viernes, 3 de mayo de 2019

La Cruz Verde

Por Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Hay un rincón en nuestro pueblo, conocido por todos los que nacimos en Santiago de las Vegas y hemos vivido aquí, por todos los que echamos raíces en y queremos a Santiago, por los que nos hemos apropiado a través de los años de las enseñanzas de nuestros padres y abuelos, de sus tradiciones, leyendas y valores.

Me refiero a la Cruz Verde, ese pedacito del terruño enclavado en las calle Cero y 13, de nuestro Santiago y por donde cruzan a diario hoy centenares de personas que se dirigen a la diversidad de repartos y comunidades construidas en los últimos 50 años entre Santiago de las Vegas - Managua - Cuatro Caminos, y que de manera indiferente miran al monumento que allí se levanta sin siquiera detenerse a intentar averiguar de que trata el mismo.

Quizás también mucho de nuestros hijos y nietos, vivan o no en Santiago de las Vegas, tampoco conozcan de la Cruz Verde, por lo que vamos a brindar  información sobre dicho monumento.

Francisco Montoto, expone como resultado de sus investigaciones lo siguiente:

«Hace muchos años, Adolfo Cortada publicaba una leyenda sobre la Cruz Verde, atribuyéndola a un romance de amor desgraciado y tanto, que tuvo como resultado la muerte violenta del galán en manos del padre de la damisela en el mismo lugar donde se encuentra enclavada la cruz, colocada allí, según la leyenda de Cortada, para perpetuar la memoria del galán que pagó en moneda de vida su sincero amor.

»Bonita leyenda.....pero leyenda al fin.

»La historia es otra. En el lugar que ocupa la iglesia existía, antes de construirse ésta, una ermita donde se adoraba la Santa Cruz, bajo cuya advocación estuvo el pueblo incipiente hasta muchos años después.

»Cuando comenzó la construcción de la iglesia, cuya primera piedra se colocó el 18 de febrero de 1694, el pesar y el júbilo se apoderaron de los vecinos que constituían la pequeña masa de población.

»Pesar, porque necesariamente habría que destruir la pequeña ermita que sirvió, para desde ella, elevar sus plegarias a Dios y júbilo, porque iban a ver ampliadas las naves acogedoras de sus ansias espirituales para orgullo de sus corazones y regocijo de sus almas devotas.

»La Cruz Verde se encuentra en el lugar que hoy ocupa desde mucho antes de la fundación del pueblo, que como se sabe ya, quedó constituido el día 3 de Mayo de 1749, día precisamente de la Santa Cruz.

»Al avanzar las obras de construcción de la iglesia hubo que destruir la ermita antes mencionada, pero los vecinos del Barrio del Este, que lo constituían los vecinos que habitaban las casas que hoy forman las manzanas comprendidas por las calle 15, 0, Cruz Verde y 2 y la comprendida por las calles Cruz Verde y 2 en el tramo que se prolonga hasta la carretera de Managua y que en aquella época era bohíos, pocas de tabla y teja y alguna de adobe, los vecinos de ese Barrio, decimos, fervorosos adoradores de la Santa Cruz,se la llevaron con ellos para adorarla y reverenciarla, ya que estimaban al parecer, que la Cruz era más de ellos que de la  misma iglesia.  Es de entonces que data el emplazamiento de la Cruz Verde en aquel lugar.

»Podemos decir, pues, que la Cruz Verde ocupa tal sitio desde principios del siglo XVIII ………»

Hasta aquí lo que nos interesa resaltar del trabajo del historiador Montoto, sin dejar de mencionar que asegura que los datos que informan de este tema fueron tomados de los archivos de nuestro Ayuntamiento y del Archivo de nuestra Iglesia Parroquial por él mismo.

Esta cruz, cuenta la tradición de viejos vecinos, fue originalmente de madera; al transcurrir los años, casi a fines del siglo XIX, fue sustituida en el culto por una de hierro, la misma que llegó hasta 1956, bajo la custodia, por un período de casi medio siglo, de esa piadosa mujer que se llama Manuela Izquierdo Arteaga, después de haber estado durante varios años al abrigo del hogar de los esposos D. Benito Rodríguez y Dña. Gertrudis Gómez, viejos vecinos de la Cruz Verde[1], al ser arrancada de su sitial en los días que precedieron a la independencia política de Cuba de la influencia de España.

Según cuentan fueron manos españolas que construían trincheras para repeler el avance de los mambises que operaban en los alrededores, las que la arrancaron, pero también fueron manos españolas las que del suelo la recogieron, para entregarla al cuidado de los esposos Rodríguez-Gómez, con la intervención de Doña Josefa Amestoy; fueron las manos de D. Manuel García González, las que recogieron  la Cruz y la entregaron a D. Benito Rodríguez, para su custodia, bajo la cual estuvo, hasta que por la propia señora Amestoy fuera entregada a Manuela Izquierdo, quien con amor, veneración y fervor la conservó hasta 1956, tanto cuando estuvo emplazada sobre su gradería de piedra antes de la parcelación del Reparto "Lídice", como después guardándola en su domicilio.

El monumento actual fue construido en 1956 por la iniciativa, tenacidad sin desmayos y el dinámico entusiasmo de los miembros de la Unión No. 75 de los Caballeros Católicos de Cuba, radicados en la parroquia de Stgo. de las Vegas y que tuvieron en Ignacio Díaz y Enrique Garbalosa sus mas pujantes propulsores.

Consiste en una Cruz modelada en granito color verde y emplazada entre cuatro columnas que sostienen a modo de dosel una placa monolítica en forma también de cruz. Una tarja de bronce expresa lo que ocurrió en ese lugar.

La cruz de hierro quedó depositada en el Museo Histórico Local de la Asociación "Más Luz" al ser sustituida en el monumento levantado por la de granito. Hoy se conserva en el Museo Municipal de Historia.

La erección del monumento en la Cruz Verde, recoge y perpetúa una añeja tradición en la historicidad cristiana de nuestro pueblo.

“Los pueblos que no erigen monumentos públicos, para rendir tributo a sus mártires, a sus héroes o sus tradiciones, son pueblos ausentes de espiritualidad, mudos antes su propia historia, que semejan un campo desolado y estéril, donde no se empina un árbol ni florece un rosal”, apuntaba Rubén Pérez Chávez.

El monumento de la Cruz Verde fue posible por el aporte de todos, mediante suscripción pública y con la cooperación de la Alcaldía, dando una prueba del alto sentido de cooperación latente en la comunidad santiaguera, para todo lo que significara grandeza material y espiritual, en marcha hacia el progreso y enaltecimiento de sus valores.

Se inauguró el 3 de mayo de 1956, en ocasión del 257 aniversario de la constitución de nuestro cabildo.

La Revista Antorcha refleja así la ceremonia de inauguración:

«Comenzaron los festejos con una peregrinación, que partiendo de la Casa Consistorial, se dirigió primero al lugar donde naciera el fundador de nuestro pueblo, Sr. Miguel Macias y en la placa erigida allí se colocó una ofrenda floral; despues hasta la Iglesia Parroquial, de donde partiera la procesión con Nuestra Sra. del Rosario (la misma imagen que adornara el altar de la primera iglesia de nuestro pueblo), hasta el lugar donde se inaugurara el monumento erigido.

La Cruz que se conserva en el Museo
»La Cruz Verde fue develada por el Padre Vicente Jovaní y bendecida por el mismo.  En este lugar hicieron uso de la palabra el Alcalde Municipal Sr. Gerardo Castro Martínez y la Sra. Manuela Izquierdo Arteaga, la que por un Diploma concedido por nuestro Ayuntamiento fue nombrada Celadora y Guardián de la mencionada cruz.

»Los actos terminaron con una misa de campaña oficiada por el Padre Vicente Jovaní, junto al monumento.  El Padre Jovaní pronunció un brillante y sentido sermón, exponiendo ante todos los presentes un relicario que contenía un fragmento de la cruz divina y santa, donde expirara nuestro Señor Jesucristo y que fuera traída por él, desde los Santos Lugares que visitó en su último viaje.»

Me apropio de las palabras de Rubén Pérez Chávez:

«La Cruz Verde debe salvarse y perpetuarse, porque para nosotros tiene un doble simbolismo: el de la historia y el de la tradición.

»Como símbolo histórico nos señala el lugar donde años atrás se congregara un grupo de seres humanos para fundar una comunidad y dar carácter de permanencia a un sentimiento gregario de solidaridad que se basaba en la esperanza de alcanzar una vida tranquila, laboriosa y progresista.

»Como símbolo de tradición nos recuerda que a través de los años nuestros antepasados, nuestros abuelos y nuestros padres, hicieron de la Cruz Verde un punto de conjunción donde las familias se reunían para estrechar lazos de vecindad que consolidaban entre ellos aquellas inquietudes y aquellos afanes que tanto propendieron al progreso de la ciudad y que hoy parecen estar en crisis entre nosotros.

»Por encima de creencias religiosas, de doctrinas sociales y de prejuicios infecundos y desalentadores, todos los vecinos deben cooperar al éxito de esta bella iniciativa que no será solamente el triunfo de los Caballeros Católicos, sino la victoria del amor a una tradición que es orgullo y honra de Santiago de las Vegas, porque no nos recuerda episodios aciagos de nuestra historia, ni fija un lugar que traiga a la mente el recuerdo de hechos que debiéramos olvidar, sino que señala a propios y extraños aquel rincón donde un día seres animados de nobles ideas y anhelos de progreso, se reunieron junto a una cruz, viendo en ella el símbolo de la redención, del amor y de la paz entre todos los seres humanos, para rogar por el progreso de la nueva comunidad y por la felicidad de todos.»

Termino con las palabras de Jesús Ángel Puig:

«Madera, hierro, granito; ha sido en la historia distinta la materia constitutiva del sagrado símbolo, pero la esencia espiritual ha sido, es y será solo una, la esencia de la devoción de un pueblo por un sagrado símbolo de amor, de bondad y de justicia: el símbolo de la Cruz. 

»Símbolo que amaban los fundadores de nuestra ciudad y que veneraban devotamente, como amaban y veneraban a la sagrada imagen de Nuestra Señora del Rosario, con la misma unción y el mismo respeto con que nosotros hoy, en medio de la rudeza del mundo actual, veneramos a nuestros Santos Patronos Santiago Apóstol y Nuestra Señora de las Mercedes.»

Es el propio Puig, intelectual y poeta santiaguero el que dedica el siguiente soneto a la Cruz Verde:

               CRUZ VERDE

Viejo arrabal de mi ciudad querida
en ti pasé mis años sin dolores,
desengaños arteros y traidores
no habían clavado en mí su cruel mordida.

Viejo arrabal, la aurora de mi vida
levantó en ti su sol, sembró sus flores,
el iris de la fe dio sus colores
y el ala surcó el aire sin herida.

Y en este laberinto que hoy me encierra
tu recuerdo de entonces no se pierde,
preciosa callecita siempre amada....

Surge la perspectiva de la sierra,
la humilde bodeguita y la Cruz Verde
por altos eucaliptus sombreada.

____________________________________  

[1] A la cuadra comprendida en calle 13 entre calle 2 y Cero, se le conoce como cuadra de la Cruz Verde, lo que fue ratificado por un acuerdo de la Cámara Municipal, en 1956.

Fuentes consultadas:

  1. Fina García, Francisco. La Cruz Verde. En Revista Antorcha, Año XI, No. 5, Marzo 30 de 1956.
  2. Inauguración del monumento erigido en la Cruz Verde. Revista Antorcha. Año XI, No. 7, Mayo 30 de 1956.
  3. Montoto, Francisco. La Cruz Verde. En Revista del CIR. Año III, No. 10.  Marzo 15, 1937.
  4. Pérez Chávez, Rubén. La Cruz Verde. En Revista Antorcha, Año X, No. 10 Agosto 30 de 1955.
  5. Puig, Jesús Ángel. Devoción Cristiana. En Revista Antorcha,  Año XI, No. 9, julio 30 de 1956.
  6. Puig, Jesús Ángel. "Cruz Verde" en poemario Mis Versos, Santiago de las Vegas, 1965.

2 comentarios:

  1. Bravo Arsenito: Estas haciendo patria e historia. Recordando y recuperando una bella tradición de nuestro"Querido Santiago", que los que estamos lejos, también amamos, sin importar credos, distancia y tiempo. Un detalle, la primera piedra se puso en 1694, de todos modos si te fuera posible, rectifica esto. Te aprecia mucho. Mario A. García Romero.

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  2. Magnífico relato histórico de Arsenio Alemán sobre la Cruz Verde. Sólo recuerdo la Cruz de hierro pintada de verde, ubicada entre las Calles 0 y 13 —lugar que ocupó nuestra primera “iglesuca” de tablas y guano—.
    En 1694, el Obispo Diego Avelino de Compostela, colocó la primera piedra de la actual iglesia parroquial entre las Calles 4 entre 13 y 15 (donde está situada en la actualidad).
    Leonardo Gravier

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