jueves, 3 de septiembre de 2009

Los Garrigó de Santiago de las Vegas

por José Ramón Garrigó / Coral Gables, Florida

Mi abuelo, José Garrigó Artigas, nació el 16 de diciembre de 1870 en Vilanova i la Geltrú, provincia de Barcelona, España. Emigró a Cuba a mediados de la década de 1880 – posiblemente 1884 – estableciéndose inicialmente en La Salud, un pueblo de la provincia de La Habana. Entre 1890 y 1893 se trasladó a Santiago de las Vegas, en la misma provincia, donde estableció una “tienda mixta” a la cual le puso de nombre La Barcelonesa (ver abajo). Allí vendía una variedad de artículos, incluyendo productos alimenticios, de ferretería, construcción y aperos de campo. Años después le cambió la razón social a Ferretería Garrigó, para reflejar más apropiadamente el tipo de mercancía que tenía a la venta.

Fines del siglo XIX o principios del XX: Ferretería y tienda de víveres "La Barcelonesa". En el arquitrabe sobre las columnas, las palabras "Cambio de Letras" confirman el origen del Banco Garrigó en este establecimiento de las calles 4 y 13, frente al Parque Juan Delgado. 


Debido a su seriedad comercial, y a la reputación de que gozaba, muchas familias y cosecheros de la zona lo hacían depositario de sus ahorros, los cuales a su vez el prestaba a comerciantes y agricultores para financiar sus respectivas operaciones y ayudarlos en el desarrollo de sus negocios. Estimulado por amigos y clientes, el 18 de abril de 1918 decidió establecerse oficialmente como entidad bancaria bajo la razón social de José Garrigó - Banquero, la cual fue cambiada a Banco Garrigó en 1939. Sus actividades bancarias crecían satisfactoriamente hasta que en 1920 vino el desplome del precio del azúcar en el mercado internacional. La economía de Santiago de las Vegas no dependía de ese producto pero se afectó igual que el resto del país. Las quiebras comerciales abundaban en la nación. Las extracciones de depósitos bancarios debido al temor de los clientes de perder sus ahorros, sumadas a las pérdidas sufridas en las carteras de préstamos, hicieron que muchos de los Bancos se encontrasen insolventes provocando la quiebra de un número de ellos.

Sin fecha: La esquina de la Ferretería Garrigó, con publicidades ilustradas. A la extrema izquierda, la fachada del Centro Obrero, y encima, los altos del fondo de la ferretería. El segundo señor de derecha a izquierda es el propietario, José Garrigó Artigas. Fotografía de la colección del Dr. Alfredo Escarano

El 10 de octubre de 1920 el Gobierno Cubano dictó el Decreto 1583 de Moratoria el cual incluía, entre otras cosas, restricciones en las extracciones de fondos bancarios por parte de los depositantes. En 1921 era evidente que muchos Bancos no podían honrar sus obligaciones. Mi abuelo sufrió pérdidas en los préstamos que había otorgado además de la congelación o pérdida en los depósitos que el, a su vez, tenía colocados con sus Bancos corresponsales de La Habana. A pesar de ello, no se acogió al Decreto de Moratoria ni dejó de pagar sus compromisos como podía hacerlo legalmente. Liquidó la mayor parte de sus bienes personales para hacer frente a tan difícil situación y poder satisfacer la retirada de depósitos de su Banco, restituyendo hasta el último centavo a sus depositantes. De esa prueba salió más sólida su solvencia moral y económica, y más arraigado su crédito. Como después nos decía a sus hijos y nietos, “a pesar de que podía acogerme a la moratoria, mi obligación era devolver el dinero a mis clientes”. No muchos Bancos hicieron eso. Mi abuelo siempre se había distinguido por su lema de compromís contret, compromís complert* (compromiso contraído, compromiso cumplido). La noticia de su actuación y cumplimiento se extendió por la zona y poco tiempo después los depositantes regresaron, premiando de esa forma su hombría de bien. El crecimiento de la Banca comercial cubana de capital privado desde esa fecha hasta octubre de 1960 fue impresionante, sobrepasando en activos y depósitos a los de las sucursales de Bancos extranjeros establecidos en la Isla.

Principios de la década del 1940: La Ferretería Garrigó. Al fondo se aprecia la sección que ocupaba el "Banco" donde se puede ver el mostrador y una muy antigua y tradicional taquilla, muy propia de esa época, donde de espaldas aparece un cliente en espera de completar una transacción bancaria. Fotografía de la colección de Carlos Valiente Romero.

El Banco Garrigó fue expandiéndose prudentemente y abrió oficinas en varias localidades de la provincia de La Habana. En 1950 trasladó su oficina central a la calle O’Reilly No. 306, en la capital del país. En esos días la dirección del Banco ya estaba en manos de mis tíos José y Francisco y mi padre, Faustino Garrigó Artigas. La Ferretería Garrigó era operada por mi tío Ramón. La tercera generación de la familia ya había iniciado su participación en el negocio bancario cuando el gobierno comunista confiscó los Bancos cubanos el 14 de octubre de 1960 sin compensar a sus legítimos dueños. Fue exactamente 40 años después del Decreto de Moratoria del año 1920 y de la casi desaparición, en aquella anterior época, de la Banca cubana.

1945, junio 4: Vista interior del segundo local del Banco Garrigó en Santiago de las Vegas. Fotografía de la colección de Carlos Valiente Romero.

En octubre de 1960, además de O’Reilly 306 y Santiago de las Vegas, el Banco Garrigó tenía oficinas en la Avenida Carlos III (1954) en la ciudad de La Habana y en las ciudades de San Antonio de los Baños (1943), Güira de Melena (1945), Bejucal (1951), Regla (1955), Rancho Boyeros (1958), Quivicán (1959) y Alquízar (1959). En noviembre de 1960 la oficina de O’Reilly 306 se iba a trasladar al recién construido y moderno Edificio Garrigó, situado en la esquina de Aguiar y Empedrado en la propia capital. En los planes inmediatos del Banco estaba abrir oficinas en Surgidero de Batabanó y otras localidades. En 1960 el Banco Garrigó era una de las más sólidas e importantes instituciones bancarias de la Cuba republicana. Muchas familias santiagueras ganaban su sustento laborando en las distintas oficinas del Banco. Varias organizaciones cívicas del pueblo recibieron cooperación económica del Banco. Muy pocas ciudades en Cuba podían decir que una importante institución bancaria nacional se había fundado en ellas. Santiago de las Vegas era una de ésas. El Banco Garrigó, una entidad netamente santiaguera, contribuyó al desarrollo comercial, agrícola e industrial de nuestro querido pueblo al igual que de todas las localidades donde tenía oficinas.


El edificio del Banco Garrigó en Santiago de las Vegas sirvió de albergue a un grupo de banqueros cubanos quienes se reunieron el 21 de mayo de 1945 y fundaron la “Asociación de Bancos de Cuba” bajo la presidencia de mi tío, José Garrigó Artigas hijo. Uno de los fines de la asociación era actuar como grupo para apoyar el crecimiento de la Banca cubana y servir aún mejor al comercio e industria del país. Al emigrar a los Estados Unidos en 1960 uno de sus nietos – el que subscribe – José Ramón Garrigó, ocupó posiciones importantes en la banca estadounidense, incluyendo la presidencia de Pan American Bank of Miami, en Miami, Florida. Tanto mi padre, Faustino, como mis tíos Francisco, José y Ramón, cursaron estudios escolásticos en Barcelona y Cuba. La familia pertenecía y contribuía con la Societat de Beneficencia de Naturals de Catalunya a l’Havana y a la Ermita de Montserrat en La Habana. En el retablo del altar mayor de la Iglesia Parroquial de Santiago de las Vegas existía una imagen de la Virgen de la Merced, Patrona de Barcelona, a la cual la familia contribuía para su mantenimiento. En uno de sus viajes a Barcelona, mis abuelos trajeron y donaron a la mencionada Parroquia una imagen de Sant Ramón Nonat, santo catalán, la cual estaba expuesta en un altar lateral.

Ésta es una breve síntesis de la historia de un laborioso emigrante catalán a Cuba el cual, con su dedicación y esfuerzo, estableció lo que llegó a ser una exitosa empresa bancaria a la par de crear una familia que le siguió sus pasos por el ejemplo que él siempre nos dio. Hombre de pocas aunque sabias palabras. Siempre dándonos consejos sobre honradez personal y comercial, especialmente la ética de ser banquero. Mi abuelo, al igual que mi padre y tíos, fueron personas excepcionales.
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 *Si le interesa el catalán, puede aprender palabras y frases básicas con este ameno curso audiovisual.

7 comentarios:

  1. Wow!!! Bien interesante. Mi abuelo, Rafael Betancourt alias el Erizo, hablaba mucho de estas historias, nunca dejo de llamarlo el banco Garrigo, y siempre mencionaba la ferreteria. Gracias.

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  2. Tambien muy interesante el blog de Aramis Gonzalez, su familia, fotos y musica de Cuba. Felicitaciones.

    Jose R. Garrigo

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  3. Yo soy Aramis Gonzalez Gonzalez de La calle 17 # 20012 entre 14 y 16 Santiago de Las Vegas, Habana, Cuba. Quiero Saludar A La Familia Garrigo, Yo Vivo En Tampa Florida, Estados Unidos, En Compañia de Mi Esposa Lory Gonzalez, Aqui Tengo dos Hijas y Cuatro Nietos,Yo Naci El 28 de Octubre del 1958, y Siempre Mi familia Nos Llevaba por ese Lado del Pueblo, A la Iglesia Catolica Que Esta Frente Al Parque Juan Delgado, Quiero Saludar a La Familia Balido Y Darles Las Gracias Por Crear Este Stitio Web, De La Historia de Nuestro Pueblo o Ciudad de santiago De Las Vegas, Yo tambien vivi en la calle 4 hacia Abajo 2 Cuadras y Media de La Ferreteria De Garrigo, del 1977 Hasta 1980 que sali de Cuba. Pueden Clicquear Arriba Para Que Conoscan Mi Familia En Mi BlogSpot de www.santiagodelasvegas.blogspot.com

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  4. Me ha impactado mucho encontrar la historia de una parte de mi familia en Internet. Es exactamente igual como me la contaba mi abuela paterna Pepeta Garrigó.
    Tengo muy buenos recuerdos de mi tío Faustino y mi tía Esther, cuando visitaban Barcelona (España), y de mi tío José, su esposa Feli y sus hijos, que acabaron regresando a sus orígenes aquí en Barcelona.
    Gema Roig

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  5. Hola Gema, Me agradó mucho leer tu comentario sobre nuestra familia santiaguera. Soy hijo de Faustino y Esther. Conocí a Pepeta, a Josep, Anna Lanau y otros miembros de nuestra familia en Barcelona y Rubí. Cuál es tu dirección electrónica para poder comunicarnos directamente? José R. Garrigó

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  6. Mi nombre es José M Millares. Empeze a trabajar en el Banco de Garrico cuando tenía apenas 17 años. Trabajaba en la oficina principal de O'Reilly 306. Yo era asistente de un señor de nombre Luisito. Teníamos la responsabilidad de probar el intercambio de cheques a través de la cámara de compensaciones del Banco Nacional. Recuerdo que nuestro guardia de seguridad se llamaba Evelio. A Gema le digo que creo que conocí a Esther. Ésta era una muchacha muy joven, muy atractiva y de muy buen carácter. En esos tiempos estaba comprometida (si recuerdo bien) con el hijo del Hermano de José Garrigó. Ella trabajaba en el segundo piso. También me acuerdo de Martica, la hija de José Garrigó. Yo salí de Cuba en los primeros meses del 1963, y he vivido en New York y New Jersey todo este tiempo. Nunca he regresado a Cuba. Si alguien quiere comunicarse conmigo, éste es mi correo electrónico: millares7@yahoo.com también pueden hacerse amigos a través de Facebook. Buena suerte a todos.

    Jose Millares

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