sábado, 2 de abril de 2016

Los pulgares de mi abuela

por José Alberto Balido | Miami, Florida

Los pulgares de mi abuela. Insólito tema, sin lugar a dudas, pero hoy los recordé y sentí ese vacío tan particular que nos deja la pérdida de un ser querido, por mucho tiempo que haya pasado. Cerrando los ojos, la vi meciéndose en su sillón, con su mirada plácida que reflejaba quizás una profunda paz espiritual. O una profunda saudade, como dicen los gallegos de Galicia. Nunca lo sabremos. Y más abajo, en su amplio regazo, sus dedos entrelazados. Piel de cebolla, un anillo de amatista de su madre que alguien trajo de Cuba... y sus pulgares girando, siempre girando en torno a un eje imaginario en una carrera sin fin hacia el próximo momento, al son del crujir de la madera sobre las baldosas.

Altagracia Pérez Álvarez
(1905-1999)
¿Por qué lo hacía? Esas manos que sintieron, que quisieron, que criaron y acariciaron y consolaron y cocinaron y plancharon, infinitos movimientos que tejieron en el aire de Santiago de las Vegas y de Miami la historia de su vida; esas manos reducidas a esto, a ese inexplicable e interminable girar. A los niños nos hacía gracia; una manía boba de viejos. Y hoy, a pocos años de la edad que tenía mi querida abuela Nana cuando yo llegué al mundo, entiendo que esos movimientos eran quizás el único escape de la energía embotellada de toda una vida de recuerdos. Una ansiedad sedentaria, por decirlo así.

¿Sería la suya la última generación que disfrutó de ese ocio, de esa vida más lenta que hacía posible su gracioso girar? Los pulgares de las generaciones posteriores no tendrán tiempo, adictos al embrujo de las tabletas y los smartphones. Nadie recordará que hubo una vez un mundo donde la comunicación era de cara a cara y las personas se visitaban, y había tiempo suficiente para placeres tan simples como el hipnotizante girar de los pulgares; y así perderemos para siempre, si no hemos perdido ya, esta costumbre. Nadie recordará.

Pero yo sí recuerdo, como recuerdo una noche que me llamó a su habitación, ya en el crepúsculo de su larga vida, presintiendo el fin que se acercaba, sólo para preguntarme: "¿Tú no me vas a olvidar?" Por eso he escrito este insólito "recuerdo olvidado", mi querida abuela Nana: porque no te vamos a olvidar. Ni a ti ni a tus dulces dedos, ni a tu mundo que ya no volverá.

10 comentarios:

  1. Lindo recuerdo y sentimiento hacia tu abuela.
    Saludos

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  2. Qué precioso recuerdo de nuestra querida abuela Nana. Me ha traido un sinfín de recuerdos cálidos, entrañables, que son los que ahora nos sirven para arraigarnos a un mundo sin tabletas ni Iphones; una era cuando los niños conocíamos lo que era el regazo amplio y acogedor de una abue que nos secaba las lágrimas y nos consentía a regañadientes.

    No hay temas insólitos, sino recuerdos que nos llenan el alma, porque como dice la canción, "recordar es volver a vivir". En este mundo caótico, cada día más crudo, es importante conservar los recuerdos de esa "gente de antes", que se medían por su carácter, su integridad y sus valores, no por la versión de su Iphone. Gracias por este recordatorio.
    Giselle

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  3. Que bueno oir de ti otra vez y en un escrito tan precioso. Ya mis dedos se ven como los de Nana y yo no tengo nietos para que me recuerden como tu recuerdas a Nana.Que Dios te Bendiga

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  4. ¡Qué remenbranza tan bella, tan emotiva, tan tierna! La simple expresión de paciencia de alguien que circula los pulgares alrededor del eje de un pensamiento, se refleja en un pequeño ensayo cuyo "ethos" produce en el lector toda una vida de recuerdos del tiempo, de la tierra y del amor que sigue presente en nuestros corazones. Quisiera tener maestría en mi escritura para dignificar ese sentimiento escrito.
    Tu amigo, Leonardo

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  5. Un bello mensaje que, además de evocar recuerdos de nuestros antepasados, nos pone a pensar sobre la vida en el pasado y la actualidad del presente. Vivíamos en un pueblo paradísico y no nos dábamos cuenta. Cuánto añoro ese Santiago de las Vegas, donde todos éramos amigos y donde se "olía" paz en todo momento. Te felicito por recordar a tu Nana y por mantener viva la llama de amor hacia nuestro querido pueblo.

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  6. Muy bello escrito el de José Alberto que nos recuerda la existencia de un ser noble y sincero como ya no los hay ... nuestra querida Nana que por muchos años fue mas que una vecina, fue inseparable hermana de nuestra querida madre Irma, ambas modestas despalilladoras de la Cuban Land, asi como fue con nosotros como una bondadosa "tia" hasta el final de sus dias.

    Alli, en nuestro Santiago de las Vegas, donde nuestras humildes viviendas de la calle 2 entre 9 y 11, eran practicamente una sola, con la única separación de un tabique de madera, nos unió con Nana y la familia Balido más que la alegría de los tiempos buenos... las tristezas e inseguridades de los tiempos malos, cuando nuestros padres perdían sus trabajos, cuando la enfermedad nos hacia mella... y la fatídica muerte de uno de nuestros seres queridos llegaba.
    Gracias José Alberto por tan sincero y emocional recuerdo de un ser excepcional y tan querido como lo fue nuestra inolvidable "tia" Nana ... muchas gracias ...

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  7. Entrañable recuerdo de José Alberto hacia su abuela. Dios quiera que mis nietos me recuerden asi cuando ya no esté, aunque no gire mis pulgares como la "abuela Nana", pero que guarden un simple recuerdo mio.
    Lucia Alvarez, Madrid

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  8. Las palabras liaron mi garganta y los ojos se nublaron. Quizás fuera porque eran hermanas o sencillamente porque vivieron en esa época de palabras y gestos pero mi abuela Eva (mama) llena mis pensamientos de dulzura tejida de nostalgia. Esas son las abuelas que hacen felices los recuerdos de la infancia.

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  9. Que lindo escrito a tu abuela y muy merecido. Nana fue una de las personas mas dulces que he conocido en mi vida. Me parece estarla viendo en su sillon girando sus pulgares. Saludos
    Mirty

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  10. Nos trae muy bellos recuerdos de nuestro ayer,nostalgias,que buenos recuerdos,al terminar de los trajines en la cocina e ir a la redio y oir nuestros preferidos programa,L atremenda corte,y mientras tanto,algunas tejiendo,los novios sentados en la sala,ni`nos jugando en la sala,de vez en cuando una visita nos llegaba,buenos ratos,que tiempos aquellos,inolvidables,y lo principal nuestra querida abuela,al lado del radio con su sillon su lugar que nadie lo cojia,lo respetabamos,nuestra abuela la primera en comer y el mejor cuarto de la casa para ella.Esta ultima frase fue de Roberto Perez,en unas de sus visitas a nuestra casa y yo le doy credito por eso,EL ya fallecido y creo que para todas las abuelas,Gracias.Martin-Carreras.`Jimmy`.

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