lunes, 28 de mayo de 2012

Un día en la Imprenta de Ramoncito

por Roger Balbi Barceló | Miami, Florida

Todo lo que se publica en este sitio santiaguero, sea quien sea su creador, nos trae a la mente recuerdos agradables, y cuando sentimos que somos parte de esos acontecimientos, aún más.

Así me pasó ayer domingo, al ver la página de anuncios de la Revista Antorcha que se publicó en la sección de Galería. Como muchos sabrán, esta revista era impresa y confeccionada en la imprenta de mi padre Ramón Balbi, donde sus creadores y directivos lo eran los conocidos Manuel Perera y Francisco del Amo.

Ésta, una de las páginas dedicadas a anunciar los comercios y negocios del pueblo, era creada por la dedicación imaginativa del señor Gilberto García Rizo “Nenico”, como cariñosamente se le nombraba, aparte de hacer los emplanes de la misma.

La exhibición de esta página, me obliga a relatar todo lo que se relacionaba con la publicación de esta revista.


Los “Talleres Tipográficos Mikleff ”, o la "Imprenta de Ramoncito". En esta foto tomada en el año 1929, dos años antes de yo nacer, describo a las personas que integran el grupo, por supuesto, algunos desconocidos, ¡han pasado 83 años!

Al lado izquierdo de la foto se ve a mi padre Ramón, en aquel entonces con 34 años de edad. Ahí se ve, con sus ágiles manos, en la tarea del emplane de las páginas, situando en la forma correcta las líneas de plomo, ya listas para ser impresas. La segunda persona, desconocida, apoya algo sobre el tablero de una máquina utilizada para perforar las hojas, que en ciertos impresos, como son los recibos, facturas, etc., tienen que ser desprendidos; ésta funcionaba con un pedal que hacía bajar las agujas afiladas; la tercera persona, mirando hacia el fotógrafo, es el señor Gilberto García Rizo, “Nenico”, quien años después ocuparía la presidencia del Centro de Instrucción y Recreo, CIR; el cuarto integrante luce ser Francisco Montoto, haciendo el chequeo final, acostumbrado, antes de hacerse la impresión; delante de él se ve la máquina presilladora donde se colocaba, en la pieza angular, el doblés de la revista, posiblemente la del CIR, para ser presilladas; a su lado, de pie, está Palmiro Ortega, también en su labor de ayudar; detrás se ve a un joven agarrando un marco de metal llamado Rama (donde se colocan las formas de linotipo para la impresión, apretadas con cuñas); al final están dos jóvenes, uno leyendo y el otro frente a una de las prensas impresoras.

Al parecer, según mi conclusión, casi todos los presentes, incluyendo a mi padre, con exclusión de algunos, eran socios de la institución CIR, y estaban dedicando ese tiempo a producir la revista, que mensualmente se publicaba. ¡Fíjense en lo elegante que estaban vestidos! Propio para ser fotografiados.

Nota: Ampliando la foto, lo más posible, logré leer en la portada de la revista situada en la presilladora, la letra “R”, y borrosas las letras "CI", lo que me hace asegurar que realmente se estaba trabajando en la confección del órgano de la institución mencionada.

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Tan pronto como sus editores tenían todos los escritos a publicar, así como los anuncios, mi padre se los entregaba al señor Santiago Castillo, santiaguero, que con un asociado tenía en la calle Muralla, en la capital, un taller dedicado a la fundición de líneas de plomo, en una máquina llamada Linotype, donde se fundía toda la escritura para ser impresas. El señor Castillo, a su regreso al pueblo en la tarde, traía las pruebas de las líneas fundidas, para ser chequeadas y hacer las correcciones, si eran necesarias. Mi participación en esto era ir, al día siguiente, a buscar este material pesado, en mi automóvil.

Estando esperando “Nenico”, este material, comenzaba a hacer el emplane de las páginas; una vez terminado, pasaba a las manos de Rafael Serrano, el prensista encargado de la impresión, en el papel que previamente había cortado Julián Peñalver, al tamaño exigido.

Una vez impresas todas las páginas, se pasaba a la encuadernación, que consistía en poner en orden las páginas, doblarlas a mano y presillarlas, finalizando con un recorte de los 3 bordes (arriba, abajo y lateral) para darle un perfecto terminado, labor que hacía el señor Peñalver o mi padre.

A la espera de la terminación del trabajo, estaba Manuel, acompañado muchas veces por su hijo, para la recogida de las revistas.

También estaban a la espera los expectantes lectores para leer lo que siempre fue material interesante e instructivo.

Esta revista tuvo muchos colaboradores con sus escritos y comerciantes con sus anuncios. Dejo al lector que contribuya con sus recuerdos, mencionando el nombre de ellos.

4 comentarios:

  1. Muy interesante el artículo del señor Balbi Barceló.
    Esto me ha dado una idea que sería muy interesante para los que nos fuimos de nuestro querido Santiago en la niñez (yo me fui a los once años): hacer una serie titulada "Un día en..." y recoger los recuerdos, por ejemplo, de la bodega de Emilio el chino, por donde pasaba todo el pueblo; un día en el cine Minerva, un día en los tres ceros, etc.
    Esto nos daría una idea de cómo transcurría la vida cotidiana en nuestro pueblo.
    Qué les parece?
    Saludos,
    Giselle

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    1. Muy buen articulo Roger. Recuerdo bien la imprenta y a tu querido y respetado padre.
      Me gusta mucho la idea de Giselle. Yo tambien me fui de niña.

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  2. Excelente idea, Giselle! A ver si algunos de nuestros colaboradores se motivan... ¿Quién será el primero?

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  3. Al leer este emotivo artículo de Ramón Balbi Jr, me viene a la memoria cuando se pasaba por la acera de La Imprenta de Balbi, el sonido caracteríztico del frotar de las correas de las máquinas con las poleas que movian a las mismas, donde se imprimían lo mismo los volantes de los cines "Minerva"y "Popular" o, cualquier otra propaganda o publicación.En la entrada había una pequeña vidriera, donde se mostraban algunos materiales para la escuela, desde gomas de borrar, hasta lápices y cuadernos.Se olía ese inconfundible olor a tinta fresca y, se podía ver la parte de la impresora que iba tomando una a una las hojas de papel que eran impresas con lo antes seleccionado.Se sentía un vaivén, un tempo de cada paso de las máquinas, con su sonido peculiar.Yo poseo por más de 50 años, un ejemplar de una de esas hojas volantes o programas, de 1960-61,donde se anunciaba un campeonato infantil de Basket-Ball en el CAS(Club Atlético Santiago, fundado el 25 de julio de 1932)entre tres equipos de niños, organizado por los entusiastas mayores de esa recordada e inolvidable institución, pero eso lo voy a decír en otra ocasión, cuando tenga la posibilidad y el tiempo para terminar una inconclusa y pequeña historia del deporte en Santiago, que escribí en este sitio en septiembre del pasado año 2011, en ocasión de cumplirse 55 años de la victoria de Santiago de Las Vegas en el campeonato de Base-Ball de la UAAC en 1956.No quiero pasar por alto, que entre los presentes recuerdo muy bien a el Sr: Palmiro Ortega, a quién conocí siendo yo un niño.Que fue presidente del CIR y, tuvo la buena idea y voluntad de guardar todos los números que salieron de "La Revista del CIR", que presumo también se hacía en la Imprenta de Balbi.Entre los presentes hay uno que se debe destacar sobre manera, me refiero a :Francisco Montoto García, (Panchito) que entre sus notables méritos está el de haber comenzado una seria investigación sobre "La Historia de Santiago de Las Vegas", que quedó inconclusa por su temprana muerte en octubre de 1939.Panchito fue junto a otros destacados santiagueros,el promotor para celebrar en Santiago y en Cuba por primera vez, "El Día de Las Madres" hecho ocurrido el 10 de mayo de 1920, segundo domingo de mayo. Hecho relevante de nuestra historia local, que se debe enseñar a las nuevas generaciones de santiagueros y sus descendientes, donde quiera que estén o nazcan, como un sano orgullo de tan noble idea que fue fruto de el trabajo de santiagueros que están registrados en nuestra historia local.Si me aparté un poco del tema, pido disculpas, Balbi también está en ese grupo de santiagueros notables, con su importante imprenta de la calle 4, por la acera de la derecha, rumbo a la tricentenaria iglesia parroquial. Mario A. García Romero.
    muchomario1945@hotmail.com

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