sábado, 1 de agosto de 2009

Recuerdos de mi niñez

por José R. Garrigó / Miami, Florida

Al navegar por el portal www.santiagodelasvegas.org, una feliz iniciativa de Ismael y José Alberto Balido, no pude evitar que me vinieran a la mente recuerdos de mi niñez en nuestro querido pueblo, oficialmente designado "Ciudad Monumento". Eran aquellos buenos tiempos en los cuales todos éramos amigos, disfrutábamos de las cosas sencillas de la vida, no había intrigas ni envidias. Nuestro pueblo era como una gran familia, con las diferencias y discrepancias normales pero siempre compartiendo y unidos al fin del día.

En especial me agradó ver la foto de "La Barcelonesa", la ferretería y tienda de víveres establecida por mi abuelo, José Garrigó Artigas (a la derecha), a finales del siglo XIX. Ése fue el segundo local comercial que él tuvo en Santiago, el primero estaba localizado al doblar del mismo, por la calle 4. Es imposible olvidar los consejos de mi abuelo de cómo ser "un hombre bueno, trabajador, honrado y nunca darle la mala a nadie" (los ejecutivos de WorldCom, Enron, Adelphia y otros deberían haber tomado clases con mi abuelo). Uno de sus muchos mandatos a la familia era aquel de "compromiso contraído, compromiso que has de cumplir". El me dio mi primer trabajito cobrando los recibos de la Quinta La Covadonga los sábados. Por $2.50 de cuota mensual una familia entera recibía el excelente servicio médico y hospitalario de aquella organización (comparen con los HMO de hoy).

En nuestra histórica iglesia parroquial, cuya foto aparece en este portal, fueron bautizados muchos miembros de mi familia, incluyéndome a mi y mi primer hijo. Esa foto me trajo a la mente mis andanzas como monaguillo en las procesiones cuando Carlitos Valiente, Pepín Garaña, Gustavito Galainena, Quique Rueda, Jorgito Mora y otros nos fajábamos para ver quien llevaba los ciriales y quien llevaba la cruz, especialmente en las procesiones de Semana Santa (inolvidables la del Santo Entierro y el Encuentro del Domingo de Resurrección). Así como la del 25 de julio con el Apóstol Santiago, nuestro Santo Patrón, a caballo. Una imagen ecuestre que no recuerdo haber visto en ningún otro lugar. Presidía el Padre Vicente Jovaní, disfrutando al ver la devoción del pueblo. Eran días de fiestas, verbena y fuegos artificiales preparados por Sixto el pirotécnico de la calle 9 y 8. Catalino, siempre amistoso y sonriente, disfrutando frente a la iglesia al compás de las esquilas y repiques de campanas.

Me recordé los juegos de dominó y mahjong en el salón viejo del Centro de Instrucción y Recreo (a la izquierda). El Club Atlético Santiago, cuyos miembros siempre estaban en pequeñas rencillas pueblerinas con los del Centro. Mi tío Rodolfo Denis, "Platabella", era el "umpire" tradicional de los juegos de pelota, en los cuales el equipo de Santiago se destacaba. Las fiestas de las Parrandas Santiagueras, cuando cerraban la calle 11 entre 4 y 6 para unir los bailes del Centro y del Club. Una oportunidad para bailar con la muchacha que le gustaba a uno, si teníamos suerte. Gente llegando de toda la comarca para participar en las fiestas. 

Recuerdo ir con mi padre a verlo jugar dominó o a la brisca y al tute subastado en el Casino Español, donde él me compraba una gaseosa Salutaris. Y después ver si me dejaban entrar en el cine del Casino sin pagar. Tampoco podemos olvidarnos de la Sociedad La Gloria y de la Sociedad Aliados Chinos (Casino Chung Wah), otras dos organizaciones sociales y comunitarias de nuestro pueblo.

Recuerdo mi primera experiencia escolar en el Kindergarten Público de la Calle 15. La primaria en la Escuela No. 2 frente al Parque Viejo. Su director era el eminente educador José Manuel Sánchez Luque y mis maestras fueron Carmelina Huergo, Isabel Cobo e Isabelita Quesada, siempre cariñosas. Allí también tomaba clases de inglés por las noches con Azucena Trabanco. El director de la Escuela Primaria Superior era José Manuel Sánchez, cargo al que fué ascendido de su posición de Director de la Escuela No. 2 como antes digo, frente a la Quinta Gallol donde vivía mi tío Paco. Mi madre, Esther Pita, era profesora de Geometría y Dibujo Lineal. Compartía allí con Rina Cortada, Felipe Piñera, Mario León, Alfredo del Amo, Margosita Sánchez, Amado Herrera, Eusebio del Amo, Aurelio (Lelo) Roura - su último director -- y otros dedicados profesores cuyos nombres se me escapan de la mente.

Mis primeros pelados "a la pluma corta" con Ambrosio, el barbero de la Calle 13. A veinte centavos el pelado. Ambrosio tenía paciencia para pelar niños. Eventualmente convencí a mis padres que me dejaran ir a la barbería de Mario Simón, donde se pelaba "la gente grande". Para esa época, ya costaba cuarenta centavos. Ahora lo hago con Raúl Cortada, también santiaguero, quien cotorrea como todo buen barbero.

¿Quién no recuerda las vueltas al Parque Juan Delgado los domingos en la noche? Los muchachos caminando afuera y en sentido contrario al reloj. Las "bellas" adentro y en el sentido del reloj. Las carreras que dábamos para conseguir un banco donde sentarnos. Pararnos en la esquina de 13 y 4 a ver las muchachitas del Colegio Salesiano salir con sus recatados vestidos que les llegaban casi hasta los tobillos y aquellos peculiares sombreritos redondos. El primer cigarrito que me fumé en el Parque Alberro (dibujo de Amado Arango, a la derecha), el cual me dio un ataque de tos y una vomitera que me duró todo el día. Mi primera cerveza en el Blue Sky Bar, cuya "espuma" se me subió a la cabeza. Mis recorridos en bicicleta por todo el pueblo. Las vueltas por dentro de la Estación Agronómica y por el Reparto Villanueva, la primera expansión urbana ordenada que tuvo el pueblo. El primer viaje que hice a La Habana en el gas-car con mi tío Salvador Artigas. Estuvimos más tiempo esperando en la estación de trenes de lo que demoró el viaje en sí. Los viajes a La Habana en las rutas 31 y 76 de la Cooperativa de Ómnibus Aliados (C.O.A.) con su parada en la Plaza del Vapor donde me compraba un crocante de maní que costaba "dos kilos". O la "guagua verde" que iba por Calabazar, Arroyo Naranjo y La Víbora. Un viaje que hice a Managua y en el cual se ponchó la destartalada "guagua gris" que salía "cuando le daba la gana". El Juzgado Municipal en la Calle 4, en el cual me inscribieron al nacer. Al frente estaba la Cuban Land, donde se ganaban la vida tantos coterráneos despalillando y enrollando tabacos. Por las tardes allí se compraba una "fuma" por cinco centavos. Tan larga que solo los viejos se la podían fumar entera. La Laguna de Ariguanabo, pasado el Cuartel de la Guardia Rural y antes de llegar al Cementerio Municipal donde descansan nuestros antepasados. Por allí llegábamos a Wajay, El Cano, Arroyo Arenas y Marianao. Las idas en bicicleta a buscar mangos a Mulgoba en la finca de los Larrea. El afilador de tijeras (el decía que era un "amolador") recorriendo el pueblo con un pregón musical, en vez de cantado, arrancado de su filarmónica. El camión de Santos Lucio repartiendo hielo antes de que hubiera refrigeradores eléctricos. Ir a comprar una flauta de pan a la panadería de Méndez, al doblar del Bar Royalty. El repartidor de carbón (a la derecha), siempre tiznado como un charol, en un carretón de mulas que guardaba Cándido Gazalla en la calle 6 entre 9 y 1 y Domingo Méndez en la calle l0 entre 13 y15. La tintorería de Julio que estaba en la acera de enfrente del Centro de Instrucción y Recreo. A un par de puertas, en el Salón London, la limpieza de zapatos costaba un "real", añadiendo un "níquel" de propina cuando nos daban una buena lustrada. Las "desagradables" visitas a la consulta del Dr. Gustavo Galainena para que nos empastara una carie. Las visitas del Dr. Cuco Marrero cuando uno se enfermaba. Nuestro periódico El Heraldo Santiaguero cargado de noticias del pueblo. El Clarín Santiaguero, el "periodiquito" que publicamos trimestralmente durante varios años. En él fue donde se lanzó la idea de celebrar el "Día del Santiaguero Ausente". La Biblioteca Más Luz y el grupo integrado por la gente más culta del pueblo, entre los cuales estaba Gabriel "Musiú" Gravier, siempre impecable con su guayabera y lacito. Las notarías de José Ramón Sánchez y Matías Milla Solsona donde se unieron en matrimonio tantas parejas del pueblo. Las confusiones que nos dábamos tratando de identificar a los traviesos jimaguas Pancho y Leo Figueredo. Las cacerías con nuestros riflecitos calibre 22 en los montes de las afueras del pueblo, en las cuales nunca cazábamos nada. Pero nos divertíamos sanamente. El día que "se perdió" Carlitos en una de esas cacerías. La vez que nos botaron de la finca del Jardín Begonia por haber entrado sin permiso. Las caminatas que dábamos hasta el Cacahual, otras veces subiendo en bicicleta. Las celebraciones del 7 de diciembre allá arriba en el panteón y tumba donde descansan los restos del General Antonio Maceo, nuestro Titán de Bronce, y su ayudante Panchito Gómez Toro. Mis vagos recuerdos de cuando mi padre trabajaba en la tienda La Marquesita, que después vendió a David y Sarita Solomiany. Había que buscar ingresos después de la crisis económica de principios de los 30s y los hombres de mi familia se tuvieron que dispersar temporalmente en ese empeño. La tienda y taller de confecciones de mis tíos Ñico Freire y Renée Pita, al lado del estudio fotográfico de Onay. La casa de mi abuela Carolina en la Calle 2. La imprenta de Ramoncito Balbi, donde mi familia ordenaba muchos de los impresos comerciales. La lavandería de los chinos de la Calle 13, en la cual uno dejaba la ropa sucia que después ellos repartían en sus canastas, ya limpia, por el pueblo. La carnicería de Juan Bacallao, con la carne colgando y de la cual sacaban los cortes que uno pidiese. La casa donde vivía en la Calle 11 casi esquina a 2, al lado de la bodega de los chinos Emilio Chong y Julián. Los caramelos de azúcar que me regalaba Emilio, para quien mi apellido era "GALIGÓ". A pocas puertas estaban las oficinas de la Compañía Cubana de Electricidad, donde residía la familia Balmori. Las bodegas de Lisardo Fernández y de Enrique Bú, al frente de la Alcaldía Municipal, quedaban más lejos. Los deliciosos dulces caseros de Augusto y Bellita, quienes vivían al frente de mi casa. De allí nos mudamos para la casa al lado del Banco Garrigó (a la derecha), donde previamente estaban las oficinas de la Compañía de Teléfonos y también había vivido Pura Barbosa con su familia. En las oficinas del Banco laboraban mi abuelo, mi padre, Faustino, mis tíos Paco y Pepe, al igual que un buen número de santiagueros. En otra ocasión escribiré algo sobre la historia del Banco. 

Iba a la Ferretería Garrigó a comprar bombillos eléctricos cuando se fundía uno en mi casa. Fastidiaba a mi tío Ramón hasta que él o su socio, Pepe Badía, me botaban de la tienda. Mis primos Ramoncito y Jorge eran más pequeños y todavía no se atrevían a portarse mal. Recuerdo el primer traje que me compraron en El Telar de Rolando Encinosa. La farmacia del Dr. Mora, donde mi madre compraba la Emulsión de Scott - la del hombre con el bacalao a cuesta -- que me hacía tomar diariamente. La "botica" del Dr. Juan Fina, donde Cuqui despachaba "el Talco Boratado Fina".

  ¿Quién no saboreó los sándwiches hechos por José Rodríguez en La Dominica vieja? Las croquetas de La Dominica "nueva", propiedad de los hermanos Angulo, en la esquina de la calle 11 y la Doble Vía Habana-Cacahual. Los batidos de mamey de aquel barcito al frente de la Cruz Verde. El café con leche con pan tostado de las mañanas en el kiosquito de Berardo (a la izquierda). Allí parqueaban los automóviles de alquiler, que cobraban cuarenta centavos por una "carrera". Comernos una frita del gallego con su carrito de la esquina de 11 y 4, las cuales tenían unos ingredientes secretos que nadie ha podido duplicar. O nadie se ha atrevido. Esas fritas eran las precursoras de los "hamburgers" de este país. Al frente me tomaba una caficola de "a kilo". Si el presupuesto estaba ancho, era la de "dos kilos". Las frituritas de carita y bacalao de los chinos, también en 11 y 4, quienes hacían los mejores helados del pueblo. En Santiago fue donde hice muchos de los grandes amigos que he tenido en mi vida. Era un pueblo alegre, simpático, que gozaba de riqueza material, lleno de comercios establecidos por sus emprendedores habitantes y que ofrecían empleo a muchos de ellos. Si somos optimistas, y hemos de serlo, con la ayuda de Dios podremos regresar a Santiago de las Vegas para ir al Parque Juan Delgado, sentarnos en un banco frente a la Iglesia y escuchar el alegre repicar de campanas. Todos viviendo de nuevo en paz y fraternidad.

Recordando con agradecimiento a mis padres, Faustino y Esther.


(Originalmente publicado el 21 de agosto del 2002 en el antiguo sitio www.santiagodelasvegas.org)

10 comentarios:

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  2. Mi nombre es Candida Villavisanis y quiero felicitar a Jose R Garrigo porque ha realizado una descripcion muy buena de nuestro pueblo y sus personas destacadas.
    He sacado copia para que mi padre Armando Villavisanis lo lea pues tiene muy buena memoria y lo disfrutara.

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  3. Sr. Garrigó, que bello recorrido por nuestro querido pueblo, lo felicito.

    Saludos cordiales.

    MIRIAM

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  4. Para toda la gente buena de los Garrigo un saludo afectuoso y mi reconocimiento por todo los logros obtenidos en nuestro querido Santiago de las Vegas.

    Hay familias que dejan huellas indelebles en la Memoria Historica de las naciones y los pueblos, este es el caso de la Familia Garrigo. Gente decente, gente de bien de la que nos sentimos orgullosos por su buen hacer. Cuando se hablaba del Banco y la Ferreteria Garrigo se sentia orgullo por la decencia, la calidad y la eficiencia de esas instituciones establecidas por mucho tiempo en nuestro pueblo.

    Deseo dejar patente a la Familia Badia, asociada con los Garrigo. Jose Badia fue tambien un caballero decente que dejo su noble huella en nuestro pueblo y afortunadamente su apellido sigue vigente en estas tierras de libertad.

    Gracias Garrigos y Badias, gracias por haber sembrado la prosperidad, la decencia y el buen decir en nuestro amado Santiago de las Vegas.

    Atentamente, Jorge Gonzalez

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  5. Garrigo, soy Elias Amor hijo, hijo de Josefina y Elías. Nieto de Manuel Bravo y Anita Artigas, de la calle 2. Siempre he oido hablar con cariño de tu familia. Muchos recuerdos de mi madre, que vive aún. Gracias por compartir esa información.

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  6. Hola santiagueros,quisiera saludar a la familia Garrigos por ser tan recordada por todos en nuestro santiago,hasta por las nuevas generaciones que solo le preguntas hacia donde vas y te responden hasta la ferreteria Garrigos,despues de haber pasado tanto tiempo,saludos y que dios los bendiga y quiera dios que algun dia ,vuelvan a restaurar su tiendita,suerte Elizabeth

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  7. A JOSE R GARRIGO PITA:PUEDO DECIRLE QUE ESTE TRABAJO NOS HIZO RECORDAR PERSONAJES QUE SE HABIAN ESCAPADO DE NUESTRA MEMORIA, MUCHAS GRACIAS DE TODO CORAZON Y DECIRLE QUE JUNTO CONMIGO ESTABA ADEL FAYA MONTANO, Y NOS AFECTO Y EMOCIONO LO QUE PLASMO. MUCHAS GRACIAS. YO TRABAJE EN ESE BANCO Y GUARDO UN AGRADECIMIENTO A CARLOS VALIENTE, A FRANCISCO GARRIGO, ELENA GARRIGO, ARTURO COBO, CARLOS MONTERO, BUENO BANCO APARTE. JOSE RAMON, EL OBJETIVO ES LOGRAR QUE SU HERMANA CONOZCA QUE HE VIVIDO TODA LA VIDA AGRADECIDO A ELLA, QUE EN MIS SEIS O SIETE ANOS ME REGALO EN EL CUMPLEANOS EL LIBRO DE EDMUNDO DE AMICI CORAZON, ESTE ASPECTO ME MARCO COMO UN LECTOR INVETERADO Y SIEMPRE RECUERDO EL REGALO, YA QUE NO ES EL VALOR MATERIAL, SINO QUE GRACIAS A ESTHER SUPE ADMIRAR Y VALORAR LA LECTURA./CLEMENTE ROMERO MARTINEZ(VIVIO FRENTE A SU CASA EN SANTIAGO DE LAS VEGAS)

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  8. Mi nombre es Dixie Vento yo soy hija de Antonio Lazaro Vento Martinez y mi madre se llamaba Secundina Omaida Gonzalez Orta mas bien conocida por Mayita nosotros viviamos en la calle 4 esq.3 #21 mi papa recuerdo tenia una cafeteria en el portal de la casa se llamaba El Porvenir recuerdo tambien un mercado que estaba en la otra esquina casi llegando a la Calzada que si mal no recuerdo era de un chino, bueno nosotros somos 5 hermanos salimos al rededor de Octubre 17 1962 me gustaria ir y poder recordar mis raices, yo soy jimagua con otra hermana y su nombre es Daisy, bueno me gustaria que alguien me diera informacion y me dijeran si conocieron a mis padres, gracias Sr. Dixie Barreneche y mi e-mail es dixiebarreneche@hotmail.com

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  9. Me llamo Barbara Beatriz Marcelin y soy santiaguera de nacimiento mi casa estaba a lado de la Cruz Verde en el edificio viplanta y de pequena las cruz era mi lugar favorito la encontraba fabulosa y siempre lo mantenian muy cuidada recuerdo que yo cruzaba la cerquita de hierro bajita que tenia a su alrededor protegiendola y mi intencion era tocarla porque siempre estaba fria ya que es de marmol recuerdo que es verde nada cosas de ninos,yo soy hija de Guillermo Marcelin Milian el mejor Tecnico de Television de alli eso era en la decada del 70 y el 80 nos mudamos a la habana y me fui llorando de mi pueblo a cual iba despues seguido,incluso viviendo ya en la habana mi primer novio fue santiaguero y de la misma calle 13,olvide decir que mi apodo es Betty por Beatriz,y me gusta mucho que exista este sitio,mi madre se llama Maria Antonieta de la Torre y mi hermana Cristy y Guille quien fallecio en Cuba muy joven,yo y mi madre estamos en California con mi hija y mi hermana se encuentra en Cuba con mis sobrinos,me acuerdo de la tabernita,el rincon criollo y del cine la casa de la cultura de mis escuelas la Celso Stakeman y la Pepito Tey que tiempos aquellos muy felices para mi espero conocer santiagueros por este sitio Gracias

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  10. Santiago de las Vegas..., debe haber muchisima mas personas de ese pueblo que hayan visto esta pagina... poca informacion aca... alguien por ahi que haya vivido en la doble via de Santiago?

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