lunes, 22 de diciembre de 2025

Sacramento Campos: Santiaguera connotada

 Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán Agusti 

Sacramento Campos
1877-1937

Sacramento Campos nace en Alquízar el 7 de mayo de 1877.   De origen campesino, muy humilde. Sus padres fueron esclavos libertos.  Familia compuesta por su madre, y cinco hermanos (3 hembras y 2 varones). Se trasladaron de Alquízar a Quivicán y más tarde a  Güira de Melena. Finalmente, arribaron a Santiago de las Vegas en 1888.  Tenía 11 años de edad cuando se establecieron en Santiago de las Vegas. 

En Santiago no había entonces una escuela pública donde mandar a Sacramento, pero el interés y la tenacidad de la madre lograron que se aceptara en la única escuela privada para niñas blancas que había, la de la catalana Carmen Pelligero.  Allí no solo no pagaba, sino que llegó a ser la alumna más destacada por su conducta, su aplicación y su admirable pronunciación castiza, tal como la de la maestra.

A la vez que asistía a la escuela, hasta terminar el sexto  grado, ayudaba en la casa a la tarea de la madre y su hermana que despalillaban y hacían cigarrillos.  Por las noches leía incansablemente.

La maestra Pelligero pidió permiso a su madre para llevarla a Barcelona de donde la traería hecha una maestra.  Sacramento no quiso ir por no dejar a su madre, ya vieja y enferma. Comenzó a trabajar en el despalillo, donde se aficionó a fumar, pero abandonó la costumbre cuando se incorporó a la enseñanza. 

Frecuentaba la Sociedad La Gloria, llegando a presidir en ella la Sección de Damas, además de contribuir a organizar otras secciones que ampliaron la influencia cultural de la institución.  Allí se creó también una escuela para analfabetos que ella desempeñaba personalmente. 

Cuando el Gobierno Interventor americano solicitó personas dispuestas a ejercer el magisterio para crear escuelas, la solicitud de Sacramento fue considerada y aprobada y comenzó a trabajar en Rincón, el 13 de febrero de 1900,  ganando cuarenta pesos. Se exigía entonces para poder ser maestro, saber leer y escribir ortográficamente y las 4 reglas aritméticas. A los dos años pasó a Santiago.  Por sus excepcionales condiciones de educadora fue solicitada para trabajar en una escuela de varones. 

Preocupada por su superación, todos los años asistía a la Escuela Normal de Verano en la Universidad de La Habana  y estudiaba con Juan Tomás Roig. Durante el curso iba todos los sábados a la universidad, para atender las clases metodológicas. Realizó los estudios reglamentarios de aquella época en dicha Escuela Normal de Verano, hasta que obtuvo su Certificado de Maestra de Instrucción Primaria. 

Aunque en la época, al obtenerse el Certificado de Maestro de Instrucción Primaria, se ofrecía la posibilidad de viajar a los Estados Unidos a recibir una capacitación adicional en la Universidad de Harvard, Sacramento no pudo aprovechar esa oportunidad debido a dos principales razones: su condición económica y el color de su piel. 

Asistió a cuantos cursillos, conferencias, actos, que sobre la educación y enseñanza se ofrecieran en cualquier centro docente de la Capital, a fin de estar al corriente de cuantas innovaciones se hicieran al respecto. Esa fue su conducta mantenida, durante todo el ejercicio de su magisterio que se prolongó por 37 años consecutivos, de los cuales 35 años se desempeñó en la Escuela para Varones No. 2.

La vieja casona que albergó la Escuela No. 2 de Varones, por casi 70 años.
En ella trabajó por 35 años consecutivos Sacramento Campos. Se encontraba 
ubicada en la esquina de las calles 8 y 9, frente al parque José Martí en Santiago de las Vegas.

 
Claustro de profesores de la Escuela de Varones No.2.
Aparecen el Director, José Manuel Sánchez Luque y las maestras
Isabel Quesada, Sacramento Campos, Isabel Bancells, Carmelina Huergo
y Gaudiosa Álvarez. 

Fue de las primeras maestras que implantó las prácticas de la Escuela Nueva con mucho, antes de que se pusieran en vigor; renovaba sus conocimientos, a través de las mejores obras que se publicaban al respecto en la materia pedagógica y asuntos generales de la Educación.  Todo esto le permitió ocupar el primer lugar en el escalafón del Distrito, sobrepasando a los primeros doctores en pedagogía que ingresaron en el mismo.

Su fama de ejemplar maestra voló en alas de la justicia, pues siempre le concedieron la mayor puntuación en los cuatro aspectos de la evaluación, cuales son: cultura general, condiciones para la profesión, resultados de la labor realizada y orientación pedagógica.  Por esto, su nombre fue reverenciado en el seno del magisterio nacional.

La extensión de sus conocimientos y su ilimitada bondad, le permitieron ser una verdadera precursora en la aplicación de los métodos de la Escuela Nueva. Ella supo hacer del reducido espacio de su aula, no solo recinto donde se impartía enseñanza, sino también crisol donde se fundían los mejores principios que habrían de formar el espíritu de sus discípulos.

Estimuló prácticas que conducían no solo al mejoramiento de la instrucción del alumno, sino al desarrollo de sus sentimientos y de su carácter, cultivando en ellos principios de alta moral que los acercaban mas al hogar, a la sociedad y a la patria. 

Rubén Pérez Chávez, quién fue su alumno lo describe de la siguiente manera: 

Así instituyó la modalidad de hacer que los niños escribieran cartas a sus madres en los días de su onomástico a los que la tenían viva y en los aniversarios de su muerte a los que la habían perdido para siempre.  Algunas de aquellas cartas tuvieron el mérito de ser publicadas en la prensa local y estamos seguros que los niños que las escribieron, jamás podrán olvidar a la maestra que les inculcó tan bendita devoción a la madre.” 

La Revista del CIR consignaba lo siguiente: 

“Sacramento Campos, culta, amable, cortés, maestra de aquella escuela, tuvo la oportunidad de emocionarnos al mostrarnos una serie de cartas que dirigieron los niños, con motivo del “Día de las Madres” a sus respectivas mamás. 

Pletóricas de inocencia, colmadas de amor, de ternura, de belleza y de espiritualidad están esas cartitas.  Tomamos al azar las siguientes para que nuestros lectores sientan, leyéndolas, el mismo estrujamiento del corazón que sentimos nosotros.” 

Veamos un ejemplo: 

Santiago de las Vegas, Mayo 13 de 1928. 

Sr. Armando Salas. 

               Querido viejo: 

            Ya que te falta tu dulce compañera y a mí que me faltan aquellos besos maternales, recibo los tuyos que son tan  dulces como los de ella. 

            Ella que me apretaba entre sus brazos calurosos, que miraba con ese mimo que nadie más que las madres saben dar. 

            ¡Dios mío! ¿Por qué me la quitaste? 

           Es verdad que la humanidad entera tiene que perecer ¿pero tan pronto? ¿No la dejaste vivir para que yo la viera? 

         ¡Padre, ya que no vive, tú me darás todo el cariño que ella me prodigaba! 

         Abrazándote cariñosamente se despide tu hijo.

                                                                                                Jorge

Estudiantes de la Escuela de Varones No. 2 formando filas en la mediación
de la calle 8 entre 9 y 11 frente al parque José Martí en 
Santiago de las Vegas.
 Se observa en el fondo, en la acera, al Director José Manuel Sánchez Luque
y a las maestras de la escuela,donde se identifica claramente
a Sacramento Campos. (Foto circa 1920).

Volvamos a la actividad docente de Sacramento Campos. Sigue diciendo Rubén Pérez Chávez: 

“Nosotros recordaremos siempre, por la influencia que ejercieron en nuestra posterior dedicación a los libros, aquellas sesiones de lectura que nos ofrecía después de la hora de salida.  Hacía en ellas tan vívida interpretación de los diálogos y de tan bella y emotiva forma leía las partes descriptivas de los libros que a veces, en nuestra imaginación infantil, nos parecía tener ante nuestros ojos aquellas escenas de los libros de aventuras de Salgari que se desarrollaban en los procelosos mares del sur, en las nevadas llanuras del polo Norte, en los milenarios templos de la India misteriosa o en las selvas impenetrables del África enigmática. 

Otras veces, haciendo la génesis de los motivos, nos leía pasajes heroicos de la gesta libertadora, siempre grávida de ejemplos de puro patriotismo; o libros de cuentos magistrales de algunos de los autores que inmortalizaron el relato de episodios infantiles, como Edmundo de Amicis, Andersen y Mark Twain”. 

Demetrio Rivero Simón, quien también fue su alumno, expresa lo siguiente: 

“Y cuando hablamos de maestros populares no se aparta de nuestra mente la imagen de la que fue nuestra maestra: SACRAMENTO CAMPOS.  ………..Sus clases de Cívica y de Historia, eran arengas encendidas de dulce rebeldía”. 

“En su propia carne vivió el dolor de una sociedad injusta; no fue preterida, porque se impuso, a fuerza de lucha magnifica, épica, al igual que el Titán de Bronce.” 

Arsenio J. Alemán Campos, en una reseña aún inédita, escrita en el año 1950 señala lo siguiente: 

“Después de sus enseñanzas naturales de las materias de los Cursos de Estudio, había allí la enseñanza moral que no se da en la Escuela y que servía de freno a todos los impulsos malsanos, a todos los resabios de la calle con que llegaban los alumnos, había la frase de que su aula era el “REFORMATORIO”; los alumnos más indisciplinados, los más rebeldes eran llevados a ella, quien sin ponerles un dedo encima los hacía llorar, llegándoles al corazón con su palabra llena de amor y sinceridad.” 

Rubén Pérez Chávez, continua diciendo: 

“Por eso, las cuatro paredes del aula segunda de la Escuela No. 2, permanecen impregnadas del eco dulce y sonoro de aquella voz inolvidable y vibran de emoción cuando su  nombre es pronunciado en aquel rincón que fue santuario y fue taller; santuario, porque allí se rindió devoto tributo a las más altas virtudes humanas y taller, porque al calor del más abnegado empeño de enseñar, se modeló el temple y el carácter de muchos de los hijos de este pueblo, que después se destacaron en las más nobles actividades del arte y de las ciencias.” 

Como bien describe Pérez Chávez, Sacramento tuvo alumnos destacados en el magisterio, el periodismo, el derecho.  Al menos dos de ellos, llegaron a ocupar importantes posiciones en el orden político e institucional de la República de entonces.

Uno de ellos, Radio Cremata y Valdés, graduado de Doctor en Derecho y quien alcanzó un escaño, primero, en la Cámara de Representantes y posteriormente en el Senado de la República. 

El otro es el caso de Arsenio González, quién también se doctoró en Derecho, y llegó a ocupar los cargos de Sub-Secretario del Trabajo primero y luego Ministro del propio ramo, desempeñándose también como Ministro del Transporte.

Firma de Sacramento Campos
Heriberto Zayas Villavicencio, otro de sus alumnos escribió: 

“Hablar de Sacramento Campos, de la capacidad pedagógica de aquella desaparecida, de su entusiasmo y consagración a la escuela, de sus afanes y desvelos a favor de la enseñanza, del santo apostolado, en fin, todo gentileza y austeridad, es honor pocas veces obtenido y motivo de orgullo para quien lo alcanza” 

“Además, para decir que la vida de Sacramento Campos fue transparente como el cristal y pura como la inocencia, de infinitas ternuras, de bondades exquisitas, para ello, no es necesario el lenguaje pomposo ni frases esmaltadas de sutilísimas imágenes”. 

“Así, impoluta – pura por su origen – fue esa mujer excepcional, en cuyo alrededor, disputándose el sitio más próximo, se agrupan hoy doctores y tribunos para decirle con el mutismo de los hechos son más elocuentes que todas las palabras.” 

“¡Maestra, he aquí tu obra! ¡Maestra, si es verdad como reza en los textos sagrados, que por nuestras obras nos conocemos, las tuyas – de que somos nosotros ejemplo vivo – te hacen acreedora al respeto y veneración de todos”.

En esta foto aparecen Sacramento Campos, su mamá Catalina Campos,
 sus hermanas Eloísa y Rafaela  y sus sobrinas Esther Lilia
y María Josefa Alemán Campos. (15-7-1922)

José Abelardo Domínguez publica en 1993 en Miami, en la revista EL CACAHUAL,  un artículo titulado: Casos y Cosas que hicieron historia en el Término Municipal de Santiago de las Vegas.  Datos Históricos.  A una maestra consagrada. 

Él refiere: 

“Contaba yo con 13 años, cuando Sacramento Campos era mi Maestra. Niño por indócil o revoltoso que fuera, lo transformaba con cariño y comprensión. 

Para ella una Mención de Honor.  Para su familia, mis memorias.”

Último curso escolar que trabajó Sacramento Campos.
Posiblemente sea esta su última foto

El 22 de Agosto de 1937, fallece Sacramento Campos, a consecuencia de una pertinaz dolencia.  El hecho conmueve a la ciudadanía en Santiago de las Vegas. 

El periódico Géminis, lo refleja de la siguiente manera: 

“Santiago de las Vegas está de duelo por el sensible fallecimiento de la Srta. Sacramento Campos, competente y culta profesora de Instrucción Pública. 

37 años al servicio de la Escuela, hicieron de Sacramento un símbolo de la misma en nuestro ambiente. No conoció los secretos de la maternidad material, pero bajo sus alas de ángel del Bien hallaron calor maternal varias generaciones de santiagueros. 

El sepelio fue un exponente del cariño y la admiración que supo acumular en su ejemplar vida de maestra. 

El magisterio cubano con la desaparición de Sacramento, pierde una figura, que honraba la clase.” 

La Revista del CIR, aborda la muerte de la educadora con este trabajo, salido de la pluma de Rubén Pérez Chávez: 

“¡Ha muerto Sacramento Campos…..!  ¡Ha muerto la Señorita…….!, como le dijéramos aun muchos años después de abandonar las aulas escolares donde a pesar de nuestra tierna edad aprendimos a quererla y respetarla y donde su cariño maternal  vertió en nuestras almas infantiles inolvidables sentimientos de bondad y de nobleza. 

¡Sacramento Campos…..! ¡La señorita……! ¡Qué oculto y poderoso influjo el de estas palabras sencillas que pronunciadas ante su tumba, tanto se hunden en el pecho y tanto suben a la garganta para ahogar en ella tantos incontenibles trémolos de angustia! 

Porque ante su tumba inmutable y fresca de Sacramento, no solo fueron los niños, sus discípulos de hoy, los que derramaron férvidas lágrimas; los hombres, sus discípulos de ayer, también sintieron frío en el alma y amargor en los labios…   y estos labios apretados y mudos, supieron contener la angustia para rendir a Sacramento el solemne homenaje del silencio…..” 

El día del entierro todo el comercio de la calle 13, cerró sus puertas al paso del sepelio en señal de duelo, respeto y veneración de tan querida maestra. 

Para perpetuar su memoria, al cumplirse el décimo aniversario de su fallecimiento el entonces Alcalde del Término Municipal de Santiago de las Vegas, Sr. Benjamín Rodríguez Camero, en su plan de obras sociales, creó una Academia de Corte y Costura, a la que puso por nombre Sacramento Campos. 

La Asamblea General de socios del Centro de Instrucción y Recreo La Gloria, adoptó un acuerdo mediante el cual todos los 22 de Agosto se celebraría una sesión solemne en honor de Sacramento Campos y además se dispuso la colocación en los salones de la Institución de su retrato de forma permanente.

Retrato a plumilla de Sacramento Campos.
Expuesto en los salones del C.I.R. "La Gloria"

El periódico “EL INFORMADOR de Marzo de 1960 publica la siguiente noticia: 

Dan Nombre a las Escuelas. SE LLAMARÁN ESCUELAS NACIONALES. SE LES CAMBIA EL NÚMERO POR NOMBRES. 

Siguiendo el plan de reformas del Ministerio de Educación, el Departamento Municipal de Educación, de acuerdo con los maestros e inspectores, ha procedido a cambiar el número de las escuelas públicas, que en lo adelante se llamarán escuelas nacionales, por nombres de maestros y patriotas. 

De acuerdo con esta proyección los nombres de las escuelas de este Distrito Escolar se denominan como sigue:    (aparece una lista con los numeros y nombres de todas las escuelas del Distrito. Extrajimos la Escuela No.2)            

Escuela No. 2        Sacramento Campos.

Azucena Estrada en su Historia de Santiago de las Vegas del 2003, refiere lo siguiente: 

“Al establecerse la enseñanza primaria mixta (circa 1970) y ocupar otros locales, se eliminó ese nombre sin respeto alguno por las tradiciones locales.” 

EPÍLOGO 

Colocamos el artículo NUESTRA DISCREPANCIA, de Rubén Pérez Chávez, publicado en la Revista del CIR, cómo epílogo de esta reseña sobre Sacramento Campos: 

“El culto a nuestros modestos próceres era en otros tiempos prédica en el hogar, lección en la escuela y tributo invariable en el corazón del pueblo. 

Esto ha desaparecido como cosa innecesaria y trivial. 

Hoy conviven con nosotros miles y miles de seres que desconocen nuestra historia y por lo mismo son incapaces de saber quiénes fueron un Fonseca, un Cabrera o un Aguiar; un Alberro o un Alemán; una Luisita Herrera o una Sacramento Campos.  Y no es que los desdeñen, sino que estos nuevos vecinos son ajenos a la génesis de nuestra formación espiritual.” 

En un acto de recordación celebrado en la escuela que llevaba su nombre, se leyó un poema escrito por una de sus maestras, cuyo nombre lamentablemente no hemos podido identificar. El texto refleja con hondura el sentir de docentes y alumnos hacia aquella educadora que dio prestigio a la institución donde ellos trabajaban y estudiaban.

                      “SACRAMENTO CAMPOS”

                                Mayo 7 ha amanecido
                                y ha sumado un año más,
                                que por haber fallecido
                                Sacramento ya no está.

                                Aquí en la Escuela su nombre
                                grabado siempre estará,
                                como ejemplo para el hombre
                                que siempre respetará.

                                Nació humilde como el campo
                                y a la luz se consagró,
                                lo que la niña soñaba
                                la mujer lo realizó.

                                Era un mundo lo que había
                                dentro de aquella mujer,
                                una estrella que subía
                                para poder aprender.

                                Y aprendió; y fue orgullo
                                de su tierra y su color.
                                Solo un afán era el suyo,
                                trabajo y superación.

                                Fue la primera entre blancos,
                                la primera que llegó.
                                Marcó el camino que tantos
                                siguieron porque enseñó.

                                Vencer era su destino,
                                vencer y siempre venció.
                                60 años contaba,
                                60 años contó.

                                Por eso la recordamos
                                hablando de Educación;
                                Sacramento te imitamos
                                enseñando con tesón.

                                Hoy su nombre enarbolamos
                                para el presente enseñar;
                                hoy su ejemplo lo imitamos,
                                así esperamos triunfar.
                                                                     Mayo 7 de 1968.


FUENTES CONSULTADAS: 

1.     Alemán Campos, Arsenio J.,  Notas sobre Sacramento Campos. Inédito. 1950.

2.     Alemán Campos, María Josefa. Entrevista por Azucena Estrada, sobre Sacramento Campos. 30 de mayo de 1990.

3.     Dan nombres a las Escuelas. EL INFORMADOR,   Año V, No. 3, de Marzo de 1960.

4.     De las escuelas, en Revista del CIR, Año I, No. 3,  2ª. Época, junio 15 de 1928.

5.     Domínguez, José Abelardo. Casos y Cosas que hicieron historia en el Término Municipal de Santiago de las Vegas. Datos Históricos. A una maestra consagrada. Revista EL CACAHUAL, Miami, Florida. 1993.

6.     Estrada, Azucena et al., Sacramento Campos en Historia de Santiago de las Vegas, 2003. Fondos del Museo Histórico. Santiago de las Vegas.

7.     Fina García, Francisco. Historia de Santiago de las Vegas, Tomo I, Ediciones Antena, 1954. Santiago de las Vegas.

8.     Pérez Chávez, Rubén. ¡Ha muerto la Señorita! en Revista del CIR, Año V, No. 4, Septiembre 15 de 1937.

9.     ―――― Nuestra Discrepancia, en Revista del CIR.

10.  ―――― Sacramento Campos - Una mujer distinta. En "Presencias", Talleres Tipográficos "Mikleff", Santiago de las Vegas, 1951.

11.  Rivero Simón, Demetrio. Sacramento Campos en VANGUARDIA CULTURAL, Año I, No. 1, octubre 15 de 1962.

12.  Santiago de las Vegas está de duelo, en periódico Géminis, Año I, No. 3,  1º septiembre, 1937

13.  Simón Pérez-Rolo, Marat. Fallece Destacada Educadora en Santiago de las Vegas, 300 años de Historia, 2000.

14.  Zayas Villavicencio, Heriberto. Sacramento Campos. En “El Auténtico”, Año 5, No. 42,  20 de agosto de 1947.

15.  ―――― Sacramento Campos. En  “Libertad”, Año No. 1, No. 1, del 25 de agosto de 1947.

 

1 comentario:

  1. Arsenito amigo: Como amigo se puede considerar una coba, un cumplido, pero cómo santiaguero que sigue queriendo muchísimo a su pueblo natal, no puedo pasar por alto señalar y exhaltar tu bienhechora actividad, patriótica y justiciera, por ahonjadr en los grandes personajes que hicieron historia en nuestro pueblo; además, la exacta denuncia de los desmanes vergonzosos de ambas épocas, aquellas que no vivimos nosotros, y esta que nos ha tocado vivir, donde en las dos se han cometido injusticias, racistas y políticas, al despojar de los gloriosos y reconocidos nombres que tenían algunas de nuestras escuelas, cómo el nombre de la Señorita Sacramento Campos, inolvidable educadora, así como el tambien educador José Manuel Sanchez Luque, nombre que fue despojado de nuestra primera Escuela Secundaria Básica, la de la calle 1, por donde han pasado varias generaciones de santiagueros . Adelante con tu cruzada por hacer que no mueran estas historias tan dignas de conocer. Mario A. García Romero. muchomario1945@hotmail.com

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