jueves, 20 de octubre de 2022

Apuntes sobre el ciclón del 1926 en Santiago de las Vegas

Por Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas.

Uno de los huracanes que azotaron Cuba en el siglo XX y de relevancia por los daños causados fue el acaecido en 1926.

Ocurrió el 20 de octubre de ese año y azotó fundamentalmente la Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud) y la entonces provincia de La Habana (que es hoy la actual provincia de La Habana más parte de la actual provincia de Artemisa y la actual provincia de Mayabeque).

Según datos ofrecidos por el entonces Observatorio Nacional (hoy Instituto de Meteorología) tuvo vientos sostenidos de 193 kilómetros por hora, (sería hoy clasificado como de categoría 3 en la escala Saffir-Simpson de 5 posibles), causando estragos en infinidad de edificios e innumerables casas destruidas y un saldo estimado de unas 650 víctimas fatales en el país.

Santiago de las Vegas fue castigado por dicho huracán, según aparece reportado en la prensa de la época.

La solidez de las edificaciones de Santiago de las Vegas en aquel entonces no fue suficiente como para resistir los embates del furioso viento. De esa forma múltiples moradas de trabajadores quedaron destruidas. Igualmente afectó la Casa Consistorial, incluyendo el reloj que exhibía en su torreta frontal, dejó prácticamente inservible el edificio del Centro de Instrucción y Recreo y los edificios en los que se encontraban los talleres de despalillados de la firma J. Echavarría y Cía., quedando inútiles para sus funciones. El carro fúnebre de la localidad quedó totalmente destruido. Igualmente quedaron en el suelo los muros del cementerio local; resultó igualmente dañado el matadero, el alumbrado del parque Juan Delgado y el reloj de nuestra Iglesia Parroquial. El pueblo quedó sin electricidad y sin comunicación telefónica. No hay reportes de fallecidos al paso del ciclón en nuestro pueblo.

El Ayuntamiento creó dos comisiones especiales de trabajo: una para realizar un inventario de casas arrasadas y otra para realizar un censo de familias necesitadas de auxilio.

De igual manera, el Sr. Alcalde, Cmdte. Ignacio Castro Ruiz, entregó personalmente al Sr. Presidente de la República un mensaje solicitando auxilios, demanda que fue atendida por la Secretaría de Gobernación.

La Cruz Roja Cubana nombró en Santiago de las Vegas una Comisión encargada de socorrer a las familias damnificadas y coordinar la ayuda que se recibiría con inmediatez. El Teniente Médico Delegado del Organismo Superior, Dr. Miguel D. Doval, asistido por el Capitán Castillo, Jefe de la Policía, el Inspector de Sanidad y otras personas, presidió en la morada del Sr. Arturo Cobo la reunión que constituyó el Comité No. 1 de la Cruz Roja en el término municipal. Esa comisión quedó integrada por la Srta. Amelia Cobo, que la presidió; la Srta. Alicia Plasencia que actuaría como Secretaria y la Srta. Rina Cortada, que tendría a su cargo la Tesorería.

Como Vocales de la Comisión formaron parte las Sras. Esperanza Gato de Ruiz; María Josefa Nargares; Ana del Monte de Mora; María Teresa Pedroso de Vianello; Sol Hernández de Cobo; Angela Mikleff Vda. de Pita y las señoritas Sacramento Campos, Agustina Ovies, María Roig, Zoila, Evelia y Amparo Díaz, Estrella Negrín, Esther Suárez y Soledad Cobo.

De esa manera se repartieron en Santiago de las Vegas los días 24 y 26 de octubre una cantidad de 806 raciones de alimentos cada uno de esos días. Y el día 29 otras 359 remitidas por la Sra. Berta Machado de Aballí, hija del entonces Presidente de la República, Gerardo Machado y Morales.

También en la “La Nenita”, finca propiedad del Presidente, ubicada unos 450 metros, saliendo de Santiago a la mano derecha, por el camino hacia Managua, su hija Berta, llevó a cabo el día 31 de octubre una repartición de ropas y zapatos a los damnificados de Santiago de las Vegas.

Consta en la prensa de la época que: «las personas han salido muy satisfechos por la manera en que han sido atendidos, igual se puede decir del reparto de víveres que se efectuó con mucho orden por parte de nuestra autoridades».

Ya para el día 10 de noviembre se había restablecido el servicio de electricidad y también el de teléfonos.

Dos principales problemas quedaban por resolver: 1) el problema de las casas de vivienda de las personas más humildes, algunas de las cuales, fueron total o parcialmente destruidas, con amenaza de derrumbes, donde las personas continuaban viviendo a falta de otro lugar al cual recurrir y 2) el asunto de posibilitar que la principal fuente de sustento de los pobladores en el pueblo, léase, el despalillo, pudiera comenzar a funcionar.

A éste último problema, los directivos del Centro de Instrucción Recreo “La Gloria” y del Casino Español, cuyos edificios soportaron el embate de los vientos, en un gesto altruista y de enorme solidaridad humana, pusieron a disposición de la firma J. Echavarría y Cía., sus locales sociales, para instalar en ellos sus faenas, hasta tanto esta firma terminase de construir el grande edificio de dos plantas ubicado en las calle 13 y 12 que ya había iniciado su construcción. De esta manera, muchas familias aliviarían la precaria economía derivada del huracán.

La acción emprendida por estas dos instituciones santiagueras evitaron que la industria fuese trasladada a otra localidad y ayudó a preservar el empleo de nuestros pobladores. Se consigna en la prensa que debido a esa iniciativa «ha sido menos angustiosa la situación del pueblo que por este motivo, ha podido atenuar en parte las consecuencias derivadas del tremendo cataclismo. Con estos procedimientos ambas sociedades se han hecho acreedoras a la gratitud del pueblo en general y han correspondido al favor que el mismo siempre les dispensará.»

Referente al asunto de las viviendas destruidas total o parcialmente la cuestión fue diferente. La comisión del Ayuntamiento, creada al efecto de censar los individuos que sufrieron daños en sus propiedades y evaluar los mismos con el propósito de facilitar la ayuda prometida por el Gobierno, trabajó de manera tal que es digno de mencionar en un recuento como este, particularmente el Teniente Armando Ortega, pero sólo eso no era suficiente. Resultaba necesario lograr que los socorros ofrecidos llegaran a Santiago.

Es por ello que, públicamente el 20 de noviembre, a un mes exactamente de haber ocurrido la catástrofe, el Magazine “La Opinión” en su página editorial expresa:

«……estimamos nosotros que palpamos la realidad de los hechos que cuanto antes la Comisión de Subsistencias resuelva la precaria situación en que se encuentran aquellos que, no teniendo mas que un mal y pobre albergue, lo vieron destruirse abatido por la furia del huracán»

Y sigue más adelante: « …..por lo que tenemos seguridad de que la Comisión de Subsistencia , que cuenta en esta ciudad con elementos valiosos tanto en el orden civil como en el militar, ha de influir de manera positiva y rápida en la consecución del noble propósito para que fue creada. Esperamos pues, un despliegue de actividades mayor, si cabe, a fin de que se resuelva la situación de los pobres que ahora claman un auxilio que hace treinta días no necesitaban, pero que hoy, por la fuerza de los elementos naturales, se ven precisados a hacer algo que el hombre no debiera hacer nunca: PEDIR»

Gráficas de LA OPINIÓN.— Vista de uno de los Barrios de Santiago de las Vegas más castigados por el huracán del día 20 de octubre. Así reza el pie de foto que aparece en la edición del 30 del propio mes. La foto parece ser tomada en la calle 15 entre 2 y 4, mirando hacia la calle 6.

En un artículo aparecido en El Estudiante, el día 20 de noviembre se bosqueja la situación que primaba en Santiago de las Vegas. Transcribimos algunas partes significativas de dicho artículo:

« La vida toda de este Término laborioso y entusiasta, se ha trastornado por completo. Cierto que otros lugares de la República han sufrido más; pero es cierto también que esto está completamente cambiado; completamente desconocido.»

Más adelante señala:

«…..los edificios derrumbados total o parcialmente…….. da la sensación de una grande y deprimente anormalidad que entristece y anonada.»

« La vida de sus instituciones, progresistas y cultas, se ha paralizado con acción devastadora, dándole a la ciudad antes alegre y confiada en un porvenir de más ancha base y generador de nuevos progresos, aspecto macabro de población atrasada, sin espectáculos ni diversiones indispensables para la expansión del espíritu fatigado a veces por el diario bregar, ni lugares de reunión adecuados para pláticas fraternales, de que tanto necesitan los pueblos para el desarrollo normal y progresivo de sus legitimas aspiraciones, a figurar en el número de aquellos que disfrutan vida cordial, digna y civilizada.»

«Su labor……….. ha sido interrumpida violentamente a impulsos de la fuerza destructora y disolvente del molesto visitante. Sus consecuencias en extremo dolorosas, es de creer que desaparecerán en breve con la intervención generosa del Estado, que no limitará seguramente su concurso al auxilio prestado en los primeros momentos a los más necesitados; sino que de acuerdo con sus promesas y altos deberes, acudirá en favor de los campesinos perjudicados en mayor grado y de cuantas entidades, a objeto de facilitar la obra reconstructiva indispensable al resurgimientos de anteriores actividades.»

«Hay que auxiliar a todos los verdaderamente necesitados, y dar debida protección a cuantos de ella carezcan, a fin de evitar que el hambre diezme los hogares del obrero y del campesino y lograr que la normalidad recobre su imperio prontamente, en beneficio y prestigio de todos.»

«El Estudiante…… exhorta a cuantos de algún modo están en la obligación de atender a los desamparados y huérfanos de protección para que, con alteza de miras y amplitud de espíritu, acudan en ayuda de cuantos fueron perjudicados por el último ciclón».

«El bien de la patria y el espíritu de humanidad que anima a los hombres de corazón y de nobles sentimientos así lo exige.»

Aparece el 10 de enero de 1927 una nota en El Estudiante, que expone lo siguiente:

«Llamamos la atención a los damnificados en el último ciclón, que la Comisión de Subsistencia que actúa en la Secretaría de Gobernación ha tomado el acuerdo que desde el día 6 ha comenzado la distribución de las casas adquiridas por la Comisión, para los damnificados del ciclón del 20 de octubre entre los Alcaldes de los términos afectados por el ciclón, para que dichas autoridades las entreguen a los pobres que perdieron sus hogares y después informen a dicho organismo oficial de ellas; para que no se hagan erróneas interpretaciones, es bueno aclarar que las casas en cuestión sólo se distribuirán entre los Alcaldes de los pueblos de la provincia de la Habana, y publicar en todos los periódicos capitalinos las especificaciones de la madera que va a adquirir la Comisión para la construcción de viviendas con destino a los damnificados».

La visita del Sr. Primitivo Castillo, Concejal de Guanajay, da pie a la aparición de una nota en el Magazine “La Opinión” sobre la visita, de la cual transcribimos lo siguiente:

«……entre otros objetivos de su visita a Santiago, informa que en su ciudad y término municipal, se estaban ya entregando en los días de su visita (2da. quincena de enero de 1927) 78 casas. Viviendas desarmadas completas, estilo bungalow, de bonito aspecto y que dentro de poco esperan recibir las damnificaciones para las reparaciones. Actuación digna de todo encomio y aplauso».

E inmediatamente acota:

«No podemos decir lo mismo aquí en Santiago, desafortunadamente. Donde tal parece que las damnificaciones pasaron al olvido».

A la altura del mes de Enero de 1927 la situación de la recuperación de nuestro pueblo se mantenía gris. Notas aparecidas en la prensa local da cuenta de que los escombros de las edificaciones destruidas por el ciclón aún no habían sido recogidos y sugiere la posibilidad de que si los propietarios de los mismos no los pensaban reutilizar, muy bien pudieran donarlos para utilizarlos como rellenos en las calles cuyo deterioro estaba a la vista.

Igualmente se refiere a los árboles arrancados por el huracán, principalmente los de la calle 17, los que no sólo constituían un peligro para el tránsito, sino que también obstruían las cunetas. Los troncos de los añosos álamos derribados en el Parque Martí, seguían sin ser desalojados.

El 10 de febrero de 1927 aparece una brevísima nota en el periódico El Estudiante que consigna:

«Que habiendo pasado ya mas de tres meses del saca-oro1 no se haya hecho nada respecto a las viviendas de los damnificados»

Otra nota aparece publicada en fecha 27 de marzo de 1927 en la que se informa a la población: “Al fin se limpiará el Parque Martí” en la que se da cuenta de que una cuadrilla de la Secretaría de Obras Públicas, por indicaciones del Secretario Sr. Carlos M. de Céspedes, a solicitud del Alcalde municipal y de gestiones de los Concejales Virgilio Capote, Francisco Garrigó y Miguel Ángel de Armas, se encargaría de la limpieza del parque Martí con lo cual el lugar quedaría libre de recuerdos del ciclón.

Estos sueltos, dan la idea de que la gestión administrativa del Ayuntamiento con relación a lo que hoy se denominaría “fase de recuperación” no andaba bien en nuestro Santiago.

Transcribimos íntegramente la nota aparecida en fecha 6 de julio de 1927 en el periódico “La Opinión” y con ella concluimos estos apuntes, puesto que en los materiales consultados a los que pudimos acceder no aparecen otras notas o referencias sobre las implicaciones del ciclón del 26 posteriores a la fecha de la nota transcripta.

El Reparto a los Damnificados

«Las declaraciones del de2 Gobernación Zayas Bazán acerca del reparto que se ha venido haciendo a los damnificados del ciclón3 confirman en todas sus partes lo dicho por nosotros respecto al asunto, esto es, que los donativos en su mayor parte se han hecho a las personas menos necesitadas, como ha sucedido en este término en el cual hay infinidad de vecinos que sufrieron grandes perjuicios y aún no han sido socorridos, no pudiendo levantar o reparar sus casitas por no haber recibido el menor auxilio. Este pueblo que fue uno de los más castigados por el ciclón ha sido uno de los que menos socorros ha recibido de la pomposa Comisión que tantos donativos ha recaudado. Seguramente que esto se debe en primer lugar a que no ha habido nadie, que haya reclamado lo que en justicia pertenecía a este pueblo».

«Y aquí ha pasado lo que pasa siempre con los dineros destinados a llenar necesidades públicas apremiantes, que se han distraído los fondos de la manera menos equitativa, concretándose las preferencias a aquellos que han podido mover resortes secretos, dejándose en cambio sin auxilio a los que no tienen quien pida por ellos ni pueden mover una sola influencia en su favor, porque el verdaderamente desgraciado tiene pocos amigos».

«¡Lástima que el dinero donado con tan buena voluntad por los pueblos, personas, y entidades que querían remediar el infortunio verdadero; tenga tan inadecuada aplicación!.....»

«La Comisión de Subsistencias podía haber hecho una labor más en concordancia con el espíritu misericordioso que informaba esos donativos, remediando las verdaderas necesidades y los verdaderos dolores».

Huelga cualquier otro comentario.

Notas:

1 Por contraposición de meteoro. Da a entender que el ciclón se utilizó por los políticos para sacar “oro” a costa de las necesidades de los damnificados.

2 Aparece así en el original. Debió decir “…...del Secretario de Gobernación….”.

3 Se infiere que el asunto tenía un alcance nacional.


Referencias:

  1. A los señores damnificados, Periódico El Estudiante, Santiago de las Vegas, Año 1, No. 17, 10 de enero de 1927.

  2. Cosas que chocan, Periódico El Estudiante, Santiago de las Vegas, Año II, No. 19, 10 de febrero de 1927.

  3. Díaz, A., El último ciclón, Periódico El Estudiante, Santiago de las Vegas, Año I, No. 12, 20 de noviembre de 1926.

  4. En pro de los damnificados, Periódico El Estudiante, Santiago de las Vegas, Año I, No. 12, 20 de noviembre de 1926.

  5. La Cruz Roja, Periódico El Estudiante, Santiago de las Vegas, Año 1 No. 11, 10 de noviembre de 1926.

  6. Magazine "La Opinión", Santiago de las Vegas, Año I, No. 26, noviembre 20 de 1926.

  7. Magazine "La Opinión", Santiago de las Vegas, Año II, No. 31, enero 10 de 1927.

  8. Magazine "La Opinión", Santiago de las Vegas, Año II, No. 32, enero 20 de 1927.

  9. Noriega, Leopoldo. Hojas de Mi Block en Magazine "La Opinión", Santiago de las Vegas, Año I, No. 28, diciembre 19 de 1926.

  10. Periódico "La Opinión", Santiago de las Vegas, Año I, No. 23 y 24, octubre 20 y 30 de 1926.

  11. Periódico "La Opinión", Santiago de las Vegas, Tomo III, No. 53, miércoles 6 de julio de 1927.

  12. Sección “Serpentinas” en Magazine "La Opinión", Santiago de las Vegas, Año I, No. 30, diciembre 30 de 1926.

1 comentario:

  1. Magnífico y muy completo el relato histórico del amigo Arsenio Alemán sobre el ciclón del 26. Recuerdo muchas anécdotas que de este ciclón me contara mi padre (Gabriel Gravier). Entre otras, de como el ciclón le destrozó la casa de la familia en la Calle 4 y tuvo que salir con su madre cargaday su hermano ciego agarrado de su brazo, a buscar un refugio. Creo que la foto eneseña parte de la Escuela Intermedia y la casa donde viviera Albo Parra.
    Leonardo Gravier (ofegravier@ yahoo. com)

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