miércoles, 22 de mayo de 2019

Recuerdos de pequeñas cosas

0 ¡TOME LA PALABRA!

por Giselle Balido | Miami, Florida

Mi querida abuela Nana
Como diría la canción del cantante catalán Joan Manuel Serrat...

A veces, los recuerdos llegan de repente, sin avisarnos, sin una razón aparente y sin una historia que los conecte; son simplemente memorias aleatorias que surgen espontáneas, quién sabe por qué. Sólo sé que muchas veces durante el día o la noche, cuando menos me lo espero, de mi Santiago de las Vegas me vienen a la mente…

Las manos de mi abuela Nana rociando la montaña de sábanas blancas recién quitadas de la tendedera, antes de plancharlas…

La cafetera, una especie de aro de metal con un colador de una lona gruesa, donde se colaba el café, que caía en un jarrito de metal…

Las tacitas pequeñitas donde se servía el café, y las señoras y señores que, antes de beberlo (aún no sé por qué) vertían un poco de café en el platico…


El Parque Viejo. Imagen de la colección de Leonardo Gravier.
El silencio casi sagrado que se sentía en el Parque de la Glorieta, con su linda fuente española…

El color azul intenso del añil que se usaba para lavar la ropa…

La cazuela honda de sopa de pollo ¡con la pata de la gallina flotando entre las papas y las cebollas!

El señor que pasaba con un latón cuadrado, recogiendo sobras “para el cochinito”…

El sillón de Gerónimo el limpiabotas, que lo recuerdo muy adornado, como un trono, donde me gustaba sentarme para ver todo desde su “altura”…

Después de una buena lluvia, el agua que corría por la zanja en las calles y los barquitos de papel que a los niños nos gustaba echar a navegar en ella…

Las novelitas de Corín Tellado y de vaqueros, que prestaban por cinco centavos, colgadas de una cuerda en la casa de "La Niña Govín" (así se le llamaba a la señora) y los papalotes de colores brillantes como gemas, con colas largas llenas de lacitos, que colgaban alto en la pared…

A Pedro, del chinchal de Delia, moliendo la caña para hacer guarapo…

La sonrisa contagiosa de “Bigote” el bodeguero, y a Emilio “el chino” leyendo un periódico en su idioma con unos símbolos que a mí se me hacían indescifrables…

El gofio con leche que me preparaba abuela Alicia y las latas de leche condensada que hervía mi abuela Nana para hacer dulce de leche…

www.hlebopechka.ru
Esa curiosa cinta de la hoja del plátano que mi abuelo Gabriel le ponía a cada barra de su delicioso pan, y que quitábamos antes de comerlo…

Los pececitos de colores nadando en los estanques del chino Siam, y la sala de su casa, llena de sus pinceles y paletas con colores, donde hacía sus pinturas…

El tamborileo de la lluvia golpeando un techo de zinc...y el olor fresco después de la lluvia.

En fin, tantos recuerdos queridos que, como bien dice Joan Manuel Serrat en su canción “Pequeñas cosas”, “acechan tras de la puerta… y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve”.

¿Qué recuerdos pequeños tiene usted de su vida en Santiago de las Vegas en su época de oro? Haga click en "¡Tome la palabra!" y cuéntenos.


viernes, 3 de mayo de 2019

La Cruz Verde

2 ¡TOME LA PALABRA!

Por Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Hay un rincón en nuestro pueblo, conocido por todos los que nacimos en Santiago de las Vegas y hemos vivido aquí, por todos los que echamos raíces en y queremos a Santiago, por los que nos hemos apropiado a través de los años de las enseñanzas de nuestros padres y abuelos, de sus tradiciones, leyendas y valores.

Me refiero a la Cruz Verde, ese pedacito del terruño enclavado en las calle Cero y 13, de nuestro Santiago y por donde cruzan a diario hoy centenares de personas que se dirigen a la diversidad de repartos y comunidades construidas en los últimos 50 años entre Santiago de las Vegas - Managua - Cuatro Caminos, y que de manera indiferente miran al monumento que allí se levanta sin siquiera detenerse a intentar averiguar de que trata el mismo.

Quizás también mucho de nuestros hijos y nietos, vivan o no en Santiago de las Vegas, tampoco conozcan de la Cruz Verde, por lo que vamos a brindar  información sobre dicho monumento.

Francisco Montoto, expone como resultado de sus investigaciones lo siguiente:

«Hace muchos años, Adolfo Cortada publicaba una leyenda sobre la Cruz Verde, atribuyéndola a un romance de amor desgraciado y tanto, que tuvo como resultado la muerte violenta del galán en manos del padre de la damisela en el mismo lugar donde se encuentra enclavada la cruz, colocada allí, según la leyenda de Cortada, para perpetuar la memoria del galán que pagó en moneda de vida su sincero amor.

»Bonita leyenda.....pero leyenda al fin.

»La historia es otra. En el lugar que ocupa la iglesia existía, antes de construirse ésta, una ermita donde se adoraba la Santa Cruz, bajo cuya advocación estuvo el pueblo incipiente hasta muchos años después.

»Cuando comenzó la construcción de la iglesia, cuya primera piedra se colocó el 18 de febrero de 1694, el pesar y el júbilo se apoderaron de los vecinos que constituían la pequeña masa de población.

»Pesar, porque necesariamente habría que destruir la pequeña ermita que sirvió, para desde ella, elevar sus plegarias a Dios y júbilo, porque iban a ver ampliadas las naves acogedoras de sus ansias espirituales para orgullo de sus corazones y regocijo de sus almas devotas.

»La Cruz Verde se encuentra en el lugar que hoy ocupa desde mucho antes de la fundación del pueblo, que como se sabe ya, quedó constituido el día 3 de Mayo de 1749, día precisamente de la Santa Cruz.

»Al avanzar las obras de construcción de la iglesia hubo que destruir la ermita antes mencionada, pero los vecinos del Barrio del Este, que lo constituían los vecinos que habitaban las casas que hoy forman las manzanas comprendidas por las calle 15, 0, Cruz Verde y 2 y la comprendida por las calles Cruz Verde y 2 en el tramo que se prolonga hasta la carretera de Managua y que en aquella época era bohíos, pocas de tabla y teja y alguna de adobe, los vecinos de ese Barrio, decimos, fervorosos adoradores de la Santa Cruz,se la llevaron con ellos para adorarla y reverenciarla, ya que estimaban al parecer, que la Cruz era más de ellos que de la  misma iglesia.  Es de entonces que data el emplazamiento de la Cruz Verde en aquel lugar.

»Podemos decir, pues, que la Cruz Verde ocupa tal sitio desde principios del siglo XVIII ………»

Hasta aquí lo que nos interesa resaltar del trabajo del historiador Montoto, sin dejar de mencionar que asegura que los datos que informan de este tema fueron tomados de los archivos de nuestro Ayuntamiento y del Archivo de nuestra Iglesia Parroquial por él mismo.

Esta cruz, cuenta la tradición de viejos vecinos, fue originalmente de madera; al transcurrir los años, casi a fines del siglo XIX, fue sustituida en el culto por una de hierro, la misma que llegó hasta 1956, bajo la custodia, por un período de casi medio siglo, de esa piadosa mujer que se llama Manuela Izquierdo Arteaga, después de haber estado durante varios años al abrigo del hogar de los esposos D. Benito Rodríguez y Dña. Gertrudis Gómez, viejos vecinos de la Cruz Verde[1], al ser arrancada de su sitial en los días que precedieron a la independencia política de Cuba de la influencia de España.

Según cuentan fueron manos españolas que construían trincheras para repeler el avance de los mambises que operaban en los alrededores, las que la arrancaron, pero también fueron manos españolas las que del suelo la recogieron, para entregarla al cuidado de los esposos Rodríguez-Gómez, con la intervención de Doña Josefa Amestoy; fueron las manos de D. Manuel García González, las que recogieron  la Cruz y la entregaron a D. Benito Rodríguez, para su custodia, bajo la cual estuvo, hasta que por la propia señora Amestoy fuera entregada a Manuela Izquierdo, quien con amor, veneración y fervor la conservó hasta 1956, tanto cuando estuvo emplazada sobre su gradería de piedra antes de la parcelación del Reparto "Lídice", como después guardándola en su domicilio.

El monumento actual fue construido en 1956 por la iniciativa, tenacidad sin desmayos y el dinámico entusiasmo de los miembros de la Unión No. 75 de los Caballeros Católicos de Cuba, radicados en la parroquia de Stgo. de las Vegas y que tuvieron en Ignacio Díaz y Enrique Garbalosa sus mas pujantes propulsores.

Consiste en una Cruz modelada en granito color verde y emplazada entre cuatro columnas que sostienen a modo de dosel una placa monolítica en forma también de cruz. Una tarja de bronce expresa lo que ocurrió en ese lugar.

La cruz de hierro quedó depositada en el Museo Histórico Local de la Asociación "Más Luz" al ser sustituida en el monumento levantado por la de granito. Hoy se conserva en el Museo Municipal de Historia.

La erección del monumento en la Cruz Verde, recoge y perpetúa una añeja tradición en la historicidad cristiana de nuestro pueblo.

“Los pueblos que no erigen monumentos públicos, para rendir tributo a sus mártires, a sus héroes o sus tradiciones, son pueblos ausentes de espiritualidad, mudos antes su propia historia, que semejan un campo desolado y estéril, donde no se empina un árbol ni florece un rosal”, apuntaba Rubén Pérez Chávez.

El monumento de la Cruz Verde fue posible por el aporte de todos, mediante suscripción pública y con la cooperación de la Alcaldía, dando una prueba del alto sentido de cooperación latente en la comunidad santiaguera, para todo lo que significara grandeza material y espiritual, en marcha hacia el progreso y enaltecimiento de sus valores.

Se inauguró el 3 de mayo de 1956, en ocasión del 257 aniversario de la constitución de nuestro cabildo.

La Revista Antorcha refleja así la ceremonia de inauguración:

«Comenzaron los festejos con una peregrinación, que partiendo de la Casa Consistorial, se dirigió primero al lugar donde naciera el fundador de nuestro pueblo, Sr. Miguel Macias y en la placa erigida allí se colocó una ofrenda floral; despues hasta la Iglesia Parroquial, de donde partiera la procesión con Nuestra Sra. del Rosario (la misma imagen que adornara el altar de la primera iglesia de nuestro pueblo), hasta el lugar donde se inaugurara el monumento erigido.

La Cruz que se conserva en el Museo
»La Cruz Verde fue develada por el Padre Vicente Jovaní y bendecida por el mismo.  En este lugar hicieron uso de la palabra el Alcalde Municipal Sr. Gerardo Castro Martínez y la Sra. Manuela Izquierdo Arteaga, la que por un Diploma concedido por nuestro Ayuntamiento fue nombrada Celadora y Guardián de la mencionada cruz.

»Los actos terminaron con una misa de campaña oficiada por el Padre Vicente Jovaní, junto al monumento.  El Padre Jovaní pronunció un brillante y sentido sermón, exponiendo ante todos los presentes un relicario que contenía un fragmento de la cruz divina y santa, donde expirara nuestro Señor Jesucristo y que fuera traída por él, desde los Santos Lugares que visitó en su último viaje.»

Me apropio de las palabras de Rubén Pérez Chávez:

«La Cruz Verde debe salvarse y perpetuarse, porque para nosotros tiene un doble simbolismo: el de la historia y el de la tradición.

»Como símbolo histórico nos señala el lugar donde años atrás se congregara un grupo de seres humanos para fundar una comunidad y dar carácter de permanencia a un sentimiento gregario de solidaridad que se basaba en la esperanza de alcanzar una vida tranquila, laboriosa y progresista.

»Como símbolo de tradición nos recuerda que a través de los años nuestros antepasados, nuestros abuelos y nuestros padres, hicieron de la Cruz Verde un punto de conjunción donde las familias se reunían para estrechar lazos de vecindad que consolidaban entre ellos aquellas inquietudes y aquellos afanes que tanto propendieron al progreso de la ciudad y que hoy parecen estar en crisis entre nosotros.

»Por encima de creencias religiosas, de doctrinas sociales y de prejuicios infecundos y desalentadores, todos los vecinos deben cooperar al éxito de esta bella iniciativa que no será solamente el triunfo de los Caballeros Católicos, sino la victoria del amor a una tradición que es orgullo y honra de Santiago de las Vegas, porque no nos recuerda episodios aciagos de nuestra historia, ni fija un lugar que traiga a la mente el recuerdo de hechos que debiéramos olvidar, sino que señala a propios y extraños aquel rincón donde un día seres animados de nobles ideas y anhelos de progreso, se reunieron junto a una cruz, viendo en ella el símbolo de la redención, del amor y de la paz entre todos los seres humanos, para rogar por el progreso de la nueva comunidad y por la felicidad de todos.»

Termino con las palabras de Jesús Ángel Puig:

«Madera, hierro, granito; ha sido en la historia distinta la materia constitutiva del sagrado símbolo, pero la esencia espiritual ha sido, es y será solo una, la esencia de la devoción de un pueblo por un sagrado símbolo de amor, de bondad y de justicia: el símbolo de la Cruz. 

»Símbolo que amaban los fundadores de nuestra ciudad y que veneraban devotamente, como amaban y veneraban a la sagrada imagen de Nuestra Señora del Rosario, con la misma unción y el mismo respeto con que nosotros hoy, en medio de la rudeza del mundo actual, veneramos a nuestros Santos Patronos Santiago Apóstol y Nuestra Señora de las Mercedes.»

Es el propio Puig, intelectual y poeta santiaguero el que dedica el siguiente soneto a la Cruz Verde:

               CRUZ VERDE

Viejo arrabal de mi ciudad querida
en ti pasé mis años sin dolores,
desengaños arteros y traidores
no habían clavado en mí su cruel mordida.

Viejo arrabal, la aurora de mi vida
levantó en ti su sol, sembró sus flores,
el iris de la fe dio sus colores
y el ala surcó el aire sin herida.

Y en este laberinto que hoy me encierra
tu recuerdo de entonces no se pierde,
preciosa callecita siempre amada....

Surge la perspectiva de la sierra,
la humilde bodeguita y la Cruz Verde
por altos eucaliptus sombreada.

____________________________________  

[1] A la cuadra comprendida en calle 13 entre calle 2 y Cero, se le conoce como cuadra de la Cruz Verde, lo que fue ratificado por un acuerdo de la Cámara Municipal, en 1956.

Fuentes consultadas:

  1. Fina García, Francisco. La Cruz Verde. En Revista Antorcha, Año XI, No. 5, Marzo 30 de 1956.
  2. Inauguración del monumento erigido en la Cruz Verde. Revista Antorcha. Año XI, No. 7, Mayo 30 de 1956.
  3. Montoto, Francisco. La Cruz Verde. En Revista del CIR. Año III, No. 10.  Marzo 15, 1937.
  4. Pérez Chávez, Rubén. La Cruz Verde. En Revista Antorcha, Año X, No. 10 Agosto 30 de 1955.
  5. Puig, Jesús Ángel. Devoción Cristiana. En Revista Antorcha,  Año XI, No. 9, julio 30 de 1956.
  6. Puig, Jesús Ángel. "Cruz Verde" en poemario Mis Versos, Santiago de las Vegas, 1965.

jueves, 4 de abril de 2019

Santiagueros connotados: Juan Francisco "Panchón" Herrera Villavicencio

0 ¡TOME LA PALABRA!

Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Panchón en 1961
Juan Francisco Herrera Villavicencio, conocido por muchos con el apelativo de Panchón, nació en Santiago de las Vegas el día 16 de junio de 1934.

Procede del seno de una familia santiaguera humilde y honesta.

Comenzó Panchón en el béisbol organizado a los 15 años, jugando en su pueblo natal con los juveniles de El Telar bajo la dirección de Miguel Ángel Chacho Pozo.

Derecho (batea y tira con esa mano), con sólo 18 años, fue contratado para jugar con los Monarcas de Kansas City en la Liga Negra Americana, en los Estados Unidos. Allí nació su cadena de triunfos destacándose por sus condiciones y calidad.
Durante los dos años que permaneció en ese lugar, aprovecha el tiempo estudiando con gran empeño el idioma inglés, lo que contribuyó a darle más facilidades para el logro de sus aspiraciones.

De los Monarcas de Kansas City pasó al Syracuse de Nueva York y de ahí al Miami en Florida, siempre conquistando nuevos triunfos.

Le tortura el anhelo de jugar pelota profesional en su patria y en el año 1954 se le proporcionó la oportunidad de ser probado por el Club Almendares el cual no lo acepta como jugador.  El rechazo del Almendares le provocó una gran nostalgia, la que logró disipar con un gran esfuerzo de su parte y los estímulos y buenos consejos de su señor padre y de amigos allegados.

Pero todo no estaba perdido. Un gran amigo y un gran cubano, el distinguido periodista Fausto Miranda con sus buenos oficios logra que el Sr. Miguel Ángel González, propietario del Club Habana, lo someta a prueba y éste le admite en la reserva de su Club, estimando que aunque poseía magnificas condiciones aún era muy joven y por tanto estaba carente de experiencias para asumir mayores responsabilidades.

En ese mismo año, dos o tres juegos después de haberse iniciado el campeonato, Panchón fue llamado para cubrir como regular la primera base del Club Habana, conquistando triunfos de gran resonancia que lo hizo un favorito de los fanáticos de su Club, y que le valieron para ser contratado en 1954 por los Phillies de Philadelphia, que lo ubicaron en sus ligas menores.

En septiembre 24 de 1955 contrajo matrimonio con la santiaguera Carmen Calderón, de cuyo matrimonio tuvieron tres hijas, constituyendo una bonita y feliz familia.       

En 1956 Panchón recibe un homenaje organizado por el claustro de profesores de la Escuela Pública No. 4 de Santiago de las Vegas, que por aquel entonces dirigía el Dr. Roberto García Coto. Veamos como lo recogía la revista Antorcha:

«El homenaje de reconocimiento al vigoroso e inteligente pelotero, tuvo como marco la "Semana del Atleta" que la referida Escuela continuando sus pasos fervorosos de identificación con todas las actividades de la comunidad local y yendo además hacia el cumplimiento de su cabal función en la formación de verdaderos ciudadanos, que de esa manera se van adentrando en las hondas palpitaciones de cuanto signifique interés, en todos los órdenes, tanto de tipo social, como espiritual y humano.

»Como era de esperarse, el homenaje revistió la sencillez característica que siempre adornan a todos los actos del magisterio.

»Reunidos en el seno acogedor del plantel, Inspectores, maestros, discípulos, periodistas, familiares y público en general, al unísono, en pensamiento y acción, hicieron patente su congratulación al joven Frank, siempre sencillo, cordial y afable.

»El Director de la Escuela, el distinguido doctor Roberto García Coto, emocionado, ofreció la bienvenida al popular deportista, así como a los familiares y demás personalidades presentes, explicando sintéticamente los motivos por los cuales se le estaba rindiendo aquel homenaje a un destacado santiaguero, que había sabido por su constancia y su inquebrantable voluntad alcanzar prominente lugar en el baseball cubano, llevando el nombre glorioso de nuestra Patria, hacia los países de América envuelto en la aureola de sus triunfos.

»Las palabras de presentación del homenajeado estuvieron a cargo de la profesora del plantel, Antonia García Cabello de Fina, quién hizo una incursión a través de los años deportivos del destacado player señalando sus vicisitudes, sus luchas y sus triunfos.

»El inteligente niño del cuarto grado Eliseo Matos, con dulce y emocionada voz pronunció unos emotivos versos intitulados: "A PANCHÓN HERRERA", de la inspiración de la profesora Antonia García Cabello de Fina que hicieron palpitar de gozo al modesto pelotero que no pudo evitar acaso que la emoción humedeciera sus pupilas. La tierna voz infantil, la cadencia de los versos, la presencia de la madre y de la esposa, la alegría de la grey infantil que lo vitoreaba, rebosante de felicidad, habían emocionado profundamente su corazón.

»El Director del Plantel, doctor García Coto, con palabras plenas de satisfacción hizo entrega solemnemente al homenajeado, de un bellísimo Diploma de Honor.

»Al recibir el honroso pergamino, el player Frank Herrera se desbordó en emocionadas frases de profunda gratitud.



















»Las palabras finales del acto estuvieron a cargo del Dr. Eladio J. González, Inspector Escolar del Distrito el que expuso a los presentes la complacencia de la inspección escolar por aquel acto ofrecido a un destacado deportista de la localidad, que tantos méritos aportaba y que tanta gloria había dado al baseball cubano a pesar de sus cortos años y que además era un virtuoso y esforzado ciudadano, de grandes méritos que se había forjado a puro esfuerzo y sacrificio.

»Al terminar el acto los niños fueron obsequiados por el pelotero Frank con varias pelotas firmadas por los integrantes del Club Habana, las que se sortearon entre todos.

»Acto seguido se sirvió un exquisito buffet entre los asistentes».

Tiene sólo 22 años y el camino que se abre a su porvenir es ancho y hermoso. Todavía le aguardan muchos días de gloria, si se tienen en cuenta las condiciones que en torno a él se agrupan: condición física, inteligencia, tenacidad, espíritu de sacrificio, temple moral y hombría de bien.

Como prospecto estuvo en 1957 con los Marlins de Miami en la Liga Internacional, en la cual fue considerado uno de los integrantes del mejor infield en dicha liga, en la que algún periodista resaltó que el infield integrado por él, Woody Smith, Mickey Micelotta y Bobby Young “hacían jugadas que los Phillies no podían hacer”. Ese año en la liga Profesional de Cuba, jugó para el Club Cienfuegos, como primera base.

Debutó en las grandes ligas el 15 de abril de 1958 para los Phillies de Philadelphia. Panchón fue el primer afrolatino en jugar con los Phillies. Jugó con ellos la temporada de 1958 y posteriormente la de 1960—1961.

Obtuvo el Most Valuable Player Award (Premio al Jugador más Valioso) en 1959 en la Liga Internacional. Obtuvo la Triple Corona (Champion Bate, Champion en Jonrones y Champion en Carreras Impulsadas).

Integró el equipo todos estrellas en las temporadas de 1952, 1953, 1954, 1957, 1958, y 1959.

1960 fue el año más productivo para Panchón en las grandes ligas. Conectó 17 jónrones y bateó para .271 en la temporada.  También fue ese año el líder de ponches con 136 en la Liga Nacional.

El rendimiento de Panchón cayó drásticamente después de 1960. En 1959 sufrió la fractura de una pierna. Luego de su rehabilitación se reincorporó al juego pero, resentido por la lesión de su pierna, tuvo dificultades cada vez más crecientes que al final dieron al traste con su carrera deportiva.

Su última aparición en las grandes ligas fue el 1º de octubre de 1961 con los Phillies de Philadelphia. Nunca más volvió a jugar en las grandes ligas después de la temporada de 1961.

En su paso por las grandes ligas tuvo un promedio de bateo de .271; en 975 veces al bate conectó un total de 264 hits, 31 jónrones y acumuló 128 carreras impulsadas.

En 1962 jugó con los Bisontes de Buffalo en la División Triple A de la Liga Nacional y también en México. Jugó por otros 7 años en las ligas menores de béisbol antes de retirarse en 1969 aunque continúo jugando esporádicamente hasta 1974.


Homenaje del Banco Garrigó a Panchón Herrera.
Imagen de la colección de José Ramón Garrigó.

Después de eso fue manager tanto en la Liga Mexicana así como en la Liga del estado de la Florida.

Trabajó con la Cuban Association Clinic (CAC) por 22 años, brindando cuidados de salud y apoyo personal a ancianos cubanos.

En 1997 fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en los Estados Unidos.

Panchón fue el primer santiaguero en jugar en las grandes ligas del béisbol profesional norteamericano.

Muere el 28 de abril de 2005, a los 70 años en la ciudad de Miami, Estados Unidos.

A Panchón Herrera
por Antonia García Cabello de Fina
Hoy nuestra Escuela se llena
de una gran satisfacción,
pues rendimos homenaje
a un atleta santiaguero
a quien cariñosamente
todos llamamos "Panchón".
Es un player de primera,
un pelotero de talla,
que muy pocas veces falla,
y cuando la situación
de su Club es muy precaria,
da un fenomenal jonrón
que vuela todas las vallas,
arrancando una ovación
de la gran fanaticada.
Francisco Herrera es orgullo
de nuestra bella Ciudad,
muy pronto será una estrella
que muy alto brillará
y con resplandor de astro
el cielo de los deportes
seguro que esplenderá.
Hoy todos los santiagueros
a Dios pidiéndole están
que continúe sus triunfos
y que el beso de la gloria
su frente venga a alumbrar.
Santiago de las Vegas.
"Semana del Atleta de 1956" 
Fuentes consultadas:

1. Cuban Beisbol: Hall of Fame en www.cubanbeisbolblogspot.com, consultado el 26 de enero de 2019.
2. García Cabello, Antonia."A Panchón Herrera". Poema. En Revista Antorcha, Año XI, No. 4, Febrero 29 de 1956.
3. Herrera Francisco: Legends of the Negro Leagues en www.baseballinlivingcolor.com consultado el 26 de enero de 2019.
4. Internacional Baseball League en https://en.m.wikipedia.org consultado el 26 de enero de 2019.
5. Pancho Herrera en www.baseball-reference.com consultado el 26 de enero de 2019.
6. Pozo, Miguel Ángel. “Historia del Béisbol en Santiago de las Vegas 1886-1970”. Imprenta “19 de Abril”. Santiago de las Vegas, Cuba. 1971.
7. Suárez Figueredo, Herminio. "Homenaje a Panchón Herrera", Revista Antorcha, Año XI, No. 4, Febrero 29 de 1956.
8. Un santiaguero que triunfa. Revista Antorcha. Año XII, No. 11, Septiembre de 1957.

lunes, 18 de marzo de 2019

Santiago: Centro de 'Corrupción'

0 ¡TOME LA PALABRA!

Guillermo Gener
¿Fueron las sociedades y despalillos santigueros centros de corrupción? Hoy compartimos con nuestros estimados lectores el texto de un artículo publicado en la Revista del Centro de Instrucción y Recreo en el número correspondiente a diciembre 31 de 1930 (Época II, Año II, No. 8), en el cual el destacado periodista santiaguero, Guillermo Gener, responde a las acusaciones del entonces cura párroco, Don Ismael Testé Pérez, quien alegaba que las instituciones locales santiagueras se habían convertido en centros de corrupción de la moral ciudadana y en particular de las mujeres. Con esta publicación, no es nuestra misión empañar el buen nombre ni del uno ni del otro; es solo revivir por un momento esta acalorada e interesante controversia, hoy olvidada, que nos recuerda cuán compleja y apasionada fue la vida en Santiago de las Vegas en su época de oro, efervescente caldera de ideas y opiniones. Dice el periodista: 

No somos amigos de trazarle líneas de conducta a nadie; al contrario, a fuer de liberales sentimos y practicamos el más profundo respeto hacia las ideas de cada cual, sean éstas políticas o religiosas.

Mas ello no quiere decir, que veamos con buenos ojos y mucho menos, que toleremos mansamente, que se nos insulte, ya sea en forma personal o colectiva, para defender determinado credo.

Y para levantar nuestra protesta como trabajadores y como santiagueros, es que escribimos el presente artículo.

Desde el púlpito de nuestra centenaria Iglesia parroquial, en la madrugada de la Nochebuena un sacerdote poseído de una verdadera exaltación mística, en calurosa defensa de sus ideales religiosos, atropelló brutalmente el prestigio de nuestras instituciones locales llamándolos "centros de corrupción" y atacó contra el honor de nuestras mujeres, admonizando a los padres para que no permitieran que sus hijas concurriesen a los talleres de despalillar porque también allí imperaba el vicio y las jóvenes se estaban corrompiendo diariamente escuchando la lectura de libros indecentes.

Realmente es lamentable que un sacerdote, joven, que seguramente ha estudiado en Roma largos años se exprese en forma tan vulgar e injuriosa.  No es así como se ganan prosélitos, estimado sacerdote, recordad los consejos de San Pablo a Tito el obispo de Creta, cuando éste le consultaba que conducta debía seguir con los herejes: "si no los puedes persuadir conténtese con evitar su presencia"..... Y con insultos más o menos velados no se convence a nadie Padre; los insultos humillan y encienden en el alma el fuego del rencor, y a su calor despiertan las pasiones y éstas son malas consejeras.  Repasad, si no, querido Padre, la historia del arcediano de Sevilla Hernando Martínez, aquel fanático obcecado que con sus prédicas intransigentes tanto daño causara a la Humanidad y aun a la propia Iglesia.

Nuestras instituciones locales, el Centro de Instrucción y Recreo, La Gloria, El Casino, el Centro Obrero son sociedades surgidas al calor de nobles ideales de amor y de libertad, de mejoramiento y de progreso y si a nuestro buen Padre le parecen centros de corrupción seguramente será porque él sigue fiel a los cánones arcaicos de la Iglesia, mientras que nuestras sociedades marchan al paso de la vida moderna, destruyendo, no las estatuas, imágenes y altares paganos, ni cerrando escuelas, ni arrasando con sus edificios, como aconsejaba a los cristianos el terrible Código Teodosiano, sino, por el contrario, abriendo aulas para que en ellas se instruyan los jóvenes que serán los hombres del mañana; destruyendo por medio de las bibliotecas y de conferencias todos los sofismas y absurdas tradiciones que aun pesan como una herencia maldita sobre la presente generación.  Tratando otras de abolir la explotación del hombre por el hombre, esa cruel institución tan defendida por la Iglesia en todos los tiempos, como lo prueba la propia Historia.

En cuanto a los talleres de despalillar, es verdad, no son lugares santos, no pueden serlo; santidad es algo divino, es el culto constante al dios, es la mística consagración de una vida a la lucha contra el pecado, es vivir fuera de lo terreno, es, en fin, no ser humano.

Don Ismael Testé Pérez
Los talleres son precisamente todo lo contrario, son demasiado terrenos, son fuentes inagotables del pecado, del más terrible, del más inhumano de los pecados: el pecado de la explotación.  Se explota a esas pobres mujeres, Padre, a quienes usted humilla y esas mujeres que no son malas porque trabajan de sol a sol, porque luchan y queman sus vidas junto al barril, para ganar unos centavos con que alimentar a los suyos y sostener el hogar misérrimo que tan duramente contrasta con el lujo de los templos, mujeres que no pueden ser malas porque son útiles a la humanidad, porque saben ser buenas compañeras, buenas esposas y buenas madres, a pesar de que no concurran a diario a la iglesia ni escuchen la lectura de la Santa Biblia.

Usted, Padre, acaso no pueda comprender que estas cosas son demasiado terrenas, como no puede comprender la catedral enorme que eleva al cielo sus elevadas torres, el dolor del miserable que se arrastra bajo sus pórticos.

Sea menos exaltado, acérquese más a Cristo hombre, y será más humano y más justo.

Y ustedes, mujeres santiagueras, compañeras y amigas, a que exponerse a estos ataques de la exaltación religiosa de algunos sacerdotes.  Si tenéis vuestras creencias, si sois cristianas, no es necesario que concurráis al templo; podéis orar en vuestras casas libremente, aunque en verdad no lo necesitáis, porque si es cierto como dijo Víctor Hugo que el Trabajo es una oración, vosotras, mujeres trabajadoras, no necesitáis orar.

lunes, 4 de marzo de 2019

Lorca en Santiago de las Vegas

0 ¡TOME LA PALABRA!

Lorca en 1914.
¿Sabía usted que el gran poeta andaluz Federico García Lorca visitó nuestra ciudad? Hoy en Publicaciones de Santiago de las Vegas, reproducimos las palabras pronunciadas por el Dr. Marat Simón Pérez-Rolo el 26 de junio de 1998 en la actividad cultural celebrada por la Biblioteca Pública “Más Luz” para conmemorar la visita a Santiago de las Vegas del poeta Federico García Lorca el 19 de abril de 1930.    

Cuán felices nos sentiríamos si nos fuera dable utilizar la maravillosa  magia de la máquina del tiempo de Wells y podernos trasladar 68 años atrás, cuando Federico García Lorca recorría las calles de Santiago de las Vegas del brazo de los intelectuales de este terruño que organizaron el homenaje a la ya entonces señera figura de las letras españolas.

Si pudiéramos contemplar a Marcelo Salinas y a mi padre, Francisco Simón, haciendo los honores al autor de Romancero Gitano, muy poco quedaría de la “fábula de las cavernas” de Platón, en el mundo de las sombras que pintaba el filosofo griego, como reflejo de una irrealidad que pasa, pero que no existe.

Y ¿fue irreal acaso que la Asociación Artística Cultural “Euterpe”, en el año 1930, aprovechando la estancia en La Habana de Lorca, lo invitara a visitar Santiago de las Vegas? ¿Y podría calificarse de irreal el encuentro de los hombres de letras santiagueros, fueran poetas, narradores o cronistas, con aquel joven de 32 años que a esas alturas de su vida ya formaba parte del selecto grupo de los elegidos de los dioses? Definitivamente, era una razón más para que se demostrara la sinrazón de la “fábula de las cavernas” de Platón.  Porque, con certeza, era real la presencia de Federico García Lorca en Santiago de las Vegas aquel 19 de abril de 1930.


Título: LORCA en Santiago de las Vegas
Autor: Dr. Marat Simón Pérez-Rolo, Abogado
Dimensiones: 14 cm. x 21,2 cm.
Número de páginas: 12
Año de edición: 1998
Publicado por: Dirección Municipal de Cultura de Boyeros
Cantidad de ejemplares: 30

Por aquellos años, Santiago de las Vegas podría ser considerado como un verdadero polo cultural en la provincia de La Habana.  Tradicionalmente, nuestro territorio había dado signos de fuerte vitalidad en todas las manifestaciones del progreso social y del devenir histórico, apareciendo como uno de sus antecedentes más lejanos la fundación de una institución ya desaparecida nombrada “Centro de Instrucción y Recreo”, allá por el año 1882, durante la tregua que propició el Zanjón y que los cubanos supieron aprovechar para templar el alma ciudadana, preparándola para la batalla que se avecinaba en la futura guerra.  La vecindad temporal en nuestra localidad de Fermín Valdés Domínguez y de Enrique Roig y San Martín, logró que se nuclearan a su alrededor un grupo de santiagueros progresistas, entre los cuales se destacan el maestro Antonio Tagle, el periodista y poeta Serafín Costales y el párroco del pueblo Manuel de Jesús Dobal, orador conceptuoso y alto exponente de las ideas separatistas.

No en vano Santiago de las Vegas contaba entre sus timbres de mayor gloria, aún antes de haber logrado que en 1745 se le concediera por el Rey de España la autorización para la constitución de su Primer Cabildo, el hecho de haber participado en la conocida Sublevación de los Vegueros en 1723, entregando la vida de dos de sus pobladores, de los ocho que fueron colgados en los árboles de la Calzada de Jesús del Monte.

No olvidemos a los varios santiagueros que participaron en la Conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar, ni a los tres que arribaron en 1871 por las costas orientales enrolados en la expedición del Virginius, que habían unido su suerte a la de Pedro de Céspedes, hermano del Padre de la Patria.  Tampoco a otros, que derramaron su sangre en las provincias orientales, durante la Guerra Grande.

En la guerra de Martí se yergue la figura de Juan Delgado, el jefe mambí que rescató a Maceo y a Panchito Gómez, levantando sus cadáveres de la yerba húmeda de San Pedro y atravesando mas de la mitad de la provincia para depositar las sagradas reliquias en suelo santiaguero, para resguardarlas de la furia y la vesania de las tropas coloniales.  No menos grande fue Martín Marrero, que se entrevistó con el Apóstol en Cayo Hueso y cumplió su palabra de alzarse el 24 de febrero en la zona de Jagüey Grande, donde ejercía como médico, llegando a alcanzar los grados de coronel.  Que no en vano Santiago de las Vegas le concedió el título de Ciudadano Benemérito — cual otro Juárez —, ya en plena República.

En la emigración, trabajando para preparar la Guerra Necesaria, aparecen figuras sobresalientes como Eligio María Palma, que fuera médico de Martí; Ramón Rivera, mencionado más de una vez en los discursos martianos; y el patricio Eduardo Hidalgo Gato, que puso su bolsa a disposición del Partido Revolucionario Cubano, resultando famosa la carta que martí le dirigió el 27 de octubre de 1894, tras el fracaso del Plan de Fernandina: “Déme usted la oportunidad de seguir llamándome cubano”, le dijo el Apóstol, para reclamar de él una última y sustancial contribución económica.

Pero no solo estos tres eximios varones.  Fueron decenas de nativos de Santiago de las Vegas los que desde la emigración trabajaron y que después abandonaron allí sus familias y hogar para integrarse a las expediciones y venir a combatir a suelo cubano.

Lograda la independencia, brilla el pensamiento de los santiagueros en numerosas manifestaciones del periodismo, de la poesía, de las artes plásticas, de la música y hasta de la lucha proletaria.

En poesía, tras Serafín Costales aparecen Teodoro Cabrera, Mariano Albaladejo, Graziella Garbalosa y Pedro S. Acevedo, y con posterioridad Francisco Simón, Pedro N. Aguiar, Manuel Fernández Chaqueto y Ángel R. Otero; en Artes Plásticas: José Chepe Jiménez, Manuel y Norberto Garbalosa y tras ellos, Víctor Aguiar y Aurorina Carballo.  Trabajando en  la docencia se destacan Alberto Fonseca, Tomás A. Cervantes, José Mikleff, Juan Orovio, María Luisa Herrera y Pedro Lozano, este último que, tras firmar con Maceo el Acta del fin de la Invasión en Mantua, vino a establecerse en Santiago de las Vegas, dedicando todo su tiempo y esfuerzo a la enseñanza.  Elevada estatura alcanza el líder proletario Santiago Castillo, con su base en los obreros torcedores de tabaco, luchador incansable a favor de las masas obreras.  No olvidemos a José Alberro y a Leopoldo Noriega, promotores de mejoras comunitarias.  Y en la oratoria: el padre Doval, Juan C. Simón y Arturo Rodríguez.  Dentro del periodismo, sobresalen Adolfo Cortada, Alfredo Díaz, Panchito Montoto, Luís Pérez Álvarez y muchos más.  Y consta que hemos reducido estas menciones hasta los años 30 de este siglo.

Debe decirse que en el primer cuarto de siglo ya los intelectuales de Santiago de las Vegas han alcanzado una notable madurez y su producción literaria ya era notable, no solo en la prensa local, sino en las páginas culturales de diarios y revistas de la capital.

Es alrededor de fines de la década del 20 que surge la idea de constituir una agrupación con fines netamente culturales, sin propósitos de lucro y para la divulgación del pensamiento y la obra de artistas intelectuales santiagueros.  Nació así la Asociación Artística Cultural “Enterpe” y su presidencia la ocupó, por derecho propio, como el más alto exponente de la intelectualidad local, Marcelo Salinas, laureado novelista y dramaturgo, aparte de connotado luchador social.

Al calor de Edmundo Escalante, un músico mexicano que se había radicado en Santiago de las Vegas varios años antes, y en colaboración con la familia Álvarez, surgió la Estudiantina Euterpe, grupo vocal y de cuerdas, para la interpretación de música tradicional y culta.  Dentro de la Asociación Euterpe, mi padre ofreció un recital de sus versos, en una vespertina que se tituló “Tamarindo Literario”, aprovechando que se obsequió a los asistentes helado de esa fruta cubana.

Así discurrió la vida de “Euterpe”, en su local de la calle 6, Número 73, entre 7 y 9, inmueble que años después ocupó la Banda Municipal de Música.  Su trabajo cultural se fue enraizando en el sentimiento local y en la preferencia de la juventud santiaguera, que visitaba sus salones para contemplar alguna exposición de pintura o para extasiarse en una sesión de música.  Aparte de que los poetas habían hecho un cálido refugio de sus amplios salones.

Llegado a Cuba Federico García Lorca, por invitación del Instituto Hispano-Cubano de Cultura, que presidía D. Fernando Ortiz, enseguida se movilizaron todos los cenáculos literarios de la capital para acercarse al poeta y escritor andaluz.  No menos hizo la Asociación Artística Cultural “Euterpe”.  Marcelo Salinas se entrevistó con D. Fernando y Francisco Simón estableció contacto con el Dr. Fernández de Castro, a la sazón responsable de la página literaria del Diario de la Marina, de la cual era colaborador, tal como otros escritores de avanzada.

No tardó en producirse la visita a Lorca, que se concertó para la residencia de Dulce María Loynaz, según hubo de contarme mi padre muchos años después.


Y se organizó el homenaje a Lorca en Santiago de las Vegas, para la segunda quincena del mes de abril de aquel año 1930, fundamentalmente concebido como una Comida Fraternal, con la previa venta de los “cubiertos”, tal el uso de la época, y la visita a otras instituciones locales, tras las palabras de bienvenida y saludo a nombre de los intelectuales santiagueros, que estuvieron a cargo de Francisco Simón y cuyos detalles podrán conocerse por ustedes al escuchar la lectura en este acto de la crónica publicada en un periódico local, el 23 de abril de 1930.

No nos resultaría ahora menos agradable narrar la alegría que reinaba entre todos los santiagueros asistentes al homenaje, que felicitaban a Salinas y a mi padre por el éxito alcanzado. D. Fernando Ortiz y el Dr. Fernández de Castro, como para dar mayor lustre al acontecimiento, escoltaron a Lorca en su visita a Santiago de las Vegas.  Para todos, quedaba de manifiesto que el autor de “Alma Guajira” y de “Un aprendiz de revolucionario”, y el poeta de “Tornasol”, habían escrito una bella página en la historia de la localidad.

Hoy a más de seis décadas de aquel acontecimiento, se reúnen con nosotros en esta actividad cultural los familiares de varios de los adherentes al homenaje a Lorca en el año 1930.  Aquí se encuentran, para regocijo nuestro, los hijos, los sobrinos, los nietos y hasta los biznietos de Marcelo Salinas, Francisco Simón, Ángel R. Otero, Francisco Montoto, Arturo Rodríguez, Pedro N. Aguiar, Manuel Fernández Chaqueto, Mario Figueredo, Teodoro Cabrera, Narcisco Tejuca, Oscar Montano, Mario León, Francisco García Rapa y Pedro S. Acevedo.  Todos los participantes de aquella memorable jornada cultural e histórica, rindieron ya su tributo a la tierra, y nos atrevemos a decir, que sus descendientes reunidos aquí, sienten orgullo del protagonismo que a ellos les tocó vivir y este recuerdo que hoy hacemos les sirve de satisfacción.  Finalmente, decimos que nos sentimos muy felices de que hayan respondido a nuestra invitación los saludamos muy cordialmente.

Este 1998 hemos arribado al Centenario del Natalicio de Federico García Lorca y en todo el territorio nacional se han venido organizando actividades culturales afines a esta efemérides, por parte de la Comisión Nacional designada y cuyo Secretario Ejecutivo, el compañero Jorge Timossi, nos honra esta tarde con su presencia.  También queremos saludar la asistencia de una representación del Centro de Cultura de España en Cuba, de la Embajada Española, así como del poeta y periodista Luís Suardíaz, destacado lorquiano, estudioso de la vida del insigne andaluz.

Y como una pequeña contribución a este homenaje nacional que se le rinde en Cuba, hoy aquí nos reunimos, bajo el palio de la histórica Biblioteca Pública “Más Luz”, para conmemorar la visita de Federico García Lorca a Santiago de las Vegas el 19 de abril de 1930, que es para nosotros un suceso de feliz recordación, solamente ensombrecido por la forma trágica de su desaparición, en que las hordas fascistas segaron su vida cuando sólo contaba 38 años, tronchando sus asesinos un exquisito espíritu de perenne belleza, aplastando lo mejor de los ramilletes de su creación, que estaban todavía por florecer.

“Si yo me pierdo, que me busquen en Andalucía o en Cuba”, había dicho el poeta en carta a sus padres, el 5 de abril de 1930.  Busquen a Lorca en Santiago de las Vegas, decimos ahora nosotros.  Estuvo aquí, lo homenajeamos aquí, lo colmamos nosotros de cariños y de halagos.  Y el joven Lorca se sintió feliz y contento en Santiago de las Vegas.

Por ello, tenemos derecho a decir que los que busquen hoy a Lorca, pueden encontrarlo en el corazón de cualquier vecino de Santiago de las Vegas.

Porque la presencia de Federico García Lorca entre nosotros representó como un gran tesoro que los santiagueros hemos sabido conservar durante 68 años. Este acto en la tarde de hoy lo confirma. Y además, se lo aseguro, así será para siempre.


Circa 1946: Marat Simón Pérez-Rolo, quién tuvo a su cargo las palabras centrales del acto rememorativo de la visita de Federico García Lorca a Santiago de las Vegas, en ocasión de celebrarse el centenario del natalicio del poeta.