domingo, 17 de noviembre de 2013

Blacamán en Santiago de las Vegas

por Leonardo Gravier | Coral Gables, Florida

Cuentan de un hombre que se creía muy inteligente y conocedor de los animales. Tenía la teoría, que siendo el humano el animal más inteligente de la escala zoológica, podía lograr dominar con su mente a los demás animales. Tenía en una pecera de cristal una carpa dorada (goldfish) que pensó hipnotizar. Estuvo largo rato mirando frente a frente a la carpita. No logró hacerlo, pero cuando se alejó de la pecera, iba haciendo burbujas en seco y con el semblante inexpresivo de un pez.

No fue ese el caso de Blacamán que sí “hipnotizaba” animales; sobre todo, caimanes y cocodrilos.

Llegó a Santiago de las Vegas, allá por los años cuarenta, en plena guerra mundial. Muchos decían que era un faquir, otros que un espía alemán y algunos llegaron a decir que era un cubano truchimán. Nadie, que yo sepa, pudo dar una explicación del origen de Blacamán.

Estableció su circo en el Parque Viejo. Tenía el parque lleno de jaulas con cocodrilos, caimanes y tal vez otros animales. Yo tendría en aquella época unos cuatro o cinco años de edad; pero oía a mi hermano Gabrielito y a sus amigos, relatar anécdotas de Blacamán; fue el comentario santiaguero por varios días y nunca los residentes que presenciaron la función de Blacamán en Santiago, pudieron olvidarlo.

Mi padre me llevó por el día al Parque Viejo a ver todo aquel andamiaje, pero sobre todo los animales. La función de Blacamán se realizaba en la noche, una vez levantada la carpa de circo. Estando yo agarrado de la mano de mi padre, tuve la suerte de que apareciera Blacamán a ultimar ciertos detalles para la función. Me impresionó más ver a Blacamán que a la colección de cocodrilos y caimanes que tenía.

No sé que edad tendría Blacamán en aquella época. Mi recuerdo está muy nublado por mi corta edad de entonces y por las brumas del tiempo que ha pasado. Sé que tenía la estatura de mi padre; estaba en camisa de manga corta, y lo más impresionante: tenía una melena hirsuta abundante y una patilla, ambas de pelo muy negro y ondeado. No lo oí hablar, sólo dirigir con los brazos, apuntando hacia lo que hacía falta ordenar. Nunca he visto una melena tan grande y abundante. Con aquella melena y la patilla tenía un aspecto leonino.

Lo que oí después de parte de mi hermano (que sí fue a la función) y de sus amigos, fue que el señor hipnotizaba a los cocodrilos, los caimanes y hasta las serpientes. Era experto en reptiles. Los colocaba frente a él, los miraba por largo rato y los animales se quedaban aletargados en la posición que él los ponía. Nunca se dijo en Cuba que Blacamán perdiera un trozo de nariz, mirando tan cerca un cocodrilo.

¿Sería éste el Blacamán que visitó Santiago de las Vegas?
El nombre de Blacamán quedó impreso en la memoria de los santiagueros. Siempre que había alguien de gran melena (cosa rara en mi época en Cuba), le decían “Blacamán”.

Yo pensé que Blacamán y su recuerdo habían desaparecido con los años. Grande fue mi sorpresa, cuando un día, hablando con un cliente venezolano, comenzó a criticar a su hija, que se había comprometido en Caracas, con un muchacho de buena posición económica, pero con una melena y una barba más grande que la de Blacamán.— ¿De dónde saca usted a Blacamán? — le pregunté. Me contestó—“Ese fue un artista circense muy famoso que hubo en Venezuela” —. (Aquí, recuerdos del Blacamán de Caracas). Pero no sólo en Venezuela fue famoso el tal Blacamán, el colombiano Gabriel García Márquez escribió sobre un Blacamán el bueno (no conozco la obra sino por referencia de otros escritores).

Después de pasados algunos años de terminada la guerra mundial, se comentó en Santiago que Blacamán había sido apresado en Cuba, al descubrirse que era un espía alemán. No sé que le hicieron después de su captura.

Una de las cosas que más me disgustó de Blacamán fue cuando me enteré que le pagaba a los muchachos de Santiago, para que le trajeran perros satos, que andaban abandonados por las calles, para echárselos como alimento a sus cocodrilos y caimanes. Eso lo consideré cruel y repugnante, aún siendo yo un niño (si es que era cierto el rumor).

Tal vez el Blacamán que pasó por Santiago de las Vegas era el usurpador de un verdadero Blacamán que recorrió el mundo. Tal vez hubo varios hipnotizadores de animales que adoptaron el nombre de Blacamán. Lo que sí puedo afirmar es que yo nunca he visto, en ningún circo o función parecida, a un hombre que se dedicara a hipnotizar reptiles.

Los expertos en hipnosis aconsejan no usar el término “hipnosis” al estado de catalepsia de los animales. Ellos sostienen que la hipnosis es un estado de elevada susceptibilidad mental que, evidentemente, los animales no pueden tener. Consideran que la llamada “hipnosis animal” obtenida con la imposición de determinadas posturas, provoca la sublevación de reflejos neurológicos; esos son parecidos a la “hipnosis cataléptica” que en el hombre crea una rigidez muscular, que aprovechan los “magos” para levitar a un hombre rígido entre dos sillas (apoyando los pies y la cabeza) y conocida como “puente cataléptico”. Ciertas acciones provocan una inmovilidad “técnica” que empuja a numerosos animales a permanecer inmóviles o fingirse muertos, reaccionando de esa forma cuando se encuentran a una distancia cercana al enemigo. Esta reacción la llaman acinesia (muerte fingida) y da la impresión que el animal está hipnotizado. Es todo cuestión de entrenamiento y conocer los instintos animales. De esta suerte, se valen los encantadores de serpientes— usando una flauta llamada “pungi” en la India—, para llevar a cabo sus actos. Usualmente a las cobras les quitan los dientes y el veneno, para evitar ser mordidos mortalmente por ellas; esto acorta la vida de las serpientes.

No hay duda, que si Blacamán no era faquir, al menos conocía los instintos y temores de estos reptiles y los había entrenado pacientemente.

[Más artículos sobre Blacamán]

Nota del editor: Según el sitio Raffaele De Ritis' Novelties and Wonders, Blacamán aparece en la película de George Marshall "You Can't Cheat an Honest Man" junto con W.C. Fields y Ed Bergen, ayudando a rescatar a Charlie McCarthy (el muñeco del ventrilocuo) de las fauces de un cocodrilo. Si usted ha visto esta película, o si la alquila y encuentra la escena con Blacamán, le agradeceríamos que compartiera sus impresiones con nosotros.

7 comentarios:

  1. Como siempre Leonardito muy intersante lo que escribes, yo me acuerdo haber oido de Blacaman pero no tenia idea de lo que el habia hecho.Gracias por tus contribuciones.
    Un abrazo. Xiomara.

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  2. Me acuerdo de ir al circo para ver a Blacamán domar los leones portando su espesa barba !!

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  3. Muy apasionante la historia de Blacamán que muy detalladamente nos ofrece con su acostumbrado estilo nuestro estimado amigo Leonardo Gravier con la cual nos hace revivir la visita a nuestro pueblo, circa 1943, de este extraordinario personaje.

    Recuerdo que como un curioso niño de 10 años fui llevado por mi padre a una de las funciones de su circo instalado en el centro del por todos conocido “Parque Viejo”....

    Por lo que recuerdo la estancia de Blacamán en nuestro pueblo fué de unas dos semanas ... pero su recuerdo perduró por años y años ...

    Fue en uno de esos días cuando junto con mi padre nos dirigiamos a una tanda dominical del cine del Casino, (el Minerva), que antes de llegar al mismo nos encontramos con una muchedumbre que abarrotaba la acera y el interior de “La Dominica” que en esa época era propiedad de los hermanos José y Manuel Rodríguez, los que sorpresivamente en ese momento recibian la visita del famoso Blacamán junto con su pareja, una bella rubia que como el hipnotizador todos decían era “alemana” ... y que tranquilamente disfrutaban de unos ricos sandwiches que les habia preparado con su conocida agilidad y estilo el bueno de José el cual igualmente como postre les obsequiaba varios de los famosos “pudines” que solo costando 5 centavos, (un nickel) hacian famosa a “La Dominica” de entonces, ... mucho antes que sus próximos dueños, la familia Angulo, lo hicieran con sus inigualables “croquetas” ...

    Hasta aqui nuestros nostálgicos recuerdos que la historia del celebre “Blacamán” nos trae ...

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  4. Muy buen escrito acerca de Blacamán ... Recuerdo a mi mamá mencionandolo, cuando queria referirse a algo feo o que daba miedo ...

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  5. Yo estaba recién nacida cuando Blacamán visitó Santiago, una pena no haber conocido a este personaje.

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  6. Es un lindo Homenaje en sus textos , gracias por tenerlos en sus Corazones indudablemente Unicos , en todos los sentidos.
    Saludos Soraya Blakaman

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  7. Es muy lindo encontrar tantos recuerdos y anécdotas de lo que durante Anos Impacto Nuestro Abuelo y Padre por todo el Mundo con un Espectáculo Unico ,llevando el Verdadero Control y Poder de la Mente y demostrando el Verdadero Fakir . Es para ami gratos Recuerdos Saludos Soraya Blakaman
    Ensenanzas hermosas

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