Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán A.
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| Bruno José Eduardo Hidalgo-Gato y Badía Foto tomada de Internet |
Bruno José Eduardo Hidalgo-Gato y Badía nació en Santiago de las Vegas un 6 de octubre en el año de 1847. Fueron sus padres Fernando Antonio Hidalgo Gato y Duarte y Juana Bautista Badía y Cortés. Su niñez pasó sin acontecimientos que merezcan citarse. Tenía solo 8 años de edad cuando se encaminó a La Habana para comenzar su aprendizaje como tabaquero. A los 18 años aún no sabía leer ni escribir pero, desechando las preocupaciones de la juventud, a esa edad ingresó como alumno en una de las escuelas nocturnas que gratuitamente dirigían algunos jóvenes de Bejucal (localidad donde para ese entonces residía) por los años de 1865/66 y bajo la dirección del ilustrado tabaquero Carlos Cepero, obtuvo Eduardo los primeros rendimientos de la educación. Desde su juventud se destacó por su simpatía hacia la causa de la independencia de la patria y, al iniciarse la Guerra de los Diez Años en 1869, bajo las órdenes de Federico Pons, jefe del Departamento Occidental, desempeñó varias comisiones de servicio. Delatado como conspirador por los voluntarios de Bejucal debido a sus actividades revolucionarias, Pons lo ocultó en La Habana y luego lo condujo al vapor La Alianza, que viajaba a Nueva Orleans vía Cayo Hueso. Tras múltiples peripecias, incluyendo un serio accidente con peligro de naufragio, los pasajeros fueron recogidos por una goleta y, finalmente, Hidalgo-Gato logró arribar a Nueva York.
En ese país se unió
a otros compatriotas que luchaban contra
el gobierno colonial. En New York se alista en la expedición al mando del Gral.
Goicuría, que habría de embarcar en el vapor “Katharine White”; pero a la
espera del Gral. Goicuría fueron apresados y llevados al arsenal de Brooklyn, de
donde pudieron salir gracias a las gestiones realizadas por Don Miguel Aldama,
Presidente de
Hidalgo-Gato, aparece también en la 4ª Compañía de Infantería a bordo del vapor “Liliam”, así como en el primer barco filibustero propiedad de los cubanos, con el nombre “Hornet”. El fracaso de estas expediciones le impidió llegar a las costas de Cuba.
En New York, trabajó como torcedor hasta que decidió establecerse por cuenta propia, abriendo un pequeño taller de tabaquería alrededor de 1871 que tuvo una corta vida.
En el convento de
San Francisco Javier de Nueva York, el 1º de mayo de 1871, contrajo matrimonio
con Mercedes Márquez y González, natural de Bejucal, de cuya unión le nacieron nueve
hijos: Fernando (1873), Eduardo (1874), Barbarita (1876), María (1878), Anita (1879),
Francisco (1883), Tomás (1884), Emilia y Petronila, estas dos últimas, murieron
siendo niñas.
Hombre muy trabajador y muy dedicado, de una increíble actividad y de un gran espíritu emprendedor no se desanimó y comenzó un negocio de mayor envergadura, con el cual tuvo éxito. En 1874 decidió trasladar su negocio a Cayo Hueso, donde abrió una tabaquería que al poco tiempo se convirtió en una de las más importantes del Cayo. Muy rápido compró los terrenos cercanos a las calles Virginia y Simonton donde construyó la más grande fábrica de tabacos en el Cayo, lo cual le permitió ensanchar su negocio y aumentar considerablemente su patrimonio. El edificio donde radicó su fábrica todavía hoy se mantiene en pie.
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| Vista interior de una fábrica de tabacos de Gato & Co., Cayo Hueso Foto tomada de Internet |
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| Vista interior de una fábrica de tabacos de Gato & Co. Cayo Hueso Nótese el lector de tabaquería. Foto tomada de Internet |
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| Edificio en la calle Simonton donde radicó una de las fábricas de Gato & Co. Hoy radica allí el Museo de la Industria del Tabaco Cayo Hueso, Florida, Estados Unidos de América. Foto tomada de Internet |
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| Así se veía Gatoville en agosto 28 de 1905. Foto tomada de Internet |
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| Identificador de Gatoville Fotografía de Garren Jefferson Clay. Marzo, 22, 2024 Tomada de Internet |
Gato apoyó el espíritu emprendedor y comunitario de sus trabajadores estimulándolos a que iniciaran negocios por cuenta propia, desde bodegas y mercados hasta locales para tiendas de ropa y escuelas privadas.
Como se sabe, la
mayoría de los emigración revolucionaria
estaba integrada por tabaqueros. Santiago
de las Vegas ―que fue a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX un
importante centro en la manufactura del tabaco, amén del cultivo de la hoja,
que se hacía en nuestras tierras― no podía vivir de espaldas al deseo de
libertad que reclamaban los cubanos, por lo que muchos de sus pobladores
tuvieron que refugiarse en
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| Vista exterior de una fábrica de tabacos de Gato & Co., Cayo Hueso, 1884. Foto tomada de Internet |
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| Vista exterior de otra fábrica de tabacos de Gato & Co. Cayo Hueso Foto tomada de Internet |
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| Vista aèrea de una fàbrica de tabacos de Gato & Co., Cayo Hueso, 1920. Foto tomada de Internet |
Sus fábricas de tabacos fueron como un hogar para los emigrados, que encontraron siempre en él a un protector, que les ofrecía trabajo en sus fábricas o les ayudaba a resolver sus imperiosos problemas económicos. Por ello, en algún momento se le consideró “el Padre de los Emigrados Cubanos”.
En paralelo con sus negocios Gato estuvo vinculado a la política de/en Cayo Hueso. Él construyó el primer sistema de tranvías del Cayo. Fue director en el Banco de Cayo Hueso. Cuando la Junta de Comercio se organizó en 1865, él fue designado primer vicepresidente y cuando la industria tabacalera en Cayo Hueso colapsó, él fue uno de los últimos grandes productores en cerrar.
Eduardo Hidalgo-Gato,
militó en todos los movimientos revolucionarios de los cubanos emigrados en el
Cayo. Fue fundador de la Convención
Cubana, organización secreta en Cayo Hueso, donde era identificado con el
número 11. A su vez, propició el ambiente revolucionario en sus fábricas y contribuyó
decisivamente con su patrimonio a la causa de
El 30 de diciembre
de 1891, José Martí recibe de manos de los obreros de la fábrica de tabacos de
Eduardo Hidalgo-Gato un álbum que recoge pensamientos patrióticos escritos por
ellos.
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| Vitolas de tabacos Gato & Co., Cayo Hueso, Florida. Foto tomada de Internet. |
Entre el 18 y 20
de diciembre de 1893 Martí visita los talleres de Villamil, Teodoro Pérez,
O'Halloran, Falk and Meyer, E. H. Gato Cigar Co., y López, Trujillo e Hijos,
donde sus palabras son acogidas con entusiasmo y el 23 de ese mismo mes,
realiza una breve visita a Jacksonville, donde habla en inglés y español a los
trabajadores de
El periódico Patria, publica el 1º de abril de 1893 un artículo intitulado
EL
DÍA DE LA PATRIA
“Ayer,
en Marti—City, cuando llegó un viajero amigo, aunque el trabajo había sido
pobre, aunque todos están pagando por semanas el hogar en que viven, no
hallaron mejor manera de celebrar la visita, que dedicar a la patria el día
entero de trabajo. En el Cayo, pocos
días hace los escogedores de la casa de Gato, repitieron en un documento
público su compromiso, el menor compromiso que puede contraer un cubano que ve
a su país esclavo en esperanza y oportunidad de salvación, el de dar un día
íntegro de trabajo al mes a la Patria, a la raíz única y fuerza única de la
vida, y darlo alegremente.”
“Y
ahora, en el Cayo mismo, han celebrado el día con una fiesta espontánea y
hermosa. Un Club valiente y ya histórico, promovió la fiesta — el Club Santiago
de las Vegas — todo de hombres; pero el Cayo todo fue aquella noche un Club”.
Con respecto a
como se propiciaba en las fábricas de Gato la efervescencia revolucionaria es
oportuno reflejar parte del artículo que con el título EL DÍA DE
“¿Y que trae El Yara ahora? Un acta hermosa de “los ciudadanos que
componen el cuerpo de rezagadores del taller de E. H. Gato & Co.,
adhiriéndose a las resoluciones de los escogedores del taller”, de dar íntegro,
como grato y apremiante deber, un día de trabajo al mes para el Tesoro de la
Revolución, el día de
“Y luego una magnífica lista del taller de torcedores,
una columna de nombres compacta. Mañana será
el libro, se publicará el libro, se leerá el libro por la patria, tendrán
asiento delantero los que lo tuvieron a la hora del deber; y a los que la hora
del deber no quisieron lugar ¿cómo se lo irán a pedir a la hora del
derecho? En una lista de honor se
publicarán todos estos nombres: ¡será como un libro de orgullo, como un libro
de hermanos!”
Pero dejemos que sea el propio José Martí, el que nos hable sobre Eduardo Hidalgo Gato. En carta dirigida al Gral. Máximo Gómez, fechada en Nueva Orleáns, 31 de mayo de 1894, dice Martí:
“Por lo que tengo alegría grande y justa es por la carta
de Collazo que le envío, junto con copia de la que me escribe, justificando
ambas nuestras esperanzas. Eso es gente real, y gusto grande. A Ud. le agradará saber que los deseos de
Collazo fueron inmediatamente atendidos.
Por N. York recibí la respuesta, ─ por embarazos del mensajero con
Y más adelante dice:
Ni había tiempo para tal, con todo lo que allá tiene que
hacer. Esas cartas de Collazo, y mi conversación
con Gato en el Cayo, han robustecido mi confianza en la disposición favorable
de
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| Eduardo Hidalgo-Gato Foto de cuerpo entero Tomada de Internet |
Los valores humanos de Eduardo Hidalgo-Gato se reflejan así en carta de José Martí al Gral. Máximo Gómez, fechada en New York, el 3 de noviembre de 1894 en la que escribe lo siguiente:
“Vengan esos nobles amigos, y en ellos me parecerá que lo veo venir a Ud. A Máximo lo espera Estrada. ¿Y mi Pancho? ¿Y Clemencia que me parece mía? – Gato y yo conversamos como dos hombres de veras, la última vez que nos vimos: y Gato me dijo así: “Y al General me le ha de decir que hay una promesa que yo le hice una vez, y que la tengo muy presente, y sí la he de cumplir.” “Cuídeme a mi familia, me dijo Gómez” y cuando me lo decía, me pareció aquel hombre mejor que nunca. “Dígale que yo no olvido eso, y que esté tranquilo: yo se la cuidaré”. ¡Benditos sean todos los hombres naturales, únicos de quienes hay que esperar algo noble en este mundo!”
José Martí, con fecha 27 de octubre de 1894, dirige una suplicante carta a Eduardo Hidalgo-Gato. De dicha carta hemos seleccionado cuatro párrafos, que se avienen a nuestro propósito de resaltar la figura del patriota que fue Hidalgo-Gato.
En un párrafo le dice Martí a Hidalgo-Gato:
“Ud. es de mi raza, de la raza de hombres que se levantan solos y de la crueldad y el abandono del mundo, se empujan hasta la altura donde se puede derramar el bien.
Más adelante, le significa:
“Ud. ama el trabajo y no ve la riqueza sino como el triunfo de él; Ud. sabe que yo admiro en Ud., con cierto apego de hermano, la bravura con que se ha hecho paso por entre los hombres”……
Y sigue Martí:
“Ud. defiende la riqueza que con tanto trabajo ha levantado, pero siempre me ha dicho, con acento que guardo con agradecimiento en mi corazón: “¿y Ud. cree que si mi patria necesita de mi en un momento supremo para su libertad, yo seré capaz de negarle mi esfuerzo?”. No; Ud. no es capaz.”
Y concluye así:
“Ud. es hombre capaz de grandeza; ésta es su ocasión. ¿Le prestaría a un negociante $5,000 y no a su Cuba? Deme una razón más de tener orgullo de ser cubano”.
Hidalgo-Gato, contestó a Martí:
Apreciable compatriota:
Refiriéndome a su angustiosa de fecha 27 del próximo pasado, le diré que conozco su responsabilidad y siento que Ud. desconozca mis sentimientos nativos, y digo esto, porque me ha escrito Ud. con demasiados argumentos.
Telegrafié según sus instrucciones, como sigue: Barranco. Compre. Luís. Quiero decir que remito a la Delegación del Partido Revolucionario $ 5 000 US Money, suma que completará la realización del plan preconcebido y bien meditado de dicho Partido para llevar a Cuba la guerra ordenada y segura que nos dará la gloria de ayudar a constituir nuestra deseada nacionalidad.
Mi nombre de cubano me obliga a hacerme participe de las angustias de la Patria, rogando a Dios por la salvación de nuestra tierra y admirando las grandezas de sus buenos hijos queda como siempre, su amigo.
Eduardo H. Gato.
Una semana más tarde, Martí contesta a Hidalgo-Gato:
“Esta no es la carta que le quiero escribir y que mi patria le debe. Cuánto hay de hermano en mí se ha conmovido con su carta sencilla[….]. Yo no llamo hermano a todos los hombres, déjeme llamarle hermano".
Del intercambio epistolar entre ambos, no resulta difícil interpretar la alta estima moral y de confianza que tenía Martí en Hidalgo-Gato, de su lealtad y entrega a la lucha por la independencia y de su alto compromiso patriótico con el Partido Revolucionario Cubano y con Cuba.
No es de extrañar entonces que cuando en cierta ocasión, le visitó una comisión para venderle algunos bonos de la emisión que había hecho el Gobierno Revolucionario, se negó a aceptarlos, y al ser interrogado sobre el motivo de su negativa respondió:
“Yo no tomo esos bonos; porque algunos pueden pensar, que los he adquirido, para cuando triunfe la Revolución, me los amorticen a mayor precio, yo no me niego a contribuir para la patria”
y sacando su libreta de banco extendió un cheque por varios miles de pesos.
La familia del patriota recuerda que se guardaba con orgullo esta afirmación suya sobre los bonos: “La República no se hipoteca.”
Su mano estuvo abierta en todo momento, para contribuir a recaudar fondos, para la adquisición de armamentos y la organización de expediciones. Se dice que aportó a la Revolución decenas de miles de pesos.
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| En esta casa vivió Eduardo Hidalgo-Gato y Badía. Ubicada en el 1209 de Virginia St., Apréciese el estado de conservación del inmueble Cayo Hueso, Florida. EE.UU., Foto tomada de Internet. |
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| Identificador de la vivienda que ocupaba Eduardo Hidalgo-Gato y familia en Cayo Hueso, Florida. EE.UU, Foto tomada de Internet. |
Finalizada la guerra retornó a Cuba para establecerse. Él donó su casa a los habitantes de Cayo Hueso para que fuera utilizada como un hospital para pobres. La casa se trasladó al 1209, Virginia St. y se denominó Hospital Mercedes, en honor a su esposa. Hoy es un edificio de apartamentos conocido como El Patio Apartments.
Se le visitó para
proponerle un cargo en el gobierno naciente, manifestándole los visitantes, que
la patria le debía mucho a él, a lo que respondió Don Eduardo: “La patria
nada me debe, yo cumplí con mi deber y sólo deseo vivir en paz”.
Eduardo Hidalgo-Gato Badía, falleció en La Habana el 4 de diciembre de 1926, cuando contaba con 79 años de edad.
Siendo un hombre
de fortuna, supo anteponer los sagrados intereses de
Fuentes consultadas:
- Belt, Guillermo A., Eduardo Hidalgo-Gato: Cubano a carta
cabal, en https://blogacademiaahce.blogspot.com/2023/10/eduardo-hidalgo-gato-cubano-carta-cabal.html
, consultado el 11 de diciembre de 2025.
- Centro de Estudios
Martianos. “Cronología Martiana”
consultada el 30 de enero del 2008 en http://marti.cubasi.cu/centro.htm
- Deulofeu, Manuel. Héroes del
Destierro - La Emigración - Notas Históricas. Imp. de M. Mestre, D´Clouet 20, Cienfuegos, 1904.
- Fina García, Francisco.
“Historia de Santiago de las Vegas”, t. I. Editorial “ANTENA” 1954, Santiago de las Vegas. Cuba.
- ———— “El
benefactor Eduardo Hidalgo Gato”. Revista “Antorcha”,
Año XIV, No. 5, Santiago de las Vegas, Cuba. 30 de marzo, 1959.
- ———— “El benefactor Eduardo Hidalgo
Gato” en Santiagueros del Pasado (Semblanzas) (Primera Serie),
Editorial “ANTENA”, Santiago de las Vegas, 1959.
- García Pascual, Luís. Entorno Martiano. Casa Editora Abril. ISBN 959-210-277-5, 2003, La Habana.
- ———— Destinatario José Martí.
Casa Editora Abril, La Habana, 2005, p.424
- García, Pedro
Antonio. "Un año
fundacional", publicado en “Bohemia Digital” el día 9 de
enero de 2007, consultado el día 30 de enero del 2008 en http://www.bohemia.cu/2007/01/09/historia/marti.html
- “José Martí. Obras Completas”. Edición del
Centenario, Vol. I, Editorial Lex,
La Habana, Cuba. 1953. pp. 179-182; pp. 218-222; pp. 580-581.
- “José Martí. Obras Completas”. Editorial Ciencias Sociales, La Habana,
1991. t. 3 p.345
- Padrón, Juan Nicolás. Las
cartas de Martí a Eduardo Hidalgo-Gato en http://cubarte.cult.cu, consultado el 15 de febrero de 2023.
- Tarja rememorativa de Eduardo H. Gato. En http://freepages.genealogy.rootsweb.com/~fernandezcuz/images/eduardo_h_gato_plaque.jpg consultado el 28 de noviembre de 2025.














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