martes, 8 de septiembre de 2009

Un sazonador para la memoria

por Leovaldo González Álvarez / Santiago de las Vegas No solamente, como muchos consideran, los que se encuentran distantes padecen la nostalgia de su gente y de su lugar de origen. También los que aún se mantienen dentro de ese universo añoran los momentos de etapas vividas, haciendo que la memoria cuando menos esperemos y motivada por alguna insospechada causa, nos tome de la mano y nos lleve con ella en su viaje contra el olvido. El aroma de un perfume, el degustar un sabor que estaba dentro de nuestras preferencias o simplemente el escuchar una melodía, da lugar a que se abra en nuestras mentes la ventana de los recuerdos y nos permite observar a través de ella, como si estuviéramos en presente, momentos y etapas de nuestras vidas. Mi municipio Santiago de las Vegas, toponímico formado por el nombre de su Apóstol, símbolo de la fuerza y la pujanza de su fe, batallador decidido; y Las Vegas por ser el cultivo del tabaco el predominante en el desarrollo de la vida económica de la comarca. A Santiago lo conocí un día en nuestra parroquia, montado en su caballo blanco y dispuesto a guiar con su ejemplo a los que lo habían llamado para ser el patrón de nuestro pueblo. De las Vegas sólo llegué a conocer el edificio del despalillo (a la izquierda), donde se traía a curar el tabaco en grandes tercios y que en años anteriores había sido fuente de trabajo para muchas familias santiagueras; el chinchal de la calle 11 y 4 donde por primera vez mis ojos vieron torcer la hoja para dar forma a un tabaco; y fundamentalmente la histórica lucha de los vegueros contra el estanco decretado por la Corona Española, que costó la vida a muchos de ellos y en cuya memoria se levanta el Monumento a los Tabaqueros en la entrada principal de nuestro pueblo. Santiago de las Vegas, en el que sus forjadores levantaron como elemento fundacional su magnífica Iglesia y en la que sus generaciones posteriores pusieron todo el empeño para el engrandecimiento y belleza. La gigantesca campana que girando sobre su eje y sonando a todo vuelo, decían que se oía mas allá del Rincón, su magnífica lámpara dorada que pendía de la cúpula, su barandal labrado en mármol que delimitaba la presencia del Santísimo en su magnífico altar, su elevado púlpito de madera preciosa, los coloridos vitrales que con sus imágenes se ubican en cada tragaluz. Santiago de las Vegas, con sus escuelas públicas y privadas donde un claustro de magníficos profesores impartía el conocimiento de las letras, además de educación formal y disciplina, y que con su ejemplo personal iban dando forma al espíritu y la conciencia de las nuevas generaciones. Al igual que los católicos, en sus varios templos Masónicos y Evangélicos también se nucleaban muchos miembros y familias en su fe y sus principios. Sus sociedades enaltecían la cultura y la práctica de deportes; fue en el Centro de Instrucción y Recreo donde por primera vez se celebró en Cuba el Día de las Madres. Grupo de jóvenes del Club Atlético en un juego de pelota. Fotografía de la colección de Leonardo Gravier. Teníamos también nuestro Stadium con juegos los domingos y el team de pelota del Club Atlético Santiago. Me veo con medio pueblo sentado en una gradería del Cerro, jugando Santiago contra el team del Teléfono y perdiendo en el noveno inning, ya no había uñas que comer, pero a palo limpio empatamos el juego y después nos vamos arriba. Santiago es campeón y dejamos al Teléfono tendido en el campo. Llegamos en caravana y al entrar en la calle 2 nos espera un Elefante Verde de tamaño natural y la conga de los Tuero, alegría total y orgullo de ser santiagueros. Campeonatos de basket ball, que se disputaban en las noches Los Pretty Boys, los Maceo, Los Locos de Mazorra, y juegos con el equipo de Bejucal, en los cuales de vez en cuando se subía la mostaza y acababan con algunos intercambios y no solamente de palabras. El antagonismo deportivo entre pueblos era parte también del folklore santiaguero. El recorrido mental me ubica en la zona comercial (foto a la izquierda de Marcos Ruiz): El Dandy, El Telar, Ritmo, La Casa Grande, El Gallo, Ventoso, Ingelmo, y cuando estoy frente a La Marquesita, de los más lejanos recuerdos de mi niñez algo que me impresionó sobremanera, surge la figura de un señor mayor, con un cono metálico que tenía además una boquilla y una agarradera, apoya sus labios en la boquilla y grita a todo pulmón en su amplificador artesanal: “LA MARQUESITA: EN AGOSTO TODO AL COSTO”. De seguro fue el precursor de la propaganda comercial en nuestro pueblo y que después continuó Cruz García con los amplificadores en el techo de un carro. Droguerías: Mora, Fina, García, Pepito Díaz, Pita y otras. Cafeterías, Bares, Restaurantes: Los 3 Ceros, el Kiosco de Berardo, La Central, El Royalty, La Dominica, La Suerte, La Espada, el Bar de Gervasio con su vitrola, que accionaba una orquesta de títeres cuando se le echaba su correspondiente níquel. Los helados del Chino Bigote (hand made, como se dice ahora). La Coficola, refresco de extracto de distintos sabores con agua efervescente, mejor que cualquier refresco de la red comercial; y para comer frituras con especialidad en plátanos, Jesús Chicharrita. La juguera de 11 y 4 donde una vez en los años 50 llegó a paliar la sed el campeón de los pesos pesados Rocky Marciano, y que no sé como vino a dar por estos lares, posiblemente le dieron mal la dirección del Niño Valdés. De éstos y de muchos más lugares pudiera contarles, pero el sol está que pela y a la memoria, que ya está algo vieja, le empezaron a doler los pies y no quiere dar un paso más. El Parque Viejo, o Parque Martí, en 1930. Fotografía de la familia Raymond-De Con. Se hace de noche y comienza nuestro andar por el equivalente al Prado Habanero de nuestro Santiago, calle 13 y calle 4, arriba y abajo enlazando el Parque Nuevo y el Parque Viejo, va mi gente luciendo sus mejores galas, conversando y saludando a todas las amistades, los enamorados y los que están luchando por una conquista. Década del 1950: el Teatro Popular del Centro de Instrucción y Recreo. Se va a la cartelera de los cines para ver si nos cuadra lo que están echando, eso en caso de que no hayamos leído los programas que en forma de picúas lanzaba Ovidio el Bobo por cada postigo o ventana de las casas. Ya en el Cine con cualquier problema en la proyección los asistentes gritaban a coro “¡FOGOTE, SUELTA LA BOTELLA!”. Íbamos a celebrar las fiestas de quince (a la derecha, la de Nilda de Con), éstas tenían su preparación inicial en los ensayos de varios días; en las primeras horas del día del cumpleaños no podía faltar la serenata, y después de la fiesta, el "desquite". Opción adicional: coger la Loma. La Tabernita, el Rincón Criollo, Las Brisas, El Palmar y todo eso aunque hubiera que regresar hasta Santiago a pie, como dice la canción. La memoria evoca los días 25 de julio de cada año en la celebración de las Fiestas de nuestro Patrón, fuegos artificiales, voladores, los "caballitos" en el parque y los bailes patrocinados por las sociedades culturales. En la Loma del Cacahual cada 7 de diciembre, también nos vemos rindiendo homenaje al Titán de Bronce y a Panchito Gómez Toro, cuyos restos fueron rescatados y traídos para su custodia por el Coronel Juan Delgado, que formaba parte del Regimiento de Santiago de las Vegas durante la Guerra del 95. Paradojas del destino: Martí que nació en la Habana está sepultado en Santiago de Cuba y los restos de Maceo, que nació en Santiago de Cuba, descansan en Santiago de las Vegas. Si La Habana tuvo sus personajes populares como el Caballero de París, Santiago no quedó en eso atrás, y repasamos las imágenes de aquéllos que compartieron con nosotros un espacio en el tiempo y que jocosamente llamábamos el Teniente, o el Viejo Pelayo. Pero si de popularidad se trata está Ovidio, que barrió en todas las encuestas después de ganar el primer lugar en un concurso del más feo entre los feos. Después de tanto recordar, la ventana de la memoria se entorna y toma una pausa, se percata que por lo general lo agradable se percibe primero, pero que no todo fue fiesta y jolgorio en mi pueblo, sino que la alegría se derivó como resultado del mucho esfuerzo, trabajo y dedicación de nuestros padres y abuelos. Aunque queda mucho aún en el tintero para comentar de Santiago y de los santiagueros, llegó el momento de volver a la realidad. Hoy podríamos decir que aquel Santiago añorado, tanto por los presentes como por los ausentes, ya no existe. Empezando por nuestro status: no somos más Municipio Santiago de las Vegas, nos llamamos Municipio Boyeros y hasta la laguna de Pancho Real se secó, y el Despalillo y el cine del Centro han desaparecido. Pero si lo material pasó a formar parte del pasado, el espíritu de los que tuvimos el privilegio de conformar esa comunidad prevalece y todos los que en ella nos formamos, continuamos transmitiendo a nuestros hijos la formación que recibimos de nuestras familias y de nuestros maestros, la certeza de que el esfuerzo y el trabajo diario nos llevarán por el camino de la prosperidad en todos los sentidos y que ello nos permitirá brindar una vida mejor a nuestros hijos y una gama más amplia de posibilidades en su desarrollo futuro. Es evidente que la esencia permanece, la semilla sembrada por nuestros predecesores se convirtió en un frondoso árbol, que azotado por los vientos ha esparcido a su vez sus semillas en todas las direcciones. Después de todo, ¿cuál fue la bujía que encendió la chispa de todos estos recuerdos? Pues yo consideraba que solamente tres cosas habían trascendido las fronteras locales de nuestro Santiago: el boniatillo de Florentino, de triángulos perfectos en sus envases de cartón y su dulce de coco en tinajitas de barro, así como las croquetas de La Dominica, que según el slogan de Juan Angulo eran Las Mejores Croquetas de Cuba... pero entonces la vista tropezó con un nombre que no por mucho tiempo sin escuchar estaba ni menos olvidado. En el anaquel de una "shopping" de mi pueblo me encontré con la oferta de un producto en cuya etiqueta estaba impreso SAZONADOR BADÍA. Después de tantos años, podemos celebrar: la semilla ha vuelto a casa.

10 comentarios:

  1. No me doy exacta cuenta quién es este Leovaldo, presumo que es el hijo del Sr que tenía en la calle 2 y 11 el "Bar Leomar", por la misma acera donde vivía mi tio Augusto Romero, un gran dulcero, que también trabajó con el inolvidable "Florentino Díaz", una gran persona que me vió nacer y crecer.Una sana observación: aquél 11 de Sept de 1956, no fue al "Club Teléfonos"a quién le ganamos, sinó al "Club Cubaneleco"; en una hazaña sin precedentes en el Base-Ball, pues fue el "Club Atlético Santiago"el único equipo en Cuba que ganó 22 juegos en forma consecutiva.El que suscribe, en aquél entonces le faltaban 19 días para cumplír los 10 años, pero me acuerdo como si fuera ahora mismo.El artículo es formidable, pues hace una maravillosa descripción de nuestro pueblo otrora, un pueblo para siempre tener en cuenta en todos los órdenes de la vida, aún en las peores circunstancias.Viva el Mcpio de Stgo de Las Vegaws, "Altar de La Patria".Mario A.

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  2. Es impresionante y contundente la descripcion que realizo nuestro compatriota Leovaldo,es de cierto que la nostalgia es compartida y sufrida tanto por los de adentro como los de la diasfora,somos un mismo pueblo de una misma comarca,y aun los mas jovenes que no vivimos el pasado en fisico pero si mental pues como en mi caso mis padres me trasmitieron todo en detalles dia a dia y asi lo llevo en mi mente pues ellos lo anoraban y el consuelo era trasmitirlo ,pues recordar es volver a vivir,y ahora esta maravillosa pagina que nos une a todos como si estuvieramos conversando en el parque juan delgado o en los sillones del centro de inst y recreo,yo espero algun dia volver y caminar por las calles de mi pueblo como era antes y a su vez con la nostalgia de los nuestros que ya no estan entre nosotros,es dificil,mi respeto y saludos a este santiaguero,Sr Leovaldo.santiagueramente,Jorge Romero.

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  3. Cada vez que veo los productos Badia me siento orgullosa. Cuando vivia en St. Petersburg, FL los productos Badia me permitian cocinar comidas cubanas de verdad.
    Ana Maria Wolstenholme (Gonzalez de soltera)

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  4. Hace algun tiempo yo tenia la curiosidad de conocer al dueno de los productos Badia,pues honestamente me siento orgulloso que un producto fabricado por un Santiaguero como la familia Badia se encuentre en cada Mercado Hispano y Norteamericano,quizas sea regionalismo de mi parte pero de veras me enorgullese,un buen dia me decidi y despues de obtener el telefono del Sr Badia Jr.lo llame y con la sencillez y gentileza mas grande del mundo me invito a su compania y pase un rato en esta enorme compania en su oficina conversando de nuestro Santiago,el es un fiel sonador de nuestro pueblo a pesar de haber llegado joven a este pais pero sus padres traian bajo el brazo y en su mente a nuestro inolvidable pueblecito y su oficina tiene recuerdos del terruno,me sentia como si estuviera en la esquina de 11 y 4 conversando,que experiencia.otra grande fue que en conversacion con el gran empresario cubano Pepe Diaz,antiguos duenos de la concretera nacional de Cuba,siempre salta la pregunta de todo cubano en el exilio,De donde tu eres?y con orgullo la respuesta de:Santiago de las Vegas,Oh,me dice este Senor, quien ha creado otra compania de prestigio en el exilio,Concrete Supermix,nosotros teniamos en Santiago nuestra casa de descanso,en carretera de managua frente a la Nenita,La Villa Sirena,que gusto y recuerdos de ese pueblo,a esa hora me llamo a su casa y me comunico telefonicamente con su madre de 92 anos de edad,lucida y con gratos recuerdos de nuestro pueblo,la senora parecia como estar viviendo lo que me describia,de las frutas que se cultivaban alli,las costumbres en fin se llena uno de satisfaccion cuando esto sucede,santiago tiene historia en cada rinconcito donde se pueda estar,saludos santiagueros.Jorge Romero.Hialeh Fla.

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  5. Mi nombre es Eduardo Lugo Borrego, santiaguero de la calle 10 #214 frente al parque viejo (Jose Marti). E leido con mucho interes las anecdoctas historias y cuentos de nuestro pueblo y en particular los personajes inolvidables como Ovidio que trabaja en los cines tanto en el Minerva como en el Popular, de Nena Fo que andaba siempre con un palo en la mano y los muchachos se burlaban de ella.

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  6. Me dio’ mucha alegría reconocer en la foto del Teatro Popular a Leonel y al Nene Serra en primera fila.

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  7. Solo quiero decir que me emociono al ver los quince de mi abuela Nilda de Con Gonzalez y afirmar que sigue teniendo esa misma noble mirada de hace casi 60 años,y a la que ha sido para mi como una verdadera madre, !felicidades tita 60 a@os despues!

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  8. José Darío Pérez Beltrán
    jdariopb@yahoo.es
    Leyendo los comentarios llegué a sección en la que hay una foto del cine Centro, al pie de la foto se comenta que cuando sucedía algo con la película, siempre el público gritaba ¡ Fogote suelta la botella! Pues muchas veces mi primo Virgilio Jordi(hijo) y yo estábamos arriba al lado de Fogote que era mi tío político Virgilio Jordi, quien tenía a su cargo pasar las películas,que en su gran mayoría mexicanas y que venían a Cuba a través de la Pelimex S.A. Por esas cosas de la vida, también mi tío Virgilio nos llevó un día a la casa del Sr. Pendás, quien era el representante o gerente en Cuba de la Pelimex S.A., recuerdo perfectamente aquella noche y la casona de la 5ta. Avenida en La Habana, en la que vivía el Sr. Pendás; allí había una fiesta en unos jardines exteriores con muchos invitados y mi tío fue a pasarles una película, mi primo y yo nos quedamos en la sala y las criadas nos llevaron a la cocina y nos dieron de todo tipo de dulces y comidas, al concluir, el chofer nos llevó en el carro hasta la casa en Momtoro entre Bruzón y Desagüe, frente a la Pelimex S.A. donde también trabajaba mi tío Virgilio. Hoy ese edificio de la antigua Pelimex S.A. lo ocupa la Dirección Provincial de Cultura de La Habana y frente, todavía vive mi prima Moraima Jordi a quien visito con frecuencia.
    Vean pues los recuerdos que trajo a mi mente aquel grito de ¡ Fogote, suelta la botella!, en realidad mi tío no estaba bebeido, sino eran problemas de los equipos o de las mismas copias de las películas que pasaban primero por los cines de La Habana y luego se llevaban a los cines de los pueblos y lógicamente ya traían desgastes y problemas.
    Creo que con este comentario enriquezco en algo los relatos acerca de nuestro querido pueblo.

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  9. quien sea que tenga fotos de la concretera nacional por favor mandarlas a ehvgiralt@ceniai.inf.cu gracias

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