viernes, 8 de febrero de 2019

Santiagueros connotados: Julián Baldomero Acuña Galé

1 ¡TOME LA PALABRA!

Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

El reconocido botánico cubano, Julián Baldomero Acuña Galé nació en la finca San Pedro, en Camino de Cachaza, Camagüey el 27 noviembre de 1900.

Fueron sus padres Domingo Acuña y Luz Galé.

Como era típico del campo cubano en aquellos tiempos el niño Julián se incorporó a las tareas agrícolas con su padre y hermanos, por lo que la enseñanza quedó a cargo de su madre, aprendiendo a leer en su hogar.

En esta etapa de su vida, comenzaron los sentimientos de curiosidad, de amor a la naturaleza, perseverancia y poder de observación que caracterizan a los hombres de ciencia.

A los 18 años comenzó a estudiar en la Granja Escuela Agrícola de Camagüey. Debido a la precaria situación económica de la familia, además de estudiar, trabajaba como bedel en la propia escuela. Durante su estancia en la escuela preparó la colección de insectos económicos, lo cual despertó la atención del Director, Dr. Roberto Luaces, quien lo recomendó a oros profesores, una vez graduado de maestro agrícola en 1920. 

Pasó a trabajar en comisión a la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas, en aquel entonces, el único centro científico existente en Cuba, donde permaneció, por 50 años, hasta su retiro en 1970.

En 1921 fue seleccionado para ocupar una plaza de Alumno Ayudante en dicha institución, trabajando bajo la dirección del Dr. Stephen C. Bruner. Dos años más tarde matriculó en la Escuela de Ingeniería Agronómica y Azucarera de la Universidad de La Habana, combinando sus estudios con tareas de investigación, graduándose en 1930.

En 1932 perfeccionó su formación profesional en el New York Botanical Garden, y en el propio año fue nombrado Jefe del Departamento de Botánica de la Estación Experimental de Santiago de las Vegas, cargo que desempeñó hasta su retiro en 1970, donde también ocupó el cargo de director en propiedad entre 1934 y 1936 y varias veces con carácter provisional.
Contrajo matrimonio con la santiaguera Agustina Ovies, de cuya unión tuvieron tres hijas, asentándose definitivamente en Santiago de las Vegas.

Fue asesor del Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba (BANFAIC), así como de numerosas comisiones nacionales y privadas.

Sin fecha: Empleados de la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas frente a la entrada principal de la institución.
Desarrolló interesantes trabajos taxonómicos, así como estudios botánicos en general, pero su mayor dedicación fue hacia la botánica económica, enfrentándose a problemas que afectaban los principales cultivos, tratando con ello de mejorar las condiciones en que se encontraba la agricultura cubana.

Estudió nuevas especies con posible utilidad económica. Dentro de ellas, su trabajo junto a técnicos cubanos y norteamericanos sobre especies productoras de fibras como el kenaf y el ramie.  Realizó estudios sobre el arroz, así como estudios fotoquímicos e introducción de plantas forrajeras para el mejoramiento de la ganadería.

En julio de 1957 se constituyó una comisión para definitivamente descartar el origen viral de la raya blanca en el cultivo del arroz, luego de que especialistas y científicos norteamericanos y japoneses en unión de cubanos, no pudieron  establecer su origen de forma concluyente. Acuña presidió dicha Comisión.

Después de 3 meses de intenso trabajo demostró experimentalmente la naturaleza viral de la enfermedad y determinó el insecto vector: salta-hojas Sogata orizicola muir, muy abundante en los arrozales cubanos.

Ese resultado fue de gran impacto en la comunicad científica internacional y elevó merecidamente el prestigio y el reconocimiento público de Acuña a escala mundial.  Hasta el presente la influencia de aquel aporte ha sido de especial relevancia para el desarrollo del cultivo del arroz en Cuba.

Estuvo también al frente de la Comisión de Fibras. A partir de los resultados obtenidos se logró la producción de fibras liberianas, en cuya búsqueda se había trabajado desde el siglo XIX por científicos cubanos como Tranquilino Sandalio de Noda y Ramón de la Sagra.

Bajo su dirección se inició el estudio de la biología y el cultivo del kenaf, a través del desarrollo de la ciencia básica, el cultivo, la maquinaria y la producción industrial y otros aspectos. Tras 15 años de investigaciones y estudios se logró establecer una metodología agrícola e industrial de dicho cultivo, que se mantiene válida hasta nuestros días.

Ofreció soluciones a los difíciles problemas que afectaban las zonas bananeras de Baracoa.

Dedicó 40 años de su vida al empeño por enriquecer el herbario del Departamento de Botánica para lo cual organizó expediciones (2 al Pico Turquino, 1 al Pico Potrerillo, 2 al Pan de Guajaibón). Fruto de este esfuerzo añadió a la fauna cubana 71 especies nuevas de insectos, una de lagartijas y una de moluscos, y sumó a la flora 47 especies halladas por él y 20 que han sido denominadas con su apellido como el Melocactus acunal y la Malphigia acunana.

En 1930 el herbario contaba con 7800 ejemplares. Después de 40 años de trabajo dedicados a su enriquecimiento llegó a tener, en 1980, 50 mil ejemplares. El herbario del Depto. de Botánica de la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas, pasó después de 1959 al Instituto de Botánica de la Academia de Ciencias de Cuba.

Entre sus publicaciones más significativas nos atrevemos a relacionar las siguientes:
  •  “Catalogo descriptivo de las orquídeas cubanas”,  considerada por los expertos como una de las más relevantes obras sobre botánica en las Antillas.
  •  “El problema forestal cubano”, Año 7 No. 10, Gobierno Provincial de La Habana, octubre 1944.
  •  “Situación del cultivo de la caña brava en Cuba”. En Revista de Agricultura y Ganadería, 1944.
  •  “Estudio económico y social del municipio de Baracoa”. Ministerio de Agricultura y Banfaic, La Habana, 1952.
  •  “Plantas indeseables en los cultivos cubanos”. Academia de Ciencias, La Habana, 1972.
Respecto a la docencia, Acuña fue el iniciador de la enseñanza de suelos y econología en la Escuela Forestal,  donde posteriormente se desempeñó como profesor de botánica descriptiva de los árboles maderables cubanos.

Estrechos lazos lo unieron al sabio que fuera su maestro, el Dr. Juan Tomás Roig y Mesa.  Fueron 50 años de fructífera unión que habría de dejar sus huellas en ambas personalidades.  Fueron figuras importantes de la ciencia cubana en el siglo XX.  Constituyen un ejemplo de modestia y entendimiento mutuo que los llevó a realizar una obra extraordinariamente fecunda.

Julián Baldomero Acuña Galé falleció repentinamente, en la ciudad de México el 24 de julio de 1973, donde se encontraba en tránsito hacia El Salvador, en un viaje privado.

Julián Acuña Galé residió por 53 años en Santiago de las Vegas y dedicó toda su vida a la labor científica y docente en la Estación Experimental Agronómica de este pueblo, destacándose por sus aportes al conocimiento agro botánico de Cuba.

Fuentes: 

1. Boletín de la Sociedad Cubana de Botánica. Vol. 2 No. 1 marzo de 2010.
2. Díaz Marrero, Conchita. Comunicación privada. Enero de 2019.
3. Julián Baldomero Acuña Galé en www.ecured.cu, consultado el 7 de enero de 2019
4. Julián Baldomero Acuña Galé en www.encaribe.org, consultado el 7 de enero de 2019.

lunes, 21 de enero de 2019

Santiagueros connotados: Luis Pérez Álvarez (1910-1954)

0 ¡TOME LA PALABRA!

Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Luis Pérez Álvarez nació en Santiago de las Vegas el 21 de junio de 1910, en el seno de una familia pobre integrada por seis hijos (5 varones y 1 hembra).

Desde edades tempranas sintió la necesidad de superarse por lo que se dedicó con aplicación a los estudios, logrando, mediante examen, ingresar a la Escuela Normal para Maestros de La Habana, en septiembre de 1928.

Siendo estudiante de la Normal organiza y saca a la luz, uno de los más importantes periódicos de Santiago de las Vegas en la época. Fue el 23 de septiembre de 1928, cuando circula el primer número de La Voz del Estudiante. Fue su primer director. 

Una nota publicada en el propio periódico el 3 de octubre de 1928 define el propósito del mismo. Decía la nota: «...No pretendemos hacer negocio, solamente queremos sea nuestro periódico un exponente de la cultura estudiantil y de la de nuestra población.»

Inicia la publicación del semanario Heraldo Santiaguero, cuyo primer número aparece el 14 de abril de 1929, editado y dirigido por Luis desde su fundación; representa el primer acontecimiento histórico-cultural de esa etapa, protagonizado por un joven con apenas 19 años de edad con el que se da inicio a una labor periodística que no ha podido ser en nuestro pueblo igualada en duración y constancia.

Su carrera se vio interrumpida por el cierre de la Escuela Normal por parte del Gobierno de Machado y posteriormente por los sucesos de la revolución de 1933. Para poder vivir, tuvo que desempeñar varios oficios.

Luis Pérez Álvarez contrajo matrimonio con la santiaguera Bohemia Simón, hija del destacado escritor, poeta y líder de la vanguardia intelectual santiaguera Francisco Simón Valdés. De ese matrimonio nacieron dos hijos varones: Boris y Luis.

El Club Atlético Santiago (C.A.S.) se fundó en 1932. Al decidirse editar La Revista del C.A.S. en 1937 y 1938 se le encomendó a Luis la dirección técnica de la misma, lo que cumplió con gran acierto y probada capacidad.  La revista del año 1938 obtuvo Gran Diploma de Honor en la Exposición Internacional de Publicaciones Periódicas celebrada en Matanzas.

Acorde a los tiempos que le tocó vivir, se pronunció a favor de las ideas de una América Latina unida. Defendió con ardor la noble causa de la República Española poniendo su pluma al servicio de los combatientes antifascistas.  Se colocó al lado de los patriotas que luchaban por la libertad de Puerto Rico.  Desde sus primeros años como estudiante, él se identificaba con los grandes patricios que luchaban por la independencia y su amor a la patria grande comenzaba con la defensa de los derechos patrimoniales de la patria chica.

1937: Luis Pérez Álvarez junto a su esposa Bohemia Simón. 
Foto tomada de “Tributo a la memoria de Luis Pérez Álvarez”
Desde Heraldo Santiaguero, declaró su satisfacción “…..por haber tenido la honra de orientar y dirigir el movimiento popular que culminó con la reversión de la valiosa propiedad de acueducto local para el patrimonio municipal”. Fue un miembro activo del Comité popular creado a tal efecto.

El 22 de febrero de 1943 recibió Diploma de "Socio de Mérito" de la Alianza de América Hispánica, conferido por el Director de Cultura del Ministerio de Educación.

Una nota aparecida en la prensa local1 informa en 1945 que Luis había sido nombrado para ocupar un aula de maestro en San Antonio de las Vegas, casi 10 años después de haberse graduado, lo que sitúa la fecha de terminación de sus estudios en la Escuela Normal sobre 1935.  Como casi todos los graduados de Maestro en ese entonces, no todos pudieron ejercer la profesión al graduarse, pues el gobierno no aprobaba la creación de nuevas aulas.

El 28 de enero de 1945 se le otorgó "Diploma de Honor", conferido por el Ayuntamiento de Santiago de las Vegas, al alzarse con el Premio Periodístico “José Martí”, por el artículo “Los Maquis Españoles”.

Participó activamente en la promoción y apoyo a la campaña Pro-Stadium Municipal, que culminó en 1945 con la inauguración de esa instalación.

En 1944 inició un movimiento de carácter nacional que propiciara la unión de las pequeñas publicaciones de frecuencia semanal, quincenal o mensual que culminó con la celebración en Santa Clara el 22 de julio de 1945 de una asamblea que crea la Asociación de la Prensa Plana de Cuba, de la cual él fue su primer presidente, a la que consagró sus mejores esfuerzos y en la que logró aglutinar a la mayoría de los periódicos del interior del país, desarrollando en su seno un movimiento de superación de la prensa plana, que fue sello de gloria para los humildes periodistas que realizaban sus actividades lejos de los predios de la capital. Recibió el 12 de octubre de 1946, el Diploma de "Socio Fundador" de la Prensa Plana de Cuba, conferido por el Congreso de dicha Asociación celebrado en Holguín.

En agosto de 1946, en su carácter y condición de ciudadano, interpuso demanda ante los tribunales a dos compañías de ómnibus que realizaban su recorrido entre nuestro municipio y el de La Habana (recorrido inter-municipal), pasando por Calabazar, que era un barrio del entonces término municipal de Santiago de las Vegas, según la división política-administrativa de ese entonces.  La demanda se sustentó en que de acuerdo a lo establecido en el artículo 57 del Decreto Ley 800 que fijaba el precio a cobrar por el pasaje en los ómnibus, solo correspondía el cobro de 5 centavos cuando se tratara de un viaje dentro del propio municipio y de 10 centavos cuando se tratare de un viaje entre dos municipios.

Ambas compañías aplicaban el cobro de 10 centavos entre Santiago y Calabazar y a pesar de las acciones judiciales emprendidas para subsanar el asunto, después de más de un año de litigio,  la Justicia falló en contra de Luis y ambas compañías continuaron imponiendo el cobro de 10 centavos como precio del pasaje entre la cabecera del municipio y uno de sus barrios.

Su dedicación al periodismo se vio recompensada al otorgársele el título de periodista profesional por la Escuela de Periodismo “Manuel Márquez Sterling”, adscripta a la Universidad de La Habana, la que conforme a sus prerrogativas, reconocía su labor vinculada durante años al ejercicio del periodismo.

Desde 1947, como profesor de la Escuela Primaria Superior No. 1 cooperó con el resto del profesorado a encauzar en los duros embates de la vida a multitud de jóvenes santiagueros, algunos de los cuales encontraron en sus orientaciones cauces para sus inquietudes deportivas y culturales.

En ese mismo año 1947 cooperó en la fundación de la Liga Municipal de Base Ball Juvenil, que presidió, en la que participaban los menores de 18 años. En el primer año de su convocatoria contó con la inscripción de 6 equipos y más de 150 participantes en total, cifras que fueron en aumento en los campeonatos sucesivos. El orden y la disciplina en la Liga eran ejemplares y se jugó una buena pelota.

Ese movimiento deportivo juvenil hizo un gran aporte al desarrollo de atletas de la localidad pues, en la medida en que se fue llevando a cabo su trabajo, muchos fueron pasando no solo al Club Atlético Santiago sino también a otros equipos de la provincia, otros integraron equipos profesionales y llegaron a equipos en Estados Unidos y México.

El 8 de mayo de 1949 recibió Diploma de "Honor al Mérito", por sus veinte años de publicación de Heraldo Santiaguero, conferido por la Asociación de la Prensa Plana de Cuba, en el Cuarto Congreso celebrado en Guanabacoa.  Por la misma razón el Alcalde y Cámara Municipal de Santiago de las Vegas, el 10 de julio de 1949, le confirieron  Diploma de "Reconocimiento al Mérito".

En 1951 se organizó en Santiago de las Vegas una actividad inédita en los anales de la cultura local: la Embajada Cultural, en la que Luis fue el elemento aglutinador, secundado por Arístides Vázquez y Francisco Fina García. Con representación de todas las manifestaciones artísticas, culturales y deportivas de nuestro pueblo, se visitaría la ciudad de Bayamo, en la entonces provincia de Oriente (hoy provincia Granma) para sostener un encuentro entre ambas localidades a partir de las tradiciones e historial patriótico existente entre ambas. Luis desplegó para ello toda su energía como organizador, junto a otros compañeros.

Se le otorgó "Diploma de Honor" conferido por las instituciones Centro de Instrucción y Recreo (C.I.R.), Club Atlético Santiago (C.A.S.) y el Centro de Instrucción y Recreo “La Gloria” por la realización de la Embajada Cultural Santiaguera a la ciudad de  Bayamo, M.N., entre el 27 y 29 de abril de 1951.

Además recibió Diploma "Homenaje de Reconocimiento", conferido por la Asociación de la Prensa Plana en Cuba, en su 5to. Congreso Nacional, celebrado en Ciego de Ávila en Mayo 20 de 1951.

Igual le fue otorgado el Diploma de "Ciudadano Eminente", concedido por el Gobierno Provincial de La Habana, en mayo 21 de 1952.

Recibió "Gran Diploma de Honor", otorgado por el Ayuntamiento de Santiago de las Vegas, Premio Periodístico “José Martí” , por el artículo "El Acueducto es del Pueblo", el 29 de noviembre de 1952.

En 1953, presidió el Colegio Municipal de Periodistas, desde cuyo cargo realizó una notable labor de superación y acercamiento entre los componentes de esa clase profesional.

Por su labor en la celebración del Primer Centenario del Natalicio de José Martí, recibió en abril 15 de 1953,  Diploma de "Reconocimiento al Mérito", entregado por el Gobierno Municipal y el Comité Nacional del Centenario.

El Diploma de "Reconocimiento al Mérito Ciudadano", le fue otorgado por la Cámara Municipal al cumplirse 25 años de publicación de "Heraldo Santiaguero", en junio 21 de 1954.

Fue este el último honor que recibiera en vida, precisamente el mismo día de su cumpleaños, y cuando ya la curva de su existencia había iniciado su descenso vertiginoso.

Desde los empeños de la sociedad cultural "Euterpe" en 1929 y el movimiento de la Huelga de la Luz Eléctrica en 1931, hasta los reclamos por la municipalización del Acueducto y la creación del Partido Judicial, hay una amplia cantidad de luchas y empeños continuados suficientes para poner a prueba la tenacidad y la persistencia de un espíritu inquebrantable.

Luis Pérez Álvarez falleció, víctima de una cruel enfermedad, el día jueves 5 de agosto de 1954 a las 2.35 de la tarde.

Su cadáver se expuso en capilla ardiente en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento donde se le rindió póstumo homenaje, ofreciéndosele tributo similar al que se rendía a las más altas personalidades patrióticas, combatientes por la independencia de la Patria y ciudadanos distinguidos de la localidad. Allí, desfiló la población desde la tarde del jueves hasta la tarde del viernes cuando recibió sepultura en nuestra Necrópolis.

Sus compañeros, autoridades, representaciones sociales, miembros de Logias y alumnos de la Escuela Primaria Superior, de cuyo claustro formó parte, rindieron guardias de honor junto al ataúd que se encontraba envuelto con las banderas de la Asociación de la Prensa Plana, de la Escuela Primaria Superior y de todas las sociedades locales.

El sepelio, llevado a cabo en horas de la tarde del viernes 6, fue fiel exponente del aprecio de  que  disfrutó  en  nuestra  sociedad  el  desaparecido --como lo calificó la revista Antorcha-- y fue presidido por el Alcalde Municipal, Sr. Gerardo Castro Martínez; el Dr. Radio Cremata Valdés, Secretario del Consejo Consultivo; el Sr. Eulogio Rodríguez Vichot, Presidente del Ayuntamiento; su viuda la Sra. Bohemia Simón y sus hijos Luis y Boris; el decano de los periodistas locales Sr. Francisco Simón Valdés; la Dra. Antonia García Cabello de Fina, Presidenta de la Asamblea Local de Periodistas Profesionales; autoridades locales, representaciones sociales y un grupo del Cuerpo de Bomberos, con su Jefe el Sr. José García.

En la Necrópolis de Santiago de las Vegas, el Dr. Radio Cremata Valdés a nombre de sus familiares despidió el duelo, dándole las gracias a todas las personas que acompañaron al ilustre ciudadano Luis Pérez Álvarez hasta su última morada, haciendo resaltar con frases llenas de emoción la personalidad del compañero desaparecido.

Con la muerte de Luis Pérez Álvarez, la prensa cubana perdió a un gran periodista, la escuela un gran profesor y nuestro pueblo un gran ciudadano, luchador incansable de todas las causas justas y de beneficio para la comunidad.

Con su muerte, se cerró la órbita de una vida consagrada a la lucha, a la superación y al deber.

Perseverancia en el empeño, entusiasmo en la acción y desinterés en el fin, fueron las cualidades que enmarcaron su conducta.

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1 Géminis, 2ª. Época, Ano VIII, No. 232 del 22 de Septiembre de 1945.


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Fuentes:
1. Géminis, 2ª. Época, Ano VIII, No. 232 del 22 de Septiembre de 1945.
  1. “La muerte de Luis Pérez A.”. Revista Antorcha. Año IX, No. 10, Agosto 30 de 1954
  2. Pérez A., Luis. “Reparto de Tierras”, Periódico La OpiniónAño V, No. 199, Agosto 16 de 1930
  3. Pérez Chávez, Rubén. “Orbita de Luis Pérez A.”, Revista Antorcha. Año IX, No. 10, Agosto 30 de 1954
  4. Pozo, Miguel Ángel. “Historia del Béisbol en Santiago de las Vegas 1886-1970. Imprenta “19 de Abril”. 1971.
  5. Simón, Bolívar. “Tributo a la memoria de Luis Pérez Álvarez”. Stgo. de las Vegas. Marzo de 2006.

martes, 15 de enero de 2019

Santiagueros connotados

0 ¡TOME LA PALABRA!


Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Eduardo Salinas Croche publicó el 5 de febrero de 1938 en la Revista del C.I.R. (Año 5, No. 9) un artículo con este mismo nombre: Santiagueros connotados.

Después de leer el mismo, decidí utilizar el mismo título empleado por Salinas para encabezar este pequeño artículo introductorio ya que el propósito que me mueve es el mismo que animó a este destacado intelectual santiaguero hace 80 años atrás.

Refería entonces Salinas que el Municipio de La Habana había encarado, con éxito, la realización de una serie de conferencias sobre los "Habaneros Ilustres", y «que tuvieron el privilegio de mover la conciencia nacional a la recordación, queriendo revelar los grandes valores de nuestras letras, ciencias, artes, etc., en los pueblos donde nacieron, muchos de los cuales, aún permanecen sumidos en las ingratitudes del olvido provinciano».

Salinas en su artículo informaba que Sancti Spíritus había seguido el ejemplo de La Habana, señalando que en Santiago de las Vegas «cuna de individuos que se han destacado en diversas actividades de utilidad pública, puede y debe organizarse un Ciclo de Conferencias sobre “Santiagueros Connotados”, las que estarían a cargo de escritores, poetas, artistas, etc. de la localidad, y cuyo Ciclo sabemos que lograría la cooperación del pueblo, ya que solo se trata de honrar la memoria de hombres que dedicaron sus mejores esfuerzos e iniciativas al desarrollo de este pequeño rincón, para el que tuvieron sus mas caros afectos y ofrendaran lo mejor de sus vidas».

Y más adelante señalaba: «No podemos negar que existe en las páginas de nuestra Historia local, un núcleo de santiagueros, destacados por su lucha a través de largos años, con la finalidad sublime de conseguir mejoras positivas para el pueblo en los más variados aspectos»

No podremos homenajear a los que lo merecen a través de un ciclo de conferencias como propuso Salinas hace 80 años. Hoy, en el siglo XXI, haremos uso de los avances de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs) para dejar constancia de nuestro reconocimiento a esos santiagueros, por lo que bajo el título de Santiagueros Connotados, comenzará la publicación de fichas biográficas de santiagueros, cuyo accionar y paso por la vida tuvieron impacto en el desarrollo socio-económico de nuestro pueblo y que sentaron pauta o fijaron cánones en la conducta de la sociedad santiaguera.

Nuestra intención es incluir no solo a aquellas personas nacidas en el terruño sino también a las que han vivido desde la niñez o la juventud o que han laborado y desarrollado vida profesional y/o social, en nuestro pueblo.

Esta iniciativa ya había comenzado antes, aunque no bajo este título y tampoco con la intención de compilarlas o agruparlas pensando en una posible publicación, tal como hizo en su momento Francisco Fina García con su Galería de Santiagueros Distinguidos, aparecida en 1943.

De manera que ya se han publicado en este sitio, en disímiles formatos, reseñas de los siguientes Santiagueros Connotados: (aparecen siguiendo un estricto orden alfabético)

  1. Aguiar, Pedro
  2. Alemán Campos, Arsenio J.
  3. Alemán Campos, Ma. Josefa
  4. Alemán Rodríguez, José Demetrio
  5. Bundó Puig, Juan
  6. Campos, Sacramento
  7. Castillo, Santiago
  8. Delgado González, Juan
  9. Doreste, Arturo
  10. Fonseca, Alberto
  11. Hidalgo-Gato, Eduardo
  12. Marrero, Martín
  13. Palma, Eligio
  14. Rodríguez de la Cerda, Arturo
  15. Rodríguez, Benjamín
  16. Salinas, Marcelo
NOTA: Si le interesa leer alguna de estas reseñas ya publicada, haga click sobre el nombre seleccionado.

Y termino con Salinas: «………nos hará sentirnos satisfechos de que los jóvenes de hoy, sin querer seguir al pie de la letra lo hecho por otros hombres en otras circunstancias distintas a las de ahora, encuentren una útil enseñanza que les servirá de mucho para lograr la afirmación de sus inquietudes en el momento en que vivimos».

sábado, 12 de enero de 2019

El rescate del Acueducto Municipal de Santiago de las Vegas

2 ¡TOME LA PALABRA!

Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Fue el Concejal José Alberro de la Luz, ciudadano ejemplar de nuestro Santiago de las Vegas, el principal promotor de la construcción del Acueducto de nuestro pueblo, que se llevó a cabo entre los años de 1911 y 1912 y se inauguró el 1º de enero de 1913, bajo la administración municipal del Alcalde Gral. Dionisio Arencibia

Inauguración del acueducto de Santiago de las Vegas. Más información.












El acueducto comenzó su operación bajo la administración de la llamada Cía. Nacional de Acueductos, mediante una concesión otorgada a la misma. En una revisión de las relaciones contractuales del Municipio, ordenada a fines de 1942 por el Alcalde, Sr. Benjamín “Mino” Rodríguez, se detecta que los gobiernos municipales anteriores habían convenido, mediante contrato con la Cía. Nacional de Acueductos, la concesión por 99 años, cuando, a tenor de la Ley Orgánica de los Municipios, que se encontraba en vigor, el tiempo máximo permitido para explotar servicios públicos mediante esa modalidad, era de 30 años. Enterados de la situación, el Alcalde “Mino” se propuso rectificar lo mal hecho y poner las cosas según establecía la Ley.

José Alberro de la Luz
El 10 de diciembre de 1942, en el local del Centro Obrero, quedó constituido un Comité Popular Pro Municipalización del Acueducto con la manifiesta intención de movilizar a la ciudadanía y a la opinión pública en apoyo a la pretensión del Alcalde y encauzar una lucha popular por rescatar el acueducto para el patrimonio municipal. El Comité quedó presidido por Francisco Fina García y ocupó el cargo de Secretario el Sr. Eduardo Salinas Croche. Tuvieron una activa participación en los trabajos del Comité los siguientes vecinos: Sr. Luís Pérez Álvarez, fundador y en aquellos momentos director del periódico local “Heraldo Santiaguero”, Félix Romero, Manuel Valdés, Dr. Pedro Negrete, Albo Parra1 , Herminio Suárez Figueredo, Francisco Ochoa, Manuel Dionisio Martínez2 y Ángel M. Gómez.

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El Comité convocó para la noche del 29 de diciembre a un mitin en la esquina de las calles 4 y 11, en el que hizo uso de la palabra el Presidente del Comité y representantes de las distintas instituciones locales, abogando por la municipalización del acueducto.
Benjamín Rodríguez Camero
Como parte de la campaña promovida por el Comité se organizaron mítines, se visitaron los periódicos de la capital y se movilizó a la opinión pública a favor de esa noble causa, hasta hacer posible, que la Cámara Municipal acordara tomar posesión de la citada compañía, declarando el acueducto como propiedad del municipio y asumiendo éste su total administración.

El 31 de diciembre de 1942, la Cámara Municipal celebró una sesión en la cual, por unanimidad, adoptó el acuerdo No. 330, mediante el cual se declaró terminada la
concesión, que según la Ley, podía otorgarse por 30 años para el servicio de abastecimiento de agua. El propio acuerdo facultaba al Sr. Alcalde para que tomase posesión del acueducto y sus propiedades anexas, en la fecha del día 6 de enero de 1943, momento en que se vencía el tiempo máximo que marcaba la Ley, para la concesión de servicios públicos.


Previendo que la Cía Nacional de Acueducto estableciera pleito en los tribunales contra el Municipio, la Cámara nombró al Dr. Adriano G. Carmona, catedrático de la Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana, como abogado del municipio, para representar sus intereses antes los tribunales.

En cumplimiento del citado acuerdo, el Alcalde “Mino” emitió un decreto de expropiación y en la mañana del día 7 de enero de 1943, procedió a tomar posesión del acueducto, acompañado del Dr. Carmona, del presidente del Comité Popular, y de una comisión de Concejales, haciéndose cargo el Municipio de la administración de este servicio público.

La medida causó un cierto escándalo en las esferas oficiales, ya que, por primera vez, se tomaba una medida “revolucionaria” de este tipo, sin que hubiese litigio judicial entre las partes.

No se hizo esperar la reacción de la Cía. Nacional de Acueductos, la que entabló demanda ante el Consejo Central de Servicios Públicos, con la pretensión de continuar con el dominio sobre el acueducto.
Francisco Fina García

La Cía. Cubana de Electricidad, también tuvo una reacción inmediata, aumentando el precio del kilowatt/hora en el consumo de la energía eléctrica del acueducto. A esa conducta respondió el Alcalde “Mino” con un decreto estableciendo que se hiciera el pago a la compañía eléctrica en base a los contratos que mantenía con la administración anterior.

Un año después, el 7 de enero de 1944, el Consejo Central de Servicios Públicos, adoptó un acuerdo que en esencia contenía los dos pronunciamientos siguientes:
  1. Declarando ilegal e inconstitucional el acuerdo No. 330 de fecha 31 de diciembre de 1942, del Ayuntamiento de Santiago de las Vegas, y
  2. Solicitando que el Presidente de la República3 revocase o declarase nulo dicho  acuerdo.
Conocido el dictamen del citado organismo y con informaciones de que se estaban ejerciendo fuertes influencias alrededor del Sr. Presidente de la República para anular el acuerdo de la Cámara Municipal, se movilizaron el Alcalde, los Concejales y con ellos el pueblo integrado alrededor del Comité Popular Pro Municipalización del Acueducto,
para evitar por todos los medios posibles, la ratificación por el Presidente a lo solicitado por el Consejo Central de Servicios Públicos, que contaba con el respaldo de miembros del gabinete del Presidente Batista.

Considerándose que era necesario responder por parte del Municipio con una actitud y acciones lo suficientemente enérgicas que pudieran revertir y dar al traste con el propósito del aludido organismo, los concejales decidieron declararse en Sesión Permanente sin ingerir alimentos, hasta tanto tuviesen certeza de que el Presidente de la República confirmara su inhibición en el asunto y dejara su solución a cargo de los tribunales.

El mismo día 7, iniciaron los Concejales la huelga de hambre.

Tomaron parte en esa sesión, en defensa de los intereses municipales, de la autonomía de los municipios y en la huelga de hambre, los concejales que a continuación se relacionan:
  1. Sr. José León Más, Presidente de la Cámara
  2. Sr. Víctor Rodríguez Alfaro, Secretario
  3. Sr. Armando González García
  4. Sr. Bernardo González Viera
  5. Sr. Máximo Solís Castillo
  6. Sr. Manuel Mena Vichot
  7. Sr. Manuel Galdo Rodríguez
  8. Srta. Herminia Rodríguez
  9. Sr. Eulogio Gutiérrez Vichot
  10. Sr. Pedro Ma. Encinosa
También se nombró una comisión presidida por el Alcalde Municipal e integrada por Francisco Fina García, Luís Pérez Álvarez, el Dr. Jesús Suárez Dumás4 , y Ángel Gómez para entrevistarse con el Presidente de la República, ponerle en conocimiento del hecho y solicitar su no intervención problema.

Este hecho, histórico, concluyó con el regreso de los comisionados, quienes obtuvieron del Sr. Presidente la promesa de no intervenir y dejar su solución a los tribunales de justicia. Igual, transmitieron a los Concejales en huelga de hambre el ruego del Presidente de que abandonasen su contundente actitud.

Esta situación tuvo amplia repercusión en todo el país, ya que la prensa capitalina publicó grandes titulares y fotografías, abogando por los derechos que con tanta valentía y civismo defendían los Concejales santiagueros.

Así describió el Heraldo Santiaguero la intervención del acueducto:

«La reversión del Acueducto al patrimonio Municipal es una acción que enaltece al Sr. Alcalde Municipal y al Honorable Ayuntamiento que dignamente han sabido rechazar la oportunidad de lucrar contra los intereses del pueblo obteniendo así una valiosísima propiedad que el pueblo sabrá defender para su beneficio propio».

El Presidente Batista cumplió, esa vez, su palabra de no intervención y el pleito se prolongó por más de 10 años, puesto que al sucederle en el gobierno del país, el Dr. Grau San Martín y posteriormente el Dr. Prío Socarrás, “Mino” contó con el apoyo del gobierno central (Auténtico) a la decisión adoptada.

Solo después de los sucesos del 10 de marzo de 1952 y ya destituido el Alcalde “Mino” de su cargo, fue que las fuerzas del nuevo gobierno lograron anular la decisión adoptada en 1943 y transfirieron la propiedad del acueducto, de nuevo, a la Cía. Nacional de Acueductos, en franca violación de la Ley Orgánica de los Municipios.


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1 Secretario General del Partido Comunista en Santiago de las Vegas y ex-contrincante de Benjamín Rodríguez al cargo de Alcalde en las elecciones generales de julio de 1940
2 También ex contrincante de Benjamín Rodríguez al cargo de Alcalde en las elecciones generales de julio de 1940.
3 Fulgencio Batista y Zaldívar
4 Presidía el Comité de Vecinos de Calabazar


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Fuentes Consultadas:

1. BENJAMIN RODRIGUEZ, ALCALDE MUNICIPAL HA REALIZADO UNA PLAUSIBLE
LABOR ADMINISTRATIVA. Heraldo Santiaguero, Etapa 3ª. Ano 13, No. 30, 14 de abril de
1943.
2. García Fina, Francisco. “Historia de Santiago de las Vegas”, Tomo II. Editorial “Antena”. 1955.
3. Gómez, Mario. “Francisco Fina y la Cultura”. Editorial “Antena”. 1964.

domingo, 1 de abril de 2018

Resurrexit: Recuerdos de la imagen del Cristo Resucitado de la Iglesia de Santiago de las Vegas

2 ¡TOME LA PALABRA!

por Leonardo Gravier | Coral Gables, Florida

Estamos en tiempos de Cuaresma, en pocos días celebramos la fiesta central del cristianismo: la Semana Mayor o Semana Santa. Al final de la Semana  Santa cerramos con el más jubiloso de los días del año:el Domingo de Pascua Florida, Domingo de Gloria o como mejor lo conocemos, el Domingo de Resurrección. Yo nunca puedo olvidarme de ese día, porque nací un Domingo de Resurrección y mis familiares me felicitaban ese día, aún cuando la fecha de mi cumpleaños no coincidiera con esa fiesta. También nuestro Estado de la Florida nació a la Historia ese día, Domingo de Pascua Florida; descubierta por Juan Ponce de León un 27 de Marzo de 1513, se le nombró “Florida” —a diferencia de lo que creen muchos —no por las flores que encontraron, sino en honor
del día del descubrimiento: Pascua Florida.

Domingo de Resurrección en Santiago, década del 50. El autor a la izquierda.
Los primeros cristianos celebraban la Pascua de Resurrección al igual que la Pascua Judía. Pero como era una fiesta de carácter móvil, el Concilio de Nicea (Año 325) decidió celebrar las fechas cristianas independientemente de las fiestas judías, aunque siguió el mismo carácter móvil. Es en el año 525 cuando el monje Dionisio El Exiguo creó el Anno Domini que fue la regla que se utiliza para calcular la Resurrección. Ésta caería en el domingo inmediatamente siguiente al plenilunio después del equinoccio de marzo. Por tanto, la Pascua Florida siempre se celebrará no antes del 22 de marzo y no después del 25 de abril. El Papa confirma el día que es basado en el cálculo astronómico.

Santiago de las Vegas tenía unas imágenes de santos muy bonitas. No sé cuando se adquirieron; tal vez talladas en España muchos años atrás. Sólo recuerdo cuando el Padre Jovaní adquirió  la Virgen Yacente en una urna o la del Cristo que estaba al frente del edificio de la iglesia. Pero la imagen más significativa y bella para mí era la del Cristo Resucitado.

Como la procesión del Domingo de Resurrección pasaba por mi casa, yo de niño oía la banda de música, me levantaba corriendo con la ropa que  encontrara y me iba a la esquina de 8 y 11 para ver el encuentro frente a la Dominica. Ya de mayor, iba temprano a la iglesia para participar de dicha procesión llevando en andas al Cristo, a la Santísima Virgen o a San Juan. Era difícil conseguir que alguien cediera su puesto en una de las barras de la angarilla. De todas las bellas imágenes (incluyendo la Dolorosa o el Patrón Santiago), mi imagen más admirada era el Cristo Resucitado.

Al principio desconocía los símbolos que resaltaban en aquel Cristo Resucitado; después fui comprendiendo que cada detalle tenía una transcendencia religiosa que era requerida en las demás imágenes del Resucitado en otros países.

Siempre me imaginé que estos símbolos o atributos eran privativos del Cristo Resucitado, puesto que otras imágines de Cristo no los tenían, pero desconocía su significado; aún indagando con muchos sacerdotes no podía llegar al fondo de la representación. No obstante, con el tiempo fui aprendiendo lo que representaban cada uno de ellos.

Domingo de Resurrección, 1957.
Lo que más me intrigó fueron los tres rayos que salían de la cabeza de la imagen: Las potencias. La explicación la encontré en las cofradías católicas y sus publicaciones. Esos son los rayos de luz que se colocan en la cabeza de la imagen del Cristo Resucitado para dignificarlo y mostrar su divinidad, distintas a las demás imágines de santos que van representados con aureolas. Muchos dicen que representan la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo; otros aluden al simbolismo de ser “Luz del Mundo”. No obstante, los que profundizan el significado, se remontan a las potencias de las que hablaba Aristóteles. Decía el sabio griego que los seres humanos poseemos distintos géneros de potencias en el alma, siendo las más importantes las intelectivas: memoria, entendimiento y voluntad. Con el tiempo la filosofía aristotélico-tomista fue adaptando a Cristo estas potencias, que como Hijo de Dios las tenía desarrolladas en su grado máximo. Por tanto convirtieron estos atributos en su condición de Rey, Profeta y Sacerdote.

Algunas cofradías reservan las potencias sólo a las imágines de los Cristos vivos, por tanto quedan excluidas las potencias de las imágenes del Cristo muerto. Es una opinión que no se sigue. Además, no todas las imágenes del Cristo vivo tienen las tres potencias. El Cristo crucificado que tengo en la cabecera de mi cama, las tiene. No obstante, la bellísima imagen del Cristo de Limpias que trajo mi padre al venir de Cuba, no las tiene. Cada potencia está compuesta de dos partes, saliendo de la cabeza de la imagen: el núcleo, donde se pone la ornamentación que suele llevar las letras del monograma de Cristo: JHS. La  otra parte son los rayos o resplandores, que pueden ser lisos, plegados, ondeantes o biselados.

En resumen, solamente en las imágenes de Cristo se ven rayos saliendo de la cabeza de la imagen.

El brazo del Cristo Resucitado dando la bendición, en la imagen de Santiago era el derecho con la mano abierta. En otras imágenes el escultor ha puesto la imagen con la mano izquierda y con dos dedos solamente. La estatua del Sagrado Corazón de Jesús de nuestra iglesia instalado en 1948  en el vértice del frontispicio triangular entre los dos campanarios, está dando la bendición con su brazo derecho y con dos dedos (dedo anular y dedo del medio o corazón).

Domingo de Resurrección, 1953.
En su mano izquierda, nuestra imagen de Cristo llevaba la bandera de la Salvación. Era la bandera con la cruz roja sobre fondo blanco. Esta bandera fue también el emblema llevado por los cruzados y llamada “bandera de San Jorge”. El Cristo Resucitado la lleva como símbolo de Victoria para confirmar que Cristo trae la salvación y la vida eterna; como triunfo sobre la muerte, o como la llevaría Dios como “Señor de los Ejércitos”. La bandera de nuestra imagen del Resucitado era un banderín con el diseño de la bandera de San Jorge. Iba en un asta en forma de una pértiga larga que terminaba en otra horizontal más pequeña formando una cruz. En la antigüedad ponían la bandera blanca delante de una bandera negra con la cruz roja que representaba la “bandera de sangre” —usada en el Oficio de las Tinieblas los Miércoles Santos— para representar que la bandera de la Salvación había tomado el lugar de la bandera de la muerte. Más adelante se eliminó en las procesiones del Cristo Resucitado la bandera de sangre.

La vestidura de la imagen de Cristo Resucitado era toda blanca, de lino sin ningún adorno, excepto los botones de rosas o claveles que le ponían.

Consistían en una enagüilla o calzón ceñido a la cintura con un cinto blanco y una túnica que le cubría parte del costado y le llegaba al hombro derecho; dejaba el pecho al descubierto. En muchas imágenes del Cristo Resucitado, la túnica le cubre todo el cuerpo, en otras está doblada alrededor de la cintura; pero en todas la túnica es blanca —que es la que llevaban los sacerdotes hebreos debajo del manto—. El Cristo resucitado llevaba las heridas abiertas en las manos y la lanzada del costado así como las marcas de las torturas sufridas antes de la crucifixión. El rostro y la expresión no eran de dolor, más bien de alegría y triunfo.

Martín Lutero dijo que “las imágenes son el Evangelio de los pobres”. Esa reacción ante una imagen, de devoción y ruego, la observamos sobre todo cuando vemos una procesión entre el pueblo llano de Latinoamérica o Europa. En Cuba, la veíamos entre los fieles que iban a la iglesia de San Lázaro en Rincón. También una imagen religiosa puede inspirar otra bella obra de arte, como inspiró al poeta José María Pemán a crear su bello poema “Ante el Cristo de la Buena Muerte”.

El “pathos” o emoción que despierta una obra de arte en quien la contempla, puede llegar a tres niveles. El idólatra, que adora imágines o ídolos como si fueran dioses animados; esto es un pecado condenado por las Sagradas Escrituras —es contrario a uno de los mandamientos—. El
Iconódulo o iconófilo es aquel que venera las imágenes, es decir, respeta en sumo grado la santidad, dignidad o virtud de la persona representada por la imagen. Esto es equivalente a venerar una imagen de la Santísima Virgen María, de San Francisco de Asís o de José Martí —al que se le coloca inclusive coronas de flores por dignatarios extranjeros para congraciarse con los cubanos—. Y por último está el iconólogo, que es aquel que admira, compara y clasifica por su antigüedad o estilo, las imágenes; este es el caso del que admira el “Perseo con la cabeza de Medusa” de Antonio Cánova, la Pietà de Miguel Ángel, o el “Extasis de Santa Teresa”  de Gian Lorenzo Bernini.

Domingo de Resurrección en Santiago de las Vegas, 1928.
No hablo de los iconoclastas, los que destruyen o aborrecen imágenes, porque esos son unos incivilizados, fanáticos e incultos, tales como los Talibanes que dinamitaron las famosas estatuas del Buda de Bamiyan.

Yo admiro las imágines en cuanto a obras de artes y respeto la santidad, dignidad o virtud de la persona.

La procesión del domingo ha sido muy bien relatada con anterioridad en este sitio así como la ruta que tomaba hasta el encuentro. Había salido de la casa de Luis y Carmelina Sans, donde le habían adornado de flores y jarrones las andas. Ellos vivían cerca de la iglesia, al lado de Rogelio Díaz (padre), de donde también salía parte de la procesión.

¡Qué buen gusto tenía y qué atinado estuvo, quien adquirió esa preciosa imagen del Cristo Resucitado para nuestra iglesia de Santiago de las Vegas!