miércoles, 18 de noviembre de 2015

El Banco Pujol en Santiago de las Vegas

3 ¡TOME LA PALABRA!

Entre las instituciones económicas más apreciadas en el término de Santiago de las Vegas se encuentra el Banco Pujol, banco cubano que ha sabido avalar con su responsable conducta en sesenta y cinco años de vida, las tres palabras que circundan su emblema: Solvencia, Experiencia, Servicio. Así lo ha reconocido la sociedad santiaguera, utilizando los servicios del Banco Pujol en grado creciente desde que abrió sus puertas entre nosotros, el 1 de diciembre de 1958.

Sin duda que esta entidad bancaria ha satisfecho una sentida necesidad de Santiago de las Vegas, cuyo notable desarrollo estaba urgido de mayores facilidades bancarias para sus numerosos comercios e industrias, y las que ciertamente han encontrado en las modernas oficinas de la calle 6, entre 13 y 15, la entusiasta cooperación, la orientación oportuna y la mano amiga de sus funcionarios competentes y amables, comprensivos y progresistas.

"Santiago por dentro" registra aquí esta feliz realidad del presente, seguro de que las generaciones venideras continuarán satisfechas y confiadas en la perfecta organización del Banco Pujol, la cubanísima institución bancaria que tan efectiva y oportunamente puso al servicio de nuestra economía, sus cuantiosos recursos y la experiencia y solvencia de su nombre sexagenario.

—De Santiago de las Vegas por dentro, Ediciones La Victoria, 1959.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Nota de duelo: Norma Prieto Díaz (1943-2015)

0 ¡TOME LA PALABRA!

Con triste pesar informamos a todos los integrantes de nuestra comunidad del fallecimiento ocurrido en la ciudad de LaBelle, estado de Florida, el pasado martes 3 de noviembre del 2015 de la estimada dama santiaguera, Sra. Norma Prieto Díaz, viuda y compañera de toda la vida del dilecto caballero Sr. Manuel Díaz (R.I.P.), ambos nobles hijos de aquel inolvidable Santiago de las Vegas de ayer.

Sus servicios fúnebres fueron conducidos este pasado jueves, 5 de noviembre del 2015, por la funeraria Akin Davis Funeral Home de LaBelle, estado de Florida, donde se llevó a efecto un solemne servicio religioso y posterior cremación.

A Norma le sobreviven su inmediata familia encabezada por su hijo Manuel Díaz Jr., (esposa: Kelli Diaz), su hija Odalys García Díaz, (esposo: José García) y sus 5 queridos nietos: Normy, Lauren y Kami Díaz así como José Manuel y Austin García; igualmente sus queridas hermanas Margot y Mercedes y sus hermanos Adolfo y Freddy Prieto.

Descanse en paz nuestra estimada compatriota, Norma Prieto Díaz, así como al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.

Redacción: Carlos Valiente Romero

martes, 10 de noviembre de 2015

Cecilio, el negro jutiero

4 ¡TOME LA PALABRA!

por Leonardo Gravier | Coral Gables, Florida

Entre los animales de la fauna cubana, recuerdo muchos que eran famosos por su exotismo y escasez; muchos a punto de extinción (como el almiquí). Muchos sirvieron de alimentos a los aborígenes cubanos y a los mambises; otros fueron beneficiosos a la agricultura— tales como el majá de Santa María (el boa cubano) o el jubo—. Pero el más solicitado por los cubanos desde la colonización hasta nuestros días, fue un roedor, fitófago, de la familia capromyidæ que estaba compuesta por ocho especies: la jutía. De éstas, las más buscadas eran la conga (capromys pilorides, abajo derecha) y la carabalí (Mysateles prehensilis, abajo izquierda). La conga era la más codiciada por su tamaño (podía tener más de  19 libras) y por ser más dócil y fácil de atrapar por vivir en cuevas no muy profundas. La carabalí era más ligera, difícil de atrapar  (vivía en los árboles altos) y era agresiva. Siempre andaban en grupos.


Muchos extranjeros que conocían por referencia a Cuba, habían oído hablar de la jutía. Los esclavos, en tiempos coloniales eran expertos en atraparlas y les transmitieron los nombres de sus etnias: conga o carabalí. Yo nunca tuve la oportunidad de saborear una jutía, pero sí oía los cuentos de un peón de albañil en una fabricación que hacía mi padre al lado de mi casa (Ceferino). Éste en los fines de semana, subía a las lomas que rodeaban a Santiago a cazarlas. Siempre iba acompañado de su perrito, experto en atraparlas y con cicatrices de antiguos combates con las jutías. Los perros de pequeño tamaño eran los que se usaban en la caza.

Ceferino nos brindó una que otra jutía, para que yo la probara (yo era un niño en esa época), pero mi madre siempre se negó a aceptar tan generosa oferta. Mi padre sí la había comido varias veces. Me contaba que un día trajeron a Santiago a Don Eduardo Ortega y Gasset, abogado e influyente político español, exiliado en La Habana a principios de la década del cuarenta. Hermano del conocido filósofo Don José y amigo y compañero de letras del gran Don Miguel de Unamuno.

Don Eduardo vino a Santiago —ignoro dónde prepararon el manjar—, especialmente a comer jutías. Me contaba mi padre que quedó impresionado con la jutía conga que le habían preparado, así como con nuestro pueblo y su hospitalidad que ya conocía. Don Eduardo decía que le había gustado más que los conejos que era una de sus comidas favoritas.

Pasaron muchos años. Demarest's hutia.jpg Aquí en Miami, mi padre recordó a un negro nacido en aquel Santiago del Siglo XIX; pasaba por su casa, siendo mi padre un niño, y era un experto cazador de jutías. Aquel buen hombre, de escasos recursos económicos, llamado Cecilio, había entrenado a un perrito, diestro ya en el oficio de su dueño, a cazar jutías. Mi padre me contaba que él lo veía pasar para la loma, mas no lo veía al regreso por ser ya tarde y él estar ya durmiendo. Sólo por referencia de sus hermanos sabía el resultado de la expedición.

Recordando a aquel experto cazador, solamente armado de su experiencia y de su perrito, compuso mi padre, Gabriel M. Gravier el siguiente poema.

El negro jutiero
Existe en mi recuerdo,
como en el agua rizos,
un personaje raro
que conocí de niño.
Confieso candoroso,
que de recuerdos vivo.

Corresponde a un sujeto
sin relieve, sencillo,
quizá ni lo recuerden
coetáneos amigos.
Me remonto a los tiempos
que indican el principio
de los saudosos días
con que despuntó el siglo;
generales, doctores,
rimbombantes políticos
brujos y curanderas,
clérigos y mendigos,
aquella noble fauna
del folklórico estilo.

Mas, pongamos el lente
directo al objetivo;
que el comentario ceda
su paso al albedrío

Una figura extraña,
las dos cosas, repito,
sujeto y predicado,
con nombre y adjetivo.
Era como un fantasma,
casi “un aparecido”
que solo por la tarde
con su blando sigilo
y su “jolongo al hombro”
-parece que lo miro-
pasaba hacia “la loma”,
accesible por trillos
que sólo conocían
terneros y guajiros.
Estrafalario, mudo;
de yute iba vestido
si a tal se le llamara
al haz aquel de ripios.

El negro jutiero,
-lo exhumo del olvido-
no me acuerdo del nombre,
si Julián o Cecilio,
acompañar se hacía
de su leal perrito,
un sato amaestrado
a no emitir ladridos,
por excelente técnica
triunfante del oficio.
Era un violín callado
por el hambre y el frío.
Dostoyevsky pondría
en ellos sus atisbos;
tal vez hasta Durero,
entre rasgos sombríos,
nos daría en plumilla
la luz de aquel motivo,
y nuestro Landaluce
no se hubiera perdido
de llevar a sus óleos
un San Lázaro vivo
despertando oraciones
de sentimentalismo;
como Goya el maestro
de rostros nunca vistos
en los famosos cuadros
por la intención vacios.

El negro jutiero
(su nombre era Cecilio),
al recuerdo horadando
con precisión lo fijo,
la eufonía descubre
el tono junto al ritmo
vivía de la caza
distinta de los ricos.

Ya de tarde en la noche
con santo regocijo
al pueblo regresaba
con el botín magnífico:
seis o siete jutías
desolladas, divino
menú, “carabalíes”
o “congas” es lo mismo.
Con vino de barrica,
plátano verde frito,
hacían la boca agua
al contar un suspiro.
Lo más sabroso era
asarlas en espicho.
Ortega y Gasset, alto
con júbilo me dijo:
“esto es manjar de dioses,
grandioso animalillo;
de ratón se disfraza
por defensa de instinto,
pero el inteligente
que sabe el contenido
lo descubre y lo caza;
el bocado es divino;
no en balde los mambises
le rendían un rito…”

¡Oh negro jutiero,
en el recuerdo mío
trasunto de un quijote
formado en amasijo
de silencio y miseria
entre su propio olvido!
Desde mi cumbre triste,
igual que cuando niño
te nombro y te saludo
y en tu memoria brindo.

Hace ya muchos años
que a la muerte te has ido;
pero cuando me vaya
quizás no haya un amigo
que con voz conmovida
evoque lo que he sido…

¡Los desterrados somos
sombras en un abismo!

miércoles, 28 de octubre de 2015

Nota de duelo: Leonor Ortega Martín-Carrera (1956-2015)

3 ¡TOME LA PALABRA!

Con triste pesar informamos a todos los integrantes de nuestra comunidad del fallecimiento ocurrido en la ciudad de Miami, estado de Florida, este pasado viernes, 23 de octubre del 2015 de la muy estimada  dama santiaguera, Leonor Ortega Martín-Carrera, a la temprana edad de 59 años, víctima de leucemia.
Sus servicios fúnebres fueron conducidos este pasado sábado 24 de octubre del 2015 en Our Lady of Mercy Catholic Cemetery, 11411 NW 25th St. (Doral), Miami, Florida.
A Leonor le sobreviven su inmediata familia encabezada por su esposo Ing. Raúl Santander, su hija Karen Torre-Zelaya RN. y esposo Randol Restivo, así como su hermano José A. Ortega (Pepe), su esposa Clara Míriam Ortega, e hijos José A. (Pepito) y Angel José Ortega, estos últimos residentes de Tampa, estado de Florida; al mismo tiempo que numerosos primos en Cuba, España y Estados Unidos miembros de la extensa  familia santiaguera de los Ortega-Negrín y Martín-Carrera.
Descanse en paz nuestra estimada compatriota, Leonor Ortega Martín-Carrera, así como al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.      
Redacción: Carlos Valiente Romero.

viernes, 16 de octubre de 2015

Dr. Evelio Pou Mazón, espejo de caballeros

2 ¡TOME LA PALABRA!

por Leonardo Gravier | Coral Gables, Florida

Pocas personas hay que dejaran en mí una impresión tan grata y sin proponérselo, me hayan enseñado en la vida lo que es un modelo digno de imitación, como lo fue el Dr. Evelio Pou Mazón. Esta remembranza la escribo para honrar la memoria de aquel perfecto caballero, médico, miembro, de uno de los cuerpos legislativos de mi patria, creador y guía de una familia ejemplar, amigo (él y su esposa) de mis padres, padre de uno de mis mejores amigos y compañeros de estudio, hombre afable, honesto y atento a la presencia de sus semejantes, desde los más encumbrados hasta los quehaceres y necesidades de un imberbe.

Un caballero no tiene que ser un hombre de gran cultura pero sí de buena educación; ni tiene que tener la elegancia de un petimetre, pero sí el saber vestirse apropiadamente para la ocasión; ni tiene que tener un lenguaje rimbombante y culterano sino una comunicación grata e inteligible aún para un analfabeto o un niño. No es el que empeña una palabra de honor para después incumplirla por conveniencia. Pero sobre todo debe de ser la clase de amigo que como decía Rómulo Gallegos, “cuando comienza a serlo, no tiene para cuando acabar”. Así recuerdo yo al Dr. Pou.

Nació de una familia de ocho hijos en la villa de Santa Cruz del Norte, provincia de la Habana, un 22 de agosto de 1904. Sus padres, Remigio y Herminia eran naturales de Santa Cruz del Norte y de Matanzas respectivamente.

Siendo Evelio joven se trasladó a la Habana para seguir sus estudios superiores que culminaron con su título de Médico Cirujano en 1930, en la inolvidable Universidad de La Habana.

Como buen estudiante se formó en la práctica médica en el reconocido Hospital Calixto García. También ejerció en el Hospital Lila Hidalgo de Rancho Boyeros, en la casa de Socorros de Luyanó y fue cirujano en la Asociación de Damas de la Purísima Concepción.

Pero no fue sólo en la carrera médica que se destacó el Dr. Pou, compartió sus infatigables esfuerzos sirviendo a la república en la Cámara de Representantes, donde fue elegido en 1932 y en la que sirvió, como activo legislador por varios años, representando a sus términos de Jaruco y Santa Cruz del Norte. Fue miembro del Partido Demócrata Republicano y participó en varias funciones radiales luchando por la civilidad y la democracia de este cuerpo colegislador.

Aunque nunca dejó de preocuparse e involucrarse en la política de Cuba, abandonó su cargo de representante para dedicarle más tiempo a su negocio de colono de nuestra industria azucarera y a la ganadería. Era colono del Central Rosario en el término municipal de Aguacate. Su finca “Picadura” tenía una extensión de 34 caballerías de tierra fértil. Parte de esta finca se dedicaba a la cría de ganado vacuno, la había comprado en 1947.

En cuanto a su vida familiar, el Dr. Pou contrajo matrimonio con la elegante y distinguida dama habanera, Mercedes Mencía Arredondo. La señora Mencía se había graduado de Doctora en Pedagogía. Era hija del Dr. Juan Mencía y Moreno que fue en Cuba Secretario de Gobernación y Tesorero del Ayuntamiento de La Habana. La madre de Mercedes era también una respetable dama habanera, Ángela Arredondo.

El matrimonio tuvo lugar en La Habana un día 2 de junio de 1935. Se trasladaron al Vedado, donde vivieron varios años. Tuvieron a su único hijo, mi gran amigo Juan Evelio. Después de algunos años, el matrimonio y su hijo, se mudaron para Santiago de las Vegas. En este término municipal habían heredado dos fincas: la Caridad primera, que atendía José Curbelo, finca de cuatro caballerías, la cual fue vendida para ser urbanizada. La segunda finca, también llamada La Caridad, estaba ubicada entre el casco de la población de Santiago y los nuevos repartos que se fabricaron entre Santiago y Mulgoba. En ésta segunda finca se asentó el hogar del Dr. Pou y allí conocí a mi amigo Juan Evelio. Allí estudiábamos Juan Evelio y yo, sentados en unos taburetes recostados a unas palmas reales y esperando las riquísimas meriendas que con tanto cariño nos traía Mercedes, la madre de Juan Evelio. Las meriendas nos la servía Mercedes dentro de la casa; eso salvó a Juan Evelio un día en que abandonamos nuestros taburetes para entrar en la casa, en el momento en que una inmensa yagua caía en el taburete donde minutos antes estaba sentado Juan Evelio, destrozó en pedazos el taburete y nunca más escogimos ese lugar para estudiar.

Mercedes Mencía había nacido en La Habana un 11 de agosto de 1911.

El Dr. Evelio Pou, era un hombre muy corpulento (medía 6 pies y 2 pulgadas), figura imponente, pero lo trataba a uno con mucha simpleza en el hablar y en los modales. Lo hacía a uno sentirse que trataba con un familiar cercano. De una gentileza poco usual, nunca lo vi alterarse con nadie.

Un día nos invitó a Gustavito Galainena y a mí, a visitar junto a Juan Evelio, la finca Picadura. Íbamos en el automóvil con su esposa Mercedes y conduciendo el simpático chofer Rafael Espíndole (Fifo). Recorrimos a caballo los cañaverales y potreros y nos enseñó muchas cosas relacionadas con la caña de azúcar que yo desconocía. Pero lo que más me impresionó, fue conocer a un guajiro, arrugado por sus más noventa años y por los efectos del sol, con su sombrero de yarey y su guayabera raída por tanto uso. Estaba sentado en una cerca de piedras con su barba cana y descuidada. Este cubano había conocido (ignoro si perteneció a su bando) a Manuel García, el “Rey de los Campos de Cuba”. Nos contó algunas anécdotas con su voz cansina y bien campesina. Tanto Gustavito como yo, nos quedamos asombrados con aquella experiencia.

El Dr. Evelio Pou me demostró lo que es ser un amigo y un caballero en el siguiente lance de mi vida por los años cincuenta.

Fue durante el gobierno de Batista, yo estaba en la Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana. El ambiente contagioso entre el estudiantado era hostil al gobierno. El Presidente de la FEU, José Antonio Echeverría, hermano de mi compañero de curso, Alfredo, se encontraba encarcelado. Citaron a una manifestación en la escalinata de la universidad, que estaría presidida por el Presidente de la Escuela de Ciencias Sociales Juan Nuiry Sánchez. Fui a unirme al grupo de aquellos estudiantes. Al llegar a la escalinata me encontré con Jorge Perera, compañero de mi hermano Gabrielito en la Escuela de Derecho, pero más adelantados que yo. Vivía en el Reparto Mulgoba (ahora reside en Miami). Me regañó por no protegerme con una chaqueta de cuero, yo le contesté en tono jocoso que sin una chaqueta podría correr mejor. Bajamos; la policía con sus perseguidoras nos esperaba en la calle San Lázaro. Al primer encontronazo, después de algunos enfrentamientos cuerpo a cuerpo, huimos escalinata arriba. Jorge y yo decidimos refugiarnos en el Hospital Calixto García. Las perseguidoras corrían por los alrededores con sus sirenas. Yo iba sudado, despeinado y asustado. Quisimos hacernos pasar por estudiantes hospitalizados, pero nos dijeron que nos fuéramos porque la policía podía entrar y poner en peligro a los verdaderos enfermos. Jorge decidió bajar por un acantilado que estaba al fondo del hospital y salía a la Avenida de los Presidentes. Yo pensé que además del riesgo por las rocas, iba a terminar con la ropa rota, enfangada y fácil de identificar. Decidí esperar dentro de la ciudad-hospital. Deambulando por las calles, veo a un médico joven que aunque no era santiaguero, ejercía como médico en Santiago. Le pedí que me llevara hasta Carlos III o cualquier otro lugar fuera del hospital. Me miró de arriba abajo, vio mi figura y me dijo que iba de prisa y no podía llevarme. Aquello me disgustó y nunca más volví a tratar a aquel hombre en Santiago. Entonces veo a Fifo esperando al Dr. Pou. Le conté a Fifo la necesidad de irme de aquel lugar. Fifo me dijo: “Tan pronto llegue el doctor te vas con nosotros”. Ya las sirenas eran más en número pues había habido un intercambio de disparos entre los estudiantes y la policía. Llegó el Dr. Pou, me vio la figura, enseguida se dio cuenta de la situación. Me dijo: “Leonardito, ven monta con nosotros que te llevamos para Santiago”. Fifo me miró y se echó a reír. ¡Qué agradecido quedé! Después me enteré que tres de mis compañeros habían sido detenidos y uno de ellos, después de ser curado de una herida en la frente.

El Dr. Pou vino al exilio con su esposa Mercedes en 1960. Revalidó la carrera de medicina en Miami. Falleció en esta ciudad un 17 de abril de 1987. Su esposa Mercedes Mencía falleció en 1992.

¡Nunca los olvidaré!

domingo, 11 de octubre de 2015

¡Estás gordísimo!

1 ¡TOME LA PALABRA!

por José Alberto Balido | Miami, Florida

"¡Estás gordísimo!"

Estas palabras, que hoy en día pueden provocar una crisis existencial en cualquier hombre o mujer que valore su salud o apariencia, en aquel Santiago de las Vegas del ayer fue un cumplido que se ofrecía con las mejores intenciones. Era una forma de decir que te veías bien, fuerte, saludable, hermoso... a diferencia de aquellas pobres personas a quienes la vida había deparado el cruel destino de ser "flacos".

¡Cuántas veces escuché la dulce voz de mi Abuela Nana pronunciar estas palabras sobre algún feliz coterráneo o coterránea! Este "recuerdo olvidado", provocado por este viejo anuncio encontrado entre la papelería de Santiago de las Vegas en línea, no es difícil de entender: en su mundo ya lejano, no todos disponían de los medios para alimentarse adecuadamente, y la delgadez era fácil de asociar con temibles enfermedades que consumían el cuerpo. Estar "rellenito" era, por lo tanto, señal de salud, prosperidad y belleza, y ¿quién no querría todo eso para sí y sus seres queridos?

No es un fenómeno puramente cubano, por supuesto; en sociedades como la china, donde la miseria y la hambruna existieron desde los tiempos del Emperador Amarillo, aún hoy, en medio de la prosperidad que ha florecido en ese país, persiste la costumbre de preguntar, al encontrarte con un amigo, Ni ch'ih pau lo ma? — ¿Ya has comido?

Por suerte (para el fabricante), los santiagueros de entonces disponían de tónicos y jarabes como el Carnol para combatir la preocupante delgadez, en aquellos casos en que la sabrosa comida cubana no era suficiente para producir los diámetros deseados. Este producto, al parecer de origen canadiense, se vendía en otros mercados para combatir resfriados, lo cual nos hace dudar seriamente de su eficacia; lo que no dudamos es que no fueron pocos los cubanos que en su momento confiaron en él para intentar aumentar su peso.

¿Recuerda o tomó usted alguna vez el Carnol? ¿Cómo era? ¿A qué sabía? Y lo más importante de todo: ¿funcionó?

martes, 15 de septiembre de 2015

Embajada cultural de Tampa visita Santiago de las Vegas

3 ¡TOME LA PALABRA!

Por José Alberto Balido | Miami, Florida

Esta noche hojeando un viejo ejemplar de la Revista del Centro de Instrucción y Recreo que nos regaló recientemente nuestro amigo Gerardo Buría, me deleito una vez más descubriendo el rico pasado cultural de nuestra ciudad. Resulta ser que en 1953, año del Centenario del Apóstol José Martí, una "Embajada artística y de buena voluntad" de la ciudad de Tampa visitó Santiago de las Vegas, recibiendo una cálida acogida en el Teatro Popular del C.I.R. Lo invito a acompañarme en este corto viaje en el tiempo a ver qué pasó ese día en nuestro querido Santiago.

*     *     *

El domingo 30 de agosto de este año Santiago de las Vegas vistió sus mejores galas para recibir a la Embajada Artística y de Buena Voluntad de Tampa, la cual estaba integrada por el Sr. Danny Álvarez, en representación del Sr. Alcalde de Tampa; Sr. Rubén Fabelo, de la WALT, Director del programa latino de Tampa "Fiesta en Tampa"; el Sr. Presidente del prestigioso Círculo Cubano de esta ciudad floridana, la bellísima Reina del Círculo Cubano, de la Reina de la Noche de Mantilla, etc.

Por invitación expresa de la Junta Directiva del C.I.R., y como una cortesía especial hacia nuestro pueblo y al Centro de Instrucción y Recreo, dicha Embajada, formada por artistas amateurs, casi todos cubanos o hijos de cubanos, hubieron de visitarnos en la mañana de ese domingo, preparando el C.I.R. una serie de actos en su honor.

A la entrada del pueblo fueron recibidos por el Sr. Alcalde Municipal y su esposa; el Presidente del C.I.R. con su Junta Directiva, periodistas, los Presidentes de instituciones locales, etc.

En este lugar el Sr. Danny Álvarez, Teniente de la Policía de Tampa, en representación del Sr. Alcalde de esa ciudad, hizo entrega a nuestra primera autoridad municipal de la llave de aquella ciudad. La de nuestro pueblo se la entregó a su vez el Sr. Alcalde Municipal al teniente Álvarez, en forma de una simbólica llave de flores, la cual en un magno desfile y acompañado por la magnífica Banda Municipal de Quivicán, fue colocada en el busto del Apóstol José Martí en el parque de su nombre; trasladándose después la Embajada al teatro Popular del C.I.R., donde acutaron maravillosamente todos sus integrantes artísticos, recibiendo los aplausos cerrados de todo el público que colmaba la amplia sala.

Una vez finalizada esta actuación la Junta Directiva les ofreció un brindis en nuestro nuevo salón social, haciendo entrega al comenzar este acto el Sr. Álvarez a nuestro Presidente de las llaves de la ciudad y un gallardete de la ciudad de Tampa.

Muy grata impresión dejó en nuestra ciudad esta simpática Embajada Artística y de Buena Voluntad.


domingo, 13 de septiembre de 2015

Nota de duelo: Elia Cejas Esposito

0 ¡TOME LA PALABRA!

Con triste pesar informamos a todos los integrantes de nuestra comunidad del fallecimiento ocurrido en la ciudad de Miami, estado de Florida, este pasado lunes  7 de septiembre  del  2015  de la estimada dama santiaguera Elia Cejas Esposito, a la avanzada edad de 94 años.
 
Sus servicios fúnebres fueron conducidos este pasado miércoles 9 de septiembre  por la Funeraria Memorial Plan en el 9800 SW 24 Street (Coral Way), Miami, Florida.
 
A Elia le sobrevive su inmediata familia encabezada por su hijo Onelio Cejas, quien nos hace llegar esta triste noticia.
 
Descanse en paz nuestra estimada compatriota, Elia Cejas Esposito, así como al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.
 
Redacción: Carlos Valiente Romero

jueves, 3 de septiembre de 2015

Nota de duelo: Maria López, Viuda de Jiménez

21 ¡TOME LA PALABRA!

Con sincero pesar informamos a todos los integrantes de nuestra comunidad del fallecimiento ocurrido en la ciudad de Miami, estado de Florida, este pasado martes 1ro. de septiembre, 2015 de la apreciada coterránea, Sra. María López, Viuda de Jiménez, esposa y compañera de toda la vida de aquel noble y respetado amigo santiaguero que fue José (Pepe) Jiménez Guirola (1916-2013), honesto comerciante así como destacado Presidente y Directivo, por muchos años, de la ilustre y gloriosa institución santiaguera, Centro de Instrucción y Recreo (1882-1961). 
 
Pepe Jiménez junto a su entrañable esposa María y sus hermanos Guillermo (q.e.p.d.), Humberto y sus hermanas Bertila y Yolanda fueron parte de una familia modelo por sus virtudes, la cual estuvo compuesta por el respetable e íntegro caballero Don José María Jiménez, el cual llegando a vivir una centenaria y larga vida junto a su dedicada esposa siempre fueron ejemplo de laboriosidad y sencillez, en aquel inolvidable Santiago de las Vegas de ayer.
 
A María le sobrevive su inmediata familia encabezada por su hija Elizabet Jiménez, su yerno Gustavo Chacón y su nieto Gus Chacón, asi como sus hermanas y hermano políticos Bertila, Yolanda y Humberto Jiménez Guirola.
 
Descanse en paz nuestra estimada amiga y compatriota, María López Viuda de Jiménez, así como al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.
 
Redacción: Carlos Valiente Romero

jueves, 20 de agosto de 2015

Pintor santiaguero causa sensación en Madrid

8 ¡TOME LA PALABRA!

por José Alberto Balido | Miami

¡Qué bellos, los tejados de Santiago de las Vegas! La humilde teja de barro, protagonista en nuestro paisaje urbano de siempre, protectora incansable de nuestros hogares, acepta el sentido homenaje que le brinda el pintor santiaguero Emilio Estévez Valdés en esta hermosa pintura, "Techos de Santiago", que nos hace llegar nuestro amigo Junior Romero para compartir con nuestra comunidad virtual.

Desde la histórica ciudad de Tampa nos cuenta Carlos Valiente, antiguo vecino del pintor en la calzada de Managua, Reparto Lídice, que en abril de 1956 se publicó en la portada de la Revista del C.I.R. un retrato de Emilio en su primera exposición de pintura en Madrid, e incluso se publicó un breve artículo en ese número acerca de que Emilio, legítimo orgullo de nuestro Santiago, había llevado al lienzo varios rincones del pueblo como la iglesia parroquial, y en particular ése de los techos de la zona de las calles 4 y 15.

En esa época Emilio cursaba estudios superiores en la Escuela San Fernando de la Ciudad Universitaria de Madrid (Complutense), precisamente donde ofreció una exposición de pintura que fue la admiración de los madrileños y que podemos ver en la imagen que aparece en la portada de la revista. A su regreso a Cuba en 1958, Emilio fue profesor de la Escuela Primaria Superior, para entonces No. 1 de Varones, en su nuevo edificio que se construyó en terrenos de la Estación Experimental Agronómica (calle 1). Años despues, a principios de la década del 1960, falleció Emilio en plena juventud después de una breve enfermedad, en medio del comienzo de los grandes éxitos que como artista ya comenzaba a cosechar. Así termina el paso por la Tierra de este gran pintor santiaguero, pero su obra perdura aún hoy para recordarnos una vez más que en Santiago de las Vegas, hasta los techos eran bellos.


ÚLTIMA HORA: Desde Canadá Rafael Solís González comparte este hermoso dibujo también de la mano de Emilio Estévez, que recibió como obsequio de parte de Erasmo González a finales del decenio de 1960, y que hoy es motivo de orgullo de su colección. ¡Gracias, Rafael! 

Hemos recibido además reproducciones de 5 pinturas de Emilio Estévez de la colección de Leonardo Gravier, a quien agradecemos su amable colaboración:

Tejados de Santiago

Mariposa (Hedychium Coronarium, flor nacional de Cuba)

Varadero

Flamboyán
Árbol de Cuba


sábado, 30 de mayo de 2015

Nota de duelo: Erasmo González Ojeda

6 ¡TOME LA PALABRA!

En un triste mensaje recibido de nuestra estimada amiga santiaguera Candida Villavisanis, ésta nos informa del sentido fallecimiento en las primeras horas de este día viernes 29 de mayo del año 2015, a consecuencias de un derrame cerebral, de un apreciado y dilecto coterráneo, Erasmo González Ojeda, querido amigo y compañero de nuestra niñez y juventud en aquel Santiago de las Vegas, inolvidable y fraterno, que un día nos vio nacer.

Noble hijo de Santiago de las Vegas, Erasmo fue desde hace muchos años un destacado escultor, que como él bien decía en su autobiografía, lo era por diáfana vocación, con la que trataba de vivir intensamente, no obstante el entender que entre el reconocimiento y el olvido no hay, en verdad, tanta diferencia. De haber nacido en la Edad Media – y lo hubiera deseado – habría pasado su vida trabajando en uno de esos libros de piedra que son las catedrales europeas... sin embargo se conformó con gran dedicación con haberlo hecho en nuestra tricentenaria iglesia parroquial, de la que era diácono, y a la que ha dedicado largas horas de trabajo con la ilusión íntima de dejarle su huella.

Y es así como continuó, sin descanso y sin tregua, hasta el final de su vida, la gran tarea que como escultor Erasmo desarrolló con el mismo entusiasmo y fervor de sus años mozos, encerrado hasta su muerte en su “torre de marfil” que él mismo, con gusto, fabricó y que hoy, más que nunca, nos recuerda su espíritu luchador y su gran decencia, méritos con los cuales siempre le conocimos desde nuestra niñez y juventud en la patria chica, ya lejana en el tiempo pero cercana siempre en nuestro corazón y nuestra memoria, y la cual con este re-encuentro, en este triste día de su fallecimiento, nos hace revivir la figura de este grande y noble hijo de Santiago de las Vegas... nuestro amigo y hermano de ayer y de siempre. Que en paz descanse... Amén.

Redacción: Carlos Valiente Romero

Nota del editor: Lo invitamos a visitar el sitio web de Erasmo, donde encontrará maravillosas muestras de su gran talento, y este artículo de Carlos Valiente Romero sobre Erasmo publicado en 2012.

viernes, 27 de marzo de 2015

Nota de duelo: Helena Gacio Sopeña (1939-2015)

4 ¡TOME LA PALABRA!

Con gran sentimiento y pesar informamos a todos los integrantes de nuestra comunidad virtual del fallecimiento ocurrido en la ciudad de San Antonio, estado de Texas, a las 10.00 p.m. CDT., del pasado miércoles 25 de marzo del 2015, a la edad de 75 años, de la estimada dama santiaguera Helenita Gacio Sopeña, de muy querida y grata recordación para todos aquéllos que con ella y toda su estimada familia compartimos lo mejor de aquel Santiago de las Vegas fraternal de antaño.

Hija unigénita y muy querida del estimado matrimonio que formaban la bondadosa dama santiaguera, Carmen Sopeña, de muy grata recordación, y su distinguido esposo, el insigne e inolvidable maestro, Prof. Luis Gacio Herrera, ilustre educador santiaguero de mediados del siglo pasado, fundador y director del acreditado Colegio Gacio que a través de su dirección e ilustre profesorado, cosechó muchos prestigiosos honores en la historia educacional de nuestro querido pueblo en su época de oro.

Así es como en este momento de su triste desaparición recordamos con gran afecto a Helenita al mismo tiempo que a su inmediata familia, a la cual ella fue siempre tan unida; sus queridos padres ya mencionados, sus tíos y tías, y sus primos, entre ellos sus queridas primas Vivian y Terina Villarejo de Balido, residente también junto con su esposo Sr. Nelsón Balido y familia en la acogedora ciudad de San Antonio, Texas, todos ellos parte inolvidable de aquella fraternal familia santiaguera de ayer... y de siempre.

Descanse en paz nuestra querida coterránea y amiga Helenita Gacio Sopeña y al mismo tiempo reciban todos sus familiares y amigos nuestras más sinceras condolencias.

Redacción: Carlos Valiente Romero

sábado, 21 de marzo de 2015

Nota de duelo: Migdalia Agusti Quesada (1923-2015)

10 ¡TOME LA PALABRA!

por Arsenio Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Amigos míos:

Mi hogar estuvo sustentado en dos horcones: mi padre, Arsenio J. Alemán Campos, y mi madre, Migdalia Agusti Quesada.

Ellos construyeron mi familia y a su amparo también estuvieron mis hijas. El 4 de marzo de 1978 mi padre falleció y en consecuencia todo el peso de la arquitectura familiar construida hasta entonces quedó sólo bajo la acción de mi madre.

En el tiempo transcurrido desde entonces hasta ahora, la familia creció, existieron cambios, pero el horcón que sostenía esa arquitectura, también iba, junto con la vida, envejeciendo.

El pasado día 11 de marzo de 2015 en horas de la tarde, mi señora madre falleció. Tenía 91 años de edad y había sufrido los embates más inconcebibles, desde el ciclón de 1926, cuando solo tenía 3 años de edad, la época de Machado, la debacle que sobrevino después, los desmanes de la época auténtica, el Batistato y por último la perenne revolución cubana.

De cuna pobre, se hizo paso en la vida trabajando como obrera de una fábrica textil, primero en Rancho Boyeros y más tarde en el Cotorro, en la conocida Fabrica Cubana de Tejidos FACUTE. Cubrió como suplente hasta que se hizo de una plaza fija. Rotó turnos, incluyendo madrugadas. No tuvo muchas oportunidades para estudiar. Luis Gacio Herrera, la admitió en su escuela privada, cuando aún estaba en la calle 10 frente al parque, no sin antes advertirle a su mamá América Quesada, que la admisión estaba libre de obligación de pago. Gacio no sólo fue su maestro, fue también el mío  muchos años más tarde y ella siempre le estuvo muy agradecida por tal gesto. Yo siempre aprecié y reconocí en el “maestro” como le llamábamos, su gesto altruista para con mi mamá.

Contrajo matrimonio con mi padre en 1946 y un año más tarde vine al mundo. He tenido el privilegio de disfrutar de su presencia, cuido, amor, preocupación, de sus consejos, regaños y advertencias por casi 68 años.

Disfrutó de una salud excelente hasta hace alrededor de una década, cuando ya empezó a resquebrajarse. Aún ya con achaques, mantuvo una energía inspiradora, en cualquier circunstancia. Ella, la más pequeña de 12 hermanos, pasó por el dolor de ver morir con solo 23 años a su madre y luego a su padre en 1950 y poco a poco a cada uno de sus hermanos. Enfrentó también la muerte de mi papá. A pesar de todos los pesares, su papel de horcón en la familia no se resquebrajó ni se arqueó.

Muchas veces me insistió en que a su partida me correspondería a mi sostener la arquitectura de mi familia, papel que ahora empiezo a jugar y espero que tenga la fuerza de poderlo desempeñar con la misma responsabilidad y voluntad conque ella lo hizo.

Había pedido que su muerte fuera súbita. No quería “hacer cama”, que la estuvieran intubando, que se le hicieran escaras, que tuviera que depender de otros, que su situación provocara que otras personas se vieran afectadas a causa de ella.

El 31 de enero mi hija Gianna, quien actualmente reside en Bridgewater, N.S., Canadá, acompañada de su esposo y se pequeño bebé llegaron a Cuba para una breve visita de 10 días. Mi madre conoció a su primer bisnieto y tuvo la posibilidad de compartir con mi hija esos días.

En sus muchas conversaciones con Gianna, le dijo que ya ella había rendido mucho en su vida, que había vivido demasiado, que estaba agotada, que se sentía cansada, que ya la había visto a ella y que al fin había conocido al niño, que ya ella podía morir tranquila.

El 11 de febrero mi hija regresó a Canadá. Su abuela se despidió y le expresó que ella sabía que esa sería la última vez que la vería. Que había esperado todo este tiempo para cumplir su deseo de conocer a su bisnieto y poderse despedir de ella. Que ya estaba lista para su partida.

Dos o tres días después me comentó que ya ella había soñado con todos sus hermanos y con su mamá. Que la estaban esperando. Me dijo, que su partida era ya inminente. Que sólo dependía de que vinieran a buscarla y me dio indicaciones de cosas que yo debía hacer cuando eso sucediera.

Mi mamá estuvo en pie hasta unas pocas horas antes de su deceso. Una semana antes, se había ido sola a la peluquería a arreglarse el pelo. Había mandado a buscar al jardinero para que le arreglara el jardín. El miércoles 11 de marzo de 2015, un mes exacto después del regreso de mi hija, pasó toda la tarde, hasta las 5 y 15 pm codo a codo con el jardinero, podando las matas, recogiendo la yerba cortada y le solicitó que en una esquina del jardín le sembrara embeleso azul. Yéndose el jardinero, se acostó y ya nunca más despertó. Es como sí, sabiendo que le correspondía un viaje largo, quería irse arreglada y dejar la casa bonita.

Toda la familia da gracias al Gran Arquitecto del universo, a Jesucristo Nuestro Señor, a Dios, o a como se le llame en cualquier creencia, por haberle concedido la gracia pedida de que su partida fuera como en realidad fue.

Sus familiares estamos conforme, porque sabemos que vivió muchos años intensamente, porque a su alrededor no sólo vivimos nosotros, sino que otros muchos amigos y conocidos en momentos de angustias y desesperación venían a ella a pedir el consejo sano, a confiar sus cuitas porque sabían de su discreción, honradez, honestidad, porque les irradiaba energía y les insuflaba ánimo para continuar la batalla o emprender una nueva.

Estamos conforme porque sus deseos se vieron cumplidos. Dejó estructurada una familia unida emocional y afectivamente, aunque dispersa geográficamente por azahares del destino. Cómo vivió largos años, vio y conoció de muchas cosas y por lo tanto, nos enseñó mucho también.

Estamos conforme porque durante todos estos años, en las buenas y en la malas, tuvimos a nuestro alrededor a muchas personas, a magníficos amigos tanto para ayudar a resolver un medicamento en Cuba o fuera de Cuba, o bien para curar, gestionar un especialista o un hospital donde realizar pruebas o análisis. Ellos, contemporáneos de mi mamá, míos, de mis hijas y/o de mis nietas, que nos ayudaron, que nos mostraron solidaridad, respeto, afecto, cariño infinito en el cuido y atenciones a mi mamá. A todos, nuestro mayor agradecimiento por tanto desprendimiento y tales gestos.

Atendiendo a su expreso deseo, su cadáver fue cremado y sus cenizas esparcidas en las aguas de la playa de Varadero, sitio predilecto de la mejor época de su vida. Un oficio religioso por el eterno descanso de su alma, se realizará en la Iglesia Parroquial Mayor de Santiago de las Vegas, el próximo martes 17 de marzo de 2015 a las 8 pm.

R.I.P
Migdalia Agusti Quesada
28 octubre 1923 ― 11 marzo 2015
Descansa en paz.

Suscriben este mensaje Arsenio Justino Alemán Agusti y mi esposa María Eugenia Alonso Biosca, mis hijas Gianna y Martica, mis yernos Kirby y Livan, mis nietas Magela, Gianna y Marianela y mi nieto Justin.

Marzo, 13. 2015.

miércoles, 2 de julio de 2014

Pregones, pregoneros y Santiago de las Vegas

4 ¡TOME LA PALABRA!

por Leonardo Gravier | Coral Gables, Florida

Hace algunos años, mi condiscípula en la Escuela Intermedia de Santiago de las Vegas, Consuelo Hernández Basabe, esposa y compañera de toda la vida de mi amigo Ismael Balido, publicó un bellísimo artículo titulado: “Los vendedores ambulantes de mi niñez”. Dicho artículo fue muy elogiado y enriquecido por los aportes de dichos comentarios encomiásticos. No había mucho más que agregar a tan completo trabajo. Yo lo tomé como tronco al que le crecen ramas, y he querido que mi artículo sea como ramas que le crecieron a aquel magnífico árbol, esperando cooperar, pasado el tiempo, con aquel bello recuerdo.

Oyendo música de mi patria, me recordó Abelardo Barroso con la Orquesta Sensación, al personaje tan típico de Cuba que fue el pregonero (en la canción “El Panquelero”):

“Que pregones más lindos se escuchan
del panquelero mamá, del panquelero.
...
Sus productos provocan comprarle
Por oírle tan sólo cantar…
...
Se va el panquelero, rico panque…”
El pregonero es una figura muy latina. Tal vez su origen se remonte a la antigua Roma (lat. praeconis). Donizetti nos presenta en su ópera “L’Elixir D’Amore”, al “dottore Dulcamara” pregonando las maravillas de sus medicinas subido en una tarima. No obstante, no debe confundirse con el anunciante silente (como los carteles romanos de Marforio y Pasquino), ni con aquellos que anuncian su presencia con un silbato, flauta o caramillo, como el amolador de tijeras ambulante, — con su rueda que servía a la vez para llevar el taller y como cinta transportadora que movía o hacía girar la piedra de afilar.

El pregón es una publicación que en alta voz se hace en los sitios públicos de algo que conviene, a él y al público, que se sepa. Estos pregones son los medios de comunicación que tienen los vendedores ambulantes o buhoneros para dejar saber a sus potenciales clientes que él está listo para vender o servir. Los pregones son atractivos, alegres, ocurrentes y apropiados para lo que se anuncia. Muchas veces, los pregoneros son ingeniosos en crear pregones, otras son pregones musicales, pero siempre invitan graciosamente a comprar.

En el mundo hispanoamericano se destacan los pregones españoles. Una de las canciones más bellas del “cantaor” flamenco Antonio Molina es “El macetero” (con su pregón sandunguero que alegra los corazones); Sarita Montiel y otras violeteras; y hasta zarzuelas como Las Leandras (por la calle de Alcalá); más recientemente José Luis Perales compuso y cantó “El pregonero”.

En México vemos en cualquier película donde aparezca la plaza del mercado, a los pregoneros anunciando los productos. En Perú, Vargas Llosa nos presenta “El hablador”, que no es más que un pregonero de noticias que va de aldea en aldea, entre los indios machiguengas, al estilo de la radio peruana. En fin, en todo nuestro continente hispanohablante, es una figura típica, querida y legendaria, el pregonero y su pregón.

No todos los pregoneros eran comerciantes itinerantes, ni todos los pregoneros vendían lo que anunciaban. Muchas veces anuncian con su pregón el producto de otro vendedor.

En Cuba, se hizo mundialmente famoso “El Manisero” de Moisés Simons (originalmente Simón); representa la música alegre de nuestra patria en muchos países del mundo.

Recuerdo un artículo que leí en una vieja revista National Geographic, donde el autor— un turista americano que visitaba a Cuba—, se queda maravillado con el ingenio demostrado por un niñito billetero que pregonaba que vendía el premio gordo de la Lotería Nacional. El americano le preguntó que si él tenía el premio gordo, por qué no se quedaba con el billete y se hacía rico; a lo que el niño le replicó que él muy bien podía hacer eso, pero que prefería que fuera un turista americano el ganador para que se llevara un buen recuerdo de Cuba e hiciera buena propaganda al turismo hacia la isla.

También han sido famosos, entre otras composiciones musicales: “El Yerberito” (que cantó Celia Cruz); “El Frutero” de Ernesto Lecuona; como mencionamos anteriormente, “El Panquelero”; “Se va el dulcero” que cantó Barbarito Diez, etc.

Como muchos pueblos de provincias nuestro Santiago de las Vegas se destacó en materia de pregón y pregoneros.

Para mí el más cercano de los vendedores que pregonaban, era Nacho el naranjero; anunciaba en voz alta— cuando no había vendido mucho—, la naranja “Príncipe” que él vendía diariamente desde su carrito estacionado en la esquina de mi casa (8 y 13).

Había un vendedor de pescado que venía en un camión cerrado y refrigerado todas las semanas a Santiago; se estacionaba en varias esquinas— su favorita era la de 4 y 11. Este joven con voz estentórea gritaba: “Mi papá los pesca y yo los vendo, por eso los doy tan barato”. Dejó de ir a Santiago porque no tenía mucha clientela; el santiaguero no era muy inclinado a consumir pescado.

El típico guajiro que desde su caballo, gritaba: “Mamoncillo ut…ce”. No parecía que dijera “dulce”, pero alargaba la sílaba haciendo único su pregón.

El tamalero que pregonaba: “Pican y no pican”, y aunque iban juntos los tamales, podía extraer de su caja el que tenía picante y el que no lo tenía.

Uno que no olvido, era Evidelio. En todas las funciones, fuera él o el negrito Moroco, iban por todo el cine Minerva con un cajón que tenía instalada una linterna con batería para encender o apagar la luz y poder identificar sus productos. El pregón era: “Africanitas, bombones, caramelos, “pete” y chicle”. El pobrecito Moroco, que era un niño, tenía la paciencia de soportar a los “chistosos”, que después de llamarlo y hacerlo pasar entre las butacas, le pedían un batido de leche malteada (que por supuesto, él no tenía).

Había un guajiro que desde su caballo, lleno de dicho producto, anunciaba que vendía berro fresco.

También iba un pirulero anunciando los pirulies y la melcocha. Usualmente los padres no dejaban a los niños comer melcocha después de bañarse, porque terminaban con las manos y la ropa embadurnadas de la mezcla azucarada.

No olvido al viejo Salinas, el dulcero, que incitaba a los niños a comprarle pregonando: “Dulcero, lloren niños, lloren”.

Había un pregonero que iba por las calles con un palo con globos y un saco, pregonando: “Cambio globos por botellas”.

Estaba el famoso Pelayo, que parado en las esquinas con su bocina o altavoz de latón, pregonaba para beneficio de comercios establecidos. Era distinto al de La Habana: “El cojo de la bocina”; que con su bocina, lo mismo elogiaba que insultaba a los que no colaboraban dándole alguna propina.

En las guaguas, que venían de La Habana, montaban sin pagar algunos músicos, que después de improvisar alguna pieza cantada, pregonaban pidiendo dinero, con una lata: “Cooperen señores, cooperen con el artista cubano”

Como tantas bellas instituciones de la antigüedad, el pregonero ha perdido su posición en el comercio, en la política, o en la sociedad en general. El “tiro de gracia” se lo han dado los correos electrónicos, cada día más accesibles y veloces para la comunicación.

Sé que he dejado de mencionar alguno que otro pregonero de Santiago, pero esos quedan como escritos inéditos en las memorias de los santiagueros.

miércoles, 25 de junio de 2014

Celebramos 7 años de Santiago de las Vegas en línea

20 ¡TOME LA PALABRA!

por José Alberto Balido | Miami, Florida

Un 25 de junio hace siete años, sentado como hoy frente a una pantalla en blanco, tecleé las primeras palabras que lanzarían este sitio:


Con esa simple frase y la ilusión de conservar lo mejor de nuestro pueblo, lanzamos esta gran historia de Santiago de las Vegas en su época de oro que aún hoy — a pesar de las dificultades que en los últimos meses han ralentizado el ritmo de publicación — entre todos seguimos escribiendo con nuestros recuerdos, nuestras fotografías... y con mucho amor.

Quisiéramos marcar este hito desempolvando uno de esos "recuerdos olvidados" que en otras ocasiones hemos resaltado en este sitio para no perder los pequeños momentos cotidianos que jamás incluirán en los libros de historia, pero que felizmente hallan su hogar aquí. Me refiero, por raro o sorprendente que pueda parecer, al silbido de mi padre, co-fundador de Santiago de las Vegas en línea — o mejor dicho, a un silbido especial que usaba para llamar a su pequeño "rebaño" cuando sus hijos estábamos lejos.

En mi mente lo recuerdo claro, como si lo estuviera oyendo, un sonido agudo que me sonaba algo así como "¡fuííííí-fiú-ÍÍÍÍÍ!" con una cadencia muy particular. Alguna vez lo comparé con el Capitán von Trapp de la famosa película "The Sound of Music", que también silbaba para llamar a sus hijos; pero en general no pensaba mucho en esa forma de silbar tan característica, ni en su significado. Había nacido escuchándolo, era parte incuestionable de mi mundo, como el dulce canto de la lluvia una tarde de verano.

No hace mucho, sin embargo, me tropecé con un mini documental en Youtube sobre el silbo gomero, el rarísimo idioma silbado de Gomera, una de las Islas Canarias. Lo que más me impactó fue el primer silbido que se escucha en el video, cuyo significado parece ser algo así como "¡hola!", y que es casi idéntico al de mi padre. Después de cinco años sin su presencia física, me emocioné al oírlo, por supuesto, y también me hizo preguntarme si habría alguna conexión entre los dos. Sin poder demostrarlo a ciencia cierta, creo que es lógico concluir que es más que probable: como buenos cubanos, somos en gran parte de ascendencia canaria. De esas africanas islas, de la influencia y mestizaje de sus originales habitantes bereberes los guanches con los invasores españoles, proviene nuestro acento — y, al parecer, el silbido que tanto oí en mi casa. Le invito a ver este ameno e interesante vídeo, cuyos inolvidables personajes seguramente le harán sonreír.



Concluyo silbando frente a la pantalla el antiguo saludo de los guanches, llamando esta vez yo a mi padre, esperando que dondequiera que esté, me pueda escuchar.

¡Feliz aniversario a todos!