martes, 27 de agosto de 2019

Santiagueros connotados: Francisco Fina García

0 ¡TOME LA PALABRA!


Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Fotografía de 1959.
Francisco Fina García nace en Santiago de las Vegas el 29 de enero de 1910.

Desde niño padeció de una intensa miopía; a pesar de ello, siempre mostró una gran inclinación al estudio y la lectura.

Aprendió sus primeras letras en la escuela privada de la maestra Dolores García Aparicio, pasando años más tarde a la escuela pública, bajo la dirección del destacado maestro, Alberto Fonseca Jiménez.

A los trece años abandona la escuela por ser sometido a una operación de catarata en el ojo derecho que tuvo el fatal desenlace de perder la visión del mismo, debiendo entonces valerse del ojo izquierdo muy afectado por la miopía.

A los 18 años y bajo la conducción del notable maestro santiaguero José Manuel Sánchez Luque, se prepara para los exámenes de ingreso en la Escuela Normal para Maestros de La Habana, cosa que logra a fines de 1928, iniciando la carrera de Magisterio y cursando normalmente su primer año.

El tiránico gobierno de Gerardo Machado clausura la Escuela Normal, impidiéndole la continuidad de los estudios, y en ese entonces se vincula a las organizaciones estudiantiles revolucionarias contra la dictadura machadista.

A la caída de Machado reinicia sus estudios en la Escuela Normal, graduándose de Maestro Normalista en 1937, e ingresa a la Universidad de La Habana para cursar la carrera de Pedagogía, la cual no pudo concluir por carencia de recursos económicos.

En 1943 concurre a un ejercicio de oposición y obtiene una plaza de maestro incorporándose en el curso de 1944-45 a la escuela rural en la Finca “San Francisco de las Piedras”, en las proximidades de la ciudad de Nueva Gerona, en Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud.

En diciembre 20 de 1944 contrae matrimonio con Antonia García Cabello en Santiago de las Vegas. Su esposa era maestra, pedagoga, periodista, poetisa y escritora.

Su limitación visual le impidió en 1951 continuar ejerciendo como maestro y hacia 1953 es intervenido quirúrgicamente su ojo izquierdo, provocándose un desprendimiento de retina que lo deja totalmente ciego.

Esta encrucijada en que lo colocó la vida no disminuyó su ánimo inquebrantable. Alejándose de las lamentaciones y la imprecación, con una gran voluntad y un espíritu extraordinario, se entregó por entero a múltiples actividades que lo llevaron a presidir instituciones, fundar periódicos, a investigar en historia, crear manuales y metodologías, escribir poesía, hacer publicidad y propaganda, en fin, convirtiéndose en un trabajador de, por y para la cultura.

Resumiendo, podemos decir que Francisco Fina García fue maestro, periodista, poeta, historiador, editor, compositor y publicista.

Recorramos muy rápidamente algunas de las más sobresalientes acciones de Fina García.

Historia

En 1940, fue nombrado historiador oficial del Municipio, por el Ayuntamiento de Santiago de las Vegas.  Desde esa posición publicó:

Fichas Históricas de Santiago de las Vegas. 1941
Bibliografía de la Prensa Santiaguera. 1941
Galería de Santiagueros Distinguidos. 1943
Historia de Santiago de las Vegas, Tomo I. 1954
Historia de Santiago de las Vegas, Tomo II. 1955
Santiagueros del pasado. 1959
Tradiciones y Leyendas Santiagueras. 1960
La Prensa en Santiago de las Vegas. 1961

En la prensa local, mantuvo varias secciones sobre historia, entre ellas “Página Histórica” en la Revista Antorcha , “Efemérides Santiagueras” en la Revista del C.I.R., “Historia Gráfica de Santiago” en la Revista Serpentinas, y las secciones “Santiago por Dentro”, “Cuba Turística” y “Forjadores del Progreso”, en el periódico El Informador.

Periodismo

En el terreno periodístico en prensa plana se inicia en 1936 cuando funda y dirige el Boletín Más Luz. Celebra en ese mismo año la Primera Exposición de Prensa Local e inaugura la Sección de Revistas y Periódicos de la Biblioteca.

Funda con Francisco Simón V. en 1937 la revista Géminis, en la cual ocupó el cargo de Secretario de Redacción. En 1938 forma parte del cuerpo de redactores de la revista Cúspide, de Melena del Sur; en 1940 funda y dirige la revista infantil Mi Escuela; en 1945 funda junto a Manuel Perera y Francisco del Amo la Revista Antorcha, desempeñando el cargo de Sub-Director; en ese mismo año funda junto a Luís Pérez Álvarez, Luís Sotolongo, Mario Torres y Saturnino Roig, la Asociación Nacional de Prensa Plana de Cuba; en 1950 junto a Herminio Suárez Figueredo funda el periódico El Pueblo Libre, que se publicó en La Habana; en 1956 funda y dirige con Juan Bundó Puig, el periódico El Informador, que se publicó durante cinco años en Santiago de las Vegas.

Colaboró sistemáticamente en casi todas las publicaciones de Santiago de las Vegas con valiosos artículos y trabajos de diversa índole. Pero no solo tuvo actividad periodística en nuestro pueblo. Tuvo colaboraciones con la revista Cúspide, de Melena del Sur;  el periódico Síntesis, de Güines, los periódicos El Luchador y Heraldo Bejucaleño, de Bejucal; La Voz de la Provincia, de Regla, los periódicos capitalinos El País, Mañana, La Campana Cubana y los semanarios La Campaña Auténtica y Zig-Zag.

También estuvo vinculado al periodismo radial. En 1934, colabora con las horas radiales Tierra y Trabajo de Evelio Falcón y Tribuna Auténtica de Primitivo Rodríguez. En 1945, funda y dirige el periódico aéreo de la Asociación de Corresponsales de Santiago de las Vegas, que se transmitió por la emisora C.M.B.G., que funcionaba en nuestro pueblo regenteada por el Sr. Félix Carreño.

Fina García obtuvo diversos premios y reconocimientos periodísticos, entre ellos el Premio Municipal “José Martí”, del Ayuntamiento de Santiago de las Vegas en 1943 y Mención de Honor en el Concurso Periodístico Nacional de la Escuela de Enfermeras de Cuba en 1958.

En 1944 es elegido Presidente de Honor de la Asociación de Corresponsales de Melena del Sur; en 1946 fue electo Presidente de la Asamblea Local de Periodistas de Santiago de las Vegas, asistiendo a varios congresos periodísticos.

Promotor Cultural

En 1932, junto a los hermanos Marino y Sirio García, Raúl Alfonso, Albo Parra, Enrique Babé, Aquiles Ochoa y otros, funda la Asociación Más Luz, creada para promover la fundación de una biblioteca a la que dedicó más de 20 años de su vida, promoviendo la cultura popular .

Fue su Presidente y en ese carácter creó las secciones: Infantil, Hemeroteca, llevó a cabo un Concurso Nacional sobre los temas “Función Social de la Biblioteca Pública” y “Canto al Libro”; creó el Museo Histórico de dicha asociación, hoy denominado Museo Histórico Municipal y que lleva su nombre.

En 1938 funda conjuntamente con los señores Othón García de Catarla, Herminio Portell Vilá, José Ma. Chacón y Calvo, Dr. Fermín Peraza y María Teresa Freire de Andrade, la Asociación Bibliotecaria Cubana.  Años después funda con José Cabrera Díaz, el Dr. Antonio Alemán Ruiz y Nicolás García Curbelo, la Federación de Bibliotecas de la Provincia de La Habana.

En 1943 es fundador, junto a Gabriel Gravier, Gregorio Vázquez Pérez, Marcelo Salinas, Pedro S. Acevedo, Rina Cortada, Antonia García Cabello e Isabel Espinosa del grupo Selección.

En 1947, por solicitud del Dr. Pastor del Río, Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Americanos, fue designado miembro de la misma. En 1948 fue honrado con el título de Miembro Honorario del Comité Cultural Argentino de Buenos Aires.

Pero no solo desde Más Luz. También desde la Sección de Cultura del Centro de Instrucción Recreo, de la cual fue presidente. A su iniciativa se debió en 1949 los festejos en ocasión del Bicentenario de la Constitución del Primer Cabildo en Santiago de las Vegas, verdadero motivo de arte, cultura y júbilo popular.

En ese propio año, junto a Luís Pérez Álvarez y Arístides Vázquez, organiza la Embajada Cultural a Bayamo, donde se ofrecieron conferencias, exposiciones, recitales, y que resultó en un verdadero encuentro de fraternidad cultural entre ambas ciudades.

También en ese año funda con Arístides Vázquez, el grupo Hombre Nuevo.

A su iniciativa, se creó el “Día del Museo” que se celebró por vez primera el 26 de agosto de 1950.

En 1954 la Asociación Más Luz lo designó como Presidente de Honor y al conmemorarse el vigésimo quinto aniversario de su fundación le otorgó el Diploma de Asociado de Mérito.

En 1957 publicó, como resultados de su experiencia profesional, su obra Manual de Biblioteca. Como organizar una biblioteca por el sistema del profesor Fina, dirigido a instruir como llevar a cabo la clasificación de los libros en pequeñas bibliotecas.

Sin lugar a duda, una obra fructífera en la promoción cultural.

Ciencia, Arte y Literatura

Entre sus trabajos científicos más trascendentes se encuentran: “La energía atómica en la agricultura” publicado en el periódico Mañana de La Habana; “Los neuróticos”, estudio psicopatológico publicado en 1961; sus ensayos filosóficos sobre Martí, Luz y Caballero y Varona; su método para la alfabetización de los adultos; su manual de biblioteca; “La Ciencia y el Arte de la Publicidad”.

Es hacia 1961 que Fina García incursiona en la música. Citaremos los boleros “No siento amor por ti”, “Un peregrino de amor” y “Milagroso amor”, así como las guarachas “Tumbando caña” y “El viaje de Gagarin” y la guajira “Mi Ranchito”. De estas obras citadas, solo se encuentra registradas como propiedad intelectual tres de ellas, lo que le valió para formar parte como miembro de la Asociación de Autores Musicales de Cuba.

Como poeta  publicó en 1945 “Prisma”, colección de 20 sonetos, en 1954 “Versos y Poemas”, en 1960 “Lira Rebelde” y “Arcoirirs” en 1961.

Incursionó también en el ensayo. Vale mencionar “Los tres grandes amores de Luisa Pérez de Zambrana” que apareció publicado en la revista Cúspide, y “Aristas Filosóficas de Martí”, “Ángulos Filosóficos de Luz y Caballero” y “Vértices Filosóficos de Varona” publicados todos en la revista Antorcha.

Labor publicitaria

En 1941, Fina García fundó con Emilio Mora del Monte, la Editorial Antena, dedicada a publicar cuadernos y folletos históricos sobre asuntos de Santiago de las Vegas y que hasta mediados de los años 60 del siglo pasado habían dado luz a alrededor de 20 cuadernos.

En 1956 funda y dirige con Juan Bundó Puig, la Agencia de Publicidad “La Victoria” siendo la primera que habría en Santiago de las Vegas.

En 1957 y a su iniciativa se celebra, por vez primera, el “Día de la Publicidad”. Es también el primero en publicar en la prensa local artículos sobre el tema, como “El arte de la publicidad” y “La ciencia de la publicidad”.

Bajo el sello editorial de la agencia de publicidad “La Victoria”, conjuntamente con Juan Bundó Puig, se publicó en 1959,  Santiago de las Vegas por dentro.

Actitud ciudadana

Se destaca también Francisco Fina  García por su actitud ciudadana. Desde muy temprano, allá por el año 1932, se incorpora a la lucha contra la tiranía de Gerardo Machado integrándose a las organizaciones estudiantiles revolucionarias.

Cuando la huelga de marzo de 1934, toma parte activa en ella y luego de la brutal represión desatada contra los huelguistas, tiene que refugiarse en una finca, en la costa sur, en las proximidades de Alquízar, en la cual se vio obligado a permanecer durante varios meses.

En 1943 cuando se decide recatar el acueducto para el patrimonio municipal, es elegido por el pueblo como Presidente del Comité Pro-Municipalización del Acueducto, llevando a cabo una intensa campaña en tal sentido.

Como periodista, participó siempre en todas las campañas cívicas, en beneficio de la municipalidad y del pueblo, en pro de mejoras, tales como, la creación del Partido Judicial, del alcantarillado, del alumbrado público, Juzgado Correccional, del Centro Escolar, y otras tantas demandas enfocadas al progreso de la comunidad.

Toda lucha cívica, promovida en Santiago de las Vegas, encontró eco en este ciudadano, que nunca se apartó del camino, ante las necesidades de su pueblo y los intereses de la patria.

Epílogo

Expuesta en breve síntesis una larga hoja de vida de este coterráneo, con una brillante trayectoria, batallador incansable por la cultura y que lo calibra como un ejemplo de voluntad y carácter.

Es por todo ello, que en nuestro pueblo el Museo Histórico Municipal, continuación del que él fundó en Más Luz hace ya 87 años, lleva su nombre.

Y en recordación y homenaje a su persona la Dirección Provincial de Cultura de La Habana decidió que el Simposio Regional de Museología que anualmente celebra la provincia lleve por nombre el de Francisco Fina García.

Francisco Fina García falleció en Santiago de las Vegas en el año 1974.

Santiago de las Vegas, enero de 2019.

Fuentes consultadas:

  1. Fina García, Francisco. Historia de Santiago de las Vegas, Tomo I. Editorial Antena. 1954.
  2. Fina García, Francisco. Historia de Santiago de las Vegas, Tomo II. Editorial Antena. 1955
  3. Gómez, Mario. Francisco Fina y la Cultura. Editorial Antena. 1964.
  4. Museo Histórico Municipal “Francisco Fina García”, Santiago de las Vegas. 2018.

lunes, 12 de agosto de 2019

Santiagueros connotados: Graziella Garbalosa Pérez

0 ¡TOME LA PALABRA!

Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Circa 1917-1924. Fotografía del
libro "Damas de Social"
Graziella Garbalosa Pérez (Santiago de las Vegas, 1896 - La Habana, 1977), un caso extraordinario en el ambiente artístico cubano, sobre todo de la primera mitad del siglo XX, nació el 10 de diciembre de 1896 en Santiago de las Vegas.

Hija de una familia acomodada, que respetó sus vocaciones. Casi niña, comenzó la vida de las letras. En su pueblo natal publicó sus primeras cosas. Ama al teatro. Estudia piano y declamación.

A los diecisiete años contrae matrimonio con el notable intelectual Mariano Albaladejo y Malberti. Forman una familia.

Su primogénito Marianito murió siendo muy niño.  Después nacería Mariana Regina y más tarde Graziellita que permaneció con ella hasta su muerte.

Después de 5 años de matrimonio se divorcia.

Participa muy activamente del ambiente de vanguardia que se vivía en La Habana entre 1920 y 1930.  En 1920, publica un volumen de poesías, La juguetería del amor.  En 1922, sale su primera novela, La gozadora del dolor, seguida de El relicario: Novela de costumbres cubanas (1923).

Poeta, escritora, actriz, cantante y pianista, viaja por el país presentando un espectáculo escénico de música y poesía creado por ella misma. Después de esa gira, los teatros y casinos del país la aclaman. Se le reconoce como una gran declamadora.

Por este tiempo estudia en la Universidad de La Habana en Pedagogía (disciplina en la que recibe doctorado) y en Filosofía y Letras. En la Universidad se vincula al movimiento Estudiantil Revolucionario y al Partido Comunista de Cuba.

Protesta contra el presidente Gerardo Machado (elegido en 1925), lo que la obliga a una partida repentina para México en 1926. Allí retoma sus actividades literarias, donde sigue publicando y participa de la vida bohemia de su ciudad capital. En México publica en 1927 la novela Una mujer que sabe mirar. También allí mantiene su amistad con Julio Antonio Mella.

Regresa a Cuba en 1928, pero a partir de entonces comparte su vida entre Cuba y México.

Funda, en 1931, la Cátedra de Declamación del Conservatorio Municipal de La Habana. Como declamadora, gozó de fama grande.

Basándose en las variadas experiencias de su vida, publica prodigiosamente obras de creación (poemas, cuentos, novelas, dramas, relatos para niños, guiones de cine), así como ensayos y crónicas sobre una amplia gama de temas sociales, políticos y artísticos, en los mayores diarios y revistas en México y en Cuba, especialmente durante los años veinte y treinta (El Diario de la Marina,  Bohemia, Social (en la cual colabora de manera activa entre 1917 y 1924), Carteles, El Heraldo de Cuba, El País, El Fígaro y otros).

Mantiene correspondencia y amistad con grandes figuras intelectuales y artísticas de la vanguardia, como Ernest Hemingway, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, el muralista mexicano Diego Rivera, Gerardo Murillo, Tina Modotti y José Carlos Mariátegui.


La portada de su primera obra es ilustrada con el retrato que de ella hiciera Esteban Valderrama y Peña (Cuba, 1892-1964)




















En la biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística en La Habana se conserva un pequeño álbum que al parecer pertenecía a su hija.  En él se encuentran no solo preciosas pinturas efectuadas y firmadas por la escritora, sino también poemas y frases de afecto de varios grandes artistas que compartían la vida artística del México de los años treinta: Carlos Pellicer, Víctor Manuel, Massaguer y aún dibujos firmados por Diego Rivera.  Este último al parecer, comenzó un “Desnudo de Graciela Garbalosa” en 1956, pintura que quedó inconclusa. [1]

Ya en ese momento temprano de su carrera demuestra una gran conciencia de experimentos narrativos muy de la época vanguardista y notable en una mujer escritora.

  • La juguetería del amor. Poemas. La Habana. Imprenta de Rambla Bouza, 1920.
  • La gozadora del dolor. Novela. La Habana. Imprenta El Siglo XX, 1922.
  • El relicario. Novela de costumbres cubanas. Novela. La Habana. Imprenta Rambla Bouza, 1923
  • Una mujer que sabe mirar. Novela. México. Eda Mexicana, 1927
  • Tres cuentos de la abuela a la nieta. México. Talleres Gráficos de la Nación, 1927; 2ª. Ed. 1945.
  • Más arriba está el sol. Novela. La Habana. P. Fernández, 1931.
  • Julio Antonio Mella en México. Bohemia, sep. 17, 1933. 8-9 y 59
  • Los estudiantes revolucionarios (novela). México. Talleres Gráficos de la Nación. 1941.
  • Narkis. Diez leyendas y cuentos, antiguos y modernos en versos clásicos y libres. México. 1948.
  • Unos momentos de la reina vida (tragicomedia). México, 1955.
  • Charlas en el Pent-House. Poemas. 1957
  • Al bosque de Chapultepec: Poema en cinco cantos. México. B. Costa-Amic. 1958.
Es necesario e importante que presentemos algunas consideraciones sobre la obra de Graziella Garbalosa.

Ella misma expone en el prólogo de su primera obra, que su libro de poemas es "una pequeña gruta de pasión, dolor, ingenuidad y ternura.  Gruta que recama y embellece la hiedra del amor, el erotismo, que es el atavío mas en boga en nuestra literatura del siglo XX"

En su volumen de cuentos titulado Narkis y publicado en México en 1948, Garbalosa reproduce fragmentos de cartas del ilustre pensador cubano Enrique José Varona, de una correspondencia llevada a cabo entre agosto de 1922 y septiembre de 1923 en la que Garbalosa ha pedido la opinión de Varona sobre "la novela". [2]

En repetidas ocasiones éste le aconseja a la autora que "refrene" su imaginación y fantasía. En efecto, Varona incorporó a Garbalosa en la galería de escritores y artistas de vanguardia, al concluir su resumen de Garbalosa diciendo que "la crítica la tildará de desigual, pero tendrá que reconocerla original. Lo que es mucho mas raro". [3]

La investigadora Susana Montero resume una apreciación de Graziella Garbalosa diciendo que su "audaz obra narrativa, subvertidora de algunos de los más rancios y profundos mitos de la femineidad, por ejemplo, el de la sublimación del sufrimiento de las mujeres en tanto crisol de pureza moral - resultó prácticamente silenciada....."

A esa audacia subvertidora de la cuestión feminista habría que reconocerle a Graziella Garbalosa asimismo una profunda autorreflexión sobre el proceso de la escritura y la función de arte en la conciencia humana, consecuente con las tendencias más vanguardistas de la narrativa hispanoamericana.

En La Evolución de la Cultura Cubana 1608-1927 que apareció publicada en La Habana en 1928, se hacen los siguientes juicios sobre su obra:

………..escribe versos sentidos...........ha traspasado los límites del naturalismo ofreciendo aspectos de verdadero fondo inmoral en La gozadora del dolor.
           
Dice Catharina Vallejo en 2007 que………. “este breve estudio [4] ha sido un primer intento de reconocerle los múltiples méritos a esta "audaz" autora cubana "original y rara", pero olvidada aún hoy hasta el silencio”. [5] 

En efecto a pesar de toda su actividad meritoria, se encuentran pocas referencias a su obra.  En Cuba fue más conocida por su actividad como declamadora. El Diccionario de la Literatura Cubana, por muchos años referencia esencial, no menciona a Graziella Garbalosa; la más reciente Historia de la literatura Cubana (2003) le dedica un breve párrafo, sólo mencionando en nota a pie de página La gozadora del dolor, como "cruda novela"; no mencionan sus publicaciones periódicas ni la fecha de su muerte.

Helio Orovio señala que “…..su verso es fresco, juguetón; atrevido a veces. Su voz se destaca en el concierto lírico nacional”.

Viajó entre 1933 y 1934 por Estados Unidos y Europa en gira teatral, ya con la participación artística de su hija Graziellita. Ofreció recitales a la comunidad hispano parlante de Estados Unidos y de los países europeos visitados.

Regresó a Cuba en 1959 fijando su residencia en Alamar, al este de La Habana. Una afección visual la imposibilitó de continuar escribiendo.

Ya octogenaria, Graziella Garbalosa falleció en La Habana en 1977.

Su producción vanguardista, de estilo y contenido atrevidos, y su conciencia de las preocupaciones teóricas en materia de expresión narrativa resultan atributos suficientes para justificar su presencia en el siglo XX cubano.

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Fuentes Consultadas:

  1. Adán, Martín, "Graziella Garbalosa, Una mujer que sabe mirar. Amauta, II/ii, No. 13
  2. Alonso, Nancy y Yañez, Mirta. Damas de Social. Ed. Boloña, La Habana, 2015.
  3. Díaz Marrero, Concepción. Graziella Garbalosa: una mujer de vanguardia. Inédito. Stgo. de las Vegas.
  4. Evolución de la cultura cubana 1608-1927. La Habana. Imp. Siglo XX, 1928. Recopilación dirigida, prologada y anotada por José Manuel Carbonell y Rivero en Biblioteca Digital del Caribe http://ufdc.ufl.edu/UF0074038/00006 consultado el 16 de enero de 2019.
  5. Garbalosa, Graziella en https://search.ancestry.com>cgi-bin>sse, consultado el 18 de enero de 2019.
  6. Llana, María Elena. Graziella Garbalosa, un grácil galimatías, en “Damas de Social”. Ed. Boloña, La Habana. 2015.
  7. “Los poetas de Santiago de las Vegas”. Compilación y prólogo: Helio Orovio. Publicado por el Consejo Regional de Cultura de Boyeros. Impreso por Imprenta Revolucionaria CTC, La Habana. Circa [1965-1970].
  8. Montero Sánchez, Susana. La narrativa femenina cubana 1923-1958. La Habana. Ed. Academia. 1989.
  9. The New York Public Library, Schomburg Center for Research in Black Culture, Manuscripts, Archives and Rare Books Division. Guide to the Eusebia Cosme papers 1927-1973; Sc Micro R-3619. Processed by Diana L. Lachatanere, en www.archives.nypl.org, consultado el 17 de enero de 2019
  10. Vallejo, Catharina (Concordia University, Montreal) La gozadora del dolor y otras novelas de Graziella Garbalosa: Erotismo, naturalismo y vanguardismo en la narrativa femenina cubana de los años veinte. Revista Iberoamericana, Vol. LXXV, No. 226, Enero-Marzo, 2009. 153-166
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[2] La gozadora del dolor, es la primera novela de contenido erótico escrita por una mujer cubana.
[3] En Garbalosa, Graziella. Narkis.
[4] Se refiere a un estudio realizado sobre la obra de la escritora.
[5] Nota de la Redacción: Para reconocer a todas las mujeres que en esa época sostuvieron una posición vanguardista en las artes, muchas de ellas olvidadas en el tiempo, se editó en 2015 por Ediciones Boloña de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana el libro “Damas de Social”. Ver fuentes consultadas.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Recuerdos de pequeñas cosas

0 ¡TOME LA PALABRA!

por Giselle Balido | Miami, Florida

Mi querida abuela Nana
Como diría la canción del cantante catalán Joan Manuel Serrat...

A veces, los recuerdos llegan de repente, sin avisarnos, sin una razón aparente y sin una historia que los conecte; son simplemente memorias aleatorias que surgen espontáneas, quién sabe por qué. Sólo sé que muchas veces durante el día o la noche, cuando menos me lo espero, de mi Santiago de las Vegas me vienen a la mente…

Las manos de mi abuela Nana rociando la montaña de sábanas blancas recién quitadas de la tendedera, antes de plancharlas…

La cafetera, una especie de aro de metal con un colador de una lona gruesa, donde se colaba el café, que caía en un jarrito de metal…

Las tacitas pequeñitas donde se servía el café, y las señoras y señores que, antes de beberlo (aún no sé por qué) vertían un poco de café en el platico…


El Parque Viejo. Imagen de la colección de Leonardo Gravier.
El silencio casi sagrado que se sentía en el Parque de la Glorieta, con su linda fuente española…

El color azul intenso del añil que se usaba para lavar la ropa…

La cazuela honda de sopa de pollo ¡con la pata de la gallina flotando entre las papas y las cebollas!

El señor que pasaba con un latón cuadrado, recogiendo sobras “para el cochinito”…

El sillón de Gerónimo el limpiabotas, que lo recuerdo muy adornado, como un trono, donde me gustaba sentarme para ver todo desde su “altura”…

Después de una buena lluvia, el agua que corría por la zanja en las calles y los barquitos de papel que a los niños nos gustaba echar a navegar en ella…

Las novelitas de Corín Tellado y de vaqueros, que prestaban por cinco centavos, colgadas de una cuerda en la casa de "La Niña Govín" (así se le llamaba a la señora) y los papalotes de colores brillantes como gemas, con colas largas llenas de lacitos, que colgaban alto en la pared…

A Pedro, del chinchal de Delia, moliendo la caña para hacer guarapo…

La sonrisa contagiosa de “Bigote” el bodeguero, y a Emilio “el chino” leyendo un periódico en su idioma con unos símbolos que a mí se me hacían indescifrables…

El gofio con leche que me preparaba abuela Alicia y las latas de leche condensada que hervía mi abuela Nana para hacer dulce de leche…

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Esa curiosa cinta de la hoja del plátano que mi abuelo Gabriel le ponía a cada barra de su delicioso pan, y que quitábamos antes de comerlo…

Los pececitos de colores nadando en los estanques del chino Siam, y la sala de su casa, llena de sus pinceles y paletas con colores, donde hacía sus pinturas…

El tamborileo de la lluvia golpeando un techo de zinc...y el olor fresco después de la lluvia.

En fin, tantos recuerdos queridos que, como bien dice Joan Manuel Serrat en su canción “Pequeñas cosas”, “acechan tras de la puerta… y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve”.

¿Qué recuerdos pequeños tiene usted de su vida en Santiago de las Vegas en su época de oro? Haga click en "¡Tome la palabra!" y cuéntenos.


viernes, 3 de mayo de 2019

La Cruz Verde

2 ¡TOME LA PALABRA!

Por Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Hay un rincón en nuestro pueblo, conocido por todos los que nacimos en Santiago de las Vegas y hemos vivido aquí, por todos los que echamos raíces en y queremos a Santiago, por los que nos hemos apropiado a través de los años de las enseñanzas de nuestros padres y abuelos, de sus tradiciones, leyendas y valores.

Me refiero a la Cruz Verde, ese pedacito del terruño enclavado en las calle Cero y 13, de nuestro Santiago y por donde cruzan a diario hoy centenares de personas que se dirigen a la diversidad de repartos y comunidades construidas en los últimos 50 años entre Santiago de las Vegas - Managua - Cuatro Caminos, y que de manera indiferente miran al monumento que allí se levanta sin siquiera detenerse a intentar averiguar de que trata el mismo.

Quizás también mucho de nuestros hijos y nietos, vivan o no en Santiago de las Vegas, tampoco conozcan de la Cruz Verde, por lo que vamos a brindar  información sobre dicho monumento.

Francisco Montoto, expone como resultado de sus investigaciones lo siguiente:

«Hace muchos años, Adolfo Cortada publicaba una leyenda sobre la Cruz Verde, atribuyéndola a un romance de amor desgraciado y tanto, que tuvo como resultado la muerte violenta del galán en manos del padre de la damisela en el mismo lugar donde se encuentra enclavada la cruz, colocada allí, según la leyenda de Cortada, para perpetuar la memoria del galán que pagó en moneda de vida su sincero amor.

»Bonita leyenda.....pero leyenda al fin.

»La historia es otra. En el lugar que ocupa la iglesia existía, antes de construirse ésta, una ermita donde se adoraba la Santa Cruz, bajo cuya advocación estuvo el pueblo incipiente hasta muchos años después.

»Cuando comenzó la construcción de la iglesia, cuya primera piedra se colocó el 18 de febrero de 1694, el pesar y el júbilo se apoderaron de los vecinos que constituían la pequeña masa de población.

»Pesar, porque necesariamente habría que destruir la pequeña ermita que sirvió, para desde ella, elevar sus plegarias a Dios y júbilo, porque iban a ver ampliadas las naves acogedoras de sus ansias espirituales para orgullo de sus corazones y regocijo de sus almas devotas.

»La Cruz Verde se encuentra en el lugar que hoy ocupa desde mucho antes de la fundación del pueblo, que como se sabe ya, quedó constituido el día 3 de Mayo de 1749, día precisamente de la Santa Cruz.

»Al avanzar las obras de construcción de la iglesia hubo que destruir la ermita antes mencionada, pero los vecinos del Barrio del Este, que lo constituían los vecinos que habitaban las casas que hoy forman las manzanas comprendidas por las calle 15, 0, Cruz Verde y 2 y la comprendida por las calles Cruz Verde y 2 en el tramo que se prolonga hasta la carretera de Managua y que en aquella época era bohíos, pocas de tabla y teja y alguna de adobe, los vecinos de ese Barrio, decimos, fervorosos adoradores de la Santa Cruz,se la llevaron con ellos para adorarla y reverenciarla, ya que estimaban al parecer, que la Cruz era más de ellos que de la  misma iglesia.  Es de entonces que data el emplazamiento de la Cruz Verde en aquel lugar.

»Podemos decir, pues, que la Cruz Verde ocupa tal sitio desde principios del siglo XVIII ………»

Hasta aquí lo que nos interesa resaltar del trabajo del historiador Montoto, sin dejar de mencionar que asegura que los datos que informan de este tema fueron tomados de los archivos de nuestro Ayuntamiento y del Archivo de nuestra Iglesia Parroquial por él mismo.

Esta cruz, cuenta la tradición de viejos vecinos, fue originalmente de madera; al transcurrir los años, casi a fines del siglo XIX, fue sustituida en el culto por una de hierro, la misma que llegó hasta 1956, bajo la custodia, por un período de casi medio siglo, de esa piadosa mujer que se llama Manuela Izquierdo Arteaga, después de haber estado durante varios años al abrigo del hogar de los esposos D. Benito Rodríguez y Dña. Gertrudis Gómez, viejos vecinos de la Cruz Verde[1], al ser arrancada de su sitial en los días que precedieron a la independencia política de Cuba de la influencia de España.

Según cuentan fueron manos españolas que construían trincheras para repeler el avance de los mambises que operaban en los alrededores, las que la arrancaron, pero también fueron manos españolas las que del suelo la recogieron, para entregarla al cuidado de los esposos Rodríguez-Gómez, con la intervención de Doña Josefa Amestoy; fueron las manos de D. Manuel García González, las que recogieron  la Cruz y la entregaron a D. Benito Rodríguez, para su custodia, bajo la cual estuvo, hasta que por la propia señora Amestoy fuera entregada a Manuela Izquierdo, quien con amor, veneración y fervor la conservó hasta 1956, tanto cuando estuvo emplazada sobre su gradería de piedra antes de la parcelación del Reparto "Lídice", como después guardándola en su domicilio.

El monumento actual fue construido en 1956 por la iniciativa, tenacidad sin desmayos y el dinámico entusiasmo de los miembros de la Unión No. 75 de los Caballeros Católicos de Cuba, radicados en la parroquia de Stgo. de las Vegas y que tuvieron en Ignacio Díaz y Enrique Garbalosa sus mas pujantes propulsores.

Consiste en una Cruz modelada en granito color verde y emplazada entre cuatro columnas que sostienen a modo de dosel una placa monolítica en forma también de cruz. Una tarja de bronce expresa lo que ocurrió en ese lugar.

La cruz de hierro quedó depositada en el Museo Histórico Local de la Asociación "Más Luz" al ser sustituida en el monumento levantado por la de granito. Hoy se conserva en el Museo Municipal de Historia.

La erección del monumento en la Cruz Verde, recoge y perpetúa una añeja tradición en la historicidad cristiana de nuestro pueblo.

“Los pueblos que no erigen monumentos públicos, para rendir tributo a sus mártires, a sus héroes o sus tradiciones, son pueblos ausentes de espiritualidad, mudos antes su propia historia, que semejan un campo desolado y estéril, donde no se empina un árbol ni florece un rosal”, apuntaba Rubén Pérez Chávez.

El monumento de la Cruz Verde fue posible por el aporte de todos, mediante suscripción pública y con la cooperación de la Alcaldía, dando una prueba del alto sentido de cooperación latente en la comunidad santiaguera, para todo lo que significara grandeza material y espiritual, en marcha hacia el progreso y enaltecimiento de sus valores.

Se inauguró el 3 de mayo de 1956, en ocasión del 257 aniversario de la constitución de nuestro cabildo.

La Revista Antorcha refleja así la ceremonia de inauguración:

«Comenzaron los festejos con una peregrinación, que partiendo de la Casa Consistorial, se dirigió primero al lugar donde naciera el fundador de nuestro pueblo, Sr. Miguel Macias y en la placa erigida allí se colocó una ofrenda floral; despues hasta la Iglesia Parroquial, de donde partiera la procesión con Nuestra Sra. del Rosario (la misma imagen que adornara el altar de la primera iglesia de nuestro pueblo), hasta el lugar donde se inaugurara el monumento erigido.

La Cruz que se conserva en el Museo
»La Cruz Verde fue develada por el Padre Vicente Jovaní y bendecida por el mismo.  En este lugar hicieron uso de la palabra el Alcalde Municipal Sr. Gerardo Castro Martínez y la Sra. Manuela Izquierdo Arteaga, la que por un Diploma concedido por nuestro Ayuntamiento fue nombrada Celadora y Guardián de la mencionada cruz.

»Los actos terminaron con una misa de campaña oficiada por el Padre Vicente Jovaní, junto al monumento.  El Padre Jovaní pronunció un brillante y sentido sermón, exponiendo ante todos los presentes un relicario que contenía un fragmento de la cruz divina y santa, donde expirara nuestro Señor Jesucristo y que fuera traída por él, desde los Santos Lugares que visitó en su último viaje.»

Me apropio de las palabras de Rubén Pérez Chávez:

«La Cruz Verde debe salvarse y perpetuarse, porque para nosotros tiene un doble simbolismo: el de la historia y el de la tradición.

»Como símbolo histórico nos señala el lugar donde años atrás se congregara un grupo de seres humanos para fundar una comunidad y dar carácter de permanencia a un sentimiento gregario de solidaridad que se basaba en la esperanza de alcanzar una vida tranquila, laboriosa y progresista.

»Como símbolo de tradición nos recuerda que a través de los años nuestros antepasados, nuestros abuelos y nuestros padres, hicieron de la Cruz Verde un punto de conjunción donde las familias se reunían para estrechar lazos de vecindad que consolidaban entre ellos aquellas inquietudes y aquellos afanes que tanto propendieron al progreso de la ciudad y que hoy parecen estar en crisis entre nosotros.

»Por encima de creencias religiosas, de doctrinas sociales y de prejuicios infecundos y desalentadores, todos los vecinos deben cooperar al éxito de esta bella iniciativa que no será solamente el triunfo de los Caballeros Católicos, sino la victoria del amor a una tradición que es orgullo y honra de Santiago de las Vegas, porque no nos recuerda episodios aciagos de nuestra historia, ni fija un lugar que traiga a la mente el recuerdo de hechos que debiéramos olvidar, sino que señala a propios y extraños aquel rincón donde un día seres animados de nobles ideas y anhelos de progreso, se reunieron junto a una cruz, viendo en ella el símbolo de la redención, del amor y de la paz entre todos los seres humanos, para rogar por el progreso de la nueva comunidad y por la felicidad de todos.»

Termino con las palabras de Jesús Ángel Puig:

«Madera, hierro, granito; ha sido en la historia distinta la materia constitutiva del sagrado símbolo, pero la esencia espiritual ha sido, es y será solo una, la esencia de la devoción de un pueblo por un sagrado símbolo de amor, de bondad y de justicia: el símbolo de la Cruz. 

»Símbolo que amaban los fundadores de nuestra ciudad y que veneraban devotamente, como amaban y veneraban a la sagrada imagen de Nuestra Señora del Rosario, con la misma unción y el mismo respeto con que nosotros hoy, en medio de la rudeza del mundo actual, veneramos a nuestros Santos Patronos Santiago Apóstol y Nuestra Señora de las Mercedes.»

Es el propio Puig, intelectual y poeta santiaguero el que dedica el siguiente soneto a la Cruz Verde:

               CRUZ VERDE

Viejo arrabal de mi ciudad querida
en ti pasé mis años sin dolores,
desengaños arteros y traidores
no habían clavado en mí su cruel mordida.

Viejo arrabal, la aurora de mi vida
levantó en ti su sol, sembró sus flores,
el iris de la fe dio sus colores
y el ala surcó el aire sin herida.

Y en este laberinto que hoy me encierra
tu recuerdo de entonces no se pierde,
preciosa callecita siempre amada....

Surge la perspectiva de la sierra,
la humilde bodeguita y la Cruz Verde
por altos eucaliptus sombreada.

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[1] A la cuadra comprendida en calle 13 entre calle 2 y Cero, se le conoce como cuadra de la Cruz Verde, lo que fue ratificado por un acuerdo de la Cámara Municipal, en 1956.

Fuentes consultadas:

  1. Fina García, Francisco. La Cruz Verde. En Revista Antorcha, Año XI, No. 5, Marzo 30 de 1956.
  2. Inauguración del monumento erigido en la Cruz Verde. Revista Antorcha. Año XI, No. 7, Mayo 30 de 1956.
  3. Montoto, Francisco. La Cruz Verde. En Revista del CIR. Año III, No. 10.  Marzo 15, 1937.
  4. Pérez Chávez, Rubén. La Cruz Verde. En Revista Antorcha, Año X, No. 10 Agosto 30 de 1955.
  5. Puig, Jesús Ángel. Devoción Cristiana. En Revista Antorcha,  Año XI, No. 9, julio 30 de 1956.
  6. Puig, Jesús Ángel. "Cruz Verde" en poemario Mis Versos, Santiago de las Vegas, 1965.