PUBLICACIONES DE SANTIAGO DE LAS VEGAS
TÍTULO: EL DÍA DE LAS MADRES
AUTOR: DR. GABRIEL GRAVIER DELGADO
DIMENSIONES: 15.5 cm x 23 cm
NÚMERO DE PÁGINAS: 36
AÑO DE EDICIÓN: 1953
PUBLICADO POR: Grupo Selección
Santiago de las Vegas,
La Habana, Cuba.
IMPRENTA: “ARQUIMBAU”
Obispo 253, La Habana.
Esta publicación recoge el discurso que, con
motivo del Día de las Madres, leyó el Dr. Gabriel Gravier Delgado en el acto de
inauguración del monumento a las madres en el parque José Martí, de Santiago de las Vegas, el segundo domingo de mayo de
1953.
El prólogo de esta publicación fue suscrito por
Julián Grillo Aycardo, Luminar y por Francisco Simón Valdés, Presidente de la
Comisión de Cultura de la Respetable Logia “Luz
y Verdad” No. 12 de la Orden
Caballeros de la Luz en la República de Cuba y en él se expresa que “cuando se penetra en obras como la que nos
presenta el Dr. Gravier en la conferencia que contiene este volumen sobre ·El
Día de las Madres”, y se contempla como se desborda sobre el estudioso
compilador de anécdotas y circunstancias determinantes el catador de imágenes,
el rastreador de escondidos senderos de inéditas bellezas , entonces se llegará
a la conclusión, a confirmar la conclusión, por sobre toda duda, que la juventud
está en el alma, y cuando se pone el alma en la obra, lo que perdura con ella,
es la más bella imagen del artista”.
El Dr. Gravier expone la compleja situación que
se presenta en la sociedad de aquel tiempo, relacionada con el respeto y
admiración hacia las madres y manifiesta que hay que oponer, con insoslayable
intención de salvadora acción educativa, el valor elemental de un sentimiento
instintivo que modele sobre la materia maleable que es el hombre, la condición
buena que se precisa para la integración de una sociedad en que el amor defina,
adjetive, rija y magnifique la empresa de existir; si queremos para la paz
general y el sosiego íntimo, que la personalidad curse sus engendros
maravillosos para oponerlos de resistencia al materialismo en que naufraga el
espíritu; y que la vida sea cambio acreditado de esperanza y ensueño; que el
sujeto de la acción vital sea el principio y esencia de solidaridad, y no
fuerza centrífuga de desintegración en el irremediable precipitado sin excusa
del odio y de la incomprensión.
Se refiere a la Asociación Internacional del Día de las Madres, al periodista Víctor Muñoz quién en el periódico El Mundo, puso en duda la capacidad del pueblo cubano de honrar a las madres, y ratifica la magnífica idea promovida por aquel grupo que la malidicencia envidiosa motejaba de “los melancólicos” en el Centro de Instrucción y Recreo, donde surgió el Día de las Madres y surgió bajo la paradójica resonancia del artículo publicado por Víctor Muñoz.
Y es bueno aprovechar y recordar aquí a “los
melancólicos”, tal como los define Gravier en el texto que nos ocupa:
«Teodoro Cabrera con anatomía goethiana, que cruzó por la
diagonal de la vida filosofando y versando sobre una pena de amor que le hizo
ver más clara la agonía de los desheredados y el dolor de los niños sin amparo.
Panchito Montoto, el de las inquietudes que lo mismo sabia
escribir sobre un concepto severo como jugaba con su prosa saltarina de buen
humor a formar ambiente de amable jocundidad.
Pancho Simón, fecundo y cardinal, escritor de súbitos
amarres conceptuosos, que, desde las estribaciones de su temperamento agudo y
avisado, esparce alientos de cultura como un marino en alta mar maniobra seguro
de su valor ante las olas cambiantes del océano.
Guillermo Gener, atenaceado por ambiciones literarias de
cuido esmerado que fueron engullidas por los atosigamientos que impone la tarea
de triunfar donde Eca de Queiros expresó que era calcinante la ilusión del
triunfo.
Mario Figueredo, muchachón que tenía para que espigara en
sus manos un manojo de rosas y las cambió por el arcaj del noticiador de
grandes rotativos capitalinos.
Pedro N. Aguiar que crujía sensible antes las más sencillas
impresiones y hacía sus versos como quien remueve el agua del arroyo para darle
rizo y onda a su transparencia ingenua.
José Manuel Sánchez, maestro de escuela, lo que reclamaba
como un timbre de sus esencias, siempre atento a su función vocativa.
Manuel Fernández Chaqueto, que aún hilvana sus sonetos y
asonanta sus romances con los polvos de oro que lima en la mina inagotable de
su facundia vibrátil como las alas de un colibrí.
Luis de la Torre, pintor.
Armando Cremata, devoto de Talía.
Dr. Rafael de Castro, poeta.
Y yo, tan reflexivo como los otros, tan impresionable y
emotivo como el que más, tan triste como todos y tan alegre como muchos, tan
vigoroso para el ensueño como tensa el alma para la emoción estética, siempre
fecundando pensamientos y con el ánimo invencible de crear ambiente propicio
para lo que hay en mi de sentimental, sensible y sensitivo.»
Relata Gravier, desde la Sociología la
importancia de la madre y entrelaza su narrativa con la obra arquitectónica que
se inaugura en la ocasión, para homenajear permanentemente a las madres en el
parque José Martí.
La reseña no debe extenderse, pero puede considerarse que el discurso resultó una pieza magistral, «porque se habla del poder de la maternidad, y lo que es, visto a la luz de todas las teogonías, ese inefable misterio de la concepción y la vida».

No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Bienvenido! En este espacio podrá publicar sus propios comentarios, recuerdos y anécdotas. Recuerde siempre poner su NOMBRE Y APELLIDO y su dirección de E-MAIL para que otros santiagueros se puedan comunicar con usted.