jueves, 3 de junio de 2021

Un recuerdo olvidado: One, Two, Three, Aleerie

por José Balido Hernández | Madrid, España

One, two, three, aleerie, 
Four, five, six, aleerie, 
Seven, eight, nine, aleerie,
Ten, aleerie over ball.

Siendo yo niño, me contaba mi dulce Abuela Nana (Altagracia Pérez Álvarez, 1905-1999) que recordaba de su lejana niñez que en la escuela pública en Santiago de las Vegas, donde solo llegó hasta el segundo grado, le enseñaron a contar en inglés con una cancioncita que yo entendía como "one, two, three, a lady...". Esta se cantaba a la vez que se hacía rebotar una pelota que luego se pasaba por debajo de una pierna alzada, luego la otra, y así sucesivamente. 


Como tantos cuentos de mi abuela, quedó grabado en mi memoria, pero luego con el tiempo y la distancia, cayó en el olvido... hasta que, un día no hace mucho, viviendo yo en Madrid y sin saber por qué, irrumpió esa melodía sencilla en mi mente. 

Pasado el momento de sentir ese vacío agudo que nos invade cuando pensamos en un ser querido que ya no está, aproveché la maravilla de la Internet para buscar información sobre ese inusual canto infantil. Resulta que procede nada menos que de Escocia, donde se canta con la misma melodía que recuerdo, y que es "aleerie" y no "a lady" como yo pensaba. 

¿Cómo llegaría esa canción a Cuba?

Tratándose de principios del siglo XX, poco después de la ocupación estadounidense de la isla,  podemos suponer una maestra de ese país, donde también se canta en ciertas comunidades de ascendencia escocesa; o bien un maestro local formado por Estados Unidos durante esa misma época. Existen otras posibilidades: un vestigio popular de la ocupación inglesa de La Habana de 1762, o quizás algún escocés ejerciendo la docencia lejos de su tierra. Menos probable estas últimas, por supuesto, pero lo que les da cierta credibilidad es que mi abuela pronunciaba esa palabra rara de tal manera que sonaba como "a lady", el sonido exacto que tiene al pronunciarse con acento escocés; si se la hubiera enseñado una estadounidense, le hubiera sonado a sus oídos cubanos totalmente diferente debido a la "r" rótica del vecino del norte. 

Hablando de "aleerie", en dialecto escocés quiere decir "jorobado" o "doblado", en este caso refiriéndose a la rodilla doblada, por debajo de la cual se pasa la pelota cada vez que se dice dicha palabra. 


Imagen de www.horntip.com

La palabra tiene su historia interesante: a pesar de no figurar en diccionarios modernos, en el poema Piers Plowman del año 1370 se dice que mendigos sanos a las puertas de la ciudad ponían sus piernas "alery", para que se les tomara por minusválidos y se les dieran limosnas. 

¡Qué historias, hiladas en torno a un recuerdo lejano! De un canto infantil de mi abuela, a recordarlo yo una tarde de primavera en Madrid, hasta el Santiago de principios del siglo XX, y más allá en el tiempo hasta la Escocia medieval. 

Gracias, abuela, hoy vives en Madrid conmigo gracias a tus lindos recuerdos.




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