CONSIDERACIONES Y
ANÁLISIS DE CARÁCTER HISTÓRICO, SOBRE LA FIGURA DEL CORONEL JUAN DELGADO
GONZÁLEZ, JEFE DEL REGIMIENTO DE CABALLERÍA "SANTIAGO DE LAS VEGAS"
DEL E.L.
PARTE 2:
ADAPTARSE PARA NO
PERECER
Lo primero que debe
decirse es que estas opiniones adversas que refleja Miró Argenter sobre la
conducta de Juan Delgado no tienen un solo hecho aislado como causa. Al contrario, existieron distintos
acontecimientos, en tiempo y circunstancias diversas, que al concatenarse
crearon las condiciones propicias para el surgimiento y extensión de un juicio
de esta naturaleza, por parte de personas cuya ética, al menos aquí, se
resintió.
En primer término, nos
referimos a las peculiares condiciones existentes en la provincia de La Habana,
con poblaciones fortificadas ubicadas a relativamente cortas distancias unas de
otra; con vías de comunicación, incluido el ferrocarril, más desarrolladas que
en otras provincias, con un servicio de teléfono heliógrafo más eficaz que en
el resto del país, con una llanura compartimentada por cercas de alambres de
púas o de piedra, que dificultaban grandemente los ejercicios de la caballería
cubana, tradicionalmente el arma más eficaz de los libertadores; con una
concentración muy alta de militares españoles y guerrilleros que, además,
podían ser prontamente movilizados y transportados, llegado el caso; y
finalmente, con dificultades para las tropas cubanas de poder abastecer
alimentos a grandes núcleos de soldados.
En tales
circunstancias, los métodos de organización y mantenimiento de la guerra en
esta provincia no podrían ser los mismos que en el resto del país. Los que ignoraron esto pagaron bien caro su
error, como fue el caso de la Brigada Oriental del Coronel Esteban Tamayo, casi
aniquilada por las derrotas sucesivas encajadas al pretender operar en
"columna cerrada". Algo
parecido le ocurrió a la fuerza de Juan Bruno Zayas, a pesar de que contó con
la ayuda de Aguirre, General Jefe de División de La Habana, quien inclusive
puso a la disposición de aquel a algunos de sus jefes más destacados, Juan
Delgado entre ellos.
La experiencia
rápidamente enseñó a los patriotas habaneros cuál era la táctica más adecuada,
que es lo que hoy se conoce como "guerra de guerrillas", con la
correspondiente fragmentación de los regimientos y asignación de misiones a
Escuadrones de los mismos, produciéndose concentraciones mayores sólo en caso
de acciones importantes. El ataque al
poblado de Bejucal el 8 de marzo de 1897, por fuerzas mancomunadas del Coronel
Castillo, Jefe de la Brigada Centro y Juan Delgado; o el ataque a Marianao por
hombres de los regimientos "Goicuria" y "Santiago de las
Vegas", el 28 de julio de ese mismo año, son buenos ejemplos al
respecto. Llevadas a efecto estas
operaciones las fuerzas mambisas se disgregan de nuevo rápidamente.
Esta forma de operar
"sui generis", no siempre fue comprendida por mambises
habituados a combatir en otros territorios, con otras peculiaridades, y a
quienes posiblemente se les antojara tal proceder como anárquico. Del libro de Miguel Varona Guerrero, quien
fuera Ayudante militar del Generalísimo, copiamos lo siguiente:
"De
esta forma estratégica peculiar de las fuerzas militares habaneras en el año
1896, poco conocía el Gral. José Miró Argenter, cuando en los primeros días de
diciembre del propio año formó equivocado juicio desfavorable de ellas,
atribuyendo a sus jefes y oficiales ambiciones por ascensos militares, pugnas y
falta de eficiencia". (1)
Parece ser que a este
"equivocado juicio desfavorable" contribuyeron ciertas informaciones
tendenciosas e intrigas, promovidas por el Coronel Silverio Sánchez Figueras,
"el jefe de una de las cuatro Brigadas Habaneras, aspirante al mando de la
División, quien, por su mayor acercamiento al Lugarteniente General Antonio
Maceo, y por tanto de Miró, su jefe de Estado Mayor, cometió el abuso de
confianza de falsear la verdad, para lograr dicho mando" (2)
Las particularidades de
la Guerra de La Habana, impusieron aún otros procederes. En su paso relámpago
por esta provincia a principios de 1896, Gómez y Maceo no dejan de advertir
estas realidades y así, sin renunciar por completo a una estructura vertical de
los mandos del ejército en "Cuerpo de Ejército",
"Divisiones", "Brigadas", "Regimientos" etc.,
otorgaron mandos especiales a determinados jefes para operar en sus zonas con
mayor flexibilidad y grado de independencia relativa. Tal es el caso de Juan Delgado, nombrado por
el propio Gómez, como “Capitán Reclutador de la comarca (....) como zona
especial a tu mando, pero agregado al Estado Mayor y bajo mis órdenes
directas" (3).
Por cierto, en el caso
de Juan Delgado no deja de ser interesante el hecho de que, con fecha marzo 31
de 1897 el Generalísimo, desde su Cuartel General, dirige una comunicación a
este Coronel en la que ratifica su decisión. Casi al final de la misiva en que
responde al pésame de Delgado por la muerte de su hijo Panchito, dice:
"Con las mías recibirá usted instrucciones, cuando sean necesarias, del
Mayor General José Ma. Rodríguez, Jefe del Departamento de Occidente. (4)
Otros notables ejemplos
de oficiales al mando directo de Maceo en este caso, fueron los de Baldomero
Acosta, Jefe del Regimiento "Goicuría", y Juan Bruno Zayas.
Haber mantenido esta
relación dialéctica entre la organización vertical de los mandos del ejército y
a un tiempo conceder cierto grado de autonomía a los jefes, sin que esto
redundara en perjuicio de la disciplina, parece haber sido uno de los méritos
del Gral. Aguirre al frente de la División de La Habana. Del trabajo del General Aguirre en la
organización y sostenimiento de la guerra en la provincia de La Habana había
criterios favorables en el Cuartel General, como puede apreciarse en la nota
escrita por Fermín Valdés Domínguez en su Diario, el 22 de enero de 1897,
después de conocer la muerte de este General. La nota dice: "Hemos sentido
mucho la muerte de Aguirre, a pesar de las murmuraciones de los envidiosos, que
cuentan que tienen por allá sus fuerzas vida cómoda; todos afirman que están
muy ordenadas y disciplinadas. Aguirre
ha sido una pérdida". (5).
Notas:
(1) Miguel Varona Guerrero: La Guerra de Independencia de Cuba. Tomo II, pág. 1146, La Habana. 1946.
(2) Apreciación hecha por José Cadalso Cerecio, quién fuera Comandante del Regimiento Santiago de las Vegas y participante en todas las jornadas a las que hacemos referencia. Recogida por Miguel Varona Guerrero, obra citada, pág. 1147. Aunque aquí Cadalso no menciona su nombre, se está refiriendo al Coronel Silverio Sánchez Figueras como autor de tales "intrigas". Esto está más diáfanamente expresado en un artículo posterior del propio Cadalso, publicado en la Revista Bohemia, del 19 de febrero de 1950, con el título de "Aclaraciones sobre el Combate de San Pedro".
(3) Documento publicado en 1943 por los veteranos del Regimiento Santiago de las Vegas, citado por Eladio J. González Ramós en su libro "El Coronel Juan Delgado y el Regimiento Santiago de las Vegas", premio Biografía en el Concurso de Historia 1ro. de Enero de 1975. La Habana, 1978, pág. 27.
(4) Ver Miguel Delgado: "Aclaraciones Históricas", 2da. Edición. La Habana, 1953, pág. 111.
(5) Fermín Valdés Domínguez: Diario de Soldado, t. III, págs. 60-61, La Habana. 1975.
Fin de la segunda parte.
(1) Miguel Varona Guerrero: La Guerra de Independencia de Cuba. Tomo II, pág. 1146, La Habana. 1946.
(2) Apreciación hecha por José Cadalso Cerecio, quién fuera Comandante del Regimiento Santiago de las Vegas y participante en todas las jornadas a las que hacemos referencia. Recogida por Miguel Varona Guerrero, obra citada, pág. 1147. Aunque aquí Cadalso no menciona su nombre, se está refiriendo al Coronel Silverio Sánchez Figueras como autor de tales "intrigas". Esto está más diáfanamente expresado en un artículo posterior del propio Cadalso, publicado en la Revista Bohemia, del 19 de febrero de 1950, con el título de "Aclaraciones sobre el Combate de San Pedro".
(3) Documento publicado en 1943 por los veteranos del Regimiento Santiago de las Vegas, citado por Eladio J. González Ramós en su libro "El Coronel Juan Delgado y el Regimiento Santiago de las Vegas", premio Biografía en el Concurso de Historia 1ro. de Enero de 1975. La Habana, 1978, pág. 27.
(4) Ver Miguel Delgado: "Aclaraciones Históricas", 2da. Edición. La Habana, 1953, pág. 111.
(5) Fermín Valdés Domínguez: Diario de Soldado, t. III, págs. 60-61, La Habana. 1975.
Fin de la segunda parte.
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