lunes, 12 de agosto de 2019

Santiagueros connotados: Graziella Garbalosa Pérez

Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Circa 1917-1924. Fotografía del
libro "Damas de Social"
Graziella Garbalosa Pérez (Santiago de las Vegas, 1896 - La Habana, 1977), un caso extraordinario en el ambiente artístico cubano, sobre todo de la primera mitad del siglo XX, nació el 10 de diciembre de 1896 en Santiago de las Vegas.

Hija de una familia acomodada, que respetó sus vocaciones. Casi niña, comenzó la vida de las letras. En su pueblo natal publicó sus primeras cosas. Ama al teatro. Estudia piano y declamación.

A los diecisiete años contrae matrimonio con el notable intelectual Mariano Albaladejo y Malberti. Forman una familia.

Su primogénito Marianito murió siendo muy niño.  Después nacería Mariana Regina y más tarde Graziellita que permaneció con ella hasta su muerte.

Después de 5 años de matrimonio se divorcia.

Participa muy activamente del ambiente de vanguardia que se vivía en La Habana entre 1920 y 1930.  En 1920, publica un volumen de poesías, La juguetería del amor.  En 1922, sale su primera novela, La gozadora del dolor, seguida de El relicario: Novela de costumbres cubanas (1923).

Poeta, escritora, actriz, cantante y pianista, viaja por el país presentando un espectáculo escénico de música y poesía creado por ella misma. Después de esa gira, los teatros y casinos del país la aclaman. Se le reconoce como una gran declamadora.

Por este tiempo estudia en la Universidad de La Habana en Pedagogía (disciplina en la que recibe doctorado) y en Filosofía y Letras. En la Universidad se vincula al movimiento Estudiantil Revolucionario y al Partido Comunista de Cuba.

Protesta contra el presidente Gerardo Machado (elegido en 1925), lo que la obliga a una partida repentina para México en 1926. Allí retoma sus actividades literarias, donde sigue publicando y participa de la vida bohemia de su ciudad capital. En México publica en 1927 la novela Una mujer que sabe mirar. También allí mantiene su amistad con Julio Antonio Mella.

Regresa a Cuba en 1928, pero a partir de entonces comparte su vida entre Cuba y México.

Funda, en 1931, la Cátedra de Declamación del Conservatorio Municipal de La Habana. Como declamadora, gozó de fama grande.

Basándose en las variadas experiencias de su vida, publica prodigiosamente obras de creación (poemas, cuentos, novelas, dramas, relatos para niños, guiones de cine), así como ensayos y crónicas sobre una amplia gama de temas sociales, políticos y artísticos, en los mayores diarios y revistas en México y en Cuba, especialmente durante los años veinte y treinta (El Diario de la Marina,  Bohemia, Social (en la cual colabora de manera activa entre 1917 y 1924), Carteles, El Heraldo de Cuba, El País, El Fígaro y otros).

Mantiene correspondencia y amistad con grandes figuras intelectuales y artísticas de la vanguardia, como Ernest Hemingway, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, el muralista mexicano Diego Rivera, Gerardo Murillo, Tina Modotti y José Carlos Mariátegui.


La portada de su primera obra es ilustrada con el retrato que de ella hiciera Esteban Valderrama y Peña (Cuba, 1892-1964)




















En la biblioteca del Instituto de Literatura y Lingüística en La Habana se conserva un pequeño álbum que al parecer pertenecía a su hija.  En él se encuentran no solo preciosas pinturas efectuadas y firmadas por la escritora, sino también poemas y frases de afecto de varios grandes artistas que compartían la vida artística del México de los años treinta: Carlos Pellicer, Víctor Manuel, Massaguer y aún dibujos firmados por Diego Rivera.  Este último al parecer, comenzó un “Desnudo de Graciela Garbalosa” en 1956, pintura que quedó inconclusa. [1]

Ya en ese momento temprano de su carrera demuestra una gran conciencia de experimentos narrativos muy de la época vanguardista y notable en una mujer escritora.

  • La juguetería del amor. Poemas. La Habana. Imprenta de Rambla Bouza, 1920.
  • La gozadora del dolor. Novela. La Habana. Imprenta El Siglo XX, 1922.
  • El relicario. Novela de costumbres cubanas. Novela. La Habana. Imprenta Rambla Bouza, 1923
  • Una mujer que sabe mirar. Novela. México. Eda Mexicana, 1927
  • Tres cuentos de la abuela a la nieta. México. Talleres Gráficos de la Nación, 1927; 2ª. Ed. 1945.
  • Más arriba está el sol. Novela. La Habana. P. Fernández, 1931.
  • Julio Antonio Mella en México. Bohemia, sep. 17, 1933. 8-9 y 59
  • Los estudiantes revolucionarios (novela). México. Talleres Gráficos de la Nación. 1941.
  • Narkis. Diez leyendas y cuentos, antiguos y modernos en versos clásicos y libres. México. 1948.
  • Unos momentos de la reina vida (tragicomedia). México, 1955.
  • Charlas en el Pent-House. Poemas. 1957
  • Al bosque de Chapultepec: Poema en cinco cantos. México. B. Costa-Amic. 1958.
Es necesario e importante que presentemos algunas consideraciones sobre la obra de Graziella Garbalosa.

Ella misma expone en el prólogo de su primera obra, que su libro de poemas es "una pequeña gruta de pasión, dolor, ingenuidad y ternura.  Gruta que recama y embellece la hiedra del amor, el erotismo, que es el atavío mas en boga en nuestra literatura del siglo XX"

En su volumen de cuentos titulado Narkis y publicado en México en 1948, Garbalosa reproduce fragmentos de cartas del ilustre pensador cubano Enrique José Varona, de una correspondencia llevada a cabo entre agosto de 1922 y septiembre de 1923 en la que Garbalosa ha pedido la opinión de Varona sobre "la novela". [2]

En repetidas ocasiones éste le aconseja a la autora que "refrene" su imaginación y fantasía. En efecto, Varona incorporó a Garbalosa en la galería de escritores y artistas de vanguardia, al concluir su resumen de Garbalosa diciendo que "la crítica la tildará de desigual, pero tendrá que reconocerla original. Lo que es mucho mas raro". [3]

La investigadora Susana Montero resume una apreciación de Graziella Garbalosa diciendo que su "audaz obra narrativa, subvertidora de algunos de los más rancios y profundos mitos de la femineidad, por ejemplo, el de la sublimación del sufrimiento de las mujeres en tanto crisol de pureza moral - resultó prácticamente silenciada....."

A esa audacia subvertidora de la cuestión feminista habría que reconocerle a Graziella Garbalosa asimismo una profunda autorreflexión sobre el proceso de la escritura y la función de arte en la conciencia humana, consecuente con las tendencias más vanguardistas de la narrativa hispanoamericana.

En La Evolución de la Cultura Cubana 1608-1927 que apareció publicada en La Habana en 1928, se hacen los siguientes juicios sobre su obra:

………..escribe versos sentidos...........ha traspasado los límites del naturalismo ofreciendo aspectos de verdadero fondo inmoral en La gozadora del dolor.
           
Dice Catharina Vallejo en 2007 que………. “este breve estudio [4] ha sido un primer intento de reconocerle los múltiples méritos a esta "audaz" autora cubana "original y rara", pero olvidada aún hoy hasta el silencio”. [5] 

En efecto a pesar de toda su actividad meritoria, se encuentran pocas referencias a su obra.  En Cuba fue más conocida por su actividad como declamadora. El Diccionario de la Literatura Cubana, por muchos años referencia esencial, no menciona a Graziella Garbalosa; la más reciente Historia de la literatura Cubana (2003) le dedica un breve párrafo, sólo mencionando en nota a pie de página La gozadora del dolor, como "cruda novela"; no mencionan sus publicaciones periódicas ni la fecha de su muerte.

Helio Orovio señala que “…..su verso es fresco, juguetón; atrevido a veces. Su voz se destaca en el concierto lírico nacional”.

Viajó entre 1933 y 1934 por Estados Unidos y Europa en gira teatral, ya con la participación artística de su hija Graziellita. Ofreció recitales a la comunidad hispano parlante de Estados Unidos y de los países europeos visitados.

Regresó a Cuba en 1959 fijando su residencia en Alamar, al este de La Habana. Una afección visual la imposibilitó de continuar escribiendo.

Ya octogenaria, Graziella Garbalosa falleció en La Habana en 1977.

Su producción vanguardista, de estilo y contenido atrevidos, y su conciencia de las preocupaciones teóricas en materia de expresión narrativa resultan atributos suficientes para justificar su presencia en el siglo XX cubano.

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Fuentes Consultadas:

  1. Adán, Martín, "Graziella Garbalosa, Una mujer que sabe mirar. Amauta, II/ii, No. 13
  2. Alonso, Nancy y Yañez, Mirta. Damas de Social. Ed. Boloña, La Habana, 2015.
  3. Díaz Marrero, Concepción. Graziella Garbalosa: una mujer de vanguardia. Inédito. Stgo. de las Vegas.
  4. Evolución de la cultura cubana 1608-1927. La Habana. Imp. Siglo XX, 1928. Recopilación dirigida, prologada y anotada por José Manuel Carbonell y Rivero en Biblioteca Digital del Caribe http://ufdc.ufl.edu/UF0074038/00006 consultado el 16 de enero de 2019.
  5. Garbalosa, Graziella en https://search.ancestry.com>cgi-bin>sse, consultado el 18 de enero de 2019.
  6. Llana, María Elena. Graziella Garbalosa, un grácil galimatías, en “Damas de Social”. Ed. Boloña, La Habana. 2015.
  7. “Los poetas de Santiago de las Vegas”. Compilación y prólogo: Helio Orovio. Publicado por el Consejo Regional de Cultura de Boyeros. Impreso por Imprenta Revolucionaria CTC, La Habana. Circa [1965-1970].
  8. Montero Sánchez, Susana. La narrativa femenina cubana 1923-1958. La Habana. Ed. Academia. 1989.
  9. The New York Public Library, Schomburg Center for Research in Black Culture, Manuscripts, Archives and Rare Books Division. Guide to the Eusebia Cosme papers 1927-1973; Sc Micro R-3619. Processed by Diana L. Lachatanere, en www.archives.nypl.org, consultado el 17 de enero de 2019
  10. Vallejo, Catharina (Concordia University, Montreal) La gozadora del dolor y otras novelas de Graziella Garbalosa: Erotismo, naturalismo y vanguardismo en la narrativa femenina cubana de los años veinte. Revista Iberoamericana, Vol. LXXV, No. 226, Enero-Marzo, 2009. 153-166
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[2] La gozadora del dolor, es la primera novela de contenido erótico escrita por una mujer cubana.
[3] En Garbalosa, Graziella. Narkis.
[4] Se refiere a un estudio realizado sobre la obra de la escritora.
[5] Nota de la Redacción: Para reconocer a todas las mujeres que en esa época sostuvieron una posición vanguardista en las artes, muchas de ellas olvidadas en el tiempo, se editó en 2015 por Ediciones Boloña de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana el libro “Damas de Social”. Ver fuentes consultadas.

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