domingo, 26 de septiembre de 2010

El Centro de Instrucción y Recreo, primero en igualdad para la mujer

Santiago de las Vegas, cuna de la famosa "sublevación de los vegueros" de 1717, al parecer la primera insurrección criolla contra los abusos del dominio europeo en todo el hemisferio, se mantuvo a través de los siglos a la vanguardia del progreso y la justicia. El 5 de febrero de 1935, la “Revista del C.I.R.”, en su número extraordinario dedicado a la conmemoración del 53 aniversario de la institución, se enorgullece de haber sido nuestro augusto Centro de Instrucción y Recreo la primera Sociedad en admitir a la mujer santiaguera a formar parte de su culta membresía. Hoy nos complace compartir con usted este interesante artículo, testimonio del espíritu libre de nuestro pueblo:

Las mujeres como asociadas del
Centro de Instrucción y Recreo

Cábenos el alto honor a los que pertenecemos al Centro de Instrucción y Recreo, de haber sido la primera Institución de la clase a que pertenece la nuestra, que ha acordado, mediante la debida reforma de sus Estatutos, la admisión como asociadas – con idénticos deberes y derechos que los hombres – a la mujer que con nosotros convive y desenvuelve sus actividades en todos los sectores de la nación.

La Directiva electa en 1935. Sentados, de izquierda a derecha: Ángel María Velasco Zubizarreta, Vice-Secretario; Melvin Noroña Rivero, Secretario; Enrique Román Valdés, Presidente; Ramón Marrero, Tesorero; y Aurelio Roura, Contador. De pie, primera fila: Clemente Romero Velasco, Gilberto G. Rizo, Emilio Pérez, Pedro N. Aguiar, Alfredo Pérez Guerra, Guillermo Plasencia, Francisco del Amo, Gustavo Trespalacios, Amado Herrera, Manuel Naves, Palmiro Ortega, José I. Castro y Ángel Cremata Tabares. En última fila: Ángel M. Velasco Sr., Santiago Díaz, Delfos Orabons, Mario Díaz, Eufemio Díaz y Luís Rodríguez.  
No podía ser menos. El Centro a través de sus 53 años, como es bien sabido, ha procurado mantenerse a la vanguardia del progreso, en todos los órdenes, y de ahí que hoy, haya sido la Sociedad que primeramente haya dado entrada al llamado sexo débil en sus cuadros de combate.

La mujer en los tiempos que corren, ha demostrado tener igual capacidad ciudadana que el hombre, y era natural y lógico que los dirigentes del Centro (arriba, la Junta Directiva en 1935), atendiendo a esa verdad inconcusa, hayan abierto las puertas de la Institución a las santiagueras, y a todas aquellas mujeres que deseen luchar con nosotros los hombres por el auge y prosperidad de la misma.

Tenemos una felicitación – y seríamos injustos si así no lo hiciéramos constar – para los propulsores de esta importante innovación que ha colocado al Centro a la cabeza de las Sociedades de su índole, y ella ha de ser para nuestros queridos y estimados coasociados, señores Aurelio Roura y Guillermo Plasencia, de los cuales partió la proposición siendo aceptada por todos los asociados en la Junta General.

También felicitamos a las Srtas. Estela Rivero e Ida de Velasco, así como a la Dra. Hortensia Simón de Rivero, amantes decididas del Centro, que han sido las primeras “asociadas” oficiales de esta Institución.

Y confiamos que en un futuro próximo, una legión de mujeres santiagueras, honrará nuestra lista de asociados.

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