viernes, 31 de diciembre de 2010

¡Feliz Año Nuevo!

Tempus fugit, decían los romanos, y tenían razón: el tiempo vuela, y pocos años han volado más rápido que el 2010. Casi sin saber cómo, hemos llegado al cuarto Año Nuevo de Santiago de las Vegas en Línea, ocasión en que celebramos los nuevos miembros y lectores que han llegado a nuestro sitio en los últimos doce meses... y lloramos los que nos han dejado. Momento ideal, también, para planear sus nuevos propósitos para el 2011, entre los cuales le sugerimos incluir éste:

Que el 2011 sea el año en que todos nos animamos a hurgar en nuestro baúles, álbumes, y corazones, para contribuir con fotografías, anécdotas y recuerdos a esta gran historia de nuestro querido Santiago de las Vegas que entre todos estamos escribiendo.

Dijo Mario García Romero el año pasado en esta fecha:


...Empezaban los preparativos para esperar el Nuevo Año, donde se engalanaba la calle 11, pues en las dos sociedades C.I.R. y C.A.S. (Centro de Instrucción y Recreo y Club Atlético Santiago, respectivamente) se celebraba un baile multitudinario, donde se cerraban las entrecalles 4 y 6 y se permitía el libre acceso a las dos sociedades, para que los bailadores disfrutaran de las orquestas que indistintamente amenizaban en tandas diferentes. También la sociedad "La Gloria" (sociedad de los negros santiagueros y la primera que se fundó en nuestro pueblo) celebraba un baile por el fin de año, y en ocasiones las mismas orquestas tocaban en los diferentes salones sociales, pues "La Gloria" se encontraba en la calle 6 entre 9 y 11 , en la acera opuesta a la bodega de Lizardo, casi frente a la carbonería que en aquel entonces existía en aquel lugar. El baile terminaba a las 4 de la madrugada, dándole paso a las carrozas, que eran una de las muestras de "Las Parrandas Santiagueras", acompañadas musicalmente por las congas santiagueras encabezadas por “Piro” Tuero (después la tradición la siguieron Tato el hijo de Piro y Manolito Tuero, hijo del primero, desgraciadamente todos fallecidos), que se paseaban por nuestras calles casi amaneciendo, en medio de fuegos artificiales y voladores (de fabricación santiaguera en el taller de Sixto “el pirotécnico” de la calle 9 esquina a 8), que los hombres iban encendiendo con un cigarrillo que llevaban en la mano previamente.

Es nuestro ferviente deseo que usted también se motive a colaborar con sus propios recuerdos, como lo hizo Mario.

A todos, ¡Felicidades!

1 comentario:

  1. Año nuevo, como todas las fiestas en Santiago, era muy especial para nosotros. De niña no creo que hayamos comido las 12 uvas muchas veces, ya que no estaban a nuestro alcance, pero sí recuerdo que Pipo siempre botaba un cubo de agua por las puertas de la casa para atraer la suerte.

    Ya más grande recuerdo las Parrandas del Centro y del Club Atlético Santiago, y yo no me perdía ninguna. Primero iba con mi hermana Eloína a la calle Muralla en la Habana Vieja a comprar tela para hacerme un vestido, strapless por supuesto y de "plato" abajo, que era lo que se usaba en aquella época y a mí me fascinaba. Con la tela que sobraba, me hacía una estola.

    Me gustaban tanto los vestidos strapless, que una amiguita mía que era muy bonita pero tan delgada que los strapless no le asentaban, me dijo una vez que ¡me iban a poner "La Strapla"!

    ¡Qué bellas eran las Parrandas! ¡Qué tiempos aquéllos!

    Consuelo "La Strapla" Hernández Basabe

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