jueves, 13 de agosto de 2009

Un Caballero de la Corte Española en Santiago de las Vegas

por el Dr. Hernán Martín-Carrera Había una vez en Santiago de las Vegas un Caballero de las Cortes de España. La historia comienza en el año 1822, cuando el Rey de España envía desde su natal Barcelona a Andrés Martín-Carrera y Hernández-Mazo a la isla de Puerto Rico a fundar escuelas. Allí en Borinquen 30 años más tarde nació su hijo unigénito Ignacio Martín-Carrera y Mas, heredando el título a tres de sus progenitores de Caballero de la Orden Real y Distinguida Orden de Carlos III (título de los Carlistas). Pasaron los años y después de una labor extraordinaria, le viene la idea a Don Andrés de fundar escuelas nocturnas para que los trabajadores también pudieran disfrutar de los beneficios de la educación. Más tarde, los Reyes de España solicitan su presencia en la Corte, donde es agasajado y envestido con el título de "Caballero Cubierto Ante Sus Majestades los Reyes de España", título honorífico con pensión hasta la quinta generación primogénita. En esa misma ocasión, el Rey enviste a otro cubano, Brindis de Salas, con el mismo título por la maestría con la que tocaba el violín (cuentan los historiadores que al partírsele una cuerda al violín, Brindis siguió tocando como si no hubiese pasado nada, causando gran asombro en la Corte). Fue la primera vez que una persona de la raza de color obtenía esa dignidad. Un buen día Don Ignacio se muda para La Habana, donde se casa con una cubana, Merceditas del Pino, profesora, natural de Santiago de las Vegas, con la cual tuvo varios hijos ̶ entre ellos, Hernán Víctor Martín-Carrera del Pino, nacido en 1883, heredero de los títulos vigentes. Más tarde, Don Ignacio es nombrado en la Masonería con el Grado 33, el más alto, siendo una de los pocos cubanos con ese título. Después de una larga y fructífera vida, Don Ignacio fallece y sus hijos se mudan, unos a Santiago de las Vegas (Hernán Martín-Carrera) y otros a Bejucal (Cheché Martín-Carrera, madre de la gloria del canto cubano, Zoraida Marrero Martín-Carrera). El "Caballero nacido en Cuba", Hernán Martín-Carrera (a la derecha, en 1929), funda una numerosa familia de quince hijos, y crea en Santiago de las Vegas una de las primeras industrias del pueblo, una fábrica de cajas de tabaco para el "trust" de todas las fábricas de tabacos en la isla. Fue él quien descubrió que el cedro es el mejor medio para conservar el aroma del puro. Fue por una casualidad, pues por algún motivo se habían guardado ̶ y olvidado ̶ unos tabacos en un hueco en una viga de cedro. Al cabo de largo tiempo, Don Hernán halló los puros y notó que aún conservaban su fragante aroma. Desde aquel entonces, se dejaron de hacer cajas de pino, yagua, o cartón duro - gracias al descubrimiento de Don Hernán, el buen tabaco se conserva en cajas de cedro. Muestra del afecto que le tenía el pueblo: a pesar de ser hijo de españoles y de su rango y abolengo, los santiagueros no le guardaron rencor al concluir la Guerra de Independencia; de hecho, Don Hernán Martín-Carrera fue elegido uno de los primeros concejales de Santiago, y Presidente del Ayuntamiento (nunca quiso ser Alcalde por sustitución, como le correspondía al Presidente de los concejales, por sus obligaciones con su fábrica, sus empleados, y sus quince hijos). Don Hernán Martín-Carrera, su esposa Ramona Correa (natural de Tampa), y sus quince hijos. En 1947, el Ayuntamiento de Santiago de las Vegas homenajeó a Ramona por tener el mayor número de hijos en Santiago. Su madre Merceditas, por cierto, contrajo segundas nupcias al fallecer Don Ignacio, y de este matrimonio tuvo Don Hernán dos medios hermanos: José Manuel Sánchez-Luque del Pino (link) y su hermana Margot. Los dos fueron maestros al igual que su madre. Vale notar que a José Manuel se le conoció como "Sánchez-Luque" sin el apellido materno como se acostumbra en Cuba, por la curiosa razón de que un apellido compuesto tan largo no cabía en el monograma de los uniformes de colegio.

Partida de nacimiento de Don Ignacio Martín-Carrera y Mas, Caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos III.
1923: Empleados de la fábrica de cajas de tabaco de Don Hernán Martín-Carrera (Caballero ante Sus Majestades los Reyes de España), al centro de sus trabajadores con su primogénito Hernán Martín-Carrera. En este tiempo era Presidente del Ayuntamiento de Santiago de las Vegas. Texto originalmente publicado en la revista El Cacahual.

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