Es más que evidente, al ver el número de personas que han escrito para contar sus recuerdos de aquel señor de la calle 2 que criaba pececitos y pintaba cuadros de su lejana China, que éste dejó una profunda y positiva impresión entre sus vecinos. Hoy tenemos el placer de ofrecerle dos artículos más sobre este singular señor que atravesó medio mundo para hacer su vida en Santiago de las Vegas.
por Arsenio Alemán Agusti
Chang Eng Tin, o Sian, como le decíamos los santiagueros, tenía una lavandería en la calle 2 entre 7 y 9. También fue uno de los piscicultores de mayor ranking que tuvimos en el pueblo por aquellas épocas (décadas del 40 y 50 del siglo pasado).
Contrajo matrimonio con Dora Rivero y procrearon 3 hijos: Alexander Eng Rivero, que emigró a los Estados Unidos con toda su familia, radicándose en California (no sé si aún se mantiene allí); William Eng Rivero, que reside en Santiago de las Vegas, en la misma casa de sus padres (2 entre 7 y 9); y Henry Eng Rivero, ya fallecido.
Mi familia estuvo muy ligada al chino Sian. Mi madre era muy amiga de Dora la de Sian (ya fallecida), de manera que mi padre Arsenio y mi madre Migdalia fueron los padrinos de Henry, el más pequeño de sus hijos.
Sian era un aficionado a la pintura, y tuvo una producción bastante amplia, que no puedo precisar adónde fue a parar. También era aficionado al cine. Disponía de una cámara de películas de 8 mm con la que filmó buena cantidad de cosas, entre ellas a mí y a sus hijos correteando en el patio de la lavandería. Ni idea del destino de esas películas.
Como tantos chinos al fin, era tremendo cocinero. Recuerdo su arroz frito. Cuando de buenas a primeras se me antojaba, me aparecía en su casa y le decía: Sian, vamos para que me hagas un arroz frito. Y él arrancaba para mi casa a cocinármelo. Ahí conocí que era mejor usar arroz viejo que arroz recién hecho; y que adicionar jamón, pollo, pescado, langosta, etc. no era originario de China. Según él, poner todas esas cosas “era un invento de los chinos de San Francisco”. Otro plato que recuerdo era la “carne guindada”; nosotros la llamamos “carne guindá”. No tengo claro el proceso, pero sé que finalmente se envolvía la carne en una media de mujer y se dejaba colgada, no recuerdo bien, si una o dos noches al sereno, para entonces procesarla y poderla comer. Pero de lo que sí me acuerdo es que era algo riquísimo, y que en ningún otro lugar lo he visto o encontrado. Sólo el chino Sian tenía la formula de cómo hacer la exquisita "carne guindá".
Bueno, a fin de cuentas, me alegra que hablemos de Sian, porque era una gran persona, como todos los chinos de nuestro pueblo. Y hablando de chinos de nuestro pueblo, he aquí una relación incompleta de la colonia china en Santiago:
Chang Eng Tin (Sian) (lavandería en la calle 2) Emilio Chong (bodega El Nuevo Mundo, en calle 11 y 2) Francisco Ham (lavandería en la calle 13 entre 6 y 8) Enrique Bú (bodega en 11 y 6) El Chino Bigote (no recuerdo su nombre) (puesto de helados en calle 11 y 4) Arturo Bú (bodega en 5 y 10) Rafael Chung (bodega en 5 y 14) Luis Fey y el chino Armando (sobrino de Luís) (bodega en calle 5 y 6) Jaime Yi (bodega en calle 15 y 12) Manuel Achong (bodega en 15 y 10) Vicente Chao (bodega en 13 y 10) Fernando el chino (no me acuerdo el apellido) (bodega en Doble Vía y 13)