sábado, 12 de enero de 2019

El rescate del Acueducto Municipal de Santiago de las Vegas

Compilación y redacción: Ing. Arsenio J. Alemán Agusti | Santiago de las Vegas

Fue el Concejal José Alberro de la Luz, ciudadano ejemplar de nuestro Santiago de las Vegas, el principal promotor de la construcción del Acueducto de nuestro pueblo, que se llevó a cabo entre los años de 1911 y 1912 y se inauguró el 1º de enero de 1913, bajo la administración municipal del Alcalde Gral. Dionisio Arencibia

Inauguración del acueducto de Santiago de las Vegas. Más información.












El acueducto comenzó su operación bajo la administración de la llamada Cía. Nacional de Acueductos, mediante una concesión otorgada a la misma. En una revisión de las relaciones contractuales del Municipio, ordenada a fines de 1942 por el Alcalde, Sr. Benjamín “Mino” Rodríguez, se detecta que los gobiernos municipales anteriores habían convenido, mediante contrato con la Cía. Nacional de Acueductos, la concesión por 99 años, cuando, a tenor de la Ley Orgánica de los Municipios, que se encontraba en vigor, el tiempo máximo permitido para explotar servicios públicos mediante esa modalidad, era de 30 años. Enterados de la situación, el Alcalde “Mino” se propuso rectificar lo mal hecho y poner las cosas según establecía la Ley.

José Alberro de la Luz
El 10 de diciembre de 1942, en el local del Centro Obrero, quedó constituido un Comité Popular Pro Municipalización del Acueducto con la manifiesta intención de movilizar a la ciudadanía y a la opinión pública en apoyo a la pretensión del Alcalde y encauzar una lucha popular por rescatar el acueducto para el patrimonio municipal. El Comité quedó presidido por Francisco Fina García y ocupó el cargo de Secretario el Sr. Eduardo Salinas Croche. Tuvieron una activa participación en los trabajos del Comité los siguientes vecinos: Sr. Luís Pérez Álvarez, fundador y en aquellos momentos director del periódico local “Heraldo Santiaguero”, Félix Romero, Manuel Valdés, Dr. Pedro Negrete, Albo Parra1 , Herminio Suárez Figueredo, Francisco Ochoa, Manuel Dionisio Martínez2 y Ángel M. Gómez.

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El Comité convocó para la noche del 29 de diciembre a un mitin en la esquina de las calles 4 y 11, en el que hizo uso de la palabra el Presidente del Comité y representantes de las distintas instituciones locales, abogando por la municipalización del acueducto.
Benjamín Rodríguez Camero
Como parte de la campaña promovida por el Comité se organizaron mítines, se visitaron los periódicos de la capital y se movilizó a la opinión pública a favor de esa noble causa, hasta hacer posible, que la Cámara Municipal acordara tomar posesión de la citada compañía, declarando el acueducto como propiedad del municipio y asumiendo éste su total administración.

El 31 de diciembre de 1942, la Cámara Municipal celebró una sesión en la cual, por unanimidad, adoptó el acuerdo No. 330, mediante el cual se declaró terminada la
concesión, que según la Ley, podía otorgarse por 30 años para el servicio de abastecimiento de agua. El propio acuerdo facultaba al Sr. Alcalde para que tomase posesión del acueducto y sus propiedades anexas, en la fecha del día 6 de enero de 1943, momento en que se vencía el tiempo máximo que marcaba la Ley, para la concesión de servicios públicos.


Previendo que la Cía Nacional de Acueducto estableciera pleito en los tribunales contra el Municipio, la Cámara nombró al Dr. Adriano G. Carmona, catedrático de la Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana, como abogado del municipio, para representar sus intereses antes los tribunales.

En cumplimiento del citado acuerdo, el Alcalde “Mino” emitió un decreto de expropiación y en la mañana del día 7 de enero de 1943, procedió a tomar posesión del acueducto, acompañado del Dr. Carmona, del presidente del Comité Popular, y de una comisión de Concejales, haciéndose cargo el Municipio de la administración de este servicio público.

La medida causó un cierto escándalo en las esferas oficiales, ya que, por primera vez, se tomaba una medida “revolucionaria” de este tipo, sin que hubiese litigio judicial entre las partes.

No se hizo esperar la reacción de la Cía. Nacional de Acueductos, la que entabló demanda ante el Consejo Central de Servicios Públicos, con la pretensión de continuar con el dominio sobre el acueducto.
Francisco Fina García

La Cía. Cubana de Electricidad, también tuvo una reacción inmediata, aumentando el precio del kilowatt/hora en el consumo de la energía eléctrica del acueducto. A esa conducta respondió el Alcalde “Mino” con un decreto estableciendo que se hiciera el pago a la compañía eléctrica en base a los contratos que mantenía con la administración anterior.

Un año después, el 7 de enero de 1944, el Consejo Central de Servicios Públicos, adoptó un acuerdo que en esencia contenía los dos pronunciamientos siguientes:
  1. Declarando ilegal e inconstitucional el acuerdo No. 330 de fecha 31 de diciembre de 1942, del Ayuntamiento de Santiago de las Vegas, y
  2. Solicitando que el Presidente de la República3 revocase o declarase nulo dicho  acuerdo.
Conocido el dictamen del citado organismo y con informaciones de que se estaban ejerciendo fuertes influencias alrededor del Sr. Presidente de la República para anular el acuerdo de la Cámara Municipal, se movilizaron el Alcalde, los Concejales y con ellos el pueblo integrado alrededor del Comité Popular Pro Municipalización del Acueducto,
para evitar por todos los medios posibles, la ratificación por el Presidente a lo solicitado por el Consejo Central de Servicios Públicos, que contaba con el respaldo de miembros del gabinete del Presidente Batista.

Considerándose que era necesario responder por parte del Municipio con una actitud y acciones lo suficientemente enérgicas que pudieran revertir y dar al traste con el propósito del aludido organismo, los concejales decidieron declararse en Sesión Permanente sin ingerir alimentos, hasta tanto tuviesen certeza de que el Presidente de la República confirmara su inhibición en el asunto y dejara su solución a cargo de los tribunales.

El mismo día 7, iniciaron los Concejales la huelga de hambre.

Tomaron parte en esa sesión, en defensa de los intereses municipales, de la autonomía de los municipios y en la huelga de hambre, los concejales que a continuación se relacionan:
  1. Sr. José León Más, Presidente de la Cámara
  2. Sr. Víctor Rodríguez Alfaro, Secretario
  3. Sr. Armando González García
  4. Sr. Bernardo González Viera
  5. Sr. Máximo Solís Castillo
  6. Sr. Manuel Mena Vichot
  7. Sr. Manuel Galdo Rodríguez
  8. Srta. Herminia Rodríguez
  9. Sr. Eulogio Gutiérrez Vichot
  10. Sr. Pedro Ma. Encinosa
También se nombró una comisión presidida por el Alcalde Municipal e integrada por Francisco Fina García, Luís Pérez Álvarez, el Dr. Jesús Suárez Dumás4 , y Ángel Gómez para entrevistarse con el Presidente de la República, ponerle en conocimiento del hecho y solicitar su no intervención problema.

Este hecho, histórico, concluyó con el regreso de los comisionados, quienes obtuvieron del Sr. Presidente la promesa de no intervenir y dejar su solución a los tribunales de justicia. Igual, transmitieron a los Concejales en huelga de hambre el ruego del Presidente de que abandonasen su contundente actitud.

Esta situación tuvo amplia repercusión en todo el país, ya que la prensa capitalina publicó grandes titulares y fotografías, abogando por los derechos que con tanta valentía y civismo defendían los Concejales santiagueros.

Así describió el Heraldo Santiaguero la intervención del acueducto:

«La reversión del Acueducto al patrimonio Municipal es una acción que enaltece al Sr. Alcalde Municipal y al Honorable Ayuntamiento que dignamente han sabido rechazar la oportunidad de lucrar contra los intereses del pueblo obteniendo así una valiosísima propiedad que el pueblo sabrá defender para su beneficio propio».

El Presidente Batista cumplió, esa vez, su palabra de no intervención y el pleito se prolongó por más de 10 años, puesto que al sucederle en el gobierno del país, el Dr. Grau San Martín y posteriormente el Dr. Prío Socarrás, “Mino” contó con el apoyo del gobierno central (Auténtico) a la decisión adoptada.

Solo después de los sucesos del 10 de marzo de 1952 y ya destituido el Alcalde “Mino” de su cargo, fue que las fuerzas del nuevo gobierno lograron anular la decisión adoptada en 1943 y transfirieron la propiedad del acueducto, de nuevo, a la Cía. Nacional de Acueductos, en franca violación de la Ley Orgánica de los Municipios.


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1 Secretario General del Partido Comunista en Santiago de las Vegas y ex-contrincante de Benjamín Rodríguez al cargo de Alcalde en las elecciones generales de julio de 1940
2 También ex contrincante de Benjamín Rodríguez al cargo de Alcalde en las elecciones generales de julio de 1940.
3 Fulgencio Batista y Zaldívar
4 Presidía el Comité de Vecinos de Calabazar


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Fuentes Consultadas:

1. BENJAMIN RODRIGUEZ, ALCALDE MUNICIPAL HA REALIZADO UNA PLAUSIBLE
LABOR ADMINISTRATIVA. Heraldo Santiaguero, Etapa 3ª. Ano 13, No. 30, 14 de abril de
1943.
2. García Fina, Francisco. “Historia de Santiago de las Vegas”, Tomo II. Editorial “Antena”. 1955.
3. Gómez, Mario. “Francisco Fina y la Cultura”. Editorial “Antena”. 1964.

2 comentarios:

  1. Magnifico trabajo del Ingeniero Alemán, muy bien documentado e interesante. Esta etapa de nuestro pueblo confirma el espíritu de justicia y valor que siempre tuvieron los vecinos de Santiago, muchos de los cuales iniciaron la rebeldía contra España como vegueros en Jesús del Monte,
    Leonardo Gravier

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  2. Muy interesante la información que comparte nuestro compatriota, Arsenio Alemán Agusti, sobre nuestro acueducto municipal. No estoy seguro si lo que recuerdo fue con el Alcalde Benjamín Rodríguez (Mino) o con Gerardo Castro, aunque estoy casi seguro que fue con Mino, quien era muy amigo de mi familia.

    Una comisión de la Alcaldía vino a ver a mi tío José (Pepe) Garrigo y mi padre Faustino Garrigó preguntando si el Banco Garrigó podía financiar la adquisición del Acueducto. Yo no estuve presente (era muy joven) pero recuerdo el comentario de mi padre, que le habían dicho al Alcalde que el Banco Garrigó podía otorgar un préstamo a la Ciudad, el cual sería pagado con un porcentaje de la recaudación del acueducto. Este préstamo nunca se concretó pues el Gobierno Central de La Habana dictaminó a favor de la compañía operadora del acueducto y en contra de lo que solicitaba la Ciudad

    Este es un bello ejemplo del interés que tenían nuestros dirigentes locales para todo lo que fuese mejorar nuestro querido pueblo. Santiago de las Vegas era un pueblo trabajador y dinámico que crecía y prosperaba bajo el sistema de libre empresa de la Cuba Republicana.

    José R. Garrigó

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