen espontáneas, quién sabe por qué. Sólo sé que muchas veces durante el día o la noche, cuando menos me lo espero, de mi Santiago de las Vegas me vienen a la mente…

Las manos de mi abuela Nana rociando la montaña de sábanas blancas recién quitadas de la tendedera, antes de plancharlas…

La cafetera, una especie de aro de metal con un colador de una lona gruesa, donde se colaba el café, que caía en un jarrito de metal…

Las tacitas pequeñitas donde se servía el café, y las señoras y señores que, antes de beberlo (aún no sé por qué) vertían un poco de café en el platico…


El Parque Viejo. Imagen de la colección de Leonardo Gravier.
El silencio casi sagrado que se sentía en el Parque de la Glorieta, con su linda fuente española…

El color azul intenso del añil que se usaba para lavar la ropa…

La cazuela honda de sopa de pollo ¡con la pata de la gallina flotando entre las papas y las cebollas!

El señor que pasaba con un latón cuadrado, recogiendo sobras “para el cochinito”…

El sillón de Gerónimo el limpiabotas, que lo recuerdo muy adornado, como un trono, donde me gustaba sentarme para ver todo desde su “altura”…

Después de una buena lluvia, el agua que corría por la zanja en las calles y los barquitos de papel que a los niños nos gustaba echar a navegar en ella…

Las novelitas de Corín Tellado y de vaqueros, que prestaban por cinco centavos, colgadas de una cuerda en la casa de "La Niña Govín" (así se le llamaba a la señora) y los papalotes de colores brillantes como gemas, con colas largas llenas de lacitos, que colgaban alto en la pared…

A Pedro, del chinchal de Delia, moliendo la caña para hacer guarapo…

La sonrisa contagiosa de “Bigote” el bodeguero, y a Emilio “el chino” leyendo un periódico en su idioma con unos símbolos que a mí se me hacían indescifrables…

El gofio con leche que me preparaba abuela Alicia y las latas de leche condensada que hervía mi abuela Nana para hacer dulce de leche…

www.hlebopechka.ru
Esa curiosa cinta de la hoja del plátano que mi abuelo Gabriel le ponía a cada barra de su delicioso pan, y que quitábamos antes de comerlo…

Los pececitos de colores nadando en los estanques del chino Siam, y la sala de su casa, llena de sus pinceles y paletas con colores, donde hacía sus pinturas…

El tamborileo de la lluvia golpeando un techo de zinc...y el olor fresco después de la lluvia.

En fin, tantos recuerdos queridos que, como bien dice Joan Manuel Serrat en su canción “Pequeñas cosas”, “acechan tras de la puerta… y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve”.

¿Qué recuerdos pequeños tiene usted de su vida en Santiago de las Vegas en su época de oro? Haga click en "¡Tome la palabra!" y cuéntenos.


viernes, 3 de mayo de 2019

La Cruz Verde

2 ¡TOME LA PALABRA!

Por Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Hay un rincón en nuestro pueblo, conocido por todos los que nacimos en Santiago de las Vegas y hemos vivido aquí, por todos los que echamos raíces en y queremos a Santiago, por los que nos hemos apropiado a través de los años de las enseñanzas de nuestros padres y abuelos, de sus tradiciones, leyendas y valores.

Me refiero a la Cruz Verde, ese pedacito del terruño enclavado en las calle Cero y 13, de nuestro Santiago y por donde cruzan a diario hoy centenares de personas que se dirigen a la diversidad de repartos y comunidades construidas en los últimos 50 años entre Santiago de las Vegas - Managua - Cuatro Caminos, y que de manera indiferente miran al monumento que allí se levanta sin siquiera detenerse a intentar averiguar de que trata el mismo.

Quizás también mucho de nuestros hijos y nietos, vivan o no en Santiago de las Vegas, tampoco conozcan de la Cruz Verde, por lo que vamos a brindar  información sobre dicho monumento.

Francisco Montoto, expone como resultado de sus investigaciones lo siguiente:

«Hace muchos años, Adolfo Cortada publicaba una leyenda sobre la Cruz Verde, atribuyéndola a un romance de amor desgraciado y tanto, que tuvo como resultado la muerte violenta del galán en manos del padre de la damisela en el mismo lugar donde se encuentra enclavada la cruz, colocada allí, según la leyenda de Cortada, para perpetuar la memoria del galán que pagó en moneda de vida su sincero amor.

»Bonita leyenda.....pero leyenda al fin.

»La historia es otra. En el lugar que ocupa la iglesia existía, antes de construirse ésta, una ermita donde se adoraba la Santa Cruz, bajo cuya advocación estuvo el pueblo incipiente hasta muchos años después.

»Cuando comenzó la construcción de la iglesia, cuya primera piedra se colocó el 18 de febrero de 1694, el pesar y el júbilo se apoderaron de los vecinos que constituían la pequeña masa de población.

»Pesar, porque necesariamente habría que destruir la pequeña ermita que sirvió, para desde ella, elevar sus plegarias a Dios y júbilo, porque iban a ver ampliadas las naves acogedoras de sus ansias espirituales para orgullo de sus corazones y regocijo de sus almas devotas.

»La Cruz Verde se encuentra en el lugar que hoy ocupa desde mucho antes de la fundación del pueblo, que como se sabe ya, quedó constituido el día 3 de Mayo de 1749, día precisamente de la Santa Cruz.

»Al avanzar las obras de construcción de la iglesia hubo que destruir la ermita antes mencionada, pero los vecinos del Barrio del Este, que lo constituían los vecinos que habitaban las casas que hoy forman las manzanas comprendidas por las calle 15, 0, Cruz Verde y 2 y la comprendida por las calles Cruz Verde y 2 en el tramo que se prolonga hasta la carretera de Managua y que en aquella época era bohíos, pocas de tabla y teja y alguna de adobe, los vecinos de ese Barrio, decimos, fervorosos adoradores de la Santa Cruz,se la llevaron con ellos para adorarla y reverenciarla, ya que estimaban al parecer, que la Cruz era más de ellos que de la  misma iglesia.  Es de entonces que data el emplazamiento de la Cruz Verde en aquel lugar.

»Podemos decir, pues, que la Cruz Verde ocupa tal sitio desde principios del siglo XVIII ………»

Hasta aquí lo que nos interesa resaltar del trabajo del historiador Montoto, sin dejar de mencionar que asegura que los datos que informan de este tema fueron tomados de los archivos de nuestro Ayuntamiento y del Archivo de nuestra Iglesia Parroquial por él mismo.

Esta cruz, cuenta la tradición de viejos vecinos, fue originalmente de madera; al transcurrir los años, casi a fines del siglo XIX, fue sustituida en el culto por una de hierro, la misma que llegó hasta 1956, bajo la custodia, por un período de casi medio siglo, de esa piadosa mujer que se llama Manuela Izquierdo Arteaga, después de haber estado durante varios años al abrigo del hogar de los esposos D. Benito Rodríguez y Dña. Gertrudis Gómez, viejos vecinos de la Cruz Verde[1], al ser arrancada de su sitial en los días que precedieron a la independencia política de Cuba de la influencia de España.

Según cuentan fueron manos españolas que construían trincheras para repeler el avance de los mambises que operaban en los alrededores, las que la arrancaron, pero también fueron manos españolas las que del suelo la recogieron, para entregarla al cuidado de los esposos Rodríguez-Gómez, con la intervención de Doña Josefa Amestoy; fueron las manos de D. Manuel García González, las que recogieron  la Cruz y la entregaron a D. Benito Rodríguez, para su custodia, bajo la cual estuvo, hasta que por la propia señora Amestoy fuera entregada a Manuela Izquierdo, quien con amor, veneración y fervor la conservó hasta 1956, tanto cuando estuvo emplazada sobre su gradería de piedra antes de la parcelación del Reparto "Lídice", como después guardándola en su domicilio.

El monumento actual fue construido en 1956 por la iniciativa, tenacidad sin desmayos y el dinámico entusiasmo de los miembros de la Unión No. 75 de los Caballeros Católicos de Cuba, radicados en la parroquia de Stgo. de las Vegas y que tuvieron en Ignacio Díaz y Enrique Garbalosa sus mas pujantes propulsores.

Consiste en una Cruz modelada en granito color verde y emplazada entre cuatro columnas que sostienen a modo de dosel una placa monolítica en forma también de cruz. Una tarja de bronce expresa lo que ocurrió en ese lugar.

La cruz de hierro quedó depositada en el Museo Histórico Local de la Asociación "Más Luz" al ser sustituida en el monumento levantado por la de granito. Hoy se conserva en el Museo Municipal de Historia.

La erección del monumento en la Cruz Verde, recoge y perpetúa una añeja tradición en la historicidad cristiana de nuestro pueblo.

“Los pueblos que no erigen monumentos públicos, para rendir tributo a sus mártires, a sus héroes o sus tradiciones, son pueblos ausentes de espiritualidad, mudos antes su propia historia, que semejan un campo desolado y estéril, donde no se empina un árbol ni florece un rosal”, apuntaba Rubén Pérez Chávez.

El monumento de la Cruz Verde fue posible por el aporte de todos, mediante suscripción pública y con la cooperación de la Alcaldía, dando una prueba del alto sentido de cooperación latente en la comunidad santiaguera, para todo lo que significara grandeza material y espiritual, en marcha hacia el progreso y enaltecimiento de sus valores.

Se inauguró el 3 de mayo de 1956, en ocasión del 257 aniversario de la constitución de nuestro cabildo.

La Revista Antorcha refleja así la ceremonia de inauguración:

«Comenzaron los festejos con una peregrinación, que partiendo de la Casa Consistorial, se dirigió primero al lugar donde naciera el fundador de nuestro pueblo, Sr. Miguel Macias y en la placa erigida allí se colocó una ofrenda floral; despues hasta la Iglesia Parroquial, de donde partiera la procesión con Nuestra Sra. del Rosario (la misma imagen que adornara el altar de la primera iglesia de nuestro pueblo), hasta el lugar donde se inaugurara el monumento erigido.

La Cruz que se conserva en el Museo
»La Cruz Verde fue develada por el Padre Vicente Jovaní y bendecida por el mismo.  En este lugar hicieron uso de la palabra el Alcalde Municipal Sr. Gerardo Castro Martínez y la Sra. Manuela Izquierdo Arteaga, la que por un Diploma concedido por nuestro Ayuntamiento fue nombrada Celadora y Guardián de la mencionada cruz.

»Los actos terminaron con una misa de campaña oficiada por el Padre Vicente Jovaní, junto al monumento.  El Padre Jovaní pronunció un brillante y sentido sermón, exponiendo ante todos los presentes un relicario que contenía un fragmento de la cruz divina y santa, donde expirara nuestro Señor Jesucristo y que fuera traída por él, desde los Santos Lugares que visitó en su último viaje.»

Me apropio de las palabras de Rubén Pérez Chávez:

«La Cruz Verde debe salvarse y perpetuarse, porque para nosotros tiene un doble simbolismo: el de la historia y el de la tradición.

»Como símbolo histórico nos señala el lugar donde años atrás se congregara un grupo de seres humanos para fundar una comunidad y dar carácter de permanencia a un sentimiento gregario de solidaridad que se basaba en la esperanza de alcanzar una vida tranquila, laboriosa y progresista.

»Como símbolo de tradición nos recuerda que a través de los años nuestros antepasados, nuestros abuelos y nuestros padres, hicieron de la Cruz Verde un punto de conjunción donde las familias se reunían para estrechar lazos de vecindad que consolidaban entre ellos aquellas inquietudes y aquellos afanes que tanto propendieron al progreso de la ciudad y que hoy parecen estar en crisis entre nosotros.

»Por encima de creencias religiosas, de doctrinas sociales y de prejuicios infecundos y desalentadores, todos los vecinos deben cooperar al éxito de esta bella iniciativa que no será solamente el triunfo de los Caballeros Católicos, sino la victoria del amor a una tradición que es orgullo y honra de Santiago de las Vegas, porque no nos recuerda episodios aciagos de nuestra historia, ni fija un lugar que traiga a la mente el recuerdo de hechos que debiéramos olvidar, sino que señala a propios y extraños aquel rincón donde un día seres animados de nobles ideas y anhelos de progreso, se reunieron junto a una cruz, viendo en ella el símbolo de la redención, del amor y de la paz entre todos los seres humanos, para rogar por el progreso de la nueva comunidad y por la felicidad de todos.»

Termino con las palabras de Jesús Ángel Puig:

«Madera, hierro, granito; ha sido en la historia distinta la materia constitutiva del sagrado símbolo, pero la esencia espiritual ha sido, es y será solo una, la esencia de la devoción de un pueblo por un sagrado símbolo de amor, de bondad y de justicia: el símbolo de la Cruz. 

»Símbolo que amaban los fundadores de nuestra ciudad y que veneraban devotamente, como amaban y veneraban a la sagrada imagen de Nuestra Señora del Rosario, con la misma unción y el mismo respeto con que nosotros hoy, en medio de la rudeza del mundo actual, veneramos a nuestros Santos Patronos Santiago Apóstol y Nuestra Señora de las Mercedes.»

Es el propio Puig, intelectual y poeta santiaguero el que dedica el siguiente soneto a la Cruz Verde:

               CRUZ VERDE

Viejo arrabal de mi ciudad querida
en ti pasé mis años sin dolores,
desengaños arteros y traidores
no habían clavado en mí su cruel mordida.

Viejo arrabal, la aurora de mi vida
levantó en ti su sol, sembró sus flores,
el iris de la fe dio sus colores
y el ala surcó el aire sin herida.

Y en este laberinto que hoy me encierra
tu recuerdo de entonces no se pierde,
preciosa callecita siempre amada....

Surge la perspectiva de la sierra,
la humilde bodeguita y la Cruz Verde
por altos eucaliptus sombreada.

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[1] A la cuadra comprendida en calle 13 entre calle 2 y Cero, se le conoce como cuadra de la Cruz Verde, lo que fue ratificado por un acuerdo de la Cámara Municipal, en 1956.

Fuentes consultadas:

  1. Fina García, Francisco. La Cruz Verde. En Revista Antorcha, Año XI, No. 5, Marzo 30 de 1956.
  2. Inauguración del monumento erigido en la Cruz Verde. Revista Antorcha. Año XI, No. 7, Mayo 30 de 1956.
  3. Montoto, Francisco. La Cruz Verde. En Revista del CIR. Año III, No. 10.  Marzo 15, 1937.
  4. Pérez Chávez, Rubén. La Cruz Verde. En Revista Antorcha, Año X, No. 10 Agosto 30 de 1955.
  5. Puig, Jesús Ángel. Devoción Cristiana. En Revista Antorcha,  Año XI, No. 9, julio 30 de 1956.
  6. Puig, Jesús Ángel. "Cruz Verde" en poemario Mis Versos, Santiago de las Vegas, 1965.

jueves, 4 de abril de 2019

Santiagueros connotados: Juan Francisco "Panchón" Herrera Villavicencio

0 ¡TOME LA PALABRA!

Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Panchón en 1961
Juan Francisco Herrera Villavicencio, conocido por muchos con el apelativo de Panchón, nació en Santiago de las Vegas el día 16 de junio de 1934.

Procede del seno de una familia santiaguera humilde y honesta.

Comenzó Panchón en el béisbol organizado a los 15 años, jugando en su pueblo natal con los juveniles de El Telar bajo la dirección de Miguel Ángel Chacho Pozo.

Derecho (batea y tira con esa mano), con sólo 18 años, fue contratado para jugar con los Monarcas de Kansas City en la Liga Negra Americana, en los Estados Unidos. Allí nació su cadena de triunfos destacándose por sus condiciones y calidad.
Durante los dos años que permaneció en ese lugar, aprovecha el tiempo estudiando con gran empeño el idioma inglés, lo que contribuyó a darle más facilidades para el logro de sus aspiraciones.

De los Monarcas de Kansas City pasó al Syracuse de Nueva York y de ahí al Miami en Florida, siempre conquistando nuevos triunfos.

Le tortura el anhelo de jugar pelota profesional en su patria y en el año 1954 se le proporcionó la oportunidad de ser probado por el Club Almendares el cual no lo acepta como jugador.  El rechazo del Almendares le provocó una gran nostalgia, la que logró disipar con un gran esfuerzo de su parte y los estímulos y buenos consejos de su señor padre y de amigos allegados.

Pero todo no estaba perdido. Un gran amigo y un gran cubano, el distinguido periodista Fausto Miranda con sus buenos oficios logra que el Sr. Miguel Ángel González, propietario del Club Habana, lo someta a prueba y éste le admite en la reserva de su Club, estimando que aunque poseía magnificas condiciones aún era muy joven y por tanto estaba carente de experiencias para asumir mayores responsabilidades.

En ese mismo año, dos o tres juegos después de haberse iniciado el campeonato, Panchón fue llamado para cubrir como regular la primera base del Club Habana, conquistando triunfos de gran resonancia que lo hizo un favorito de los fanáticos de su Club, y que le valieron para ser contratado en 1954 por los Phillies de Philadelphia, que lo ubicaron en sus ligas menores.

En septiembre 24 de 1955 contrajo matrimonio con la santiaguera Carmen Calderón, de cuyo matrimonio tuvieron tres hijas, constituyendo una bonita y feliz familia.       

En 1956 Panchón recibe un homenaje organizado por el claustro de profesores de la Escuela Pública No. 4 de Santiago de las Vegas, que por aquel entonces dirigía el Dr. Roberto García Coto. Veamos como lo recogía la revista Antorcha:

«El homenaje de reconocimiento al vigoroso e inteligente pelotero, tuvo como marco la "Semana del Atleta" que la referida Escuela continuando sus pasos fervorosos de identificación con todas las actividades de la comunidad local y yendo además hacia el cumplimiento de su cabal función en la formación de verdaderos ciudadanos, que de esa manera se van adentrando en las hondas palpitaciones de cuanto signifique interés, en todos los órdenes, tanto de tipo social, como espiritual y humano.

»Como era de esperarse, el homenaje revistió la sencillez característica que siempre adornan a todos los actos del magisterio.

»Reunidos en el seno acogedor del plantel, Inspectores, maestros, discípulos, periodistas, familiares y público en general, al unísono, en pensamiento y acción, hicieron patente su congratulación al joven Frank, siempre sencillo, cordial y afable.

»El Director de la Escuela, el distinguido doctor Roberto García Coto, emocionado, ofreció la bienvenida al popular deportista, así como a los familiares y demás personalidades presentes, explicando sintéticamente los motivos por los cuales se le estaba rindiendo aquel homenaje a un destacado santiaguero, que había sabido por su constancia y su inquebrantable voluntad alcanzar prominente lugar en el baseball cubano, llevando el nombre glorioso de nuestra Patria, hacia los países de América envuelto en la aureola de sus triunfos.

»Las palabras de presentación del homenajeado estuvieron a cargo de la profesora del plantel, Antonia García Cabello de Fina, quién hizo una incursión a través de los años deportivos del destacado player señalando sus vicisitudes, sus luchas y sus triunfos.

»El inteligente niño del cuarto grado Eliseo Matos, con dulce y emocionada voz pronunció unos emotivos versos intitulados: "A PANCHÓN HERRERA", de la inspiración de la profesora Antonia García Cabello de Fina que hicieron palpitar de gozo al modesto pelotero que no pudo evitar acaso que la emoción humedeciera sus pupilas. La tierna voz infantil, la cadencia de los versos, la presencia de la madre y de la esposa, la alegría de la grey infantil que lo vitoreaba, rebosante de felicidad, habían emocionado profundamente su corazón.

»El Director del Plantel, doctor García Coto, con palabras plenas de satisfacción hizo entrega solemnemente al homenajeado, de un bellísimo Diploma de Honor.

»Al recibir el honroso pergamino, el player Frank Herrera se desbordó en emocionadas frases de profunda gratitud.



















»Las palabras finales del acto estuvieron a cargo del Dr. Eladio J. González, Inspector Escolar del Distrito el que expuso a los presentes la complacencia de la inspección escolar por aquel acto ofrecido a un destacado deportista de la localidad, que tantos méritos aportaba y que tanta gloria había dado al baseball cubano a pesar de sus cortos años y que además era un virtuoso y esforzado ciudadano, de grandes méritos que se había forjado a puro esfuerzo y sacrificio.

»Al terminar el acto los niños fueron obsequiados por el pelotero Frank con varias pelotas firmadas por los integrantes del Club Habana, las que se sortearon entre todos.

»Acto seguido se sirvió un exquisito buffet entre los asistentes».

Tiene sólo 22 años y el camino que se abre a su porvenir es ancho y hermoso. Todavía le aguardan muchos días de gloria, si se tienen en cuenta las condiciones que en torno a él se agrupan: condición física, inteligencia, tenacidad, espíritu de sacrificio, temple moral y hombría de bien.

Como prospecto estuvo en 1957 con los Marlins de Miami en la Liga Internacional, en la cual fue considerado uno de los integrantes del mejor infield en dicha liga, en la que algún periodista resaltó que el infield integrado por él, Woody Smith, Mickey Micelotta y Bobby Young “hacían jugadas que los Phillies no podían hacer”. Ese año en la liga Profesional de Cuba, jugó para el Club Cienfuegos, como primera base.

Debutó en las grandes ligas el 15 de abril de 1958 para los Phillies de Philadelphia. Panchón fue el primer afrolatino en jugar con los Phillies. Jugó con ellos la temporada de 1958 y posteriormente la de 1960—1961.

Obtuvo el Most Valuable Player Award (Premio al Jugador más Valioso) en 1959 en la Liga Internacional. Obtuvo la Triple Corona (Champion Bate, Champion en Jonrones y Champion en Carreras Impulsadas).

Integró el equipo todos estrellas en las temporadas de 1952, 1953, 1954, 1957, 1958, y 1959.

1960 fue el año más productivo para Panchón en las grandes ligas. Conectó 17 jónrones y bateó para .271 en la temporada.  También fue ese año el líder de ponches con 136 en la Liga Nacional.

El rendimiento de Panchón cayó drásticamente después de 1960. En 1959 sufrió la fractura de una pierna. Luego de su rehabilitación se reincorporó al juego pero, resentido por la lesión de su pierna, tuvo dificultades cada vez más crecientes que al final dieron al traste con su carrera deportiva.

Su última aparición en las grandes ligas fue el 1º de octubre de 1961 con los Phillies de Philadelphia. Nunca más volvió a jugar en las grandes ligas después de la temporada de 1961.

En su paso por las grandes ligas tuvo un promedio de bateo de .271; en 975 veces al bate conectó un total de 264 hits, 31 jónrones y acumuló 128 carreras impulsadas.

En 1962 jugó con los Bisontes de Buffalo en la División Triple A de la Liga Nacional y también en México. Jugó por otros 7 años en las ligas menores de béisbol antes de retirarse en 1969 aunque continúo jugando esporádicamente hasta 1974.


Homenaje del Banco Garrigó a Panchón Herrera.
Imagen de la colección de José Ramón Garrigó.

Después de eso fue manager tanto en la Liga Mexicana así como en la Liga del estado de la Florida.

Trabajó con la Cuban Association Clinic (CAC) por 22 años, brindando cuidados de salud y apoyo personal a ancianos cubanos.

En 1997 fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en los Estados Unidos.

Panchón fue el primer santiaguero en jugar en las grandes ligas del béisbol profesional norteamericano.

Muere el 28 de abril de 2005, a los 70 años en la ciudad de Miami, Estados Unidos.

A Panchón Herrera
por Antonia García Cabello de Fina
Hoy nuestra Escuela se llena
de una gran satisfacción,
pues rendimos homenaje
a un atleta santiaguero
a quien cariñosamente
todos llamamos "Panchón".
Es un player de primera,
un pelotero de talla,
que muy pocas veces falla,
y cuando la situación
de su Club es muy precaria,
da un fenomenal jonrón
que vuela todas las vallas,
arrancando una ovación
de la gran fanaticada.
Francisco Herrera es orgullo
de nuestra bella Ciudad,
muy pronto será una estrella
que muy alto brillará
y con resplandor de astro
el cielo de los deportes
seguro que esplenderá.
Hoy todos los santiagueros
a Dios pidiéndole están
que continúe sus triunfos
y que el beso de la gloria
su frente venga a alumbrar.
Santiago de las Vegas.
"Semana del Atleta de 1956" 
Fuentes consultadas:

1. Cuban Beisbol: Hall of Fame en www.cubanbeisbolblogspot.com, consultado el 26 de enero de 2019.
2. García Cabello, Antonia."A Panchón Herrera". Poema. En Revista Antorcha, Año XI, No. 4, Febrero 29 de 1956.
3. Herrera Francisco: Legends of the Negro Leagues en www.baseballinlivingcolor.com consultado el 26 de enero de 2019.
4. Internacional Baseball League en https://en.m.wikipedia.org consultado el 26 de enero de 2019.
5. Pancho Herrera en www.baseball-reference.com consultado el 26 de enero de 2019.
6. Pozo, Miguel Ángel. “Historia del Béisbol en Santiago de las Vegas 1886-1970”. Imprenta “19 de Abril”. Santiago de las Vegas, Cuba. 1971.
7. Suárez Figueredo, Herminio. "Homenaje a Panchón Herrera", Revista Antorcha, Año XI, No. 4, Febrero 29 de 1956.
8. Un santiaguero que triunfa. Revista Antorcha. Año XII, No. 11, Septiembre de 1957.