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martes, 24 de febrero de 2026

José Lázaro Martín Marrero Rodríguez: Santiaguero connotado

0 ¡TOME LA PALABRA!

Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán A.

Hijo del matrimonio constituido por José Marrero y Mercedes Rodríguez, nació el 17 de diciembre de 1859 en la finca "La Unión", ubicada en el barrio de Doña María en la ciudad de Santiago de las Vegas, un varón que recibió por nombre José Lázaro Martín, pero fue siempre conocido por el último de sus tres nombres: Martín.

Aprendió las primeras letras en la casa de Don José Álvarez, que había contratado al maestro Antonio María Valdés, para que fuera a su finca a dar clases a sus hijos y a los de otros vecinos del lugar.

Transcurre su infancia en aquel ambiente campesino hasta que, vencida la enseñanza primaria, pasa en 1873 a la Escuela Municipal en Santiago de las Vegas, bajo la dirección de Don Antonio José de Tagle, con quién comenzó a estudiar el bachillerato y allí terminó el primer año. Interrumpe sus estudios y se traslada con su tío Pedro Marrero a San Nicolás de Bari a aprender a Maestro de Azúcar en el ingenio "Recurso" y terminada la zafra regresa a Santiago.

lunes, 30 de mayo de 2011

65° aniversario del Hospital de Emergencias de Santiago de las Vegas

6 ¡TOME LA PALABRA!

Hoy 30 de mayo se cumplen 65 años desde el feliz día en que se inaugurara en 1946 el nuevo Hospital de Emergencias de Santiago de las Vegas. El hospital se construyó con dinero de la Lotería Nacional, por crédito concedido por el Sr. Florentino Martínez y el Presidente de la República a nuestro alcalde municipal Benjamín Rodríguez Camero.

Se denominó "Dr. Ramón Grau San Martín", para hacerle patente al primer magistrado de la nación el agradecimiento de todo el pueblo de Santiago de las Vegas. A la inauguración de este centro benéfico además del Presidente de la República asistieron todos los miembros de su gabinete y distinguidas personalidades. En esta imagen, publicada originalmente en el periódico local "El Auténtico", aparece el hospital aún en construcción.

Finalmente es justo el destacar que la edificación de esta importante obra de servicio público, ubicada en la esquina de las calles 7 y 12 de nuestra ciudad, estuvo a cargo del distinguido e inolvidable maestro de obras Sr. Arturo Brito Felipe (1906-1976), persona de reconocido prestigio y reputación en la construcción de importantes edificios y viviendas que hoy, a pesar del tiempo transcurrido, permanecen erectos en nuestra comarca como prueba de su magnífico y profesional trabajo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

El Hospital de Dementes de Cuba

1 ¡TOME LA PALABRA!

El Hospital de Dementes de Cuba, mejor conocido como Mazorra por ser éste el apellido del dueño del potrero donde se edificó, fue, al igual que la Estación Experimental Agronómica y el Leprosorio de San Lázaro, una de las importantes instituciones de carácter nacional que brotaron del suelo de nuestro término municipal. Hoy nos complace ofrecerle el siguiente artículo publicado en la revista Cuba y América el 11 de diciembre de 1904, al cumplirse los 50 años de la fundación de esta triste pero necesaria institución. Es notable la belleza y pulcritud de las instalaciones, y más cuando se considera que eran destinadas para aquellos seres que la sociedad en muchos casos prefería olvidar. 

Para ampliar la imagen, pulse donde dice "Fullscreen".

domingo, 1 de agosto de 2010

Aquiles Ochoa Varona, gran médico santiaguero

5 ¡TOME LA PALABRA!

por Arsenio Alemán Agusti

En el excelente artículo de Raúl Rodríguez Vega, Leonardo Gravier y Carlos Valiente sobre dos santiagueros discapacitados cuyo impedimento físico no les impidió llevar una vida digna y normal, la santiaguera Xiomara Vigoa publicó dos comentarios sobre un médico que recordaba que había perdido una pierna en un accidente con un coche. Pues bien, este médico se llamó Aquiles Ochoa Varona (a la derecha, en el hospital), y vivió muchos años en la calle 15 entre 4 y 6, precisamente en la misma cuadra donde vivían mi padre (de soltero) y mis tías, y en la casa contigua a la barbería de Vicente donde trabajó mi abuelo Juan Tomás como barbero.

De muchacho siempre me llamó la atención la falta de su pierna y el uso de la muleta por Aquiles. Me explicó en algún momento mi padre, que era costumbre en tiempos remotos (y hoy también, aún más peligrosos) que los muchachos se colgaran de los coches tirados por bestias y se dejaran arrastrar por éste (hoy lo hacen peligrosamente, colgándose de las guaguas). Pues bien, en una de esas, Aquiles tuvo la fatalidad de que una de sus piernas quedara trabada en una de las ruedas del coche, lo que implicó que tuvieran que amputarle una de sus piernas. Así quedó para siempre dependiente de su muleta.

Aquiles Ochoa Varona, fue presidente de la Sociedad de Instrucción y Recreo “La Gloria”, y fue bajo su presidencia que se inauguró el flamante edificio que llegó a tener esa sociedad en nuestro pueblo (1947-48). No puedo precisar ahora mismo, si él fue uno de los socios fundadores de “Más Luz” en 1932, o uno de sus hermanos (a mi saber eran 3: Aníbal, Aquiles y Dilio. Aníbal falleció hace años en La Habana. Dilio aún vive, en la misma dirección en nuestro Santiago).

Con un innegable espíritu de superación, Aquiles se especializó en laboratorio clínico. Fue transfusionista y laboratorista en el Hospital Lila Hidalgo de Rancho Boyeros durante muchos años. Siempre aspiró a poder estudiar medicina, carrera que matriculó en la Universidad de La Habana, y en la que avanzó determinados años aunque para una persona como él: de pocos recursos económicos, negro, lisiado y por demás con ideas de izquierda, le resultaba muy difícil escalar esa cima. Perseveró, y al final logró su sueño, haciéndose Doctor en Medicina.

Contrajo matrimonio aunque no tuvo descendencia, pero crió como a un hijo al sobrino de su esposa. Trabajó como médico en el Policlínico de Santiago de las Vegas por muchos años.


El día de su muerte, el pueblo entero se volcó a la funeraria para rendir tributo a este santiaguero. Me recuerdo de una expresión salida de una mujer anónima. Dijo vehementemente su sentir cuando expresó: «Se ha muerto el médico del pueblo». Porque en realidad eso fue Aquiles Ochoa Varona, siempre, un servidor de la comunidad, sin importar ni día ni hora.

Los últimos años de su vida vivió en la Calle Central del Reparto La Especial, en nuestro Santiago, junto a su esposa.

Sirvan estas líneas, para perpetuar la memoria de este personaje del que siempre me acordaré no sólo porque desde que me alcanza la memoria me bautizó con el sobrenombre de Arsenitín, sino también porque se mostró a la altura que correspondía en lo profesional, ética y moralmente, cuando mi padre necesitó de sus servicios.

martes, 6 de julio de 2010

La asistencia social en Santiago de las Vegas en la década del 1950

2 ¡TOME LA PALABRA!

por Francisco Fina García y Juan Bundó Puig*

Uno de los asuntos al que presta su mayor atención la sociedad contemporánea, es el que trata de la asistencia social, como medio eficaz de prestar servicios a las capas pobres de la población.

En nuestro término existen instituciones de beneficencia pública que ofrecen eminentes servicios a la comunidad.

Para la realización de tan humanitaria labor cuenta nuestro municipio con centros de asistencia social, no tan solo de carácter local, sino que también nacional.

El Hospital de Dementes y el Leprosorio de San Lázaro son entidades de carácter nacional.

En el plano local contamos con el Hospital Lila Hidalgo (arriba) en Rancho Boyeros, que presta servicio provincial; con el Hospital Municipal de esta ciudad, y casas de socorros en Calabazar y Rincón.

Para la atención de la niñez desvalida, varias creches abren sus puertas para acoger en su seno a la infancia, que  carece de los más elementales recursos para su manutención y encauzamiento.

Pero no tan solo la acción oficial toma cartas en el problema sino que la iniciativa privada también presta su cooperación a los desheredados de la fortuna, sosteniendo los Caballeros de la Luz la cocina gratuita "Mariano Monteresi" (abajo), con el aporte de las personas caritativas de la ciudad y la ayuda del municipio; así como el sostenimiento de un albergue nocturno.

Un alto espíritu de cooperación prestan también a esta obra las Delegaciones de la Liga Contra el Cáncer, la Liga Contra la Ceguera y otras respetables agrupaciones fraternales, cristianas y católicas.

Podemos aseverar que en nuestro medio existe un ancho sentido de cooperación a toda tarea de asistencia social.

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*En su obra "Santiago de las Vegas por dentro". Ediciones La Victoria,
3 de mayo de 1959.

martes, 15 de junio de 2010

Documental: El Hospital Lila Hidalgo

1 ¡TOME LA PALABRA!

Hemos publicado con anterioridad varios recuerdos, anécdotas y reseñas del Hospital Lila Hidalgo del Reparto Lutgardita, fiel testimonio de la calidad de sus galenos e instalaciones; pero hoy tenemos el placer de presentarle un breve documental de la década del 1930 en el cual podemos apreciar la belleza, elegancia y suma limpieza del mismo, durante lo que parece ser un acto social de carácter oficial.



Le ofrecemos además la siguiente brevísima reseña extraída de "Santiago de las Vegas por dentro", obra de Francisco Fina García y Juan Bundó Puig (pulse sobre la imagen para ampliarla):



¿Guarda usted recuerdos de este importante hospital?

lunes, 29 de septiembre de 2008

La calle de Palmas

0 ¡TOME LA PALABRA!

"A ése lo coge la calle de Palmas"
De la rica fraseología de nuestro argot popular, es ésta una de las frases más difundidas y típicamente santiagueras, que tuvo su origen a fines del pasado siglo (XIX). Desde nuestra infancia hemos escuchado de labios de nuestros mayores, la repetición de ella y la que todavía suele decirse en la actualidad, con la misma significación de antaño. “A ése lo coge la calle de palmas”, es una expresión utilizada en el sentido de manifestar, que una persona está loca o media loca y que tarde o temprano será recluída en Mazorra. Sabido es que el Hospital de Dementes de Cuba, es conocido vulgarmente por "Mazorra", ya que dichos terrenos eran propiedad de Don Pablo Mazorra. Pues bien, hasta hace poco tiempo la entrada a este centro hospitalario se efectuaba por una amplia portada que daba acceso a lo que es hoy la Avenida de Rancho Boyeros y a cuya extensión se alineaba una doble fila de palmas reales, que conducían hasta la misma entrada del hospital. Nuestro pueblo, con su característico ingenio y su peculiar simbolismo, dio significado a la hermosa calle de palmas, para en sentido figurado expresar que una persona tiene perturbadas sus facultades mentales o está a punto de perderlas. El cubano, que tiene extraordinaria facilidad para encerrar en una frase cualquier hecho o acontecimiento, gracias a su agilidad mental, ha hecho posible el enriquecimiento de nuestra cantera folklórica y rara es la población donde en medio de la conversación aflore a los labios una frase para calificar o manifestar la significación de un hecho o acontecimiento, que ponga una nota de buen humor o de sugerente afirmación. - Francisco Fina García, en Tradiciones y Leyendas

sábado, 27 de septiembre de 2008

Homenaje al Dr. Ercio Martínez del Hospital Lila Hidalgo

6 ¡TOME LA PALABRA!

por Jorge Marrero / Miami, Florida Hospital Lila Hidalgo de Conill: Éste fue el nombre original que llevó ese hospital del que hemos hablado en estos días en Santiago de las Vegas en Línea, ya que después de la caída del Gral. Machado, su constructor adoptó el nombre de Lila Hidalgo, prominente dama de la sociedad habanera, muy generosa y altruista, aunque mucha gente ha tratado de dilapidar su nombre. La idea original de la construcción de este hospital fue de dar servicio primero a la ciudad industrial Lutgardita y al municipio de Santiago de las Vegas, pero con el tiempo y por no haber otro centro asistencial con las características que éste tenía, devino en dar servicio al sur oeste del mismo, abarcando los municipios de Bejucal, Quivicán, La Salud, San Antonio de los Baños, y Alquízar. El hospital fue para su tiempo uno de los más modernos y mejor equipados de Cuba: contaba con dos salas de medicinas para hombres y mujeres; una sala de niños; un modernísimo salón de cirujía; y un fabuloso salón de partos, donde muchos de mi generación nacieron, como es el caso de Carlitos Valiente. También un salón de emergencias y dormitorio para enfermeras y medicos, el primero en los años 50. El famoso médico en circulación periférica Dr. Nando Milanés Tamayo lo convirtió en salón para esa especialidad y el segundo para dormitorio de alumnos de medicina, que en un número de más de 15 vivían allí, prestando magníficos servicios a la población. Es de destacar que el subsecretario de salubridad siempre dotó a este hospital con los mejores recursos, y engrosaron su nómina profesional médica los doctores Manuel J. Fuentes García, José L. Navas Aguilar, Mario Machado Moreno, Jorge MacCook, Miguel A. de la Fuente y muchos más que se me escapan de la memoria. Quiero hacer capítulo aparte a un noble médico que prestigió esa nómina de profesionales: el Dr. Ercio Martínez Álvarez, que se asentó primero en Rancho Boyeros y después en nuestro pueblo. Era el Dr. Ercio un dechado de virtudes profesionales y, sobre todas las cosas, humano. Tenía su consulta particular allí donde el Dr. Fuentes, su mentor y amigo entrañable. Era oriundo de Alquízar y allí acudían sus coterráneos, sin un centavo; nunca les negó su asistencia, así como a mucha gente de los alrededores que fueron sus pacientes gratuitos. Además él mantenía una cuenta abierta en la farmacia de los Yániz, para los que llamamos pobres de solemnidad, que nunca por muy costosas que fueran sus recetas, dejaron de salir con su medicina en la mano. Algún día allí, donde ejerció este galeno, habrá que colocar una placa que aunque sea modesta, enalce sus virtudes no sólo profesionales sino humanas. Hay que destacar que a este galeno lo acompañó hasta su muerte su amantísima esposa Consuelito González, y también su hijo, noble continuador de su profesión, el Dr. Víctor Martínez. También cabe destacar a su hija Alina, adoradora de su padre. Para el Dr. Ercio Martínez, los laureles de la gloria.

jueves, 18 de septiembre de 2008

El Reparto Lutgardita

0 ¡TOME LA PALABRA!

A finales de los años 1920 se comenzaron a fabricar en Rancho Boyeros (más específicamente en el Reparto “Lutgardita”, que era el nombre de la señora madre del Presidente Machado y en honor a ella le puso el nombre al reparto), casas modernas de mampostería “monolíticas” (con techo de placa de hormigón armado en vez de tejas). Se le alquilaban a muy bajos precios a los trabajadores que tomaban parte en construir esa vecindad, los cuales eran residentes de Santiago de las Vegas, Rancho Boyeros y Calabazar. En esta población nueva, orgullo del municipio, se construyó el hospital público “Lila Hidalgo”. A este hospital, que con sus famosos especialistas estaba a la altura de los de la capital, venían pacientes de toda la isla (a la izquierda, una breve reseña extraída del libro "Santiago de las Vegas por dentro", de Francisco Fina García y Juan Bundó Puig).

Posteriormente llegó una compañía de construcciones y fabricó la “Textilera Cuban Sills”, donde se emplearon a unas 200 obreras y obreros para operar las maquinarias que fabricaban tejidos para ropa de mujer.

Años más tarde, compró el negocio (que era propiedad de americanos), una compañía de confecciones propiedad de unos hebreos, españoles y libaneses establecida en Luyanó, que operaba bajo el nombre de “Glamour Textiles”. Bajo ese mismo nombre comenzaron a extender el negocio, que ahora tenía conexiones con una fábrica de medias de hombre, otra industria de la misma compañía, en Rancho Boyeros.

- Bohemia Simón Pérez-Rolo, Miami, Florida