miércoles, 30 de abril de 2008

Arturo Doreste, poeta casi olvidado

7 ¡TOME LA PALABRA!

Porque tal vez nuestra fugaz quimera Al renacer de entre infinitas ruinas Nos anuncie la santa primavera…… ¡Y puedan retornar las golondrinas! A. Doreste en «Mensaje Romántico», 1943 ¡Qué bellas palabras! ¡Qué manera tan original de expresar la esperanza y la regeneración del espíritu! Pudiéramos decir que Arturo Doreste, autor de esta inolvidable estrofa, fue, como el dramaturgo Marcelo Salinas, santiaguero por adopción, ya que vivió gran parte de su vida en nuestro pueblo. Lamentablemente, esta lumbrera de la poesía cubana del siglo XX hoy día se conoce poco, y es para rectificar esta situación que Arsenio Alemán Agusti nos ofrece hoy su importante obra:

Arturo Doreste 
"El muy conocido poeta español Francisco Villaespesa llegó a Cuba en 1919. De visita en Camagüey, se hospeda en un hotel de esa ciudad. El maletero, un joven delgado y tímido, se dirigió a él con estas palabras: Yo también soy poeta, señor - le dijo. Villaespesa lo miró con cierto asombro y curiosidad. Pues tráeme tus versos mañana mismo - le respondió. El joven quedó paralizado. ¡Mostrar sus versos a Villaespesa! Y así fue. Antes de marchar, Villaespesa hizo llamar al maletero, y le devolvió sus papeles, con algunas correcciones y sugerencias, solicitándole le escribiera a España y se despidió de él con un abrazo. El joven no había hecho nada para lograr esa atención del conocido poeta: más bien lo había importunado - como reconocería luego - con aquellos ripios de principiante. Descubrió que Villaespesa le había dedicado un soneto. Aquel joven fue Arturo Doreste, nacido en Isabela de Sagua, en la entonces provincia de Las Villas el 6 de Enero de 1895. ..." Siga leyendo

martes, 29 de abril de 2008

Una Invasión de Refugiados... en Santiago

0 ¡TOME LA PALABRA!

Fue en el año de 1762, cuando la flota inglesa puso sitio a la ciudad de La Habana demandando la rendición de la plaza y amenazando en caso de resistencia con un bombardeo, cuando tuvo lugar la invasión a que hacemos referencia.

El sitio de La Habana: oleo sobre tela, 1770, obra del pintor franco-inglés Dominic Serres el Mayor; haga clic en la imagen para visitar el Museo Nacional Marítimo de Londres, donde aparece una breve historia de la conquista inglesa de La Habana, desde el punto de vista británico.
Amenazada la capital con un bombardeo por las tropas inglesas, ante la resistencia de la guarnición, que se dio orden por las autoridades, para que salieran de la ciudad, las mujeres, los niños, los ancianos y los enfermos, con el objeto de librarlos del peligro de la metralla.
El sitio de La Habana, 1762: El atraque, 7 de junio. Óleo sobre tela, del mismo pintor.
A causa de esta medida y estando nuestra población a poca distancia de la capital, centenares de personas buscaron refugio en ella. Para dar alojamiento a los refugiados, enfermos y heridos que llegaban de la capital, se habilitaron los cuarteles, la Iglesia, el Ayuntamiento, así como la mayoría de las casas de los moradores, que abrían sus puertas, para dar abrigo a los que la necesidad les obligaba a abandonar sus hogares. Entonces era esta población un pequeño caserío con escasamente un centenar de viviendas por los alrededores de la iglesia, siendo las casa de madera y guano, con excepción de la Iglesia, que era de mampostería. Tal fue el número de refugiados, que careciendo de casas donde alojarlos, se hizo necesario levantar a lo largo de la calle cuatro, una hilera de tiendas de campaña para los refugiados, por lo que más tarde se le dio a dicha calle el nombre de Refugio. De tal magnitud fueron los servicios prestados por el pueblo y el Cabildo de esta población, que en reconocimiento y gratitud, el Rey de España, concedió en 1775 el título de Villa, extendiendo considerablemente su jurisdicción. Don Jerónimo de Cuadra, que desempeñaba el cargo de Alcalde Mayor puso gran celo y cuidado en la atención esmerada de los habaneros, aportando de su peculio particular cantidades de dinero para la adquisición de alimentos y ropas, que luego se negó a recibir, manifestando que era su contribución en beneficio de los que por fuerza mayor habían tenido la desgracia de tener que abandonar sus hogares, huyendo al bombardeo de La Habana por las tropas inglesas. - Francisco Fina García, en Tradiciones y Leyendas PD: Si no lo ha leído antes, quizás le interese saber que durante este período, Santiago fue brevemente territorio inglés. Lea nuestro artículo del 7 de octubre de 2007: Santiago Bajo la Corona Inglesa.

sábado, 26 de abril de 2008

Teatro Santiaguero: Alma Guajira, Episodio 11

0 ¡TOME LA PALABRA!

Buenas noches, y bienvenido una vez más a Santiago de las Vegas en Línea. La estrella de Alma Guajira esta noche sin duda alguna es Don Lico, quien domina la escena con su fuerte carácter y en particular con su pintoresco vocabulario. Tiene mérito especial la decisión del dramaturgo santiaguero Marcelo Salinas de dejar que sus personajes se expresen en su idioma natural, en una época cuando tantos escritores preferían el lenguaje rebuscado y artificial. ¿Sabría Salinas que estaba encapsulando, para nosotros y para siempre, el habla del guajiro cubano de las primeras décadas del siglo XX? Su obra es, por lo tanto, un valioso tesoro lingüístico para el que, como nosotros, no quiere olvidar cómo se hablaba en el campo en la Cuba de ayer. No podemos evitar una sonrisa al escuchar a Don Lico acusar a su hijo de ser "muy cheche" (hombre bravucón o fanfarrón, según la Real Academia), o decirle que no le "alevante" los hombros, o usar palabras como "entoavía" por "todavía" y "nadien" por "nadie". Se pudiera pensar que se trata del habla de personas sin educación, rústicos guajiros que nunca aprendieron a hablar bien; pero escarbando un poco más, descubrimos que muchas veces, lo que nos puede parecer español mal hablado, no es ni más ni menos que ricas cucharadas del potaje lingüístico que nos trajeron los españoles, con sus regionalismos, dialectos e idiomas que aún hoy se hablan en distintas partes de España. Por solo citar un ejemplo: en Asturias, de donde provenimos tantos santiagueros, se habla el asturiano, una especie de castellano antiguo que sobrevivió aislado por las montañas, y cuyo léxico no fue alterado por la influencia árabe que tanto afectó al resto de la península, ya que éstos nunca conquistaron el Principado. ¿Y sabe usted cómo se dice "todavía" en lengua asturiana? Entoavía.

Cortesía de Victoriano Ramón Pico González
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El Cuartel de Aclimatación

0 ¡TOME LA PALABRA!

Fue en el año de 1854, que se estableció en el mismo lugar que ocupa en la actualidad la Estación Experimental Agronómica, un Cuartel de Aclimatación para las tropas españolas, que venían de la Península.


1897: El Hospital Militar, previamente Cuartel de Aclimatación del ejército español, y posteriormente Estación Experimental Agronómica en Santiago de las Vegas

Este lugar fue escogido por considerarse que estaba ubicado en un clima seco y de buena altura, propio para aclimatar a los militares que venían a prestar servicio a la Isla. Contaba entonces con el edificio central, donde estaban instaladas las oficinas y que es el mismo que ocupa las oficinas de la Estación Experimental Agronómica, conservando todavía su aspecto colonial. Contaba además con varias barracas de madera de altos y bajos donde eran alojadas las tropas y que fueron demolidos en 1930, al llevarse a cabo unas obras de reparación y ampliación de dicho centro. Durante la guerra de 1895 fue convertido en Hospital Militar, donde eran traídos de distintos lugares enfermos y heridos, por lo que vivió nuestra población días de espanto y dolor, al escuchar las voces y quejidos de los que eran conducidos al mismo, después de abandonar el tren que los dejaba en la estación del ferrocarril, teniendo los vecinos que cerrar las puertas de las casas por orden de la autoridad, para no ver el triste espectáculo de aquellos hombres, famélicos y harapientos, que rompían el silencio de la noche con sus ayes de dolor. Terminada la guerra fue transformado por el Gobierno Interventor en una Escuela de Oficios y en 1904 se estableció la Estación Experimental Agronómica, centro vital de investigaciones y experimentos a favor de la agricultura cubana. Es este sitio un lugar de interés en nuestra historia local, así como que aquí falleció el esclarecido patriota y hombre de letras, Martín Morúa Delgado, y que ocupaba el alto cargo de Secretario de Agricultura, ya que residía en dicho lugar y donde ha sido fijada una tarja en memoria de tan ilustre cubano. - Francisco Fina García, en Tradiciones y Leyendas

lunes, 21 de abril de 2008

Un Paseo por el Aeropuerto de Rancho Boyeros

1 ¡TOME LA PALABRA!

Recordando, una vez más, que cuando decimos Santiago de las Vegas, nos referimos no sólo a la cabecera, sino al término municipal en toda su extensión histórica, no debemos olvidar que una vez el Aeropuerto Internacional José Martí, o de Rancho Boyeros, como le decimos cariñosamente, caía dentro de nuestra jurisdicción. A pesar de que para casi todos ese aeropuerto esté vinculado con la triste salida de nuestro país, hoy Giraldo Raymond de Con nos escribe desde su hogar en Asturias para transportarnos a tiempos más felices, cuando un paseo a "nuestro" aeropuerto era causa de alegría familiar.

"El aeropuerto de Boyeros está indudablemente vinculado a la historia general de Santiago de las Vegas y a las vivencias personales de cada uno de nosotros, pues ha sido testigo mudo de muchas lágrimas, de alegrías y tristezas, de despedidas y recibimientos. Fue lugar de trabajo de muchos santiagueros, pero hubo un tiempo que también era parte de nuestro ocio. Recuerdo que los domingos por la tarde mi familia merendaba en la cafetería del aeropuerto los típicos sandwiches cubanos de jamón de pierna con pepinillos y la Coca-Cola a granel con hielo picado. Mientras que ellos se hartaban yo montaba el caballito negro que había en la entrada, esos de moneda que suben y bajan. Después subíamos a la terraza para ver los aviones... ¡era todo un espectáculo!"

domingo, 20 de abril de 2008

Teatro Santiaguero: Alma Guajira, Episodio 10

0 ¡TOME LA PALABRA!

Esta noche en Alma Guajira, la clásica obra costumbrista del santiaguero por adopción Marcelo Salinas, Juan Antonio sigue tratando de conquistar el corazón de Charo - cuya falta de interés lo provoca a herirla con palabras dolorosas. En eso llega Don Lico a defender a la bella joven, dejándonos una vez más con el exquisito suspenso de qué sucederá en esta cubanísima obra.

Cortesía de Victoriano Ramón Pico González
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viernes, 18 de abril de 2008

Vaqueros, Quimbumbia y Tinguiriche

3 ¡TOME LA PALABRA!

Animado por el cuento de Junior Romero sobre la caza de cocuyos, Ismael Balido decidió compartir con nosotros hoy recuerdos de los juegos de su infancia: los "vaqueros", la quimbumbia y el tinguiriche.

"En la época de mi niñez no había tantos juguetes exóticos como hoy en día, ya que con los avances de la industria, y las nuevas tecnologías hay juguetes y manuales de instrucciones que sólo los niños son capaces de descifrar y hacerlos funcionar. En aquellos tiempos habíamos muchos niños que no teníamos juguetes y teníamos que hacérnoslos nosotros mismos o usar la imaginación, como cuando usábamos un “palo de escoba” viejo que primero era un brioso caballo, ya que le amarrábamos una soguita y nos lo poníamos entre las piernas y “a cabalgar se ha dicho”. Junto a otros niños cabalgábamos y formábamos tremendos tiroteos “matándonos” unos a otros. ¿Que cuál era el revólver? Pues nada menos que el dedo índice con el que apuntábamos al enemigo y el dedo pulgar, puesto en posición vertical, era el gatillo. Después, cuando nos cansábamos de cabalgar cogíamos ese mismo “palo de escoba”, le cortábamos un pedazo como de unas 12 ó 14 pulgadas y otro pedazo más pequeño, como de cuatro o cinco pulgadas, al cual le afilabámos ambos extremos y a jugar a la quimbumbia se ha dicho. Este juego se practicaba poniendo en el piso de la calle o sobre la acera la parte pequeña, esto es, a la que le habíamos afilado las puntas y con el palo más largo le golpeábamos una punta para que saltara en el aire y en ese momento tratábamos de acertar a darle mientras estaba en el aire. Y si lo lográbamos, cosa que casi siempre hacíamos debido a la práctica, los contrarios que se habían situado en posiciones convenientes, trataban de cogerla mientras estuviera en el aire y de lograrlo, pasaban ellos a ser los que golpeaban la quimbumbia. Si no lo lograban entonces el que había golpeado la quimbumbia pedía, basado en la distancia en que había ésta caído, una cantidad de “palos”. Esto es, dígamos que el “bateador”decía, dame cincuenta palos y si el contrario estaba conforme se los concedía. Si estimaba que no, entonces procedía a medir con el palo golpeador la distancia entre la base y el lugar donde estaba la quimbumbia golpeada. La medida la hacia poniendo el palo al principio de la base y lo iba adelantando dándole una media vuelta hasta llegar a la mencionada quimbumbia golpeada. Si en la distancia entre la base y la quimbumbia no cabían los cincuenta palos pedidos por el bateador, pues éste perdía su turno al bate y venían los contrarios a batear. Si por el contrario sí cabían, entonces esos eran cincuenta puntos que ganaba el bateador y se iban sumando hasta llegar a la meta de puntos que se hubiera fijado al comenzar el juego. La meta casi siempre era de 200 palos, pero a veces se aumentaba a 300. No había reglas en cuanto a esto. También hacíamos nuestras propias pelotas para jugar al “tinguiriche”. La pelota la hacíamos cogiendo una caja vacía de cigarros, que eran de un cartón flexible (casi siempre usábamos las de la marca “La Competidora Gaditana” ya que, por su medida, eran las que más se prestaban a nuestro propósito). Pues bien, esa caja la dividíamos en tres tiras como de una pulgada de ancho cada una; luego, de un periódico viejo, hacíamos una bola de papel a la cual le metíamos una piedra pequeña en el centro para darle peso, y la forrábamos con las tres tiras de la caja de cigarros. El “tinguiriche”era un juego que se practicaba en la calle y se ponían tres bases además de una en la pared de una de las casas; otra en el medio de la calle, la otra en la pared de otra casa en la acera opuesta y la base desde la que se bateaba con la palma de la mano esa pelota que la lanzaba un niño del equipo contrario. Cuando uno bateaba, si la pelota era atrapada por los contrarios sin que tocara el suelo, pues eras “out”; y si tocaba el suelo, quien la atrapara tenía que tirarsela al bateador (o diremos "maneador” ya que no se usaba bate, sino la mano) para darle con dicha pelota antes de que alcanzara la primera base. Si te alcanzaba, pues eras out. A los tres outs perdías el derecho a batear y los contrarios pasaban a batear. Era similar al juego de pelota, pero una versión adaptada a las condiciones por la falta de bates, guantes y pelotas".
¿Recuerda usted otros juegos de antes? ¡Escríbanos!

miércoles, 16 de abril de 2008

Las Guaguas de Caballos

0 ¡TOME LA PALABRA!

A través de la historia, el transporte ha sido uno de los principales factores que han impulsado el progreso de la humanidad. Desde el día en que un genio anónimo descubrió el maravilloso poder de la rueda, cada nuevo avance ha ido cambiando poco a poco el curso de la historia, hasta llegar hoy a nuestros aviones supersónicos y viajes al espacio. En el Santiago de las Vegas de principios del siglo XX, predominó un pintoresco medio de transporte que hoy nos recuerda el historiador Francisco Fina García en su obra de mediados de siglo, Tradiciones y Leyendas. 

Las Guaguas de Caballos
No fue hasta después de la segunda década del siglo actual [XX], que desapareció de nuestro ambiente pueblerino, este medio de transporte de pasajeros entre Santiago y la capital, así como con los pueblos comarcanos. Todavía recordamos este rudimentario servicio, movido por fuerza animal, que constituía el principal medio de comunicación. Fresca está en la mente, aquella vieja estampa de las guaguas de caballos, que tanto nos emocionaba en las días infantiles y pasa por la cinta del recuerdo, aquel vehículo tirado por una pareja de caballos que guiaba el guagüero, el que a ratos hacia estallar en el aire el cuero, para estimular la marcha de las bestias, que levantaban una densa nube de polvo a lo largo de la rústica carretera. Esta primitiva guagua tenía la entrada por la parte posterior, a la que subía por una pequeña escalerilla, que daba acceso a dos asientos a lo largo de la misma, teniendo los pasajeros que ir sentado uno frente a otro. La piquera estaba situada en la Plaza de la Iglesia y existieron algunos “trenes de guaguas”, como se les denominaba, uno de los cuales estuvo en la calle 8 y 17, donde se encuentra hoy el Reparto “El Especial” y que fuera uno de los últimos que funcionara en esta población. Fue por el 1918, que se estableció la primera línea de ómnibus entre esta ciudad y la capital, sustituyendo el anticuado servicio de guaguas de caballos. Entre las primeras rutas de guaguas de motor que prestaron servicio a los vecinos de esta población recordamos, la de Llovio; “La Aliada”, de Cardo y Acosta, entre Bejucal y La Habana; y “La Santiaguera”, de Higinio Martínez, entre esta ciudad y la capital (arriba; fíjese que esa, igual que las guaguas de caballos, se montaba por una escalerilla trasera).
Lamentamos no disponer de fotografías de las guaguas de caballos en sí, pero sí nos complace ofrecerle la imagen de "La Santiaguera" y de lo que, por su recorrido, parece ser una guagua de la línea "La Aliada". Haga clic en la imagen para ampliarla y poder apreciar la elegancia en el vestir que lucían nuestros abuelos. Es de notar también que, a diferencia de Estados Unidos, las personas de color en aquella época se sentaban con los blancos sin traumas ni problemas raciales. (Si desea saber más sobre las guaguas "Brockway", visite su página en Wikipedia). Para concluir, lo dejamos con esta bellísima fotografía del coche del Dr. Gallol en 1924, que aunque no era guagua, su "motor" era, como el de los transportes que hoy nos recuerda Fina, un noble caballo. Como siempre, recuerde que puede hacer clic en las imágenes para ampliarlas.

domingo, 13 de abril de 2008

Teatro Santiaguero: Alma Guajira, Episodio 9

0 ¡TOME LA PALABRA!

Esperamos que nos disculpe por el retraso de los últimos días, ya que hasta ahora el sábado había sido siempre la noche de Alma Guajira. El equipo de Santiago de las Vegas en Línea es, como entenderá, completamente voluntario y nuestra labor depende de los momentos libres que nos deja el trabajo al final del día. Evidentemente, fue un mal momento para el retraso, considerando que la semana pasada dejamos a nuestros queridos guajiros en medio de un tiroteo, sin saber quién le había disparado a quién; para compensar el suspenso que habrá sufrido, le ofrecemos hoy esta simpática caricatura del dramaturgo Marcelo Salinas, que nos llegó esta semana de Cuba. Pues bien, sin más preámbulo, ¡subamos el telón para ver cómo sigue el guateque!

Cortesía de Victoriano Ramón Pico González
Como siempre, recuerde que puede hacer clic en las imágenes para ampliarlas.

jueves, 10 de abril de 2008

A la Caza en la Ampliación de Mulgoba

0 ¡TOME LA PALABRA!

Igual que una llama enciende una vela, y una vela enciende otra, los recuerdos y escritos de ustedes, nuestros ciudadanos virtuales, despiertan en otros santiagueros no sólo sus memorias, sino también el deseo de compartirlas y conservarlas. Escuche las bellas palabras de Giraldo Raymond de Con, quien nos escribe desde Asturias, conmovido por el relato de los cocuyos de Junior Romero:

"Es increíble que en la sencillez humana de los relatos que aportan los lectores de este proyecto exista un mensaje que te contagie en la necesidad de recordar y trasmitir nuestros propios recuerdos. Acabo de leer el trabajo sobre el cocuyo de Antonio Romero. Qué cosa mas grande que nuestros hijos hoy en día no sepan ni lo que es. Es una verdad muy grande que la Nintendo es el pomo de cristal de sus infancias. Me acordé de otro insecto, esta vez un lepidóptero, la mariposa. Nací y me crié en el reparto Ampliación de Mulgoba, donde populaban las mariposas de colores, blancas y amarillas. También las cazábamos con un jamo de tela. ¡Y qué decir de las lagartijas atrapadas con un lazo corredizo, o de las jaulas con trampas para los tomeguines y azulejos que caían siguiendo el cebo de alpiste que se le ponía! Hoy nos acusarían de atentar contra el medio ambiente, pero eran nuestros juegos. Ahora que menciono la Ampliación de Mulgoba, me gustaría describir lo que recuerdo del reparto. Estaba formado por siete calles muy largas, quizas de 400 ó 500 metros; en cada una fueron construidas siete u ocho casas. Entre ellas había solares vacíos donde habían plantado todo tipo de frutales; mangos sobre todo, pero también teníamos aguacates, zapotes, guayabas y hasta marañones que te apretaban la boca si no estaban muy maduros. Yo vivía en la calle Cuarta muy cerca de la avenida. Hacia arriba, casi llegando al final, estaba la casita del sereno. Se llamaba Camilo, y era un hombre pequeño pero con mala leche. Hacía guardia toda la noche y era el encargado del sistema de alumbrado. Portaba un Colt recortado que casi llevaba por la rodilla. Entre las calles Segunda y Tercera estaba el laguito, una especie de estanque bastante grande y profundo rodeado de pinos. En sus aguas cristalinas se podía ver un tipo de carpa roja no muy grande, y sobre el agua descansaban patos de los de cuello azul. En una de las esquinas del estanque el paseo de cemento penetraba en el agua; existía la leyenda de una persona que quizás en estado alegre había entrado por él en su coche, que yacía en el fondo del laguito. Quizás otra persona recuerde más detalles; ha llovido bastante".
Gracias, Giraldo, por tan bonitas memorias de un reparto de Santiago. Es un buen momento para recalcar que este sitio abarca no sólo la cabecera, sino todo el territorio del Término Municipal, y el que desee contribuir fotografías o recuerdos de cualquiera de sus repartos, será recibido con un cálido abrazo santiaguero. Mientras tanto, ¿tiene usted fotografías antiguas de la Ampliación de Mulgoba, de sus casas, del sereno, o del laguito? Si en algo puede contribuir, ¡avísenos!